Adiós, hermanos, camaradas, amigos, despedidme del sol y de los trigos.
Miguel Hernández
Al Camarada Alfredo García Alonso
Por tu entrega desde niño a la causa de los trabajadores, por la firmeza de tus convicciones comunistas, por tu modestia, tu solidaridad, tu inagotable sonrisa de hombre bueno, tu compañía jovial, tus versos y canciones. Porque moliste el grano de la esperanza y fuiste carpintero para construir conciencia; porque lo que ya no podían percibir tus oídos continuaba oyéndolo tu corazón, guardaremos en el nuestro tu memoria y seguiremos andando tu camino de humanista y revolucionario. Por siempre tus camaradas.
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2019/12/DSC_1784.jpg12961936PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2019-12-19 17:21:332019-12-19 17:21:33Al camarada Alfredo que construyó futuro con sus manos
“Es en base a estas certezas, y lo mucho que significan, por lo que Aida De La Fuente y sus camaradas lucharon, también con otra verdad en mente: que nada sobrevive al capitalismo, sea cual sea el color que le quieran poner. Ni blanco, ni verde, ni rosa. El capitalismo es la tumba de la humanidad y padre del fascismo.”
El pasado domingo, 20 de octubre, el PCA, junto a la Unión Comarcal de Oviedo de CCOO de Asturias, Izquierda Unida de Oviedo, la Asociación cultural “Isidoro Acevedo”, la Mocedá Comunista, los CJC (Colectivos de jóvenes comunistas) de Asturies y el PCTE (Partido Comunista de los trabajadores de España) Asturies, celebró el ya tradicional acto homenaje por el 85 aniversario de la caída en combate de Aida De La Fuente, de los Revolucionarios del 34, y en memoria de los mártires de Villafría.
A continuación, reproducimos el texto íntegro del discurso pronunciado en el acto por Ismael Calvo, miembro de la dirección del núcleo de Oviedo del PCA:
Hoy nos reunimos para honrar la memoria de una heroína de nuestra amada tierra, Aída de la Fuente pero, por supuesto, también para algo más. Sin aprender de todo lo que nos ha precedido desde la revolución por la que dio la vida, y del ejemplo que personas como ella nos ofrecen, poco podemos hacer en los tiempos que nos ha tocado vivir. A Asturias la desangran y la desarman, así como lo quisieron hacer en el pasado, y hubo patriotas, de corazón y de clase, como Aida, que se enfrentaron a aquellos que les ofrecían arrodillarse o palidecer entre el frío el hambre. No estaríamos aquí reunidos si se hubieran conformado con lo que los caciques y oligarcas planeaban para nuestra gente.
Ahora bien, sería un insulto a la memoria de Aida, a nuestras convicciones y a nuestra propia inteligencia considerarla una suerte de mártir, una idea metafísica de lo que deberíamos ser y no somos. Reunirnos para poner flores y pedir por nuestra tierra, volver a nuestras casas y cruzarnos de brazos. Una revolucionaria como ella no se dejaría llevar por tales planteamientos. No existe el destino ni la predestinación, y Aida, sobre todas las cosas, era tan humana, tan imperfecta y tan fruto de sus propias circunstancias como cualquiera de nosotros. Todos podemos vernos empujados a ocupar su lugar en la historia. Ella es hoy la voz que habla por todos aquellos que perdieron la vida en el 34 y que no tienen el honor de reunirnos a todos cada año, pero que igualmente deberíamos recordar.
Nos hallamos aquí no sólo por lo que sucedió hace ya ochenta y cinco años, sino también para encontrar rumbo y respuestas en el pasado. Los jóvenes encontramos hoy en Asturias precaridad laboral, pero sabemos que mañana nos encontraremos un erial industrial y demográfico. Una sociedad adormecida, sin redes de solidaridad y sin un proyecto de futuro sólido está condenada a afrontar la misma cuestión que nuestros paisanos del 34. ¿Está nuestra tierra preparada para responderla? ¿Qué estamos haciendo ahora para socorrer a Asturias?
Los comunistas aspiramos a unir a nuestra clase, con orgullo y camaradería, para que pueda enfrentarse, de nuevo hermanada, contra los buitres en nidos de oro que aguardan pacientemente la muerte de nuestra ideología y nuestros planteamientos, y contra todos aquellos traidores a su patria y a su clase que, con fin de huir de su propia realidad, dan la espalda a sus hermanos. Sabemos que quienes quieren corromper a nuestra clase y reescribir la historia con mentiras pueden hacerlo gracias al odio y al miedo que vierten los oligarcas mediante sus medios de comunicación de masas. Ninguno obrero, todos siervos del capital.
Todos y cada uno de nosotros necesitamos certidumbres, construir nuestras vidas en un suelo firme. Quien trabaja tiene derecho a ver recompensado su esfuerzo con una pensión, un techo y un ocio que le permita disfrutar y desarrollarse como ser humano. Quien construye el presente tiene derecho a la certeza de que el mundo avanza, y que aquellos a los que ama podrán también disfrutarlo. Es en base a estas certezas, y lo mucho que significan, por lo que Aida Lafuente y sus camaradas lucharon, también con otra verdad en mente: que nada sobrevive al capitalismo, sea cual sea el color que le quieran poner. Ni blanco, ni verde, ni rosa. El capitalismo es la tumba de la humanidad y padre del fascismo. Debemos entonar orgullosos el nombre de Aida Lafuente, puesto que le heló la sangre a aquellos que querían derramar la de Asturias.
Ante la pregunta de si Asturias está preparada para defenderse la respuesta es clara. Ahora mismo, no. No porque falte arrojo o voluntad, sino porque han logrado dividirnos. Quienes apoyamos las reivindicaciones de los trabajadores vemos una profunda desconexión entre los trabajadores. ¡Cómo de grande hubiera sido el impacto de los de Vesuvius unidos con los de Alcoa! ¡Cómo de efectiva hubiera sido la lucha de nuestros hermanos obreros si todo se parase en solidaridad con nosotros mismos! Pero nuestra clase carece de certidumbres, y con una política laboral tan impúdica no podemos decir con honestidad si nosotros hubiéramos podido corresponder con nuestros imperativos morales. No puede haber solidaridad obrera cuando el obrero no tiene claro el ser correspondido.
Lo electoral prima en la concepción colectiva de lo que es la política y, por qué no decirlo, en aquellos que enarbolan incluso a figuras como la de Aida, y nuestra clase ya recibe con apatía las falacias de unos y otros impostores. Sólo aquellos que entienden de verdad el dolor de una familia a punto de ser deshauciada, o la de una comarca a punto de perder el corazón que la mantiene con vida, tienen la legitimidad moral de hablar por la clase trabajadora. Es el sudor, nuestra sangre y nuestras lágrimas lo que debe marcar el rumbo de nuestra clase y, por qué no decirlo, el terror a que despertemos con el ejemplo de Aida lo que debe marcar el de nuestros adversarios.
Más allá incluso del desarrollo de la humanidad, vivimos en una época en la que se decide incluso la supervivencia del planeta. Que nuestra clase esté desarmada significa también que permee el discurso de nuestros agresores, que nos acusan a nosotros de ser responsables del desastre ambiental e incluso cuentan con cómplices que quieren colarse en nuestras propias trincheras. Algunos consideran que la industria, y no el consumo, es el principal causante del deterioro del planeta. ¡NO! No por deslocalizar fábricas y desnudar a Asturias de su tejido productivo se va a sanar el mundo. No por condenar a nuestros hermanos en lugares como Bangladesh a trabajar en fábricas más contaminantes por sueldos miserables se va a solventar esta crisis. Sin industria no hay lucha, y sin un cambio en la producción, no hay planeta.
Nuestros camaradas de antaño no palidecieron para que nos quedemos de brazos cruzados. No dieron todo lo que estaba a su alcance por alcanzar la certeza de una vida digna, tanto para ellos como para todos los obreros. En estos momentos tan amargos y tan confusos debemos encontrar tiempo para fortalecernos y avanzar. El pasado nos dice que sólo es imposible lo que no se intenta.
¡Que viva Aída de la Fuente! Que viva la revolución de octubre del 34, que viva la lucha de la clase obrera y que viva el Partido Comunista!
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2019/10/photo_2019-10-20_16-29-53.jpg8531280PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2019-10-21 20:51:252019-10-21 20:54:22Ismael Calvo en el homenaje a Aída De La Fuente: "El pasado nos dice que solo es imposible lo que no se intenta"
Ayer domingo, 14 de abril, en los cementerios de “El Sucu” en Gijón y de “Los Arenales” en Oviedo, el Partido Comunista de Asturias, la Mocedá comunista e Izquierda Xunida, iniciaron la jornada honrando la memoria de quienes dieron su vida en defensa de la libertad, la igualdad y la justicia social, luchando contra el fascismo y la dictadura franquista.
Tras los emotivos homenajes, las calles de Oviedo se inundaron de banderas tricolor, cánticos y consignas a favor de una III República en nuestro país. La manifestación, convocada por la plataforma “Asturias por la República”, comenzó su recorrido en la estación de Renfe, atravesó la calle Uría, así como las principales calles del casco antiguo de la ciudad, y finalizó en la Plaza de Porlier con la lectura de un manifiesto en el que se animaba a la ciudadanía a “luchar por un futuro republicano, por la igualdad y contra toda forma de explotación y de opresión”.
Lejos de un ejercicio de nostalgia y revanchismo, fueron las ansias de rescatar la memoria de aquellos que nos precedieron en la lucha y el deseo de acabar con una monarquía corrupta y antidemocrática como la que hoy le da forma al Estado Español, las que predominaron en una jornada soleada y jalonada por el entusiasmo de conquistar una nueva República democrática al servicio de la mayoría social trabajadora.
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2019/04/04-3.jpg32274840PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2019-04-15 09:45:492019-04-15 10:54:05Os llamamos a luchar por un futuro republicano
La Semana Republicana 2019 se inauguró con el acto “Memoria Democrática para el porvenir”, que fue presentado por Alejandra Matallanas, Secretaria Política del PCA en Oviedo, y que comenzó con la actuación “Tiraña en la memoria” del Grupo de Danza La Caracola. A continuación, el profesor de Historia, José García, tomó la palabra para hacer un recorrido histórico sobre las reformas y los logros que se acometieron durante la II República, tanto en lo social como en lo cultural o lo político, deteniéndose en el asunto de las autonomías y comparándolo con la situación que actualmente se vive en Cataluña.
Seguidamente, las protagonistas de La Caracola hablaron de su proyecto, explicando como utilizan la danza para la construcción de una memoria democrática dirigida a aquellos y aquellas que la han olvidado o que aun no la conocen.
En penúltimo lugar, Laura González, ex Consejera de Vivienda y bienestar social en nuestra comunidad, narró una breve historia sobre la Casa Pedregal, en la que también fue víctima su propio abuelo, quien siendo guardia urbano del Avilés republicano acabó siendo represaliado y asesinado en aquel lugar.
Para finalizar, la actual Diputada de IU en el Parlamento asturiano y candidata a la alcaldía de Oviedo por IU, Concha Masa, intervino sobre la Ley de Memoria Democrática Asturiana, desglosando algunos de sus aspectos más destacados como los de definición de víctima, la creación de un banco de ADN, los protocolos para la localización, protección y exhumación de fosas o la creación del Instituto de la memoria y del Consejo de la Memoria. También puso de relieve el duro y largo periodo de negociaciones que tuvo lugar hasta su aprobación parlamentaria, en el que tuvieron que escucharse perlas por parte de algunos diputados de la derecha, tales como: “Poned lo que queráis que ya nos encargaremos de derogarla en cuanto podamos”.
Con este acto se inicia la Semana Republicana de Oviedo, haciendo un homenaje a la memoria de las y los luchadores republicanos que representan lo más digno de la historia reciente de nuestro país y que dieron su vida por construir un horizonte de justicia y transformación social.
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2019/04/photo_2019-04-09_09-03-44.jpg8531280PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2019-04-09 08:15:012019-04-09 08:16:35Memoria democrática para el porvenir
Siendo muy joven comienza a trabajar como cantinero en la estación del Ferrocarril Vasco-Asturiano en Oviedo, al mismo tiempo que, como alumno libre, comenzaba sus estudios de magisterio. Siendo afiliado de la UGT, el estallido de la Guerra Civil le sorprende en la Pola de Gordón. Sin dudarlo ni un momento, se alista como voluntario en el frente de guerra, ingresando al poco tiempo en el Partido Comunista de España; desde entonces su compromiso con la defensa de la República y las ideas emancipadoras del comunismo fueron una constante hasta sus últimos días.
Con la caída de Asturias en manos de los golpistas sublevados en 1937, es encarcelado y condenado a muerte. Tras casi un año en la cárcel del Coto en Gijón, y habiendo sido duramente reprimida toda su familia por el fascismo, se le conmuta la pena y es puesto en libertad en 1943.
A pesar de la durísimas condiciones habidas para la militancia en los primeros años de la posguerra, es en ese momento cuando asume no pocas tareas de dirección política del Partido en el interior, llegando a ser el Secretario del PCE en Asturias.
En 1945 vuelve a ser detenido y es nuevamente enviado a prisión hasta 1954, año en el que alterna diferentes trabajos como profesor de clases particulares o agente comercial, y que le permiten desplegar una constante labor clandestina y militante en Asturias.
Tras la huelga minera de 1958 se exilia en Francia. Al cabo de un tiempo, conocido ya como “el Paisano”, vuelve a poner su vida en peligro entrando y saliendo clandestinamente de España para organizar la actividad política del Partido, convirtiéndose, por tanto, en una de las personas más buscadas por la policía política franquista.
En 1969 es detenido en Mieres y permanece en la cárcel hasta 1977, momento en el que se decreta una ley de amnistía por parte del gobierno de Adolfo Suárez en la Transición.
Militantes anónimos con el tesón, la entrega y la bondad de Horacio han existido muchos en la historia de nuestro Partido, pero hombres con la dilatada trayectoria como la de “el Paisano”, son prácticamente irrepetibles en la abultada historia que rellena las mochilas de la izquierda revolucionaria en nuestro país. Cuando nos hizo falta siempre estuvo ahí, en la vanguardia de la que no desertan los hombres de su estampa. Horacio continúa siendo “nuestro paisano”, y hoy sigue aquí, contemplando esta cruda realidad con su mirada de hombre bueno y alimentado nuestros sueños para poder cambiarla. Veintitrés años después de su partida física, continuemos su ejemplo.
Aida Terrón: Profesora de Historia de la Educación en la Universidad de Oviedo
“Hoy tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político“
José Enrique Fernández González
Mundo Obrero: Con el advenimiento de la Segunda República, se instaló en gran parte de la sociedad española la esperanza de un cambio de rumbo en un sentido progresista. ¿Crees que esa idea de esperanza fue también compartida por las mujeres de la época?
Aida Terrón: Para una amplia mayoría de mujeres la llegada de la República no solo supuso una clara esperanza sino un momento en el que se afianzaron unas ideas de avance y de acción con las que ellas se comprometieron claramente. La República constituyó un impulso fundamental para que las mujeres se incorporaran a ciertos espacios de la vida pública, siendo el ámbito educativo en el que más se les dejó implicarse y en donde cumplieron un papel más destacado.
M.O.: ¿Supuso realmente la Segunda República una oportunidad para que las mujeres conquistasen ciertos espacios de la esfera pública que les habían sido negados históricamente?
A.T.: Yo creo que sí, sin duda. Ahora mismo no podría facilitarte datos concretos de afiliación a organizaciones políticas o sindicales, pero está claro que su aparición e implicación en ámbitos vetados anteriormente para ellas fue un hecho incontestable, aunque el porcentaje de participación todavía siguiese siendo muy escaso. Por otro lado, las mujeres se comprometieron no sólo en los escenarios políticos, sino allá donde la República creyó que eran más importantes, que fue en las escuelas y sobre todo en las escuelas rurales, es decir en el ámbito de la educación y sobre todo en el nivel de primaria. De hecho, fueron las maestras y los maestros, pero sobretodo las maestras, quienes jugaron el papel más relevante para luchar contra la influencia de la iglesia católica en la escuela. Los espacios y derechos que la mujer conquista, formalmente al menos, son tremendos si nos atenemos al articulado de la Constitución republicana de 1931.
M.O.: ¿Cómo afrontó la República la situación educativa de aquel momento?
A.T.: El modelo educativo ideado en la Revolución francesa, basado en la organización de un gran sistema educativo nacional que llegase al conjunto de la nación en igualdad de condiciones, y en el que sólo el mérito y la capacidad determinarían el horizonte de escolarización y la posición en la sociedad, es decir basada en una igualdad formal de oportunidades para todos y todas, no había tenía mucho recorrido en España. Enlazando con esto, siempre les explico a mis alumnos que inmediatamente después, el Marxismo teorizó que las clases sociales condicionan y modifican esa supuesta igualdad formal, trastocando esa idea mitificada de la igualdad de oportunidades. Siempre les digo además: “sí, la hija de Botín y yo tenemos los mismos derechos, pero ella y yo no pertenecemos a la misma clase, no tenemos las mismas oportunidades”, y claro, es el Marxismo el que explica que dependiendo de la posición que ocupes en la sociedad en base a la posesión o no de los medios de producción, estás en un lugar u otro de la pirámide social, con unas posibilidades u otras. Por tanto, ¿qué panorama educativo se encontró en la República? En primer lugar un sistema educativo sesgado por la clase social. Los socialistas en 1918 hicieron un informe según el cual el 95% de los alumnos de bachillerato pertenecían a las clases altas ¿vamos a creernos que fue por mérito y por capacidad?, pues yo creo que no. Por tanto, tenemos un sistema educativo que está sesgado por la clase social, por el género y por el ámbito geográfico en el que se vivía. Esos tres elementos condicionaban completamente las posibilidades de cada ciudadano español de acceder a la educación, y esto lo diagnostica muy bien la República. Llopis dijo que la verdadera revolución se hacía en la escuela y los dirigentes del ministerio de instrucción pública republicanos tenían el diagnóstico clarísimo sobre las necesidades educativas que tenía nuestro país. Sabían además otra cosa muy importante, que debían cambiar el concepto de una escuela pública a la que solo accediesen los pobres. En eso nos estamos volviendo a parecer, es algo muy actual, pues hoy cada vez más, las escuelas públicas son escuelas de pobres y para pobres porque le hemos abierto la puerta a la enseñanza concertada. Y esa fue la gran apuesta de la República: tratar de restituir a su sentido prístino la idea de un sistema educativo nacional y meritocrático. En este marco, las mujeres ven que por primera vez pueden acceder a las escuelas, pueden estudiar bachillerato, y con la reforma de los estudios de magisterio las mujeres acceden a los mandos intermedios de los grandes proyectos educativos de la República.
M.O.: ¿Qué cambios se introdujeron para incluir a las mujeres en el sistema educativo?
A.T.: Mirad, hasta 1910, las mujeres en España no podían estudiar, lo único que se aceptaba era que fueran a la escuela, pero ir a la escuela no suponía necesariamente que se asegurase su formación. Las mujeres en España no podían estudiar porque, lo máximo que podían hacer era ir a una escuela que llamamos técnicamente terminal que no conducía a una formación secundaria ni superior, sino que las abocaba hacia la exclusión del sistema y a seguir estancadas en su propia condición de género y clase. En 1910 se regula la posibilidad de que las mujeres estudien bachillerato y vayan a la universidad, lo que hasta entonces sólo era posible con un permiso especial o con un tutor particular; en la universidad hasta se les acompañaba físicamente. Entre el año 1910 y la proclamación de la República se avanza sobre todo en lo que es la enseñanza primaria, hay más escuelas de niñas, pero no así en secundaria y en la enseñanza universitaria en donde hay muy pocos avances. La República, sin embargo, se emplea a fondo en ese aspecto creando institutos femeninos y llegando las mujeres a alcanzar un 32% del alumnado de bachillerato. Desde el primer bienio reformista los cambios fueron brutales. Por primera vez, las mujeres estudiaban en España. Pero además no sólo eso, sino que encontraremos a mujeres en las direcciones escolares y a cargo de los grandes programas de reforma educativa. Justa Freire, por ejemplo, fue una de las maestras encargadas de dirigir todo el proceso de evacuación de los niños de las ciudades bombardeadas y huérfanos de guerra. Las colonias escolares, así como todos los programas de guerra se le van a encargar a mujeres, pero también la dirección de algunos de los grandes grupos escolares que van a servir de modelo para experimentar en España, por parte del gobierno republicano, lo que se entendía como un proyecto pedagógico que nosotros llamamos “escolanovista”, es decir europeo. Ellas son más que ellos, ellas son esas maestras de la República de las que nos habla Mar del Pozo. Son esas mujeres que pasan de ser una ‘maestrita’ a ser directoras de proyectos, asumiendo ese reto como una responsabilidad moral y de compromiso con el Estado. Si hablamos del gremio de maestras, tenemos que decir que la República les da la oportunidad, que confía en ellas.
M.O.: ¿Qué papel jugaron entonces las maestras en la II República, podrías profundizar?
A.T.: Como dijo Manuel Azaña, no se trataba solo de traer la República, sino sobre todo de que se mantuviese en el tiempo. Y para mantenerla en el tiempo, no se podía tener una población analfabeta y aislada, se necesitaba una población alfabetizada y culta; y van a ser las maestras, ya que los maestros preferían no ir a los pueblos, las que se van a encargar de esa labor por todos los rincones de España. Por tanto, la República se va a emplear a fondo en preparar con especial atención y cuidado a esas maestras y maestros, ya que su función ideológica y formativa en unos nuevos valores cívicos era esencial para garantizarle al nuevo régimen democrático una cierta proyección de futuro. Hay un documental muy bonito que seguro que conocéis que se llama “las maestras de la república”, lo han hecho unas compañeras mías del área de Historia de la educación, y en él queda reflejado con bastante nitidez todo esto que vengo diciendo. Es conveniente recordar aquí también, el papel que jugó la ILE (Institución libre de enseñanza) en los movimientos de renovación pedagógica que más tarde afloraron en la II República. Ellos habían visto que la Primera República había durado un soplo, que no había dejado prácticamente ninguna huella y que no había conseguido propiciar ningún cambio real. Con todo ello, Giner de los Ríos, fundador de la ILE, descree de la capacidad de la política para acometer ciertas transformaciones y dice que los cambios no se hacen en la “Gaceta Oficial del Estado”, ya que sólo una lenta transformación de las conciencias, a través de una formación académica de alta calidad puede garantizarlas. Eso conllevará que haya un gran empeño por emprender esa lenta formación, encaminándose todas las actuaciones de los institucionistas a lo largo de la Restauración y de los primeros 30 años del siglo XX, en la línea de crear instituciones de formación superiores e instituciones capaces de trasformar a los maestros y maestras, concebidos antes como meros reproductores del esquema ideológico dominante de la época. Ello les permitiría, con el tiempo, contar con auténticos educadores formados exquisitamente en un espíritu de base Krausista. Asimismo otras instituciones promovidas por la ILE fueron, por ejemplo, la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club femenino, en donde se impartió esa formación académica que influenciará, sin lugar a dudas, a las maestras de la República.
M.O.: Por aquel tiempo el peso de la Iglesia católica y la función de adoctrinamiento ideológico que cumplía para legitimar el viejo régimen de la Restauración y posteriormente del franquismo fueron determinantes ¿Cómo reaccionó la República frente a la Iglesia?
A.T.: ¿Qué hace la República con la Iglesia?, ¿Cómo regula su papel en la sociedad?, ¿En qué situación la coloca? Todo esto es algo muy importante. Desde el punto de vista constitucional la función o el papel de la iglesia queda relegado estrictamente al de una asociación, al mencionarse en una parte de su articulado que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una “Ley especial”. Por otro lado, dejaba bien claro que el Estado español no tenía una religión oficial, convirtiéndose así en un Estado aconfesional y laico; que ni el Estado, las regiones, ni las provincias o los municipios, favorecerían y auxiliarían económicamente a las Iglesias. Por otro lado una ley regularía la total extinción, en un plazo de dos años, del presupuesto del clero y se disolverían todas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente obedeciesen a una autoridad distinta a la del Estado, ya que sus funciones podrían constituir un peligro para la seguridad del mismo. Igualmente no podía emprender ninguna actividad industrial, de comercio, o educativa, y estaría sometida a las normas tributarias del país.
M.O.: En lo que se refiere a la participación política ¿qué nivel de intervención tuvieron las mujeres o aquellas maestras qué ya estaban implicadas en el proyecto estatal de sacar a España del analfabetismo y la incultura?
A.T.: Es muy significativo que de las ocho diputadas que había en el parlamento de la República, cinco fuesen maestras. Como dije antes, las mujeres organizadas en sindicatos como la CNT o en partidos políticos de izquierdas todavía eran pocas, aunque con el paso del tiempo hasta el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 van a ir implicándose cada vez más. En el caso del magisterio, sí que había una alta participación de las maestras que estaban organizadas en asociaciones profesionales sindicales así como en la FETE, la sección educativa de la UGT. Igualmente hay una gran asociación profesional, llamada la Asociación Nacional del Magisterio Primario con una altísima afiliación de más de la mitad de los maestros y maestras del país y que tiene muchísimas mujeres en cargos representativos, y aunque en la FETE no llegarían a ostentar altos puestos de responsabilidad, sí que hubo muchas afiliadas a la organización. Hay que tener en cuenta que es un momento histórico con una conciencia política muy importante. Por otro lado, me gustaría comentar que no se puede hablar de la Segunda República y de las fuerzas sociales, los ideales y las tradiciones que componen los grupos políticos de aquel momento, sin tener en cuenta la referencia internacional que suponía la existencia de la Unión Soviética. Asimismo la URSS tuvo una influencia determinante para el feminismo proletario o socialista desarrollado en España. La organización de mujeres creada por Alejandra Kollontai dentro del Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución soviética es una referencia absoluta para ese feminismo de carácter más proletario que comienza a tener sus ecos en nuestro país.
M.O.: ¿Fue la izquierda la que impulsó el cambio educativo y la inclusión de la mujer en estos espacios en la Segunda República, o también se abordó desde otras fuerzas políticas?
A.T.: Hay un republicanismo muy radical, federalista y de izquierdas y de él bebe Giner de los Ríos. Hay un primer republicanismo en los años 60 y 70 del siglo XIX que comienza a crear instituciones para la educación de la mujer. Por ejemplo, la Asociación de la Enseñanza para la Mujer, que es la primera que se crea en España, la crean estos republicanos de la I República, como Salmerón, Azcárate, etc. Son los primeros que hicieron clases dominicales para la educación de la mujer, los que promovieron la coeducación y su formación profesional para que tuvieran un futuro como archiveras, bibliotecarias, mecanógrafas, etc. A la vez va surgiendo en el interior del socialismo y del anarquismo un pensamiento más activo que conecta con el feminismo proletario y que choca frente a un feminismo más burgués. La gran discusión sobre la cultura burguesa y la cultura proletaria fue medular. Otra vez más, la referencia fue la URSS, que tras la revolución bolchevique llevó a la escisión del Partido Comunista del PSOE. No se puede hablar de feminismo en esa época sin hablar de la URSS; la liberación de la mujer, el derecho al trabajo, la ruptura con el espacio doméstico, al amor libre, el derecho al divorcio, el derecho al voto, no podría entenderse en la España republicana de los años 30 sin la existencia y la influencia indiscutible de la Unión Soviética.
M.O.: Desde el punto de vista educativo, ¿Qué se mantiene de aquel proyecto republicano y qué futuro le ves al sistema tal y como está estructurado hoy en día?
A.T.: Puede resultar paradójico teniendo en cuenta a lo que me dedico, pero confío muy poco en el sistema educativo. Antes comentaba que la República hizo muy buen diagnóstico y que el sistema educativo está atravesado por la pertenencia a una determinada clase social, lo cual sigue siendo así. Pero en aquella época había una situación escolar muy diferente a la nuestra, España era analfabeta y hacía falta escolarizar intensivamente a la población. Hoy no es así, hoy tenemos una hipereducación formal, que realmente no es educación, es decir, se ha remitido toda idea de formación y educación a los espacios escolares formales, y eso está siendo un desastre. El espacio formal del aula, en la que la escolarización abarca desde prácticamente los 0 años hasta los 25 no soluciona los grandes problemas que tenemos. Hemos cerrado absolutamente la idea de la formación en el reducto y el formato de la cultura escolar. Se pensó que el sueño de la ilustración conseguiría hacer mejor a la humanidad, pero las mayores barbaridades y matanzas se hicieron en la culta Europa; las dos guerras mundiales se hicieron en la culta Europa con una población escolarizada, cultísima y que tocaba el piano. Los espacios ciudadanos tienen que ser también espacios educativos de la ciudadanía, ámbitos ciudadanos de reunión y de colaboración en tareas formativas pero no en un formato escolar. Insisto, tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político, en el mejor sentido de la palabra; hay que salir a los espacios públicos a debatir y debatir. La cultura escolar marca jerarquías, modos, tiempos y hay contextos que en sí mismos son espacios educativos, como por ejemplo una asociación de vecinos, un sindicato o una organización política. Es aquí dónde se comprende muy bien que la República dijera que hay que sembrar el país de escuelas porque cayesen donde cayesen germinarían. Llopis se dio cuenta de la importancia de las misiones culturales, de las misiones pedagógicas y eso lo había visto en la Unión Soviética y en la Revolución mejicana. En su viaje a la Unión Soviética ya le dijeron que era muy difícil mantener la revolución si no se educaba en unos determinados valores, pero basados en lo que podemos llamar educación ciudadana, culta y entretenida como decía Cossío en su discurso para la misión pedagógica, cuando llegaba a un pueblo y decía ante los vecinos “somos una escuela diferente” con obras de teatro, títeres, guiñol, cine, etc. Hoy diríamos que todo eso está al alcance de la mano pero cuando está todo, no está nada porque está mercantilizado, manipulado e interesado. El sistema educativo tal y como está montado hoy, no sirve para los fines de una educación integral. Sirve, si acaso, para clasificarnos, pero es una industria que produce beneficios económicos y por tanto hay que alimentarla estando todo entremezclado. Como decía Fernández Enguita, la educación es la tierra prometida del capital. Hay que reflexionar sobre eso y pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones.
M.O.: ¿Qué rescatarías tú de la lucha de las mujeres de aquella época para incorporarlo al movimiento feminista que hace apenas tres meses sacó a millones de personas a la calle en nuestro país?
A.T.: Que el movimiento feminista vuelva a integrar realmente en su discurso la cuestión de clase, que no la disuelva y la difumine en otro tipo de reivindicaciones que son asumibles por el propio sistema capitalista neoliberal. También les diría que eliminen todos esos prejuicios que la mujeres de la II República no tuvieron hacia las organizaciones políticas o de masas, recordándoles, que un gran número de ellas eran militantes y luchaban también por transformar el conjunto de la sociedad. Está claro que se han dado pasos en esa dirección, ya que el feminismo está complejizándose y aprendiendo de sus propios errores, lo cual es muy positivo, pero deben quitarse de encima esos miedos y consolidar esa relación paralela con la lucha social, con los problemas concretos de las trabajadoras. Más allá de los grandes debates teóricos del movimiento, que muchas veces nos hacen desconectar de la realidad, el movimiento feminista como todo movimiento político tiene que profundizar su relación con los problemas cotidianos. Sinceramente, lo veo con optimismo, espero que no pierdan ese pie a tierra y sigan trabajando en esa dirección.
M.O.: Para terminar, ¿qué le dirías a una joven militante del movimiento feminista tras la huelga del 8M?
A.T.: Pues yo le diría que miro con esperanza al movimiento feminista, pero que la participación activa y concreta debe ir más allá y consolidarse en organizaciones, ya que me parecen espacios de crecimiento personal, y porque sé que sin organizaciones sociales y políticas, aunque a veces ocupen el tiempo en debates internos, no nos queda nada.
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2018/06/IMG_2777.jpg20212056PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2018-06-05 09:34:002018-06-05 09:45:19Aida Terrón: “Las maestras republicanas fueron imprescindibles en la alfabetización de las zonas rurales y en la ruptura con la influencia católica en la educación”
El sábado 14 de abril, tras la manifestación por la tercera República que tuvo lugar en Oviedo, celebramos, en el marco del centenario de su nacimiento y de la Semana Republicana 2018, un homenaje a Marcelino Camacho y Josefina Samper en el teatro Filarmónica de Oviedo. Con la asistencia de más de doscientas personas y presentado por Agustina Guglielmetti y Lisardo Suárez, intervinieron Sara Paz, Secretaria Política de las Juventudes Comunistas en Asturias, Alejandro Suárez, Secretario de Organización de IU Asturias, José Manuel Zapico, Secretario General de CCOO de Asturias y Francisco de Asís Fernández, Secretario General del PCA.
Asimismo tomó la palabra, en nombre del Movimiento Democrático de Mujeres, Olga Carrasco, que remarcó el papel que había jugado Josefina en la constitución del movimiento en los años 60 del Siglo XX. El acto estuvo amenizado por las actuaciones musicales de “La chusma” y el dúo de Inés y Lucía y terminó con la intervención de Yenia Camacho, hija de los dos camaradas homenajeados. #100Macerlino #MemoriaDemocrática
Aquí os dejamos el vídeo completo del homenaje en Facebook
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2018/04/HJM-19-1.jpg26453967PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2018-04-17 09:33:352018-04-17 09:43:29"Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar"
En la tercera jornada de la Semana Republicana 2018 hemos tenido con nosotros a Severiano Montero, miembro de la AABI (Asociación de amigos de las Brigadas Internacionales), y a Francisco Erice, profesor del Área de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo.
El profesor Francisco Erice comenzó su intervención hablando del carácter solidario de las Brigadas y de cómo asumieron como propia la lucha contra el fascismo en una época en la que ese peligro no solo se cernía sobre España sino por el conjunto de la Europa continental. Asimismo recalcó el papel de la izquierda en la unión de sus propias reivindicaciones con el antifascismo, en una época además, en la que los partidos comunistas comenzaban a madurar políticamente, manteniendo por tanto un vínculo muchísimo más directo con las necesidades de sus pueblos, dejando aparcados ciertos planteamientos de máximos imposibles de realizar en aquel momento. La consigna fue: primero ganar la guerra.
Continuó su intervención el profesor Erice diciendo, en primer lugar, que la Guerra Civil española se había convertido en una causa común para todos los pueblos que luchaban por la libertad y la democracia en el mundo y, en segundo lugar, que las Brigadas Internacionales no tenían precedente en la historia, siendo esta la primera vez que personas de forma voluntaria, a partir del llamamiento de la Internacional Comunista, se unían para defender la democracia republicana española contra la bestia fascista. Concluyó afirmando que los brigadistas internacionales se habían convertido en patriotas de la libertad, leyendo una cita de Antonio Machado en la que el poeta decía: “No es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra”
Por otro lado, Severiano Montero, comenzó su intervención resaltando la importancia que tiene la memoria democrática como referencia de lucha para el futuro, e informó de la intensa actividad de muchos grupos locales que trabajan por mantener viva la memoria de las Brigadas Internacionales. Continuó sus palabras diciendo que la mayoría de los jóvenes que vinieron “no habían visto un fusil en la vida y que eran pacifistas, pero que acudieron a la llamada de la República española en defensa de la libertad y la democracia ”.
Para finalizar el acto se proyecto un emotivo documental que nos recordó la epopeya de los Brigadistas Internacionales y que hizo todo un recorrido sobre el intenso e importante trabajo memorialista que muchas asociaciones, grupos y organización llevan a cabo para rescatar la historia de aquellas y aquellos combatientes que lo dieron todo por nuestro país en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia.
Aquí tienes el vídeo completo de la conferencia en Facebook
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2018/04/BI-05.jpg27294093PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2018-04-12 10:29:152018-04-12 10:42:06"No habían visto un fusil en la vida y eran pacifistas, pero acudieron a la llamada de la II República española en defensa de la libertad y la democracia ”
Lunes 9 abril, 20h. Club de Prensa “La Nueva España”
Conferencia: “Frente a la desinformación, la democratización de los medios”
Pascual Serrano, periodista y escritor
Martes 10 abril, 19h. Aula Magna- Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo
Charla: “La mujer en la II República”
Aida Terrón, profesora de Historia de la Educación- Universidad de Oviedo
Marta Fernández, Graduada en Historia y Máster en Género y diversidad
Miércoles 11 abril, 19h. Aula Magna- Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo
Proyección documental y charla: “Las brigadas internacionales: un ejemplo de solidaridad”
Severiano Montero, Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales
Francisco Erice, profesor de Historia Contemporánea- Universidad de Oviedo
Jueves 12 abril, 20h. Club de Prensa “La Nueva España”
Mesa redonda: “Un modelo productivo para Asturias”
Damián Manzano, Secretario General de la Federación de Industria de CCOO Asturias
Alejo Mancebo, miembro del Comité Central del PCA
Jaime Gareth, miembro de la Comisión Colegiada de IU-IX Asturies.
Viernes 13 abril, 20h. Teatro Filarmónica. Entrada Gratuita
Concierto de Maestra Vida: “Tributo a Rubén Blades”
Sábado 14 abril, 18.30h. Manifestación por la III República. Estación de Renfe-Oviedo. Convoca: Asturias por la República
A las 20h, en el Teatro Filarmónica (entrada gratuita) Homenaje a Josefina Samper y Marcelino Camacho (intervenciones, actuaciones musicales y alguna que otra sorpresa…)
El sábado 24 de marzo se celebró en Sama un emotivo homenaje a las camaradas Maruja y Luci, organizado por el núcleo del PCA en Langreo.
En el acto de homenaje la secretaria de mujer del PCA en Langreo, Angelita Cueva, leyó un bonito texto de recuerdo y agradecimiento por su lucha y su ejemplo, que os dejamos a continuación:
HOMENAJE A LAS CAMARADAS MARUJA Y LUCI
“Si naciéramos otra vez, volveríamos a ser comunistas”. Eso nos decían Maruja y Luci, o Luci y Maruja, tanto monta, monta tanto, en las charlas que mantuvimos con ellas para preparar este más que merecido homenaje.
Desde nuestra perspectiva, por lo que significa, por lo que representa, ser comunista hoy en día es un motivo de orgullo y lo es precisamente gracias a camaradas como ellas. Para ellas ser comunistas fue sinónimo de sacrificio, de miedo, de clandestinidad… pero sobre todo de lucha: lucha contra el fascismo, contra la injusticia, contra esa miseria, física y moral, que asoló este país durante cuatro décadas. Pero ellas volverían a ser comunistas. Eso respondieron ambas sin dudar un instante cuando preparando este acto les dejamos caer la pregunta.
Aleksandra Kolontai dijo una vez que la base de cualquier revolución es el amor, la historia de nuestras camaradas confirma la teoría de la revolucionaria rusa, las vidas de Luci y Maruja son un compendio de rebeldía y amor, mucho amor: a sus familias, a sus camaradas, a la justicia, a la libertad.
Ahora os contaré un poquito de lo mucho que estas dos mujeres han vivido:
Maruja, siendo aun una niña, llegó a Asturias con su familia, procedente de Badajoz, buscando el pan y el trabajo que no había en su tierra y por azares del destino acabó conociendo a Felichu, un joven minero que era capaz de afrontar su dura jornada laboral picando carbón en el Pozu Modesta sin llevarse un bocado a la boca porque previamente pasaba por casa de Maruja, donde el hambre era visible, a entregarle su bocadillo. Ellos eran los parias de la tierra, la famélica legión que se estaba levantando y aún no lo sabían.
Con 20 años Maruja tiene su primer hijo, enfermo de poleo acaba teniendo que ser internado en el sanatorio marítimo de Gijón, un año después ella y Felichu se casan y no tardan en llegar dos hijos más.
Cuando Felichu, cada vez más activo y con responsabilidades dentro del Partido Comunista, comienza su largo periplo por las prisiones de España (7 años y 110 días pasó privado de libertad repartidos en distintas prisiones: Oviedo, Gijón, León, Soria, Madrid, Jaén) también comienza la militancia activa de Maruja, pues, con los hijos a cuestas, tiene los arrestos de recorrer España visitando y dando aliento a su marido y a los camaradas con los que este comparte rejas y penurias. Felichu, por citar algún nombre, estuvo preso con Marcelino Camacho, Horacio Fernández Inguanzo o Gerardo Iglesias.
De sus visitas a la cárcel Maruja podría contarnos mil anécdotas, desde como sacaba las notas de Marcelino Camacho escondidas en los bajos del pantalón del niño, hasta como Melquiades, un funcionario de la prisión de Oviedo, acabó teniendo el cabello suave y brillante gracias a los consejos de nuestra camarada que hacía pasar coñac camuflado en botellas de vinagre para ayudar a Felichu y sus camaradas a combatir el frío insoportable de la prisión. Ante la insistencia de Melquiades en conocer el porqué de tanto vinagre, Maruja acabó convenciéndolo de que su marido era muy presumido y tenía la costumbre de aplicar vinagre sobre el cabello, una vez enjabonado y aclarado, para darle brillo. Lo que no sospechaba Maruja era que el funcionario acabaría siguiendo su consejo y no tardaría en darle las gracias por su mejora capilar
El carácter y la fuerza de nuestra camarada también darían para escribir un libro, mujer valiente donde las haya fue capaz de plantarse en Madrid en el mismísimo Tribunal de Orden Público y , sin audiencia previa, acabar entrevistándose con el Presidente del tribunal para, insistiendo en su inocencia, pedirle la libertad de su marido, que días después de haber salido de prisión había vuelto a ser detenido por, supuestamente, haber colocado unas pancartas en la Iglesia de Gargantada durante el Primero de Mayo y haber atentado contra la Guardia Civil. Qué palabras empleó sólo ella lo sabe pero acabó convenciendo al fascista de que Felichu no tenía nada que ver con ese asunto, simplemente había tenido la mala suerte de pasar por el lugar menos adecuado cuando volvía de una espicha.
“Estábamos acostumbradas a ser mudas”, nos dijo Luci cuando le preguntábamos acerca de si existía algún tipo de comunicación entre esas camaradas, que tanto y tan bueno hicieron siendo, salvo honrosas excepciones, prácticamente invisibles a los ojos de la Historia.
En la sombra, en silencio, las unas no sabían de las otras, pero en esa oscuridad nunca dejaron de luchar.
Poco se imaginaba Adolfo Fernández Fernández, Teniente del Ejército Republicano, natural de Tudela Veguín, ejecutado por los fascistas tras ser capturado en el monte días después del triunfo del golpe de Estado, que su pequeña Luci, aquella niña que su mujer había traído al mundo en 1930, meses antes de la llegada de la II República, iba a continuar su lucha con tanta firmeza y convicción como la que él tuvo durante su corta vida. Pero Luci era mucha Luci.
Como veis nuestra camarada conoció la represión desde temprana edad. No fue solo su padre, su hermano pequeño con apenas cinco años pierde la vida al saltar de un camión al que había sido subido por un somatén con aviesas intenciones. Otras se hubieran rendido, se hubieran arrojado en brazos del miedo hasta quedarse inertes para siempre, pero ella no. Ella nunca tuvo miedo y en su humildad jamás ha entendido que fuera valiente. A que llamará ella ser valiente me pregunto yo desde mi cobardía.
No tuvo miedo cuando conoció a García, el que después fuera su marido, un comunista convencido, fallecido en 1994, que entregó su vida al PCE y a CCOO, y que tuvo gran peso en ambos ámbitos, especialmente en los años de la dictadura primero y en la Transición después
Con García forma una familia, llegan tres hijos y también la doble vida, la de esa militancia clandestina donde el silencio atruena, el peligro se afila y los enemigos pueden acechar donde menos te lo esperes: en el economato, en la sala de espera del médico, en la puerta de al lado…
Porque en casa de Luci, como también pasó en la de Maruja, trabajaba a destajo la multicopista, allí llegaban los clichés desde Francia, allí se imprimía el Mundo Obrero y Nuestra Bandera, de allí salían en un cesto miles de octavillas llamando a la lucha y a la resistencia, camufladas entre patatas y cebollas.
Pero no era sólo lo que salía, también estaban los que entraban, porque en aquel hogar tan humilde encontraron cobijo camaradas como Inguanzo, Fausto, Juanín, Ángel León…entre muchos otros. Porque para los García, como también para los Alberdi cuyo desván fue refugio de muchos fugaos, los camaradas eran familia y a la familia hay que ayudarla cuando lo necesita, aunque haya que jugarse el pellejo. Además, ¿a qué no lo adivináis?, ellas nunca tuvieron miedo.
Maruja, Luci, gracias por todo, gracias por lo que fuisteis, gracias por lo que sois, gracias por estar hoy aquí con nosotras y nosotros, gracias por permitirnos haceros este pequeño homenaje que es imposible que esté a la altura de vuestra verdadera dimensión. GRACIAS.
https://pcasturias.org/wp-content/uploads/2018/03/langreo7.jpg30244032PCE Asturiashttp://pcasturias.org/wp-content/uploads/2024/12/LOGO_HORIZONTAL_ROJO.pngPCE Asturias2018-03-26 12:55:482018-03-26 13:05:10Homenaje a las camaradas Maruja y Luci