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8M 2019: un nuevo éxito del movimiento feminista

El pasado viernes 8 de marzo vivimos una nueva demostración de cómo el Movimiento Feminista, acompañado de organizaciones políticas, sindicales y sociales, ha llenado las calles de nuevo en una jornada de huelga feminista. Este movimiento ha dejado claro que con organización y unidad se vencen todos los obstáculos que intenta poner el patriarcado con su “feminismo liberal” que busca la ruptura del movimiento feminista anticapitalista.

Tras otro año de duro trabajo se ha conseguido sacar adelante otra jornada de Huelga Feminista, culminando el día con las extraordinarias manifestaciones en toda España, concretamente en nuestra región, la manifestación realizada por las calles de Gijón, reunió a unas cien mil personas, al grito de igualdad, contra el capitalismo y el patriarcado.

La movilización comenzaba con los piquetes informativos nocturnos y los de primeras horas de la mañana centrados en el ámbito educativo y en el de consumo. A las 12:00 se hizo una demostración de fuerza con las concentraciones en las plazas de los ayuntamientos, culminando la jornada por la tarde con la multitudinaria manifestación de Gijón.

Una vez más, desde el PCA dibujamos un horizonte en igualdad, y así lo reclamamos en esta jornada de lucha, más allá de lo formal y las leyes que muchas veces no se cumplen, necesitamos un movimiento feminista anticapitalista fuerte y en la calle, que genere contradicciones al sistema y que pelee por transformar la sociedad.

Aquí os dejamos algunas fotografías de la huelga feminista.

 

 

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Sobre el Clan Sandulache: contra la explotación sexual y la trata de mujeres

RESOLUCIÓN DE LA CONFERENCIA DE LA ORGANIZACIÓN LOCAL DE OVIEDO DEL PCA

Llevamos meses teniendo que presenciar en nuestra ciudad noticias referentes al clan Sandulache y sería muy importante clarificar quienes son y que es lo que han hecho. Los Sandulache son un clan de proxenetas rumanos, que desde febrero llevan denunciados por trata de seres humanos y explotación de mujeres prostituidas.

El juicio lleva postergándose meses mediante argucias legales que la defensa ha planteado, con el fin de ganar tiempo y así conseguir disuadir a testigos y  víctimas del juicio. Dos de las acusadas, que sumarían casi un siglo de petición de cárcel, han narrado como antes de ser quienes controlaban a otras mujeres prostituidas, fueron explotadas, agredidas y violadas por los violentos miembros del clan. Obligándolas a ser cómplices del maltrato a otras mujeres, aunque ellas también eran víctimas.

Este sistema patriarcal que sigue postergando de manera vergonzante un procedimiento, dando lugar a la inestabilidad y miedo que ser testigos de tramas violentas podría ocasionar, que cambien sus declaraciones o se nieguen a declarar. Algunas de las mujeres eran traídas por el método de enamorarlas, decirles que venían aquí a trabajar y formar una familia para luego prostituirlas, para esta tarea tenían destinado a uno de ellos.

Esta red regentaba al menos dos prostíbulos en Oviedo, en los que las mujeres vivían todo género de torturas así como jornadas maratonianas de explotación sexual, obligadas a abortar, a drogarse y a palizas continuas. Pero este no es ni por asomo el único caso de trata en Asturias, habiéndose denunciado este mismo año otro caso parecido pero en esta ocasión las mujeres explotadas eran de Paraguay, con millones de euros alrededor de la trama, además de armas y estupefacientes.

Es más que evidente que prostitución y trata van de la mano, y que urge tomar medidas que penalicen el consumo de mujeres como si fueran mercancía, ya que sin consumo no habría trata. No debemos olvidar que las cifras de la explotación sexual en España según la ONG Anesvad cifra que ocho de cada diez mujeres que ejercen la prostitución en España lo hacen contra su voluntad.

Denunciamos la mercantilización de las mujeres, la explotación sexual en todas sus formas, los procesos judiciales que criminalizan a las víctimas y la impunidad con que operan estas bandas, convirtiendo la vida de miles y miles de mujeres en auténticos infiernos.

Oviedo, 21 de octubre de 2018

Aprobada por unanimidad

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Solidaridad con la camarada Paz Rodríguez

RESOLUCIÓN DE LA CONFERENCIA DE LA ORGANIZACIÓN LOCAL DE OVIEDO DEL PCA

Estos últimos días ha adquirido una importante relevancia pública la condena a arresto domiciliario de nuestra camarada Paz Rodríguez, Presidenta de la Asociación “Carla Vive”, así como las palabras que lo motivaron: “Nos estáis dejando pocas soluciones a las mujeres y las pocas que nos quedan no os van a gustar”.

 Su situación ha concitado un amplio movimiento de solidaridad, tanto del movimiento feminista como de diferentes movimientos sociales, como las Marchas de la Dignidad, además, como no podía ser de otra manera, del Partido.

La condena a 20 días de arresto domiciliario deja patente cómo la justicia tiene un sesgo patriarcal que debe ser corregido, con, entre otras cuestiones, formación en género, y así lo viene demandando la sociedad, algunos sectores de la jurisprudencia y el movimiento feminista en los últimos años.

Condenan a Paz Rodríguez a raíz de la denuncia de un supuesto maltratador, esto nos da la imagen de una justicia que, en ocasiones, pareciera proteger a los maltratadores y no a las víctimas.

Añadir además la perplejidad que para algunas/os supone el despliegue policial destinado a que nuestra camarada cumpla la condena, que a todas luces es superior al que se le otorga en ocasiones a algunas víctimas.

Una justicia patriarcal que revictimiza a las víctimas y que dificulta la labor de las asociaciones que se dedican a realizar el trabajo que debería realizar el Estado y los servicios sociales, acompañar a las víctimas de violencia machista.

Desde esta conferencia queremos mostrar nuestra solidaridad y trasladar todo nuestro apoyo a la camarada Paz Rodríguez y a la Asociación “Carla Vive”.

Oviedo, 21 de octubre de 2018

Aprobada por unanimidad

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Aida Terrón: “Las maestras republicanas fueron imprescindibles en la alfabetización de las zonas rurales y en la ruptura con la influencia católica en la educación”

Aida Terrón: Profesora de Historia de la Educación en la Universidad de Oviedo
“Hoy tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político“
José Enrique Fernández González

Mundo Obrero: Con el advenimiento de la Segunda República, se instaló en gran parte de la sociedad española la esperanza de un cambio de rumbo en un sentido progresista. ¿Crees que esa idea de esperanza fue también compartida por las mujeres de la época?

Aida Terrón: Para una amplia mayoría de mujeres la llegada de la República no solo supuso una clara esperanza sino un momento en el que se afianzaron unas ideas de avance y de acción con las que ellas se comprometieron claramente. La República constituyó un impulso fundamental para que las mujeres se incorporaran a ciertos espacios de la vida pública, siendo el ámbito educativo en el que más se les dejó implicarse y en donde cumplieron un papel más destacado.

M.O.: ¿Supuso realmente la Segunda República una oportunidad para que las mujeres conquistasen ciertos espacios de la esfera pública que les habían sido negados históricamente?

A.T.: Yo creo que sí, sin duda. Ahora mismo no podría facilitarte datos concretos de afiliación a organizaciones políticas o sindicales, pero está claro que su aparición e implicación en ámbitos vetados anteriormente para ellas fue un hecho incontestable, aunque el porcentaje de participación todavía siguiese siendo muy escaso. Por otro lado, las mujeres se comprometieron no sólo en los escenarios políticos, sino allá donde la República creyó que eran más importantes, que fue en las escuelas y sobre todo en las escuelas rurales, es decir en el ámbito de la educación y sobre todo en el nivel de primaria. De hecho, fueron las maestras y los maestros, pero sobretodo las maestras,  quienes jugaron el papel más relevante para luchar contra la influencia de la iglesia católica en la escuela. Los espacios y derechos que la mujer conquista, formalmente al menos, son tremendos si nos atenemos al articulado de la Constitución republicana de 1931.

M.O.: ¿Cómo afrontó la República la situación educativa de aquel momento?

A.T.: El modelo educativo ideado en la Revolución francesa, basado en la organización de un gran sistema educativo nacional que llegase al conjunto de la nación en igualdad de condiciones, y en el que sólo el mérito y la capacidad determinarían el horizonte de escolarización y la posición en la sociedad, es decir basada en una igualdad formal de oportunidades para todos y todas, no había tenía mucho recorrido en España. Enlazando con esto, siempre les explico a mis alumnos que inmediatamente después, el Marxismo teorizó que las clases sociales condicionan y modifican esa supuesta igualdad formal, trastocando esa idea mitificada de la igualdad de oportunidades. Siempre les digo además: “sí, la hija de Botín y yo tenemos los mismos derechos, pero ella y yo no pertenecemos a la misma clase, no tenemos las mismas oportunidades”, y claro, es el Marxismo el que explica que dependiendo de la posición que ocupes en la sociedad en base a la posesión o no de los medios de producción, estás en un lugar u otro de la pirámide social, con unas posibilidades u otras. Por tanto, ¿qué panorama educativo se encontró en la República? En primer lugar un sistema educativo sesgado por la clase social. Los socialistas en 1918 hicieron un informe según el cual el 95% de los alumnos de bachillerato pertenecían a las clases altas ¿vamos a creernos que fue por mérito y por capacidad?, pues yo creo que no. Por tanto, tenemos un sistema educativo que está sesgado por la clase social, por el género y por el ámbito geográfico en el que se vivía. Esos tres elementos condicionaban completamente las posibilidades de cada ciudadano español de acceder a la educación, y esto lo diagnostica muy bien la República. Llopis dijo que la verdadera revolución se hacía en la escuela y los dirigentes del ministerio de instrucción pública republicanos tenían el diagnóstico clarísimo sobre las necesidades educativas que tenía nuestro país. Sabían además otra cosa muy importante, que debían cambiar el concepto de una escuela pública a la que solo accediesen los pobres. En eso nos estamos volviendo a parecer, es algo muy actual, pues hoy cada vez más, las escuelas públicas son escuelas de pobres y para pobres porque le  hemos abierto la puerta a la enseñanza concertada. Y esa fue la gran apuesta de la República: tratar de restituir a su sentido prístino la idea de un sistema educativo nacional y meritocrático. En este marco, las mujeres ven que por primera vez pueden acceder a las escuelas, pueden estudiar bachillerato, y con la reforma de los estudios de magisterio las mujeres acceden a los mandos intermedios de los grandes proyectos educativos de la República.

M.O.: ¿Qué cambios se introdujeron para incluir a las mujeres en el sistema educativo?

A.T.: Mirad, hasta 1910, las mujeres en España no podían estudiar, lo único que se aceptaba era que fueran a la escuela, pero ir a la escuela no suponía necesariamente que se asegurase su formación. Las mujeres en España no podían estudiar porque, lo máximo que podían hacer era ir a una escuela que llamamos técnicamente terminal que no conducía a una formación secundaria ni superior, sino que las abocaba hacia la exclusión del sistema y a seguir estancadas en su propia condición de género y clase. En 1910 se regula la posibilidad de que las mujeres estudien bachillerato y vayan a la universidad, lo que hasta entonces sólo era posible con un permiso especial o con un tutor particular; en la universidad hasta se les acompañaba físicamente. Entre el año 1910 y la proclamación de la República se avanza sobre todo en lo que es la enseñanza primaria, hay más escuelas de niñas, pero no así en secundaria y en la enseñanza universitaria en donde hay muy pocos avances. La República, sin embargo, se emplea a fondo en ese aspecto creando institutos femeninos y llegando las mujeres a alcanzar un 32% del alumnado de bachillerato. Desde el primer bienio reformista los cambios fueron brutales. Por primera vez, las mujeres estudiaban en España. Pero además no sólo eso, sino que encontraremos a mujeres en las direcciones escolares y a cargo de los grandes programas de reforma educativa. Justa Freire, por ejemplo, fue una de las maestras encargadas de dirigir todo el proceso de evacuación de los niños de las ciudades bombardeadas y huérfanos de guerra. Las colonias escolares, así como todos los programas de guerra se le van a encargar a mujeres, pero también la dirección de algunos de los grandes grupos escolares que van a servir de modelo para experimentar en España, por parte del gobierno republicano, lo que se entendía como un proyecto pedagógico que nosotros llamamos “escolanovista”, es decir europeo. Ellas son más que ellos, ellas son esas maestras de la República de las que nos habla Mar del Pozo. Son esas mujeres que pasan de ser una ‘maestrita’ a ser directoras de proyectos, asumiendo ese reto como una responsabilidad moral y de compromiso con el Estado. Si hablamos del gremio de maestras, tenemos que decir que la República les da la oportunidad, que confía en ellas.

 

M.O.:  ¿Qué papel jugaron entonces las maestras en la II República, podrías profundizar?

A.T.: Como dijo Manuel Azaña, no se trataba solo de traer la República, sino sobre todo de que se mantuviese en el tiempo. Y para mantenerla en el tiempo, no se podía tener una población analfabeta y aislada, se necesitaba una población alfabetizada y culta; y van a ser las maestras, ya que los maestros preferían no ir a los pueblos, las que se van a encargar de esa labor por todos los rincones de España. Por tanto, la República se va a emplear a fondo en preparar con especial atención y cuidado a esas maestras y maestros, ya que su función ideológica y formativa en unos nuevos valores cívicos era esencial para garantizarle al nuevo régimen democrático una cierta proyección de futuro. Hay un documental muy bonito que seguro que conocéis que se llama “las maestras de la república”, lo han hecho unas compañeras mías del área de Historia  de la educación, y en él queda reflejado con bastante nitidez todo esto que vengo diciendo. Es conveniente recordar aquí también, el papel que jugó la ILE (Institución libre de enseñanza) en los movimientos de renovación pedagógica que más tarde afloraron en la II República. Ellos habían visto que la Primera República había durado un soplo, que no había dejado prácticamente ninguna huella y que no había conseguido propiciar ningún cambio real. Con todo ello, Giner de los Ríos, fundador de la ILE, descree de la capacidad de la política para acometer ciertas transformaciones y dice que los cambios no se hacen en la “Gaceta Oficial del Estado”, ya que sólo una lenta transformación de las conciencias, a través de una formación académica de alta calidad puede garantizarlas. Eso conllevará que haya un gran empeño por emprender esa lenta formación, encaminándose todas las actuaciones de los institucionistas a lo largo de la Restauración y de los primeros 30 años del siglo XX, en la línea de crear instituciones de formación superiores e instituciones capaces de trasformar a los maestros y maestras, concebidos antes como meros reproductores del esquema ideológico dominante de la época. Ello les permitiría, con el tiempo, contar con auténticos educadores formados exquisitamente en un espíritu de base Krausista. Asimismo otras instituciones promovidas por la ILE fueron, por ejemplo, la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club femenino, en donde se impartió esa formación académica que influenciará, sin lugar a dudas, a las maestras de la República.

M.O.: Por aquel tiempo el peso de la Iglesia católica y la función de adoctrinamiento ideológico que cumplía para legitimar el viejo régimen de la Restauración y posteriormente del franquismo fueron determinantes ¿Cómo reaccionó la República frente a la Iglesia?

A.T.: ¿Qué hace la República con la Iglesia?, ¿Cómo regula su papel en la sociedad?, ¿En qué situación la coloca? Todo esto es algo muy importante. Desde el punto de vista constitucional la función o el papel de la iglesia queda relegado estrictamente al de una asociación, al mencionarse en una parte de su articulado que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una “Ley especial”. Por otro lado, dejaba bien claro que el Estado español no tenía una religión oficial, convirtiéndose así en un Estado aconfesional y laico; que ni el Estado, las regiones, ni las provincias o  los municipios, favorecerían y auxiliarían económicamente a las Iglesias. Por otro lado una ley regularía la total extinción, en un plazo de dos años, del presupuesto del clero y se disolverían todas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente obedeciesen a una autoridad distinta a la del Estado, ya que sus funciones podrían constituir un peligro para la seguridad del mismo. Igualmente no podía emprender ninguna actividad industrial, de comercio, o educativa, y estaría sometida a las normas tributarias del país.

M.O.: En lo que se refiere a la participación política ¿qué nivel de intervención tuvieron las mujeres o aquellas maestras qué ya estaban implicadas en el proyecto estatal de sacar a España del analfabetismo y la incultura?

A.T.: Es muy significativo que de las ocho diputadas que había en el parlamento de la República, cinco fuesen maestras. Como dije antes, las mujeres organizadas en sindicatos como la CNT o en partidos políticos de izquierdas todavía eran pocas, aunque con el paso del tiempo hasta el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 van a ir implicándose cada vez más. En el caso del magisterio, sí que había una alta participación de las maestras que estaban organizadas en asociaciones profesionales sindicales así como en la FETE, la sección educativa de la UGT.  Igualmente hay una gran asociación profesional, llamada la Asociación Nacional del Magisterio Primario con una altísima afiliación de más de la mitad de los maestros y maestras del país y que tiene muchísimas mujeres en cargos representativos,  y aunque en la FETE no llegarían a ostentar altos puestos de responsabilidad, sí que hubo muchas afiliadas a la organización. Hay que tener en cuenta que es un momento histórico con una conciencia política muy importante. Por otro lado, me gustaría comentar que no se puede hablar de la Segunda República y de las fuerzas sociales, los ideales y las tradiciones que componen los grupos políticos de aquel momento, sin tener en cuenta la referencia internacional que suponía la existencia de la Unión Soviética. Asimismo la URSS tuvo una influencia determinante para el feminismo proletario o socialista desarrollado en España. La organización de mujeres creada por Alejandra Kollontai dentro del Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución soviética es una referencia absoluta para ese feminismo de carácter más proletario que comienza a tener sus ecos en nuestro país.

M.O.: ¿Fue la izquierda la que impulsó el cambio educativo y la inclusión de la mujer en estos espacios en la Segunda República, o también se abordó desde otras fuerzas políticas?

A.T.: Hay un republicanismo muy radical, federalista y de izquierdas y de él bebe Giner de los Ríos. Hay un primer republicanismo en los años 60 y 70 del siglo XIX que comienza a crear instituciones para la educación de la mujer. Por ejemplo, la Asociación de la Enseñanza para la Mujer, que es la  primera que se crea en España, la crean estos republicanos de la I República, como Salmerón, Azcárate, etc. Son los primeros que hicieron clases dominicales para la educación de la mujer, los que promovieron la coeducación y su formación profesional para que tuvieran un futuro como archiveras, bibliotecarias, mecanógrafas, etc. A la vez va surgiendo en el interior del socialismo y del anarquismo un pensamiento más activo que conecta con el feminismo proletario y que choca frente a un feminismo más burgués. La gran discusión sobre la cultura burguesa y la cultura proletaria fue medular. Otra vez más, la referencia fue la URSS, que tras la revolución bolchevique llevó a la escisión del Partido Comunista del PSOE. No se puede hablar de feminismo en esa época sin hablar de la URSS; la liberación de la mujer, el derecho al trabajo, la ruptura con el espacio doméstico, al amor libre, el derecho al divorcio, el derecho al voto, no podría entenderse en la España republicana de los años 30 sin la existencia y la influencia indiscutible de la Unión Soviética.

M.O.: Desde el punto de vista educativo, ¿Qué se mantiene de aquel proyecto republicano y qué futuro le ves al sistema tal y como está estructurado hoy en día?

A.T.: Puede resultar paradójico teniendo en cuenta a lo que me dedico, pero confío muy poco en el sistema educativo. Antes comentaba que la República hizo muy buen diagnóstico y que el sistema educativo está atravesado por la pertenencia a una determinada clase social, lo cual sigue siendo así. Pero en aquella época había una situación escolar muy diferente a la nuestra, España era analfabeta y hacía falta escolarizar intensivamente a la población. Hoy no es así, hoy tenemos una hipereducación formal, que realmente no es educación, es decir, se ha remitido toda idea de formación y educación a los espacios escolares formales, y eso está siendo un desastre. El espacio formal del aula, en la que la escolarización abarca desde prácticamente los 0 años hasta los 25 no soluciona los grandes problemas que tenemos. Hemos cerrado absolutamente la idea de la formación en el reducto y el formato de la cultura escolar. Se pensó que el sueño de la ilustración conseguiría hacer mejor a la humanidad, pero las mayores barbaridades y matanzas se hicieron en la culta Europa; las dos guerras mundiales se hicieron en la culta Europa con una población escolarizada, cultísima y que tocaba el piano. Los espacios ciudadanos tienen que ser también espacios educativos de la ciudadanía, ámbitos ciudadanos de reunión y de colaboración en tareas formativas pero no en un formato escolar. Insisto, tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político, en el mejor sentido de la palabra; hay que salir a los espacios públicos a debatir y debatir. La cultura escolar marca jerarquías, modos, tiempos y hay contextos que en sí mismos son espacios educativos, como por ejemplo una asociación de vecinos, un sindicato o una organización política. Es aquí dónde se comprende muy bien que la República dijera que hay que sembrar el país de escuelas porque cayesen donde cayesen germinarían. Llopis se dio cuenta de la importancia de las misiones culturales, de las misiones pedagógicas y eso lo había visto en la Unión Soviética y en la Revolución mejicana. En su viaje a la Unión Soviética ya le dijeron que era muy difícil mantener la revolución si no se educaba en unos determinados valores, pero basados en lo que podemos llamar educación ciudadana, culta y entretenida como decía Cossío en su discurso para la misión pedagógica, cuando llegaba a un pueblo y decía ante los vecinos “somos una escuela diferente” con obras de teatro, títeres, guiñol, cine, etc. Hoy diríamos que todo eso está al alcance de la mano pero cuando está todo, no está nada porque está mercantilizado, manipulado e interesado. El sistema educativo tal y como está montado hoy, no sirve para los fines de una educación integral. Sirve, si acaso, para clasificarnos, pero es una industria que produce beneficios económicos y por tanto hay que alimentarla estando todo entremezclado. Como decía Fernández Enguita, la educación es la tierra prometida del capital. Hay que reflexionar sobre eso y pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones.

M.O.: ¿Qué rescatarías tú de la lucha de las mujeres de aquella época para incorporarlo al movimiento feminista que hace apenas tres meses sacó a millones de personas a la calle en nuestro país?

A.T.: Que el movimiento feminista vuelva a integrar realmente en su discurso la cuestión de clase, que no la disuelva y la difumine en otro tipo de reivindicaciones que son asumibles por el propio sistema capitalista neoliberal. También les diría que eliminen todos esos prejuicios que la mujeres de la II República no tuvieron hacia las organizaciones políticas o de masas, recordándoles, que un gran número de ellas eran militantes y luchaban también por transformar el conjunto de la sociedad. Está claro que se han dado pasos en esa dirección, ya que el feminismo está complejizándose y aprendiendo de sus propios errores, lo cual es muy positivo, pero deben quitarse de encima esos miedos y consolidar esa relación paralela con la lucha social, con los problemas concretos de las trabajadoras. Más allá de los grandes debates teóricos del movimiento, que muchas veces nos hacen desconectar de la realidad, el movimiento feminista como todo movimiento político tiene que profundizar su relación con los problemas cotidianos. Sinceramente, lo veo con optimismo, espero que no pierdan ese pie a tierra y sigan trabajando en esa dirección.

M.O.: Para terminar, ¿qué le dirías a una joven militante del movimiento feminista tras la huelga del 8M?

A.T.: Pues yo le diría que miro con esperanza al movimiento feminista, pero que la participación activa y concreta debe ir más allá y consolidarse en organizaciones, ya que me parecen espacios de crecimiento personal, y porque sé que sin organizaciones sociales y políticas, aunque a veces ocupen el tiempo en debates internos, no nos queda nada.

Entrevista publicada en Mundo Obrero junio 2018

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También publicada en Mundo Obrero digital

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Homenaje a las camaradas Maruja y Luci

El sábado 24 de marzo se celebró en Sama un emotivo homenaje a las camaradas Maruja y Luci, organizado por el núcleo del PCA en Langreo.

En el acto de homenaje la secretaria de mujer del PCA en Langreo, Angelita Cueva, leyó un bonito texto de recuerdo y agradecimiento por su lucha y su ejemplo, que os dejamos a continuación:

HOMENAJE A LAS CAMARADAS MARUJA Y LUCI
“Si naciéramos otra vez, volveríamos a ser comunistas”. Eso nos decían Maruja y Luci, o Luci y Maruja, tanto monta, monta tanto, en las charlas que mantuvimos con ellas para preparar este más que merecido homenaje.

Desde nuestra perspectiva, por lo que significa, por lo que representa, ser comunista hoy en día es un motivo de orgullo y lo es precisamente gracias a camaradas como ellas. Para ellas ser comunistas fue sinónimo de sacrificio, de miedo, de clandestinidad… pero sobre todo de lucha: lucha contra el fascismo, contra la injusticia, contra esa miseria, física y moral, que asoló este país durante cuatro décadas. Pero ellas volverían a ser comunistas. Eso respondieron ambas sin dudar un instante cuando preparando este acto les dejamos caer la pregunta.

Aleksandra Kolontai dijo una vez que la base de cualquier revolución es el amor, la historia de nuestras camaradas confirma la teoría de la revolucionaria rusa, las vidas de Luci y Maruja son un compendio de rebeldía y amor, mucho amor: a sus familias, a sus camaradas, a la justicia, a la libertad.

Ahora os contaré un poquito de lo mucho que estas dos mujeres han vivido:
Maruja, siendo aun una niña, llegó a Asturias con su familia, procedente de Badajoz, buscando el pan y el trabajo que no había en su tierra y por azares del destino acabó conociendo a Felichu, un joven minero que era capaz de afrontar su dura jornada laboral picando carbón en el Pozu Modesta sin llevarse un bocado a la boca porque previamente pasaba por casa de Maruja, donde el hambre era visible, a entregarle su bocadillo. Ellos eran los parias de la tierra, la famélica legión que se estaba levantando y aún no lo sabían.

Con 20 años Maruja tiene su primer hijo, enfermo de poleo acaba teniendo que ser internado en el sanatorio marítimo de Gijón, un año después ella y Felichu se casan y no tardan en llegar dos hijos más.
Cuando Felichu, cada vez más activo y con responsabilidades dentro del Partido Comunista, comienza su largo periplo por las prisiones de España (7 años y 110 días pasó privado de libertad repartidos en distintas prisiones: Oviedo, Gijón, León, Soria, Madrid, Jaén) también comienza la militancia activa de Maruja, pues, con los hijos a cuestas, tiene los arrestos de recorrer España visitando y dando aliento a su marido y a los camaradas con los que este comparte rejas y penurias. Felichu, por citar algún nombre, estuvo preso con Marcelino Camacho, Horacio Fernández Inguanzo o Gerardo Iglesias.

De sus visitas a la cárcel Maruja podría contarnos mil anécdotas, desde como sacaba las notas de Marcelino Camacho escondidas en los bajos del pantalón del niño, hasta como Melquiades, un funcionario de la prisión de Oviedo, acabó teniendo el cabello suave y brillante gracias a los consejos de nuestra camarada que hacía pasar coñac camuflado en botellas de vinagre para ayudar a Felichu y sus camaradas a combatir el frío insoportable de la prisión. Ante la insistencia de Melquiades en conocer el porqué de tanto vinagre, Maruja acabó convenciéndolo de que su marido era muy presumido y tenía la costumbre de aplicar vinagre sobre el cabello, una vez enjabonado y aclarado, para darle brillo. Lo que no sospechaba Maruja era que el funcionario acabaría siguiendo su consejo y no tardaría en darle las gracias por su mejora capilar
El carácter y la fuerza de nuestra camarada también darían para escribir un libro, mujer valiente donde las haya fue capaz de plantarse en Madrid en el mismísimo Tribunal de Orden Público y , sin audiencia previa, acabar entrevistándose con el Presidente del tribunal para, insistiendo en su inocencia, pedirle la libertad de su marido, que días después de haber salido de prisión había vuelto a ser detenido por, supuestamente, haber colocado unas pancartas en la Iglesia de Gargantada durante el Primero de Mayo y haber atentado contra la Guardia Civil. Qué palabras empleó sólo ella lo sabe pero acabó convenciendo al fascista de que Felichu no tenía nada que ver con ese asunto, simplemente había tenido la mala suerte de pasar por el lugar menos adecuado cuando volvía de una espicha.

“Estábamos acostumbradas a ser mudas”, nos dijo Luci cuando le preguntábamos acerca de si existía algún tipo de comunicación entre esas camaradas, que tanto y tan bueno hicieron siendo, salvo honrosas excepciones, prácticamente invisibles a los ojos de la Historia.
En la sombra, en silencio, las unas no sabían de las otras, pero en esa oscuridad nunca dejaron de luchar.

Poco se imaginaba Adolfo Fernández Fernández, Teniente del Ejército Republicano, natural de Tudela Veguín, ejecutado por los fascistas tras ser capturado en el monte días después del triunfo del golpe de Estado, que su pequeña Luci, aquella niña que su mujer había traído al mundo en 1930, meses antes de la llegada de la II República, iba a continuar su lucha con tanta firmeza y convicción como la que él tuvo durante su corta vida. Pero Luci era mucha Luci.
Como veis nuestra camarada conoció la represión desde temprana edad. No fue solo su padre, su hermano pequeño con apenas cinco años pierde la vida al saltar de un camión al que había sido subido por un somatén con aviesas intenciones. Otras se hubieran rendido, se hubieran arrojado en brazos del miedo hasta quedarse inertes para siempre, pero ella no. Ella nunca tuvo miedo y en su humildad jamás ha entendido que fuera valiente. A que llamará ella ser valiente me pregunto yo desde mi cobardía.

No tuvo miedo cuando conoció a García, el que después fuera su marido, un comunista convencido, fallecido en 1994, que entregó su vida al PCE y a CCOO, y que tuvo gran peso en ambos ámbitos, especialmente en los años de la dictadura primero y en la Transición después
Con García forma una familia, llegan tres hijos y también la doble vida, la de esa militancia clandestina donde el silencio atruena, el peligro se afila y los enemigos pueden acechar donde menos te lo esperes: en el economato, en la sala de espera del médico, en la puerta de al lado…
Porque en casa de Luci, como también pasó en la de Maruja, trabajaba a destajo la multicopista, allí llegaban los clichés desde Francia, allí se imprimía el Mundo Obrero y Nuestra Bandera, de allí salían en un cesto miles de octavillas llamando a la lucha y a la resistencia, camufladas entre patatas y cebollas.

Pero no era sólo lo que salía, también estaban los que entraban, porque en aquel hogar tan humilde encontraron cobijo camaradas como Inguanzo, Fausto, Juanín, Ángel León…entre muchos otros. Porque para los García, como también para los Alberdi cuyo desván fue refugio de muchos fugaos, los camaradas eran familia y a la familia hay que ayudarla cuando lo necesita, aunque haya que jugarse el pellejo. Además, ¿a qué no lo adivináis?, ellas nunca tuvieron miedo.

Maruja, Luci, gracias por todo, gracias por lo que fuisteis, gracias por lo que sois, gracias por estar hoy aquí con nosotras y nosotros, gracias por permitirnos haceros este pequeño homenaje que es imposible que esté a la altura de vuestra verdadera dimensión. GRACIAS.

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La Huelga del 8M en imágenes

Galería fotográfica de la huelga feminista del 8 de marzo y la histórica movilización en Gijón bajo el lema “Si nosotras paramos, se para el mundo” que inundó las calles de la ciudad por la igualdad real, los derechos de las mujeres y el fin de las violencias machistas.

¡Esperemos que os guste!

 

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“Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo”

Hablamos con Arantxa Carcedo Saavedra, miembro de la sección sindical de Alimerka, perteneciente a la Federación de servicios de CCOO de Asturias. Pescadera de profesión, como delegada sindical trabaja sin descanso desde hace semanas para que todas y todos las y los trabajadoras de los supermercados Alimerka paren el 8 de marzo y hacer visible la precariedad laboral de las mujeres en el sector del comercio.

Teniendo en cuenta la situación social y laboral por la que estamos atravesando, en la que el conjunto de la clase trabajadora está teniendo que pagar los costes de una crisis económica que no ha generado, ¿por qué una huelga feminista de mujeres?

 Porque siendo un hecho que las medidas impuestas por el capitalismo para superar su crisis estructural oprimen a la clase trabajadora en general, lo hacen con mayor dureza sobre las mujeres, agudizando las condiciones de desigualdad. Somos la mitad de la población, pero el paro femenino es en 2,5 millones superior al masculino y esa es la tendencia, a tenor de los datos del último mes, que sostienen que de las casi 64.000 personas desempleadas más, un 75% son mujeres. Además, cuando accedemos al mercado laboral, nuestras condiciones de trabajo son peores, con mayor temporalidad, mayor parcialidad y menos ingresos. La crisis se está cebando más con las mujeres a todas luces y la consigna “somos doblemente explotadas: por ser mujeres y por ser trabajadoras”, adquiere más sentido que nunca. Es pertinente por tanto una huelga feminista, porque razones nos sobran.

Pero… ¿es sólo una huelga de mujeres?

 Esa es una de las cuestiones que más controversia han generado. Que sea una huelga feminista no quiere decir que la implicación deba ser sólo de las mujeres, pero sí que el protagonismo reivindicativo, organizativo y visual sea nuestro. La huelga será mixta, de mujeres y hombres por la igualdad, e irá más allá de lo laboral, extendiéndose a una huelga de consumo, estudiantil y de cuidados. Se trata de poner en valor la carga de trabajo que soportamos las mujeres, que trasciende a lo productivo pues el trabajo para el mantenimiento de la vida —reproductivo y del cuidado— recae fundamentalmente en nosotras. Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo, de ahí que ese sea el lema de esta convocatoria.

Ahora danos tu opinión: brecha salarial ¿mito o realidad?

 La brecha salarial es una realidad objetiva con datos que lo sustentan y que, a día de hoy, demuestran que para equiparar los salarios de las mujeres a los de los hombres, deberían incrementarse en un 30%. ¡Claro que hay brecha salarial! Es además el resultado más visible de la desigualdad y discriminación que sufrimos las mujeres en el ámbito laboral. Existe porque las mujeres ocupamos el 75% de los contratos a tiempo parcial y nuestros complementos salariales suponen un 44% menos de media que los de los hombres. Existe porque nos concentramos en sectores y ocupaciones donde los salarios son más bajos y las oportunidades de formación y promoción son limitadas. En mi sector, sin ir más lejos, que es el de comercio y está absolutamente feminizado, las mujeres somos mayoría aplastante en los trabajos con remuneración más baja, sin embargo, esa mayoría disminuye en las categorías superiores y se convierte en minoría en los puestos de dirección.

En un ámbito tan masculinizado cómo el de los sindicatos, las mujeres que estáis afiliadas y que participáis activamente, ¿os habéis encontrando con algún problema a la hora de organizaros de cara al 8M?

 A nivel sindical puedo decir con satisfacción que no me he topado con traba alguna, sino con todas las facilidades, como no podía ser de otra manera. En CCOO hay hechos que no se cuestionan, como entender que la huelga es una herramienta de presión esencial para la clase obrera y que cuando hacemos uso de ella hay que poner los medios para lograr el mayor éxito posible. La huelga feminista no podía ser una excepción.

¿Hay alguna diferencia con respecto a otras huelgas en las que hayas participado?

 Yo veo fundamentalmente dos, una en positivo y otra en negativo. Empezando por lo malo he percibido como, en general, se cuestiona más la pertinencia de esta huelga feminista que otras huelgas, es decir, se exigen más explicaciones que en huelgas anteriores, tanto generales como sectoriales, en las que se asume con mayor facilidad el apoyo y la necesidad de implicación. En cuanto a la diferencia en positivo que he constatado, al menos en Asturias, es que por primera vez hemos sido capaces de trabajar de manera conjunta entre colectivos sindicales, políticos y sociales de la izquierda que hasta ahora habían sido incapaces de coordinarse. El mérito de este logro, que espero que abra un camino de entendimiento cara al futuro, quizá recae en el hecho de que la huelga está siendo organizada por mujeres. Yo opino que sí.

Siguiendo con este tema y para ser más claros aun, ¿de qué manera crees que se puede abordar la lucha contra el machismo dentro de las organizaciones sindicales de clase? ¿Queda mucho trabajo por hacer?

 El ámbito sindical, tradicionalmente masculino, reproduce en cierta manera los roles de género de la sociedad y los cuadros sindicales de mayor responsabilidad son mayoritariamente hombres. Es necesario feminizar el sindicato, impulsando y desarrollando un pensamiento crítico sobre el sistema de relaciones entre hombres y mujeres, abordando debates de acción y prioridades sindicales en clave de género, adecuando la estructura organizativa y los planes de trabajo… Queda mucho trabajo por hacer, pero ya hay camino andado.

 Por otro lado, en un sector tan precarizado como el del comercio, la idea de una huelga de estas características con un claro componente político que rebasa el propio marco de las reivindicaciones laborales y económicas, ¿cómo ha sido acogida por parte de las/os trabajadores la idea de la huelga feminista?

 Al ser un sector efectivamente tan precarizado y altamente feminizado, el sentido y el objetivo de esta huelga creo que se ha entendido mejor que en otros sectores, precisamente porque ninguna de las reivindicaciones son ajenas a nuestro día a día. La acogida por tanto ha sido satisfactoria, por lo que confío en que se incrementará el número de trabajadoras y trabajadores que secunden la huelga respecto a convocatorias anteriores.

Desde los sindicatos y en particular desde CCOO, ¿cómo se está organizando esta huelga?

 Desde que a principios del mes de febrero se anunciase desde CCOO el apoyo a la huelga feminista y, con mayor intensidad, a partir de que el pasado 19 de febrero se diese el pistoletazo de salida con la presentación ante el registro del Ministerio de Empleo de la comunicación oficial, la convocatoria se ha planteado en los mismos términos que cualquier convocatoria de huelga general. Han sido innumerables las celebraciones de asambleas de trabajadoras/es en empresas y sectores, reuniones organizativas de secciones sindicales y comités de empresa, asambleas de delegadas/os, repartos de información en la calle y en los centros de trabajo, actos de difusión y concienciación, elaboración de una campaña propia de material gráfico y audiovisual para difundir en redes con el lema “Vivas, libres y unidas por la igualdad”… En definitiva, se ha engrasado toda la maquinaria para que la huelga del 8 de marzo sea una movilización histórica.

 

En cada convocatoria de huelga existe un miedo real de las y los trabajadores a secundarla por las represalias que puedan tener a posteriori en su centro de trabajo por parte de la empresa. En esta ocasión imaginamos que estará ocurriendo lo mismo; como delegada sindical, ¿qué trabajo estas haciendo en ese sentido?

 Existe un miedo, efectivamente, en muchos casos infundado y en otros, a mi juicio, utilizado como justificación cobarde para no secundar la huelga. Digo esto porque en base a mi experiencia laboral, durante la cual he participado en todas las huelgas generales —la del 8 de marzo será la quinta— puedo afirmar que jamás he sufrido represalia alguna por ese motivo, ni he tenido constancia de ningún compañero o compañera que la sufriese. Ese miedo tiene sentido cuando la huelga ataca directamente a la empresa en la que trabajas, pero no es real cuando se trata, como en este caso, de una huelga general, en la que las empresas entienden que “la cosa no va con ellas”. Las represalias y los despidos tienen lugar cuando las empresas consideran que no les interesas a nivel productivo, porque su móvil fundamental es la obtención de beneficios. Es en esta circunstancia cuando no tienen escrúpulos porque, además, sobre todo tras la introducción de las dos últimas reformas laborales, gozan del amparo legal para poder justificar despidos y les sale muy barato.

 

¿Qué le dirías a las y los trabajadoras/es?

 Que la lucha es el único camino y que sólo por esa vía podemos construir una sociedad justa e igualitaria; hay veces en las que las medias tintas no valen, y mucho menos de cara a la participación en una huelga, nos jugamos mucho. Por eso hago un llamamiento a secundar esta huelga y a participar en todas las actividades y movilizaciones que garanticen su rotundo éxito para concienciar a toda la sociedad de que ser feminista es un deber de todas y todos.

Y tras el 8 de marzo, ¿cual crees que es el camino que deben seguir los movimientos feministas y los sindicatos de clase?

 El 8 de marzo debe ser un punto de inflexión a partir del cual, las y los trabajadores debemos seguir en las calles, organizados, movilizándonos por un mundo donde, parafraseando a Rosa Luxemburgo, seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Ahora, más que nunca, no podemos olvidar que los derechos no se conceden, sino que se conquistan.

 ¡El 8 de marzo, yo paro!

 

José Enrique Fernández González, Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias para MO digital-redacción Asturias.

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Acerca de la Huelga Feminista del 8 de marzo en Asturias

La abrumadora movilización producida el 8 de marzo en Asturias, con un desborde de masas en las calles, desconocido desde hace ya mucho tiempo, se inscribe en el primer nivel del estallido multitudinario que conmocionó a toda España el Día Internacional de la Mujer Trabajadora del presente año, 2018. Ni las más optimistas previsiones habrían tenido por posible, hace no tanto tiempo, una movilización de tal alcance y naturaleza, cuyo éxito superó todo lo imaginable y situó la proclamada huelga feminista, y toda la jornada de lucha en que se enmarcó, a la vanguardia de la movilización programada internacionalmente. De la temperatura de la jornada daba cuenta el poco sospechoso termómetro de los medios de comunicación en los que el clamor de la calle desplazaba, al menos de momento, el protagonismo de la cuestión catalana y su utilización por la derecha.

En los planos social, político e ideológico son varias las reflexiones que debemos abordar, por lo demás no exentas, a veces, de contradicciones.

En primer lugar, la brutal magnitud de la participación ha sorprendido al irrumpir en una etapa en la que venían prevaleciendo la atonía, el desánimo y la desmovilización. En efecto, la jornada de este 8 de marzo parece desmentir súbitamente tales actitudes, situando, desde la práctica, la posibilidad de reconducir e invertir el estado de ánimo y de romper con la resignación. No es poca cosa, si se acierta a darle continuidad.

En segundo lugar, al menos en Asturias, es innegable la manifestación de un sólido binomio que esquemáticamente podríamos denominar feminismo-anticapitalismo, es decir, la proyección de un planteamiento que vincula la perspectiva feminista y la lucha de clases. Cuestión esta de la máxima trascendencia, igualmente, si logramos darle continuidad.

Estaríamos, por consiguiente, hablando de un proceso de doble hegemonía. Por un lado, hegemonía de un entramado de ideas que podemos situar en el corazón del movimiento feminista y, particularmente, en sus círculos más conscientes y combativos con una formidable potencialidad específica, orientada por de pronto nada menos que a la mitad de la población, pero con vocación y expectativas de extenderse a toda ella. Y, por otro lado, hegemonía de las ideas que proponen la confrontación global contra una formación económico-social injusta, basada en la explotación de la fuerza de trabajo colectiva de unos seres humanos (la inmensa mayoría) por otros (unos pocos) para su propio beneficio individual.

Se trata de unas reflexiones nada gratuitas, si tenemos por cierta la impresión de que la respuesta social constatada el 8 de marzo fue de tal cuantía, que llegó a extenderse más allá de las consignas específicas propias de la movilización y de los cuatro espacios que originalmente correspondían a la huelga, sugiriendo una especie de “incendio” o conmoción general que, partiendo de las consignas iniciales, nos dejase la imagen de una masa abrumadora e innumerable que toma la calle para decir un “basta ya” genérico y rotundo a un estado de cosas inaceptable.

Se equivocarían quienes, con visión muy cortoplacista, pensaran atribuir, y sobre todo cultivar, consecuencias institucionales o electorales de la jornada del 8 de marzo, más allá de que tales efectos de forma natural se produzcan o no. Lo verdaderamente importante, lo trascendental desde un punto de vista revolucionario y, por ende, lo que debe guiar la actuación del Partido es garantizar la continuidad de este 8 de marzo, desde ahora mismo, en lo social y consolidar como algo indisoluble la vinculación entre las ideas de igualdad y emancipación plena de las mujeres en todos los órdenes de la vida, con las ideas de la lucha de clases contra el sistema capitalista, cimentando en lo profundo el sujeto social de la transformación.

Y por ello habrá que mantenerse alerta desde hoy mismo. No podemos ignorar el papel que han jugado las empresas de comunicación, cada vez más activas, a medida que se vislumbraba el éxito de la movilización y, a la vez, dialécticamente, potenciándola, sin duda presionadas también por parte de sus propias profesionales. No podemos desconocer tampoco la actitud de última hora, a veces sorprendente, de determinadas fuerzas políticas, singularmente el PP y Ciudadanos con alguna iniciativa institucional confusionista y la pretensión nada menos que de encabezar el feminismo “transversal” y moderno. ¿No sugiere todo esto el empeño por una reubicación que les sitúe en posición favorable para embridar y domesticar el movimiento feminista, accediendo incluso a algunas de sus reivindicaciones más asumibles por el sistema para lograr su reorientación no antagonista?

Ciertamente no es la primera vez que el sistema capitalista, sus superestructuras y sus intelectuales orgánicos actúan organizadamente para “descafeinar” ideas y movimientos, tratando de castrarlos y amputarles su mordiente. Y en este caso no sería difícil, tanto desde la derecha como desde un pretendido “centro-izquierda”, sobre la base de potenciar determinados planteamientos posmodernos, que habría que deslindar, asumibles por el Poder y que incluso éste puede considerar beneficiosos para intentar revestirse de apertura, novedad, colorido y pluralismo, perpetuar su dominación y desactivar las luchas, tratando de convertirlas en folclore.

Es decir, debemos mantenernos vigilantes para no permitir que el sistema integre las fuerzas emergentes, este 8 de marzo, como se ha dicho, histórico, y desvirtúe sus ideas troncales, purgando aquellas propuestas que presentan una potencial naturaleza revolucionaria frente al sistema capitalista y su actual régimen político en el país.

En ese sentido de continuidad y profundización en lo hasta ahora laboriosamente obtenido, habría que destacar el empeño por mantener vivo, creciente y en continuo desarrollo el fructífero encuentro, sin precedentes, del movimiento feminista con el movimiento sindical, que en Asturias ha funcionando sobre la base de la confianza y la acertada comprensión del momento histórico, como uno de los instrumentos para garantizar la integración de la perspectiva feminista y la lucha de clases. Sin la clara visión de las mujeres, su impulso y su tesón, no se hubiera dado la implicación sindical que se produjo y, evidentemente, sin ella, la huelga tampoco hubiera conocido el muy importante seguimiento que realmente tuvo.

En otro plano de cosas y, concretamente, en lo que atañe a Asturias, resulta pertinente y de justicia destacar el papel que la jornada del 8 de marzo y su preparación ha venido a desempeñar objetivamente, como crisol de convergencia de distintas fuerzas políticas, donde el PCA ha jugado un destacado papel como impulsor de colaboración, cohesión y unidad. Se llevaban de ese modo a la práctica, desde las bases y a lomos de una movilización real, los propósitos de convergencia “por abajo”, de forma natural y en la lucha, entre actores políticos que pueden compartir un cierto número de objetivos y lejos, por tanto, de prisas, cortoplacismos y pretensiones cupulares que desnaturalizan las perspectivas estratégicas de cualquier convergencia posible, relegándolas a la coyuntura de una cita electoral o al limitado espacio de una institución, por importantes que estas puedan resultar. El papel de las fuerzas políticas de la izquierda debe permanecer lejos de cualquier utilización electoralista de los movimientos transformadores y debe centrarse en confluir con ellos para sumar fuerzas, aportar y acompañar de forma respetuosa, natural y acorde con sus propias ideas.

Las presentes reflexiones se inscriben en un primer abordaje de la jornada del 8M en Asturias, tratan de responder a la necesidad de aportar ideas y posición para el debate dentro del PCA y del tejido social de Asturias y dejan de par en par abiertas las puertas para la continuación de ese debate que ha de ser largo, multilateral y profundo.

Por último, la Permanente del Partido Comunista de Asturias, quiere felicitar calurosamente a todos los militantes del Partido y de la UJCE-A que asumieron con esfuerzo el reto de preparar y sacar adelante la huelga y la movilización del 8 de marzo, incluso cuando no estaba claro cual pudiera ser su resultado, y muy especialmente a las mujeres de nuestro Partido y nuestra Mocedá que, algunas a lo largo de meses, se fueron dejando la piel en un proyecto unitario, combativo e inequívocamente transformador; camaradas cuya aportación ha resultado fundamental.

El PCA saluda igualmente a todas las mujeres, independientemente de su procedencia, que con su participación hicieron posible la jornada del 8 de Marzo, a todas las compañeras y compañeros que sumaron su esfuerzo a una lucha que hay que continuar.

Asturias, 9 de marzo de 2018.

Comunicado PCA Huelga feminista 8M

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8M y 9M: en la calle con la mujer trabajadora y por la educación pública

Aquí os dejamos un pequeño reportaje fotográfico de las dos grandes movilizaciones que han tenido lugar esta semana. El PCA y la Mocedá Comunista, como siempre, ahí estuvieron, marchando junto a las mujeres rebeldes y combativas contra las violencias machistas y por la igualdad, y caminando junto a maestr@s, profesor@s, estudiantes, madres y padres en defensa de una educación pública, gratuita, laica y de calidad.

¡Nos vemos en las calles!