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Aida Terrón: “Las maestras republicanas fueron imprescindibles en la alfabetización de las zonas rurales y en la ruptura con la influencia católica en la educación”

Aida Terrón: Profesora de Historia de la Educación en la Universidad de Oviedo
“Hoy tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político“
José Enrique Fernández González

Mundo Obrero: Con el advenimiento de la Segunda República, se instaló en gran parte de la sociedad española la esperanza de un cambio de rumbo en un sentido progresista. ¿Crees que esa idea de esperanza fue también compartida por las mujeres de la época?

Aida Terrón: Para una amplia mayoría de mujeres la llegada de la República no solo supuso una clara esperanza sino un momento en el que se afianzaron unas ideas de avance y de acción con las que ellas se comprometieron claramente. La República constituyó un impulso fundamental para que las mujeres se incorporaran a ciertos espacios de la vida pública, siendo el ámbito educativo en el que más se les dejó implicarse y en donde cumplieron un papel más destacado.

M.O.: ¿Supuso realmente la Segunda República una oportunidad para que las mujeres conquistasen ciertos espacios de la esfera pública que les habían sido negados históricamente?

A.T.: Yo creo que sí, sin duda. Ahora mismo no podría facilitarte datos concretos de afiliación a organizaciones políticas o sindicales, pero está claro que su aparición e implicación en ámbitos vetados anteriormente para ellas fue un hecho incontestable, aunque el porcentaje de participación todavía siguiese siendo muy escaso. Por otro lado, las mujeres se comprometieron no sólo en los escenarios políticos, sino allá donde la República creyó que eran más importantes, que fue en las escuelas y sobre todo en las escuelas rurales, es decir en el ámbito de la educación y sobre todo en el nivel de primaria. De hecho, fueron las maestras y los maestros, pero sobretodo las maestras,  quienes jugaron el papel más relevante para luchar contra la influencia de la iglesia católica en la escuela. Los espacios y derechos que la mujer conquista, formalmente al menos, son tremendos si nos atenemos al articulado de la Constitución republicana de 1931.

M.O.: ¿Cómo afrontó la República la situación educativa de aquel momento?

A.T.: El modelo educativo ideado en la Revolución francesa, basado en la organización de un gran sistema educativo nacional que llegase al conjunto de la nación en igualdad de condiciones, y en el que sólo el mérito y la capacidad determinarían el horizonte de escolarización y la posición en la sociedad, es decir basada en una igualdad formal de oportunidades para todos y todas, no había tenía mucho recorrido en España. Enlazando con esto, siempre les explico a mis alumnos que inmediatamente después, el Marxismo teorizó que las clases sociales condicionan y modifican esa supuesta igualdad formal, trastocando esa idea mitificada de la igualdad de oportunidades. Siempre les digo además: “sí, la hija de Botín y yo tenemos los mismos derechos, pero ella y yo no pertenecemos a la misma clase, no tenemos las mismas oportunidades”, y claro, es el Marxismo el que explica que dependiendo de la posición que ocupes en la sociedad en base a la posesión o no de los medios de producción, estás en un lugar u otro de la pirámide social, con unas posibilidades u otras. Por tanto, ¿qué panorama educativo se encontró en la República? En primer lugar un sistema educativo sesgado por la clase social. Los socialistas en 1918 hicieron un informe según el cual el 95% de los alumnos de bachillerato pertenecían a las clases altas ¿vamos a creernos que fue por mérito y por capacidad?, pues yo creo que no. Por tanto, tenemos un sistema educativo que está sesgado por la clase social, por el género y por el ámbito geográfico en el que se vivía. Esos tres elementos condicionaban completamente las posibilidades de cada ciudadano español de acceder a la educación, y esto lo diagnostica muy bien la República. Llopis dijo que la verdadera revolución se hacía en la escuela y los dirigentes del ministerio de instrucción pública republicanos tenían el diagnóstico clarísimo sobre las necesidades educativas que tenía nuestro país. Sabían además otra cosa muy importante, que debían cambiar el concepto de una escuela pública a la que solo accediesen los pobres. En eso nos estamos volviendo a parecer, es algo muy actual, pues hoy cada vez más, las escuelas públicas son escuelas de pobres y para pobres porque le  hemos abierto la puerta a la enseñanza concertada. Y esa fue la gran apuesta de la República: tratar de restituir a su sentido prístino la idea de un sistema educativo nacional y meritocrático. En este marco, las mujeres ven que por primera vez pueden acceder a las escuelas, pueden estudiar bachillerato, y con la reforma de los estudios de magisterio las mujeres acceden a los mandos intermedios de los grandes proyectos educativos de la República.

M.O.: ¿Qué cambios se introdujeron para incluir a las mujeres en el sistema educativo?

A.T.: Mirad, hasta 1910, las mujeres en España no podían estudiar, lo único que se aceptaba era que fueran a la escuela, pero ir a la escuela no suponía necesariamente que se asegurase su formación. Las mujeres en España no podían estudiar porque, lo máximo que podían hacer era ir a una escuela que llamamos técnicamente terminal que no conducía a una formación secundaria ni superior, sino que las abocaba hacia la exclusión del sistema y a seguir estancadas en su propia condición de género y clase. En 1910 se regula la posibilidad de que las mujeres estudien bachillerato y vayan a la universidad, lo que hasta entonces sólo era posible con un permiso especial o con un tutor particular; en la universidad hasta se les acompañaba físicamente. Entre el año 1910 y la proclamación de la República se avanza sobre todo en lo que es la enseñanza primaria, hay más escuelas de niñas, pero no así en secundaria y en la enseñanza universitaria en donde hay muy pocos avances. La República, sin embargo, se emplea a fondo en ese aspecto creando institutos femeninos y llegando las mujeres a alcanzar un 32% del alumnado de bachillerato. Desde el primer bienio reformista los cambios fueron brutales. Por primera vez, las mujeres estudiaban en España. Pero además no sólo eso, sino que encontraremos a mujeres en las direcciones escolares y a cargo de los grandes programas de reforma educativa. Justa Freire, por ejemplo, fue una de las maestras encargadas de dirigir todo el proceso de evacuación de los niños de las ciudades bombardeadas y huérfanos de guerra. Las colonias escolares, así como todos los programas de guerra se le van a encargar a mujeres, pero también la dirección de algunos de los grandes grupos escolares que van a servir de modelo para experimentar en España, por parte del gobierno republicano, lo que se entendía como un proyecto pedagógico que nosotros llamamos “escolanovista”, es decir europeo. Ellas son más que ellos, ellas son esas maestras de la República de las que nos habla Mar del Pozo. Son esas mujeres que pasan de ser una ‘maestrita’ a ser directoras de proyectos, asumiendo ese reto como una responsabilidad moral y de compromiso con el Estado. Si hablamos del gremio de maestras, tenemos que decir que la República les da la oportunidad, que confía en ellas.

 

M.O.:  ¿Qué papel jugaron entonces las maestras en la II República, podrías profundizar?

A.T.: Como dijo Manuel Azaña, no se trataba solo de traer la República, sino sobre todo de que se mantuviese en el tiempo. Y para mantenerla en el tiempo, no se podía tener una población analfabeta y aislada, se necesitaba una población alfabetizada y culta; y van a ser las maestras, ya que los maestros preferían no ir a los pueblos, las que se van a encargar de esa labor por todos los rincones de España. Por tanto, la República se va a emplear a fondo en preparar con especial atención y cuidado a esas maestras y maestros, ya que su función ideológica y formativa en unos nuevos valores cívicos era esencial para garantizarle al nuevo régimen democrático una cierta proyección de futuro. Hay un documental muy bonito que seguro que conocéis que se llama “las maestras de la república”, lo han hecho unas compañeras mías del área de Historia  de la educación, y en él queda reflejado con bastante nitidez todo esto que vengo diciendo. Es conveniente recordar aquí también, el papel que jugó la ILE (Institución libre de enseñanza) en los movimientos de renovación pedagógica que más tarde afloraron en la II República. Ellos habían visto que la Primera República había durado un soplo, que no había dejado prácticamente ninguna huella y que no había conseguido propiciar ningún cambio real. Con todo ello, Giner de los Ríos, fundador de la ILE, descree de la capacidad de la política para acometer ciertas transformaciones y dice que los cambios no se hacen en la “Gaceta Oficial del Estado”, ya que sólo una lenta transformación de las conciencias, a través de una formación académica de alta calidad puede garantizarlas. Eso conllevará que haya un gran empeño por emprender esa lenta formación, encaminándose todas las actuaciones de los institucionistas a lo largo de la Restauración y de los primeros 30 años del siglo XX, en la línea de crear instituciones de formación superiores e instituciones capaces de trasformar a los maestros y maestras, concebidos antes como meros reproductores del esquema ideológico dominante de la época. Ello les permitiría, con el tiempo, contar con auténticos educadores formados exquisitamente en un espíritu de base Krausista. Asimismo otras instituciones promovidas por la ILE fueron, por ejemplo, la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club femenino, en donde se impartió esa formación académica que influenciará, sin lugar a dudas, a las maestras de la República.

M.O.: Por aquel tiempo el peso de la Iglesia católica y la función de adoctrinamiento ideológico que cumplía para legitimar el viejo régimen de la Restauración y posteriormente del franquismo fueron determinantes ¿Cómo reaccionó la República frente a la Iglesia?

A.T.: ¿Qué hace la República con la Iglesia?, ¿Cómo regula su papel en la sociedad?, ¿En qué situación la coloca? Todo esto es algo muy importante. Desde el punto de vista constitucional la función o el papel de la iglesia queda relegado estrictamente al de una asociación, al mencionarse en una parte de su articulado que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una “Ley especial”. Por otro lado, dejaba bien claro que el Estado español no tenía una religión oficial, convirtiéndose así en un Estado aconfesional y laico; que ni el Estado, las regiones, ni las provincias o  los municipios, favorecerían y auxiliarían económicamente a las Iglesias. Por otro lado una ley regularía la total extinción, en un plazo de dos años, del presupuesto del clero y se disolverían todas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente obedeciesen a una autoridad distinta a la del Estado, ya que sus funciones podrían constituir un peligro para la seguridad del mismo. Igualmente no podía emprender ninguna actividad industrial, de comercio, o educativa, y estaría sometida a las normas tributarias del país.

M.O.: En lo que se refiere a la participación política ¿qué nivel de intervención tuvieron las mujeres o aquellas maestras qué ya estaban implicadas en el proyecto estatal de sacar a España del analfabetismo y la incultura?

A.T.: Es muy significativo que de las ocho diputadas que había en el parlamento de la República, cinco fuesen maestras. Como dije antes, las mujeres organizadas en sindicatos como la CNT o en partidos políticos de izquierdas todavía eran pocas, aunque con el paso del tiempo hasta el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 van a ir implicándose cada vez más. En el caso del magisterio, sí que había una alta participación de las maestras que estaban organizadas en asociaciones profesionales sindicales así como en la FETE, la sección educativa de la UGT.  Igualmente hay una gran asociación profesional, llamada la Asociación Nacional del Magisterio Primario con una altísima afiliación de más de la mitad de los maestros y maestras del país y que tiene muchísimas mujeres en cargos representativos,  y aunque en la FETE no llegarían a ostentar altos puestos de responsabilidad, sí que hubo muchas afiliadas a la organización. Hay que tener en cuenta que es un momento histórico con una conciencia política muy importante. Por otro lado, me gustaría comentar que no se puede hablar de la Segunda República y de las fuerzas sociales, los ideales y las tradiciones que componen los grupos políticos de aquel momento, sin tener en cuenta la referencia internacional que suponía la existencia de la Unión Soviética. Asimismo la URSS tuvo una influencia determinante para el feminismo proletario o socialista desarrollado en España. La organización de mujeres creada por Alejandra Kollontai dentro del Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución soviética es una referencia absoluta para ese feminismo de carácter más proletario que comienza a tener sus ecos en nuestro país.

M.O.: ¿Fue la izquierda la que impulsó el cambio educativo y la inclusión de la mujer en estos espacios en la Segunda República, o también se abordó desde otras fuerzas políticas?

A.T.: Hay un republicanismo muy radical, federalista y de izquierdas y de él bebe Giner de los Ríos. Hay un primer republicanismo en los años 60 y 70 del siglo XIX que comienza a crear instituciones para la educación de la mujer. Por ejemplo, la Asociación de la Enseñanza para la Mujer, que es la  primera que se crea en España, la crean estos republicanos de la I República, como Salmerón, Azcárate, etc. Son los primeros que hicieron clases dominicales para la educación de la mujer, los que promovieron la coeducación y su formación profesional para que tuvieran un futuro como archiveras, bibliotecarias, mecanógrafas, etc. A la vez va surgiendo en el interior del socialismo y del anarquismo un pensamiento más activo que conecta con el feminismo proletario y que choca frente a un feminismo más burgués. La gran discusión sobre la cultura burguesa y la cultura proletaria fue medular. Otra vez más, la referencia fue la URSS, que tras la revolución bolchevique llevó a la escisión del Partido Comunista del PSOE. No se puede hablar de feminismo en esa época sin hablar de la URSS; la liberación de la mujer, el derecho al trabajo, la ruptura con el espacio doméstico, al amor libre, el derecho al divorcio, el derecho al voto, no podría entenderse en la España republicana de los años 30 sin la existencia y la influencia indiscutible de la Unión Soviética.

M.O.: Desde el punto de vista educativo, ¿Qué se mantiene de aquel proyecto republicano y qué futuro le ves al sistema tal y como está estructurado hoy en día?

A.T.: Puede resultar paradójico teniendo en cuenta a lo que me dedico, pero confío muy poco en el sistema educativo. Antes comentaba que la República hizo muy buen diagnóstico y que el sistema educativo está atravesado por la pertenencia a una determinada clase social, lo cual sigue siendo así. Pero en aquella época había una situación escolar muy diferente a la nuestra, España era analfabeta y hacía falta escolarizar intensivamente a la población. Hoy no es así, hoy tenemos una hipereducación formal, que realmente no es educación, es decir, se ha remitido toda idea de formación y educación a los espacios escolares formales, y eso está siendo un desastre. El espacio formal del aula, en la que la escolarización abarca desde prácticamente los 0 años hasta los 25 no soluciona los grandes problemas que tenemos. Hemos cerrado absolutamente la idea de la formación en el reducto y el formato de la cultura escolar. Se pensó que el sueño de la ilustración conseguiría hacer mejor a la humanidad, pero las mayores barbaridades y matanzas se hicieron en la culta Europa; las dos guerras mundiales se hicieron en la culta Europa con una población escolarizada, cultísima y que tocaba el piano. Los espacios ciudadanos tienen que ser también espacios educativos de la ciudadanía, ámbitos ciudadanos de reunión y de colaboración en tareas formativas pero no en un formato escolar. Insisto, tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político, en el mejor sentido de la palabra; hay que salir a los espacios públicos a debatir y debatir. La cultura escolar marca jerarquías, modos, tiempos y hay contextos que en sí mismos son espacios educativos, como por ejemplo una asociación de vecinos, un sindicato o una organización política. Es aquí dónde se comprende muy bien que la República dijera que hay que sembrar el país de escuelas porque cayesen donde cayesen germinarían. Llopis se dio cuenta de la importancia de las misiones culturales, de las misiones pedagógicas y eso lo había visto en la Unión Soviética y en la Revolución mejicana. En su viaje a la Unión Soviética ya le dijeron que era muy difícil mantener la revolución si no se educaba en unos determinados valores, pero basados en lo que podemos llamar educación ciudadana, culta y entretenida como decía Cossío en su discurso para la misión pedagógica, cuando llegaba a un pueblo y decía ante los vecinos “somos una escuela diferente” con obras de teatro, títeres, guiñol, cine, etc. Hoy diríamos que todo eso está al alcance de la mano pero cuando está todo, no está nada porque está mercantilizado, manipulado e interesado. El sistema educativo tal y como está montado hoy, no sirve para los fines de una educación integral. Sirve, si acaso, para clasificarnos, pero es una industria que produce beneficios económicos y por tanto hay que alimentarla estando todo entremezclado. Como decía Fernández Enguita, la educación es la tierra prometida del capital. Hay que reflexionar sobre eso y pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones.

M.O.: ¿Qué rescatarías tú de la lucha de las mujeres de aquella época para incorporarlo al movimiento feminista que hace apenas tres meses sacó a millones de personas a la calle en nuestro país?

A.T.: Que el movimiento feminista vuelva a integrar realmente en su discurso la cuestión de clase, que no la disuelva y la difumine en otro tipo de reivindicaciones que son asumibles por el propio sistema capitalista neoliberal. También les diría que eliminen todos esos prejuicios que la mujeres de la II República no tuvieron hacia las organizaciones políticas o de masas, recordándoles, que un gran número de ellas eran militantes y luchaban también por transformar el conjunto de la sociedad. Está claro que se han dado pasos en esa dirección, ya que el feminismo está complejizándose y aprendiendo de sus propios errores, lo cual es muy positivo, pero deben quitarse de encima esos miedos y consolidar esa relación paralela con la lucha social, con los problemas concretos de las trabajadoras. Más allá de los grandes debates teóricos del movimiento, que muchas veces nos hacen desconectar de la realidad, el movimiento feminista como todo movimiento político tiene que profundizar su relación con los problemas cotidianos. Sinceramente, lo veo con optimismo, espero que no pierdan ese pie a tierra y sigan trabajando en esa dirección.

M.O.: Para terminar, ¿qué le dirías a una joven militante del movimiento feminista tras la huelga del 8M?

A.T.: Pues yo le diría que miro con esperanza al movimiento feminista, pero que la participación activa y concreta debe ir más allá y consolidarse en organizaciones, ya que me parecen espacios de crecimiento personal, y porque sé que sin organizaciones sociales y políticas, aunque a veces ocupen el tiempo en debates internos, no nos queda nada.

Entrevista publicada en Mundo Obrero junio 2018

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También publicada en Mundo Obrero digital

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Con Siria y su pueblo, contra las mentiras de destrucción masiva y los bombardeos estadounidenses

“He ordenado a las Fuerzas Armadas estadounidenses que lancen ataques precisos contra objetivos relacionados con el arsenal de armas químicas del dictadorsirio Bashar al Assad en una operación combinada entre Estados Unidos, Reino Unido y Francia”.

Apenas tres líneas han sido suficientes para que Donald Trump anunciase el inicio del ataque ilegal contra Siria por parte de quienes quieren ver el país reducido a escombros sobre los que poder desplegar sus intereses geoestratégicos, políticos y, por supuesto, económicos. Dicho ataque se ha producido en buena medida gracias a la información prestada por la inteligencia israelí, uno de los actores principales en la sombra de este conflicto de agresión imperialista.

Tras años de campañas mediáticas manipuladoras y políticas imperialistas, EEUU ha conseguido crear la excusa perfecta que permita arremeter abierta y furiosamente contra Siria, utilizando para ello la gran farsa de las armas químicas como casus bellicon el que intentar legitimar sus injerencias criminales. A esta iniciativa se han sumado rápidamente Reino Unido y Francia porque, si bien los medios de comunicación nos dicen que Trump es un peligro mundial, tanto Theresa May como Emmanuel Macron parecen no quedarse a la zaga.

Y es que, ante nuestros ojos, las armas químicas sirias han venido ha sustituir las armas de destrucción masiva iraquíes o los bombardeos de civiles libios. Los ataques sobre Bagdad en 2003, Trípoli en 2011 y, ahora, Damasco, comparten un mismo guión: acusaciones sobre atrocidades que permiten que los estadounidenses y sus serviles aliados actúen impunemente bajo el imperio de la ley del más fuerte.

Si bien la Comunidad Internacional dice guardar siempre un escrupuloso respeto al Derecho Internacional, los ciudadanos de la capital siria han visto cómo en torno a 100 misiles Tomahawk han sido lanzados contra tres objetivos en la zona de Damasco sin contar con respaldo alguno del Consejo de Seguridad de la ONU1. Afortunadamente, los damascenos han podido salir masivamente a lo largo del día a la Plaza de los Omeyas a mostrar su respaldo al Ejército Árabe Sirio y su legítimo presidente, Bashar al Assad.

Hay dos extremos relevantes que deben ser resaltados a tenor de este más que previsible ataque. A pesar de que hoy, 14 de abril, miembros de la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que coopera con la ONU) iban a iniciar una investigación en Duma sobre el supuesto ataque químico perpetrado por el Ejército Árabe Sirio, Trump ha decidido adelantarse y tomar la iniciativa, convirtiéndose en juez, parte, fiscal, investigador y, por supuesto, verdugo.

Por otro lado, inmediatamente después de que el ataque sobre Damasco diese comienzo, fuerzas de Daesh iniciaron una ofensiva hacia la capital desde la zona cercana al campo de refugiados de Yarmouk, situado a escasos kilómetros al sur. Es decir que, objetivamente, las ofensivas imperialistas vuelven a contribuir, objetivamente, a los intereses de los yihadistas, aun cuando Occidente afirma combatir de manera prioritaria el terrorismo.

Al igual que en anteriores ocasiones, el relato ofrecido en torno al presunto ataque químico perpetrado por el ejército sirio plantea serias dudas en torno a las circunstancias que lo rodean y que deberíamos tener presentes antes de sumarnos a la campaña de solidaridad con las supuestas víctimas del mismo.

¿Por qué se toma reiteradamente al Observatorio Sirio de Derechos Humanos2como única fuente fiable de información? ¿Son los Cascos Blancos una ONG a pesar de su más que sospechosa cercanía con el yihadista Frente Al Nusra y recibir una ingente financiación por parte de, al menos, EEUU? ¿Por qué las imágenes siempre muestran a mujeres y niños como únicas víctimas? ¿Cómo es posible que en una zona atacada con estas sustancias el personal sanitario pueda actuar desprovisto de protección 1especial sin verse afectado? Si Siria se deshizo de su armamento químico bajo la tutela, entre otros, de EEUU, ¿cómo es que el Ejército Árabe Sirio sigue contando con un arsenal plenamente operativo?

Si bien esas son algunas de las preguntas que cualquier ciudadano podría hacerse en torno a los hechos narrados en los últimos días por las empresas de comunicación, ha sido la rueda de prensa ofrecida durante el bombardeo de Damasco por James Mattis, Secretario de Defensa de EEUU, la que ayuda a clarificar cómo nos encontramos, una vez más, ante una campaña bélica envuelta por un manto de mentiras. Estas son algunas de las preguntas más relevantes:

“- ¿Conocen qué agente químico se ha utilizado en el supuesto ataque a Duma?

  • Estamos seguros de que se produjo un ataque químico y así lo respaldan los servicios de inteligencia. Podemos afirmar que fueron varios [sin llegar a concretar fehacientemente cuáles].
  • Ayer decían que aún no tenían pruebas sobre la utilización de armas químicos, ¿qué descubrimientos han llevado a la confirmación que dio paso a este ataque? Por otra parte, si han atacado objetivos donde supuestamente se contienen agentes químicos, ¿qué precauciones han tomado para evitar su expansión entre la población civil?

– [Ante la primera pregunta no se obtiene respuesta alguna] Según nuestro más preciso análisis, tomamos todas las precauciones posibles para minimizar daños a la población siria3. Decidimos atacar solo estos tres objetivos porque estaban ligados al desarrollo de elementos químicos”.

Estas respuestas clarifican varios aspectos: primero, que el bombardeo estadounidense se lleva a cabo sin contar con prueba alguna en torno al presunto ataque químico que, en última instancia, sería la excusa que pretendería justificar la respuesta, en cualquier caso ilegal. Segundo, que los damascenos se han visto expuestos, para el caso de que los agentes químicos existiesen, a la propagación de los mismos.

Ninguna de estas cuestiones parecen haber importado a Mariano Rajoy, que no solamente ha calificado la injusta agresión como “legítima y proporcionada” sino que, además, ha contribuido a la misma con la participación de dos aviones de aprovisionamiento en vuelo de la fuerza aérea de EEUU con base en Zaragoza. Consecuencias de pertenecer a la OTAN: los patriotas que dicen amar España son los primeros en acatar servilmente órdenes estadounidenses, aun cuando con ello pudiera estar poniéndose en peligro la seguridad de nuestro país.

Una vez más, y uno ya pierde la cuenta, EEUU, erigido como único gendarme y defensor de la paz y los derechos humanos, ha decidido bombardear una ciudad extranjera con el pretexto de acabar con un “régimen dictatorial” incómodo para sus intereses en Oriente Medio.

La casualidad ha querido que este ataque se produzca un 14 de abril, fecha en que los republicanos españoles conmemoramos el aniversario de la proclamación de la II República, cuya Constitución, conviene recordar, establecía en su artículo sexto que “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

Tal y como afirmaba Vadim Zagladin, primer subjefe del Departamento de Relaciones Internacionales del CC del PCUS allá por 1981, “cuando los comunistas dicen que es necesario garantizar la superioridad de las fuerzas progresistas, no buscan imponer su voluntad a nadie, sino defender la libertad de los pueblos contra el imperialismo y contra sus intentos de aplastar esta libertad, y procuran crear las condiciones en que nadie pueda ejercer presiones sobre otros pueblos”.

Como internacionalistas, es nuestro deber no sólo denunciar cada agresión imperialista contra Siria, su soberanía y su población, sino comprometernos firmemente con la continuación de la lucha por la instauración de una III República que vuelva a repudiar las guerras imperialistas al servicio de los intereses económicos de Estados Unidos y sus aliados británicos, franceses, sauditas, israelíes y otros agentes que amenazan continuamente la paz internacional.

Hoy, como ayer y siempre: ¡No a la guerra imperialista contra Siria!

Aspecto que nada debe extrañar dado que EEUU anunció, con el más que previsible respaldo de la OTAN, que procedería a atacar Siria incluso sin el consentimiento de este órgano.

  1. Entidad integrada por una sola persona: Rami Abdul Rahman, sirio afincado en Coventry, Inglaterra, desde el año 2000.
  2. Si Damasco, capital siria, cuenta con aproximadamente 2.000.000 de habitantes y una densidad de población en torno a 17.000 hab./km², ¿cómo podría ejecutarse con seguridad un bombardeo masivo ante estas circunstancias?
  3. Zagladin, V., La filosofía soviética de la paz, 1ª ed., Editorial de la Agencia de Prensa Nóvosti, Moscú, 1981, pág. 15.

Alex Alonso Sanchis

Publicado en Mundo Obrero digital

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“Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo”

Hablamos con Arantxa Carcedo Saavedra, miembro de la sección sindical de Alimerka, perteneciente a la Federación de servicios de CCOO de Asturias. Pescadera de profesión, como delegada sindical trabaja sin descanso desde hace semanas para que todas y todos las y los trabajadoras de los supermercados Alimerka paren el 8 de marzo y hacer visible la precariedad laboral de las mujeres en el sector del comercio.

Teniendo en cuenta la situación social y laboral por la que estamos atravesando, en la que el conjunto de la clase trabajadora está teniendo que pagar los costes de una crisis económica que no ha generado, ¿por qué una huelga feminista de mujeres?

 Porque siendo un hecho que las medidas impuestas por el capitalismo para superar su crisis estructural oprimen a la clase trabajadora en general, lo hacen con mayor dureza sobre las mujeres, agudizando las condiciones de desigualdad. Somos la mitad de la población, pero el paro femenino es en 2,5 millones superior al masculino y esa es la tendencia, a tenor de los datos del último mes, que sostienen que de las casi 64.000 personas desempleadas más, un 75% son mujeres. Además, cuando accedemos al mercado laboral, nuestras condiciones de trabajo son peores, con mayor temporalidad, mayor parcialidad y menos ingresos. La crisis se está cebando más con las mujeres a todas luces y la consigna “somos doblemente explotadas: por ser mujeres y por ser trabajadoras”, adquiere más sentido que nunca. Es pertinente por tanto una huelga feminista, porque razones nos sobran.

Pero… ¿es sólo una huelga de mujeres?

 Esa es una de las cuestiones que más controversia han generado. Que sea una huelga feminista no quiere decir que la implicación deba ser sólo de las mujeres, pero sí que el protagonismo reivindicativo, organizativo y visual sea nuestro. La huelga será mixta, de mujeres y hombres por la igualdad, e irá más allá de lo laboral, extendiéndose a una huelga de consumo, estudiantil y de cuidados. Se trata de poner en valor la carga de trabajo que soportamos las mujeres, que trasciende a lo productivo pues el trabajo para el mantenimiento de la vida —reproductivo y del cuidado— recae fundamentalmente en nosotras. Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo, de ahí que ese sea el lema de esta convocatoria.

Ahora danos tu opinión: brecha salarial ¿mito o realidad?

 La brecha salarial es una realidad objetiva con datos que lo sustentan y que, a día de hoy, demuestran que para equiparar los salarios de las mujeres a los de los hombres, deberían incrementarse en un 30%. ¡Claro que hay brecha salarial! Es además el resultado más visible de la desigualdad y discriminación que sufrimos las mujeres en el ámbito laboral. Existe porque las mujeres ocupamos el 75% de los contratos a tiempo parcial y nuestros complementos salariales suponen un 44% menos de media que los de los hombres. Existe porque nos concentramos en sectores y ocupaciones donde los salarios son más bajos y las oportunidades de formación y promoción son limitadas. En mi sector, sin ir más lejos, que es el de comercio y está absolutamente feminizado, las mujeres somos mayoría aplastante en los trabajos con remuneración más baja, sin embargo, esa mayoría disminuye en las categorías superiores y se convierte en minoría en los puestos de dirección.

En un ámbito tan masculinizado cómo el de los sindicatos, las mujeres que estáis afiliadas y que participáis activamente, ¿os habéis encontrando con algún problema a la hora de organizaros de cara al 8M?

 A nivel sindical puedo decir con satisfacción que no me he topado con traba alguna, sino con todas las facilidades, como no podía ser de otra manera. En CCOO hay hechos que no se cuestionan, como entender que la huelga es una herramienta de presión esencial para la clase obrera y que cuando hacemos uso de ella hay que poner los medios para lograr el mayor éxito posible. La huelga feminista no podía ser una excepción.

¿Hay alguna diferencia con respecto a otras huelgas en las que hayas participado?

 Yo veo fundamentalmente dos, una en positivo y otra en negativo. Empezando por lo malo he percibido como, en general, se cuestiona más la pertinencia de esta huelga feminista que otras huelgas, es decir, se exigen más explicaciones que en huelgas anteriores, tanto generales como sectoriales, en las que se asume con mayor facilidad el apoyo y la necesidad de implicación. En cuanto a la diferencia en positivo que he constatado, al menos en Asturias, es que por primera vez hemos sido capaces de trabajar de manera conjunta entre colectivos sindicales, políticos y sociales de la izquierda que hasta ahora habían sido incapaces de coordinarse. El mérito de este logro, que espero que abra un camino de entendimiento cara al futuro, quizá recae en el hecho de que la huelga está siendo organizada por mujeres. Yo opino que sí.

Siguiendo con este tema y para ser más claros aun, ¿de qué manera crees que se puede abordar la lucha contra el machismo dentro de las organizaciones sindicales de clase? ¿Queda mucho trabajo por hacer?

 El ámbito sindical, tradicionalmente masculino, reproduce en cierta manera los roles de género de la sociedad y los cuadros sindicales de mayor responsabilidad son mayoritariamente hombres. Es necesario feminizar el sindicato, impulsando y desarrollando un pensamiento crítico sobre el sistema de relaciones entre hombres y mujeres, abordando debates de acción y prioridades sindicales en clave de género, adecuando la estructura organizativa y los planes de trabajo… Queda mucho trabajo por hacer, pero ya hay camino andado.

 Por otro lado, en un sector tan precarizado como el del comercio, la idea de una huelga de estas características con un claro componente político que rebasa el propio marco de las reivindicaciones laborales y económicas, ¿cómo ha sido acogida por parte de las/os trabajadores la idea de la huelga feminista?

 Al ser un sector efectivamente tan precarizado y altamente feminizado, el sentido y el objetivo de esta huelga creo que se ha entendido mejor que en otros sectores, precisamente porque ninguna de las reivindicaciones son ajenas a nuestro día a día. La acogida por tanto ha sido satisfactoria, por lo que confío en que se incrementará el número de trabajadoras y trabajadores que secunden la huelga respecto a convocatorias anteriores.

Desde los sindicatos y en particular desde CCOO, ¿cómo se está organizando esta huelga?

 Desde que a principios del mes de febrero se anunciase desde CCOO el apoyo a la huelga feminista y, con mayor intensidad, a partir de que el pasado 19 de febrero se diese el pistoletazo de salida con la presentación ante el registro del Ministerio de Empleo de la comunicación oficial, la convocatoria se ha planteado en los mismos términos que cualquier convocatoria de huelga general. Han sido innumerables las celebraciones de asambleas de trabajadoras/es en empresas y sectores, reuniones organizativas de secciones sindicales y comités de empresa, asambleas de delegadas/os, repartos de información en la calle y en los centros de trabajo, actos de difusión y concienciación, elaboración de una campaña propia de material gráfico y audiovisual para difundir en redes con el lema “Vivas, libres y unidas por la igualdad”… En definitiva, se ha engrasado toda la maquinaria para que la huelga del 8 de marzo sea una movilización histórica.

 

En cada convocatoria de huelga existe un miedo real de las y los trabajadores a secundarla por las represalias que puedan tener a posteriori en su centro de trabajo por parte de la empresa. En esta ocasión imaginamos que estará ocurriendo lo mismo; como delegada sindical, ¿qué trabajo estas haciendo en ese sentido?

 Existe un miedo, efectivamente, en muchos casos infundado y en otros, a mi juicio, utilizado como justificación cobarde para no secundar la huelga. Digo esto porque en base a mi experiencia laboral, durante la cual he participado en todas las huelgas generales —la del 8 de marzo será la quinta— puedo afirmar que jamás he sufrido represalia alguna por ese motivo, ni he tenido constancia de ningún compañero o compañera que la sufriese. Ese miedo tiene sentido cuando la huelga ataca directamente a la empresa en la que trabajas, pero no es real cuando se trata, como en este caso, de una huelga general, en la que las empresas entienden que “la cosa no va con ellas”. Las represalias y los despidos tienen lugar cuando las empresas consideran que no les interesas a nivel productivo, porque su móvil fundamental es la obtención de beneficios. Es en esta circunstancia cuando no tienen escrúpulos porque, además, sobre todo tras la introducción de las dos últimas reformas laborales, gozan del amparo legal para poder justificar despidos y les sale muy barato.

 

¿Qué le dirías a las y los trabajadoras/es?

 Que la lucha es el único camino y que sólo por esa vía podemos construir una sociedad justa e igualitaria; hay veces en las que las medias tintas no valen, y mucho menos de cara a la participación en una huelga, nos jugamos mucho. Por eso hago un llamamiento a secundar esta huelga y a participar en todas las actividades y movilizaciones que garanticen su rotundo éxito para concienciar a toda la sociedad de que ser feminista es un deber de todas y todos.

Y tras el 8 de marzo, ¿cual crees que es el camino que deben seguir los movimientos feministas y los sindicatos de clase?

 El 8 de marzo debe ser un punto de inflexión a partir del cual, las y los trabajadores debemos seguir en las calles, organizados, movilizándonos por un mundo donde, parafraseando a Rosa Luxemburgo, seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Ahora, más que nunca, no podemos olvidar que los derechos no se conceden, sino que se conquistan.

 ¡El 8 de marzo, yo paro!

 

José Enrique Fernández González, Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias para MO digital-redacción Asturias.

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Llegó el Comandante y mandó a seguir

Vino Fidel y cumplió lo que prometió Martí.

Se acabó.

Nicolás  Guillén

Tal día como hoy, hace ya un año el Comandante Fidel Castro Ruz completaba su vida. Pero no es cierto que ese día entrará en la inmortalidad, porque Fidel venía siendo inmortal desde hacía muchos años. No fue la muerte quien se apoderó de él, fue la Historia, para la que, al concluir la vida, y completar la persona su andadura, ya no ofrece más datos…

Y es que, esta vez, llegó el Comandante y mandó a parar su larga marcha, cerró el ciclo de sus pasos de gigante para hacerse memoria.

Incrédulo, su pueblo no quería creerlo. Y esas gentes, muchas gentes, que en cualquier parte del mundo sentimos en lo más hondo cualquier injusticia contra cualquiera, también nos resistíamos a aceptar la noticia.

Pero el Comandante, que había mandado a parar su propia caminata también llegó a la Historia y mandó a continuar su empeño de dignidad y rebeldía. Por eso, desde la Plaza de la Revolución, en la Habana, hasta el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, a través de pueblos y caminos, desde el recio pulmón de su pueblo, negros, blancos, mulatos, mulatas, blancas, negras, ancianos y muchachos, fue alzándose y creciendo un grito profundo, innumerable: “Yo soy Fidel”, se oía, “Yo soy Fidel”.

Es de este modo, rotundo e inequívoco, como se expresaba la firmeza de un pueblo, su determinación a continuar la grandeza de una Revolución que había cambiado la vida de la Isla, incendiado la conciencia de América Latina y hecho renacer en todo el mundo la esperanza de los explotados, los pobres, los excluídos, los condenados de la Tierra.

Era un pueblo dispuesto a enarbolar la memoria de Fidel, igual que una bandera; un pueblo que había entendido la pertenencia de Fidel al escalón más alto de la especie humana y no renunciaba a continuar su obra.

Quienes tuvimos el privilegio de vivir mezclados con el entero pueblo de Cuba aquellos días, de épica fraterna, de emoción estremecida y digna, volvimos convencidos de que las trincheras de ideas y de justicia que Fidel, hecho memoria, seguirá defendiendo junto a su pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás.

Cuando casi veinte años antes, el 17 de octubre de 1997, Fidel honraba la memoria del Ché y de los revolucionarios caídos en Bolivia, retornando a Santa Clara los restos de los combatientes, acuñó aquella idea del “destacamento de refuerzo” que el Ché y sus compañeros formaban para continuar con su ejemplo, alentando el impulso de la Revolución.

Y ese destacamento de refuerzo nunca estuvo mejor dirigido que ahora, en que Fidel se ha incorporado para siempre a su nómina de héroes populares. Desde el insobornable contingente de quienes creemos en la necesidad de la Revolución continúa  escuchándose: “¡Comandante, ordene!”.

Y así, en el día de hoy, recordando tal día de hace un año, quienes seguimos creyendo firmemente en la lucha por el socialismo, queremos detenernos un instante, sólo un instante, y decir “dejad que nos abracemos para tomar aliento y seguir adelante”

Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo

Secretario General del Partido Comunista de Asturias 

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El referéndum en IU de Asturias: los vértigos de la democracia

No ha sido escaso el ruido desatado en torno al referéndum de Izquierda Unida de Asturias (IUA). Como suele suceder en estos lances, todo el mundo intenta aprovecharse de sus resultados. Algunos cantan victoria por el apabullante resultado del y entienden por ello legitimada su pretensión de exigir cambios drásticos e inmediatos. Otros niegan cualquier validez al resultado por haber sido la participación inferior al 50% y, emulando a Calcas, el homérico adivino de males, pronostican graves quebrantos en IUA, inminentes rupturas con el ámbito federal y temibles recomposiciones de la caspa para torpedear los idílicos frescores confluyentes que soplan desde otros territorios. No tienen razón. Los unos, porque la legítima apuesta por ampliar la pluralidad en la Dirección de IUA no proviene del referéndum, sino de la última Asamblea, y habrá que retomar ese camino con mesura, sin intransigencias y con el objetivo de respetar y asumir la representatividad real, no de desnaturalizarla. Los otros, porque confunden la razón jurídica del artículo 55 de los Estatutos de IUA con la razón política de un resultado inequívoco y abrumador (94,6% del SÍ).

Es verdad que, estatutariamente, el resultado no es vinculante, pero habría que estar ciego para no reconocer su innegable significación. Es tendencioso, por tanto, hablar de invalidez y bastante estúpido pretender que haya triunfado la abstención, no como indolencia espontánea, sino como opción deliberada. Flaco favor hacen a las convicciones de las que ellos mismos alardean, aquéllos que tratan de deslegitimar el resultado por la tasa de participación (45,14%), en una sola jornada (presencial y por correspondencia). Otras consultas y votaciones fueron las que fueron y son conocidas (sobre coalición con Podemos, durante tres días y voto además por internet, menos del 33%, la segunda vez. En las Primarias a la Coordinación de IU Federal 40,2%. En los Documentos para la XI Asamblea 15% aprox. de participación). Por tanto, tal parece que algunos fueran a darle la razón ahora a Tasio Oliver, de Izquierda Abierta, cuando entendía la escasa participación en aquellas votaciones como un toque de atención a la dirección… que no genera ni con su línea política ni con los procesos que emprende la atención de las bases (¡Maldita hemeroteca!). No caigamos, por tanto, en la torpeza de desacreditar otras consultas que forman parte ya de nuestra historia.

Habrá que entender que en los últimos años ha sobrevenido una auténtica catarata de novedades funcionales que, para bien o para mal, desbordan la capacidad de las organizaciones y todavía están lejos de asumirse por una militancia no habituada (primarias, voto telemático, etc).

Por otra parte, y volviendo al referéndum que nos ocupa, hay que señalar que la pregunta objeto de consulta, una vez aprobada por la Dirección de IUA, ya no es patrimonio exclusivo de sus proponentes, sino que pertenece a toda la organización. Por eso es recomendable un esfuerzo de mesura y sensatez antes de hablar de victorias, derrotas, peligros y catástrofes. Bien hizo nuestro Coordinador General, Ramón Argüelles, al respaldar el con su firma y su voto, demostrando con ello su sensibilidad y su cercanía a la mayoría de la organización.

Hay que señalar también que la pregunta decía lo que decía y no lo que a cada cual se le ocurra interpretar. El voto afirmativo no echa abajo una política de alianzas, pero tampoco supone una apuesta confusa en la que todo cabe. Se trataba de una pregunta flexible que deja expeditas las vías convergentes a la vez que las enmarca en unos umbrales definidos: presencia e identidad.

Por eso, desde el PCA defendimos abiertamente el . Por eso, quienes llamaron al NO, que también los hubo, no se impusieron ni en su territorio. Por eso, pasada la consulta, como Secretario General del PCA, respaldo sin reservas el comunicado emitido por IUA y en concreto las expresiones de su Secretario de Elaboración, Programas y Participación. Por eso creo que en IUA se ha hecho un esfuerzo democrático y participativo de forma presencial y en tiempo muy medido con un resultado positivo para IU en su conjunto, al reafirmar nuestra personalidad política de Izquierda y de lucha. Por eso, desde el PCA seguiremos trabajando en IU, sin ninguna servidumbre y defendiendo en cada ocasión lo que estimemos justo, convencidos de que también esa lucha, para decirlo con palabras propagadas por Silvio Rodríguez, para nosotros es un vértigo y no una carrera.

Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo

Secretario General del PCA

Publicado el 8/07/2017 en La Nueva España 

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Pablo Huerga Melcón, un patriota de Partido

[Artículo que forma parte del especial dedicado al profesor y filósofo, Pablo Huerga Melcón, en el 20 aniversario de la publicación de “La ciencia en la encrucijada” y publicado en la revista Neville.es]

 

“Sólo la revolución puede superar el antagonismo de clases y por tanto la falsa conciencia. Y sólo en esta nueva situación de igualdad el hombre vivirá verdaderamente como hombre. Este cambio revolucionario permitirá por fin un conocimiento verdadero de las cosas y la justicia social. La revolución, por lo tanto, viene a sustituir aquí al famoso método de conocimiento que debía seguirse individualmente. Porque si las condiciones sociales determinan la conciencia, la conciencia dejará de ser falsa cuando esas condiciones sociales no respondan a intereses particulares. Cosa solamente posible cuando se realice la revolución”

La revolución como reforma del entendimiento

Pablo Huerga Melcón

Es probable que la elección de este titular para una nota en torno a la vertiente política de Pablo Huerga Melcón pueda resultar a muchos escandalosa y tendenciosa. Es normal en tiempos de nueva política, de postverdad y de triunfo de la postmodernidad.

Dicho escándalo no puede más que derivarse de una lectura peyorativa de lo que históricamente se ha denominado como espíritu de Partido. Desde estas perspectivas los partidos políticos representarían organizaciones minoritarias de tipo sectario e intrínsecamente perversas, por usar la fórmula acuñada por el Papa Pio XII para definir al comunismo. Así, el espíritu de Partido sería la negación de la razón humana y quienes lo padecen, enajenados por su partidismo, carentes de cualquier tipo de convicción.

Lenin fue el primer marxista en articular filosóficamente el concepto de partidismo (partijnost en sus Cuadernos Filosóficos) partiendo del hecho de que la sociedad actual está dividida en clases antagónicas, la filosofía que en ella se genera, lo mismo que toda la ideología, no puede no tener espíritu de partido: refleja los intereses de la clase dominante y está al servicio de la misma.

 Para Pablo Huerga la filosofía marxista es “la elaboración más consciente de una filosofía materialista, es último ideal universal, con todos los problemas que nos ha enseñado y obligado a plantear, que pide a gritos su superación, -pero en el sentido hegeliano-, superación e incorporación; porque sus ideales son evidentemente, y lo seguirán siendo, los ideales de cualquier persona consciente, moral”[1]. Es en este sentido gramsciano en el que Huerga hace gala de un patriotismo de Partido (comunista), por la función de intelectual colectivo que el Partido puede desempeñar en la transformación de la sociedad desde la lucha por la hegemonía política, moral y cultural. Huerga analiza despiadadamente los problemas de nuestro presente con el objetivo de romper con la camisa de fuerza que parecen habernos impuesto sistemáticamente los conglomerados informativos y “los arribistas que han medrado a la sombra de la raída democracia actual y que conforman los partidos políticos hegemónicos, y la casta aristocrática que los algodona”.

Reivindicar el análisis político y la filosofía marxista y militante de Pablo Huerga es reivindicar un racionalismo constituido a lomos de los fenómenos del presente. Una racionalidad construida sobre las ciencias del presente frente al irracionalismo. Un materialismo que en su ejercicio filosófico y político niega la idea de que la coexistencia pacífica pueda trasladarse de la esfera de la política al terreno ideológico. Sus tesis refutan desde el marxismo con sólidos argumentos la ideología política dominante, pero también la de una izquierda divagante entregada a aventuras indentitarias y armonistas. La filosofía política de Huerga es ante todo una filosofía crítica y dialéctica, en el que la verdad del materialismo reside en su capacidad para dar cuenta del resto de alternativas teóricas, imponiéndose como única alternativa posible en tanto que las demás aparecen negadas, y asumiendo la lucha por la justicia social, la igualdad y el socialismo, el control democrático del Estado sobre principios cívicos inalienables.

No nos cabe duda que Pablo Huerga forma parte de un reducido número de intelectuales comunistas históricamente ligados al PCE junto a Faustino Cordón, Mariano Hormigón, Elena Ausejo, Carlos París, Wenceslao Roces, José María Laso o Francisco Erice, cuyo trabajo y magisterio ha sido y es fundamental en la lucha por la hegemonía política y la construcción de “un horizonte socialista, el único posible para albergar a la humanidad del futuro”

[1] La revolución como reforma del entendimiento 

 

Carlos González Penalva

Miembro de la Comisión Permanente del PCA y Secretario de Comunicación de IU Xixón

 

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Haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad

Hagamos un poco de historia. Las recetas neoliberales como salida a la crisis iniciada a finales de la primera década de este siglo, cargaban sobre nuestras espaldas los costes de una crisis económica de la que no habíamos sido responsables. Las reformas laborales, los recortes en materia de sanidad, educación, pensiones y servicios sociales, así como un paro estructural galopante y en aumento, ahogaban cualquier posibilidad de vivir dignamente en nuestro país.

Ante esa situación, el 22 de marzo de 2014 confluían en Madrid un abultado número personas sin afiliación, plataformas, asociaciones, mareas, sindicatos y organizaciones políticas bajo el lema de la dignidad. Una multitud -alrededor de dos millones de personas- decidida a pelear de forma colectiva por un cambio económico, social y político, inundaba las calles de la capital. La desesperación y el hastío del pueblo trabajador se transformaba en rabia organizada y, por tanto, en una importante palanca de transformación social. Decía Mario Benedetti que no es fácil saber cuál es el camino que nos lleva hasta el mar de la utopía sin contar con la lámpara de un guía surgido en algún cruce del destino.

Pues bien, recuerdo aquí al poeta porque la mayor movilización de la historia de este país desde la transición política española, nos servía de guía y venía a confirmar la posibilidad de construir un espacio de contrapoder social y político. Un espacio alejado de los cantos de sirena de la “izquierda” posibilista e institucionalizada y de todos aquellos intelectuales de gabinete que apostaban por el fin de la cuestión de clase y propugnaban el comienzo de una “revolución ciudadanista” contra las élites políticas. “Se equivocó la paloma, se equivocaba”, como así decía nuestro Rafael Alberti; se había hecho una lectura correcta del momento y quedaba claro que la batalla no sólo era esa.

Este movimiento surgido de aquella movilización, y en cuyo corazón latía un profundo malestar de la clase trabajadora, era capaz de integrar todas las contradicciones presentes en el sistema y, por tanto, de conectar con todas las expresiones organizadas de contestación derivadas de aquellas. En conclusión, le daba la espalda a ese discurso que intentaba desmovilizar y situar el conflicto en otros escenarios que no eran prioritarios y, quedaba patente, que la lucha trascendía a una simple pugna por democratizar las instituciones del Estado. Nuestra patria digna era, es y será siempre la patria sin fronteras de la clase obrera.

Un año más tarde, en 2015, un movimiento más maduro y con mayor implantación en el conjunto del territorio español, volvía a llenar las calles de Madrid el 21 de marzo. Por mucho que la derecha gobernante hablase de recuperación y brotes verdes, la situación continuaba siendo prácticamente la misma y, los motivos para la movilización, seguían estando más que justificados.

Hoy, dos años más tarde, y habiendo atravesado no pocas dificultades, las marchas de la dignidad seguimos en las calles. Aquella consigna de “Pan, trabajo, techo y dignidad”, es hoy más actual que nunca: Pan para todas aquellas personas que siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza; trabajo para todos esos millones de personas que cada día envejecen en la cola del paro; techo para toda esa gente que es injustamente desahuciada de sus casas; y dignidad para todo un pueblo que ha dicho basta y apuesta por algo tan simple como la vida.

Además, en esta ocasión, con motivo de la gran manifestación que tuvo lugar el 27 de mayo, le hemos sumado la igualdad. La igualdad como un eje transversal a todo lo demás, ya que no entendemos un cambio social sin una apuesta radical por el feminismo. Ya saben ustedes, la revolución será feminista o no será, y qué demonios, “las marchas”, como así las solemos llamar coloquialmente, están en femenino.

El movimiento 22M y su espíritu de lucha no sólo siguen vigentes por la justicia de sus reivindicaciones, sino porque además nos han enseñado que la unidad popular sólo se construye desde la base. Nadie le pide el carné a nadie, pero todo el mundo respeta la identidad política e ideológica de cada uno sin renuncias ni genuflexiones vergonzantes hacia nadie. Más allá de los diseños cupulares para presentarse a las elecciones, es ahí donde ha estado la clave de la unidad y en dónde radica el éxito de las marchas. Antonio Machado escribía en los “proverbios y cantares” de su magna obra Campos de Castilla: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Pues ahí seguiremos nosotros, haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad.

José Enrique Fernández González

Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias

Publicado en el número 3 de la revista de pensamiento crítico de Izquierda Unida de Oviedo “En Red”

Retomar las calles, transformar el país

“La recuperación está a la vuelta de la esquina” decía, en 2013, el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Un año más tarde, las Marchas de la Dignidad concentraban en Madrid a cientos de miles de personas procedentes de todo el Estado, exigiendo el fin de los recortes en materia de financiación pública sanitaria, educativa y de pensiones, el fin de los desahucios y demandando salarios dignos. En definitiva, políticas para la mayoría social trabajadora, es decir, pan, techo, trabajo y dignidad.

Para 2015, la situación seguía siendo la misma y las Marchas volvían a Madrid. Un Gobierno absorto en sus “cuentas de la lechera” seguía intentando hacernos creer en una recuperación económica ficticia, que nunca llegaba y que, de hecho, gravaba cada vez más a las y los trabajadores que más estaban sufriendo la crisis y que, ironías del destino, veían mermados paulatinamente sus derechos a través de las reformas laborales o la denominada como “ley mordaza”.

Queramos o no, la derecha gobernante, auspiciada bajo el paraguas de la austeridad propugnada desde Berlín, vía Bruselas, marchaba triunfante – y sigue marchando, más cómoda que nunca – frente a la desmovilización de los sectores que había logrado generar un importante contrapoder desde las calles, que daba impulso a quiénes luchaban, también, desde las instituciones, por los derechos de la mayoría trabajadora. La izquierda ha tenido también su culpa en esta batalla. Un discurso cada vez más desdibujado, desideologizado, y carente de objetivos claros – que se ha incrementado en el último bienio – caía presa en su propia trampa al solitario, al albur del bombardeo mediatico de los mass media, del gatopardismo ideológico y del “todo vale” en una suerte de política-espectáculo que no hacía más que beneficiar al Partido Popular y, de otra parte, lograr mudar, parte del posible voto descontento, hacia su nueva flamante filial naranja.

De esta manera, muchos colectivos, activistas sociales, militantes partidarios, sindicatos, etc., que tanto habían trabajado para lograr constituirse en un frente común de presión y lucha diaria en las calles, los barrios, los pueblos, las redes,etc., como las Marchas de la Dignidad, parecían haber sucumbido.

¿Es esto así? ¿Hemos fracasado desde la izquierda alternativa en nuestro intento de transformar el mundo? Nada más lejos de la realidad. Decía Miguel Hernández que “Jamas renunciaremos ni al mas viejo de nuestros sueños”. Y así será.

Mientras se sigan mermando las libertades individuales y colectivas, mientras siga habiendo desahucios, mientras el empleo generado se haga a costa de la merma de los derechos laborales y salariales de las y los trabajadores, mientras no se asegure el mantenimiento, calidad y gratuidad de los servicios públicos básicos como son la sanidad, la educación y las prestaciones sociales y mientras no sea posible el acceso general a pensiones dignadas, ahí estarán las Marchas de la Dignidad.

Este 27 de Mayo, alcemos nuevamente la voz contra los abusos de este sistema enfermo. Presentemos una alternativa frente al modelo socioeconómico y político neoliberal actual que nos avoca a la miseria. Retomemos, con más fuerza que nunca esas calles de las que nunca se tuvo que salir. Hagamos nuestra la máxima de que “los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

¡Volvemos a Madrid! ¡Pan, techo, trabajo e igualdad!

David Santirso Ruiz

Secretario Político del PCA en Gijón

Publicado en el diario El Comercio (25/05/2017)

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15 de mayo de 1948. A 69 años del desastre.

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Hoy, 15 de mayo, se cumplen 69 años de uno de los mayores crímenes cometidos a lo largo de la Historia. Los palestinos lo conocen como la Nakba, el día del desastre.

Ya en el siglo XIX Palestina era un territorio histórico milenario, con un relato histórico, cultural, económico y religioso propio. A pesar de una abrumadora mayoría musulmana, árabes de todas las confesiones convivían en paz. Así, hacia 1820, la población judía no llegaba al 10% del total.

A lo largo de los años, las potencias occidentales que habían ocupado y expoliado aquellas tierras, previendo una progresiva “descolonización” de la zona, promovieron artificialmente la migración en masa de judíos a lo que ya entonces era Palestina.

Tanto el acuerdo Sykes-Picot firmado en 1916 entre Reino Unido (potencia ocupante) y Francia (la otra gran protagonista en la zona), denunciado y sacado a la luz por los bolcheviques; así como la Declaración de Balfour de 1917 por la que Gran Bretaña se comprometía a construir un “hogar judío” en la Palestina histórica, daban buena idea de lo que estaba por llegar.

A pesar de los ingentes esfuerzos (económicos y políticos) del sionismo internacional para suplantar a la población palestina autóctona durante décadas, en 1946 (dos años antes de la Nakba), de un total de 2.000.000 de palestinos, apenas 500.000 eran judíos. Ese “fracaso” migratorio no consiguió detener la colonización judeo-sionista.

El 14 de mayo de 1948, los israelíes, con Ben Gurion a la cabeza, declaran unilateralmente la creación del Estado de Israel.

Al día siguiente, comienza para los palestinos el inicio de la catástrofe, la pérdida de su identidad como pueblo, la destrucción de su derecho a vivir en la tierra que habitaban sus ancestros.

En torno a 400 pueblos árabes fueron destruidos sistemáticamente: casas, cementerios, escuelas. No dejaron piedra sobre piedra porque así justificaban que Palestina nunca había existido.

En ese proceso, en torno a 780.000 palestinos fueron literalmente expulsados de su tierra hacia campos de refugiados improvisados. Y eso, obviamente, sin contar a los que fueron asesinados.

En 2017, 69 años después, la población palestina que vive bajo la perpetua ocupación israelí alcanza ya los 5.000.000. Palestina ha ido siendo reducida progresivamente hasta ocupar tan sólo las zonas de Cisjordania y Gaza, siendo la Franja una zona totalmente bloqueada por Israel desde hace años.

El régimen de ocupación y apartheid israelí que expulsa palestinos de sus casas, construye carreteras exclusivas para no-árabes, realiza detenciones administrativas ilegales, expolia los recursos naturales de Palestina y masacra a su población sigue impune. La ONU se limita a emitir resoluciones que le susurran al mundo, con voz tenue, que Israel lleva décadas violando los Derechos Humanos y el Derecho Internacional más elemental.

La situación es cada vez más insostenible, pero los palestinos son un pueblo de dignos luchadores, de mujeres y hombres valientes que llevan décadas resistiendo ante los crímenes más inhumanos de nuestro tiempo.

Y seguirán guardando como preciadas reliquias las llaves de las casas de sus antepasados, porque algún día volverán a ellas, a su tierra.

Los palestinos, en definitiva, seguirán resistiendo porque, como cuentan por allí, resistir es existir.

“Aldeanos sin malicia”, Mahmud Darwish:

(…)

“El lugar no tenía otras ataduras que los acedaraques

cuando los camiones vinieron del mar.

Preparábamos la comida de nuestras vacas

en su aprisco, ordenábamos nuestros días en

armarios hechos con nuestras manos,

nos ganábamos el afecto del caballo

y hacíamos señas

a la estrella errante.

Nosotros también subimos a los camiones.

El brillo de esmeralda en la noche de nuestros olivos

y los ladridos de los perros a la luna

pasando sobre la torre de la iglesia

fueron nuestros compañeros de vela.

Pero no teníamos miedo: nuestra infancia

no nos acompañaba. Nos contentamos con una canción:

Volveremos dentro de poco a nuestra casa…

cuando los camiones vacíen

el excedente de su carga.”

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El despertar de la memoria

“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, así comenzaba el primer verso de un poema en el que Luis Cernuda evocaba en el tiempo, aquel tiempo, de noche y niebla, de la derrota y del fascismo. Y en medio de él, la luz nunca extinguida de la resistencia.

Y de verdad que es necesario recordar. Quienes hayáis viajado por Europa, desde Praga a París o desde Berlín a Roma, habréis visto en sus calles nombres de los héroes y en cientos de rincones placas que conmemoran: “aquí cayó un combatiente”, placas que todos los años se llenan de flores. ¿Por qué no en nuestro país?. No bastó la barbarie calculada de la sublevación fascista y de la guerra, no bastó la humillación de la derrota, la represión, el terror, las vidas muchas veces anónimas, las vidas de los nadies como diría Galeano, aquellas que valen menos que la bala que los asesina. No bastaron los cuarenta años de oprobio franquista, hicieron falta los decenios del olvido en la democracia parlamentaria, un tiempo en el que la izquierda guardó silencio pusilánimemente escondida en pretextos.

Recuerdo cuando a finales de los años 70 y a comienzos de los 80 algunos proponíamos quitar placas, retirar estatuas, cambiar nombres a calles… siempre las mismas respuestas: “hay cosas más importantes” o “no conviene reabrir las heridas”; pero ¿qué heridas?, ¿las que nunca se cerraron?. Esta herida sólo se puede curar de una manera: restituyendo la justicia vulnerada. ¿Hasta cuándo seguir soportando en este país la vergüenza de que la expectativa de esa restitución de la justicia resida en los tribunales argentinos?.

“Estad alerta”, decía el poeta y resistente checo Julius Fučík, antes de ser fusilado en 1942 por los nazis. Hoy sus palabras son más actuales que nunca, cuando en EEUU acaban de elegir presidente a un bárbaro xenófobo y machista, cuando Orbán sigue mandando en Hungría con modales propios de la Guardia de Hierro de los años 40, cuando la ultraderecha crece en Holanda y Alemania, y cuando Marine Le Pen encabeza las encuestas en la democrática, republicana y laica Francia. Claro que hay que estar alerta. De nada vale el apaciguamiento, la historia lo tiene bien demostrado, necesitamos tolerancia cero frente a una ideología criminal. Y no es admisible tampoco el cálculo de oportunidad, acerca de si establecer lo que es justo nos trae o nos quita votos.

A la izquierda de este país le hace falta la coherencia y el coraje para arrancar los flecos de un pasado ominoso y abyecto. Para poner en pie la verdad, la justicia y la reparación, para recuperar la voz dormida. Y hacerlo entraña una tarea profundamente patriótica, en el sentido machadiano de la palabra “patria” que nada tiene que ver, como él decía, con “los señoritos y oligarcas que tanto la invocaban y la vendían”, sino con el merecido homenaje a aquel pueblo que también, como decía Machado, “la compraba con su sangre”.

Memoria democrática, claro, la que se nos negó, la que tampoco fue restablecida con la tímida y vergonzante ley, llamada, de memoria histórica. Se trata de una necesidad histórica, moral, jurídica y ante todo política porque, como se dice, “los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”.

Por todo ello, tenemos que perseverar en este empeño de reparar, restituir una justicia escarnecida, para continuar siendo, en este rincón de un país que el franquismo convirtió en un cementerio interminable, el estímulo al despertar de la Memoria.

Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo

Secretario General del Partido Comunista de Asturias