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Unidad de clase en la lucha por la Educación Pública

La educación pública en Asturias vive un momento crítico: los recursos son insuficientes para dar una atención adecuada al alumnado y la carga burocrática para las y los docentes continúa en aumento, mientras que se acumula una pérdida de poder adquisitivo año tras año. Desde la Consejería de Educación nada se ha hecho por revertir los recortes y, a pesar de los acuerdos para futuras mejoras, se atreve a dar un nuevo ataque a la educación asturiana.

Bajo el paraguas de una medida positiva como es ampliar el servicio de comedor escolar a junio y septiembre, se aprovecha para eliminar la posibilidad de la jornada lectiva reducida para Primaria e Infantil en estos mismos meses. Esta jornada reducida no sólo atendía a criterios pedagógicos, como adaptación al inicio y al final del curso escolar, sino que también permitía a las y los docentes disponer de un tiempo para las gestiones burocráticas; con su eliminación se muestra la concepción que desde la Consejería se tiene del sistema educativo: un espacio en el que aparcar a hijos e hijas de la clase trabajadora mientras sus familias pueden seguir produciendo para el Capital, en pro de una falsa conciliación. Además, no sólo no se atiende a las necesidades del alumnado, sino que se modifican unilateralmente las condiciones de las y los docentes de la Educación Primara e Infantil, aumentando su carga laboral y, con ello, su jornada real de trabajo (mucho mayor que la oficial).

Ante esta situación no queda otra alternativa que manifestar el máximo apoyo a las movilizaciones iniciadas por el colectivo docente. Este nuevo ataque a los y las trabajadoras de la enseñanza es solo la gota que colma un vaso lleno de recortes y menosprecios por parte de la Consejería. Es un momento de necesaria unión en torno a los sindicatos de clase, no cabiendo buscar rédito particular que divida a los y las trabajadoras, ni tampoco, ni mucho menos, posturas que hagan de apagafuegos para la Consejería.

Desde el PCE en Asturias respaldamos la convocatoria de huelga realizada por las organizaciones sindicales CCOO, SUATEA y UGT para los días 27 de mayo y 5 de junio en las etapas de Primaria e Infantil. Es preciso un seguimiento masivo de estos paros para doblar el brazo a las políticas educativas del Gobierno del Principado y, del mismo modo, secundamos la voluntad sindical de radicalizar la protesta si la Consejería no cede y se sienta a negociar.

No se trata solo de una lucha de las y los docentes, se trata de defender una escuela pública de calidad para hijos e hijas de toda la clase trabajadora. Se trata de una batalla de presente pero también de futuro, y por ello llamamos a toda la sociedad a fortalecer las movilizaciones y acudir a la concentración convocada el primer día de huelga.

¡Viva la lucha de la enseñanza pública!

¡Por una educación al servicio de la clase obrera!

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Un asesinato que destapa la precariedad en los servicios sociales

Un asesinato que nos interpela: La tragedia que grita por un cambio en los servicios sociales

Esta semana, el corazón del sector de los servicios sociales se ha roto. Una educadora social, una compañera, fue asesinada en su puesto de trabajo por tres usuarios del centro en el que dedicaba su vida a ayudar. No es solo una noticia trágica, es un grito desgarrador que nos obliga a mirar de frente lo que hemos normalizado: un sistema de servicios sociales quebrado, que abandona a sus trabajadores y, por ende, a quienes debería proteger.

Este crimen no es un hecho aislado. No es solo la acción de tres personas. Es el resultado de un sistema que lleva años fallando, que prioriza el ahorro de costes sobre la dignidad de las personas, que explota a quienes trabajan en él y que deja desprotegidos a los más vulnerables. No podemos caer en el error de buscar respuestas fáciles, de criminalizar a los usuarios o de pedir más control punitivo. La raíz del problema no está en ellos, sino en un sistema que ha convertido la precariedad en norma y el desgaste emocional en pan de cada día.

Un sistema que nos duele

Los servicios sociales son, en teoría, un faro de esperanza para quienes más lo necesitan: personas mayores, menores en riesgo, personas con discapacidad, con adicciones, en situación de exclusión. Pero detrás de esa misión noble hay una realidad desgarradora. Las entidades del tercer sector, muchas de ellas sin ánimo de lucro, han sido utilizadas como herramienta para privatizar y externalizar la responsabilidad del Estado. Estas organizaciones compiten por subvenciones y contratos públicos, pero en lugar de invertir en mejorar las condiciones de los usuarios y los trabajadores, recortan gastos. Y quienes pagan el precio son siempre los mismos: los profesionales que están en primera línea, con salarios que no dan para vivir y condiciones laborales que rayan en la explotación.

El sector social es un sector feminizado. El 79,3% de los trabajadores son mujeres, porque el cuidado ha sido históricamente una carga que recae sobre ellas. Y como siempre, lo que se feminiza, se precariza. Los salarios son una burla: entre 16.000 y 24.000 euros brutos al año para quienes cargan con la responsabilidad de cambiar vidas. La nocturnidad, que destroza la salud, se paga con un 10% adicional. La antigüedad, después de años de dedicación, se recompensa con 16,4 euros al mes. ¿Cómo puede ser que quienes cuidan de los demás sean tan poco cuidados?

El desgaste invisible

Pero no es solo el dinero. Es el desgaste emocional, la sensación de estar solos, de que nadie te escucha. Los trabajadores del sector social son presionados para asumir cargas inhumanas bajo el chantaje moral de que, si no lo hacen, los perjudicados serán los usuarios. ¿Cómo decir que no cuando sabes que de ti depende que alguien tenga un plato de comida, un techo, una oportunidad? El resultado es un agotamiento que va más allá de lo físico. Es un cansancio del alma, un desgaste que te deja vacío.

Y luego está la violencia. Las agresiones, las amenazas, el miedo. Son situaciones que forman parte del día a día, pero que rara vez se abordan. Las incidencias se archivan, las soluciones llegan tarde o no llegan nunca. Y cuando alguien se atreve a pedir un complemento de peligrosidad, se le acusa de estigmatizar a los usuarios. Pero no se trata de criminalizar a quienes atendemos, sino de reconocer que nuestro trabajo entraña riesgos. Riesgos que no deberíamos asumir en soledad.

No al punitivismo, sí al cambio estructural

En momentos como este, es fácil caer en la tentación del punitivismo. Es fácil pedir más control, más seguridad, más castigo. Pero eso no soluciona nada. No aborda las causas profundas del problema. Este crimen no es culpa de los usuarios, es culpa de un sistema que ha fallado. Un sistema que ha dejado solos a los trabajadores, que ha priorizado el ahorro sobre la dignidad, que ha convertido el cuidado en una mercancía.

No podemos permitir que esta tragedia caiga en el olvido. No podemos dejar que el foco se desvíe y que todo siga igual. Este crimen debe ser un punto de inflexión, un llamado a la acción. Necesitamos un cambio estructural, no parches cosméticos. Necesitamos:

  • Inversión pública real en servicios sociales, con auditorías que aseguren que el dinero llega a donde debe llegar.
  • Contratos Dignos y estables que den seguridad a los trabajadores y les permitan hacer su labor sin miedo a perder el empleo y con posibilidad de vivir una vida digna.
  • Protocolos de apoyo psicológico para quienes están en primera línea, porque cuidar de otros también implica cuidarse a uno mismo.
  • Fin de la privatización y recuperación de la gestión pública, para que los servicios sociales vuelvan a ser lo que nunca debieron dejar de ser: un derecho, no un negocio.

Por ella, por todos, por un futuro mejor

El asesinato de nuestra compañera no puede quedar en el olvido. No podemos permitir que su muerte sea solo un titular más, un episodio trágico que se diluya en la vorágine de las noticias. Ella era una de nosotras, una persona que dedicó su vida a ayudar a los demás, y su muerte nos interpela a todos.

Este es el momento de alzar la voz, de unirnos, de exigir un cambio real. Por nuestra compañera. Por quienes vendrán. Por un sistema de servicios sociales que ponga a las personas en el centro, que cuide a quienes cuidan, que no deje a nadie atrás. Es hora de transformar el dolor en acción, la indignación en organización. Es hora de que nadie más se sienta solo en este sector. Es hora de cambiar las cosas.

Texto de Aitor Santos González.
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Defendamos la universidad: por tu clase, por su futuro

La Universidad Pública está en peligro. A día de hoy, en España hay ya casi tantos campus públicos como privados: 50 de la Universidad pública y 46 de la privada. Además, se están estudiando o tramitando, al menos, otros 10 campus privados mientras que la última vez que se abrió uno público fue en 1998 en Cartagena.

Esta ola privatizadora está llegando a Asturias, con la propuesta de la instalación de un gran centro de la Universidad Europea en Gijón y un centro adscrito de la Universidad de Nebrija en Avilés. Para sorpresa de la ciudadanía, desde algunos sectores se intenta vender esta propuesta como algo positivo para nuestra tierra y para nuestra juventud, pero nosotros sabemos que esto no es así. Porque quienes privatizan la educación la convierten en un negocio. Y la educación no es un negocio, es un derecho.

Universidad pública, de calidad y plural

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que el Estado es el único actor que puede garantizar que el fin de esta sea el beneficio de la mayoría de la población. Apostamos por la gestión pública para garantizar una universidad accesible a todas las personas, adecuadamente financiada, de calidad, con pluralidad ideológica y favorecedora de la justicia social.

Igualmente, rechazamos la implantación del modelo de convivencia público-privado porque sabemos que, aunque se presenta como una alternativa para quienes quieran (y que, en realidad, son quienes puedan) pagarlo, la realidad es muy distinta. La Universidad privada asfixia al modelo público con un trasvase de dinero y calidad del sistema público al privado para el beneficio de una minoría. La universidad se convierte, entonces, en un elemento reproductor de las desigualdades sociales.

Derecho, no negocio

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que quienes quieren privatizar la educación, lo hacen para su beneficio. Lo hacen para convertir este derecho a la educación de nuestra clase en un simple negocio con el que seguir llenando los bolsillos de una minoría oligárquica. Una minoría que no puede dar respuesta ni pretender preocuparse por los problemas de nuestra clase porque es, en último término, quien se beneficia de los problemas de nuestra clase.

Condiciones dignas

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que la privatización de cualquier servicio supone una caída en las condiciones laborales. Para el profesorado que desarrolla su actividad laboral en el mundo universitario, la privatización supone una carga de trabajo mayor, peores salarios e inseguridad laboral. Y todo ello con el único propósito de aumentar el rendimiento económico de una entidad supuestamente dedicada a la educación.

Además, el alumnado también sufre las consecuencias de un modelo de Universidad privada en forma de mayores notas de corte, la posibilidad de comprar títulos para aquellas personas que se lo puedan permitir, la realización de prácticas en centros privados (normalmente asociados a las fortunas detrás de las universidades privadas y que se benefician del trabajo no remunerado de estudiantes en forma de estas prácticas) y un incremento en general de las desigualdades sociales.

 

No permitas que las élites vuelvan a convertir a la universidad en una institución clasista a la que solo pueden acceder aquellos que más pueden pagar. No permitas que se vuelva a implantar un modelo educativo con centros de primera y de segunda y, por tanto, con alumnos y ciudadanos de primera y de segunda. Por eso, únete a nosotros para defender la educación pública.

 

Por tu clase, por su futuro.

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Aida Terrón: “Las maestras republicanas fueron imprescindibles en la alfabetización de las zonas rurales y en la ruptura con la influencia católica en la educación”

Aida Terrón: Profesora de Historia de la Educación en la Universidad de Oviedo
“Hoy tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político“
José Enrique Fernández González

Mundo Obrero: Con el advenimiento de la Segunda República, se instaló en gran parte de la sociedad española la esperanza de un cambio de rumbo en un sentido progresista. ¿Crees que esa idea de esperanza fue también compartida por las mujeres de la época?

Aida Terrón: Para una amplia mayoría de mujeres la llegada de la República no solo supuso una clara esperanza sino un momento en el que se afianzaron unas ideas de avance y de acción con las que ellas se comprometieron claramente. La República constituyó un impulso fundamental para que las mujeres se incorporaran a ciertos espacios de la vida pública, siendo el ámbito educativo en el que más se les dejó implicarse y en donde cumplieron un papel más destacado.

M.O.: ¿Supuso realmente la Segunda República una oportunidad para que las mujeres conquistasen ciertos espacios de la esfera pública que les habían sido negados históricamente?

A.T.: Yo creo que sí, sin duda. Ahora mismo no podría facilitarte datos concretos de afiliación a organizaciones políticas o sindicales, pero está claro que su aparición e implicación en ámbitos vetados anteriormente para ellas fue un hecho incontestable, aunque el porcentaje de participación todavía siguiese siendo muy escaso. Por otro lado, las mujeres se comprometieron no sólo en los escenarios políticos, sino allá donde la República creyó que eran más importantes, que fue en las escuelas y sobre todo en las escuelas rurales, es decir en el ámbito de la educación y sobre todo en el nivel de primaria. De hecho, fueron las maestras y los maestros, pero sobretodo las maestras,  quienes jugaron el papel más relevante para luchar contra la influencia de la iglesia católica en la escuela. Los espacios y derechos que la mujer conquista, formalmente al menos, son tremendos si nos atenemos al articulado de la Constitución republicana de 1931.

M.O.: ¿Cómo afrontó la República la situación educativa de aquel momento?

A.T.: El modelo educativo ideado en la Revolución francesa, basado en la organización de un gran sistema educativo nacional que llegase al conjunto de la nación en igualdad de condiciones, y en el que sólo el mérito y la capacidad determinarían el horizonte de escolarización y la posición en la sociedad, es decir basada en una igualdad formal de oportunidades para todos y todas, no había tenía mucho recorrido en España. Enlazando con esto, siempre les explico a mis alumnos que inmediatamente después, el Marxismo teorizó que las clases sociales condicionan y modifican esa supuesta igualdad formal, trastocando esa idea mitificada de la igualdad de oportunidades. Siempre les digo además: “sí, la hija de Botín y yo tenemos los mismos derechos, pero ella y yo no pertenecemos a la misma clase, no tenemos las mismas oportunidades”, y claro, es el Marxismo el que explica que dependiendo de la posición que ocupes en la sociedad en base a la posesión o no de los medios de producción, estás en un lugar u otro de la pirámide social, con unas posibilidades u otras. Por tanto, ¿qué panorama educativo se encontró en la República? En primer lugar un sistema educativo sesgado por la clase social. Los socialistas en 1918 hicieron un informe según el cual el 95% de los alumnos de bachillerato pertenecían a las clases altas ¿vamos a creernos que fue por mérito y por capacidad?, pues yo creo que no. Por tanto, tenemos un sistema educativo que está sesgado por la clase social, por el género y por el ámbito geográfico en el que se vivía. Esos tres elementos condicionaban completamente las posibilidades de cada ciudadano español de acceder a la educación, y esto lo diagnostica muy bien la República. Llopis dijo que la verdadera revolución se hacía en la escuela y los dirigentes del ministerio de instrucción pública republicanos tenían el diagnóstico clarísimo sobre las necesidades educativas que tenía nuestro país. Sabían además otra cosa muy importante, que debían cambiar el concepto de una escuela pública a la que solo accediesen los pobres. En eso nos estamos volviendo a parecer, es algo muy actual, pues hoy cada vez más, las escuelas públicas son escuelas de pobres y para pobres porque le  hemos abierto la puerta a la enseñanza concertada. Y esa fue la gran apuesta de la República: tratar de restituir a su sentido prístino la idea de un sistema educativo nacional y meritocrático. En este marco, las mujeres ven que por primera vez pueden acceder a las escuelas, pueden estudiar bachillerato, y con la reforma de los estudios de magisterio las mujeres acceden a los mandos intermedios de los grandes proyectos educativos de la República.

M.O.: ¿Qué cambios se introdujeron para incluir a las mujeres en el sistema educativo?

A.T.: Mirad, hasta 1910, las mujeres en España no podían estudiar, lo único que se aceptaba era que fueran a la escuela, pero ir a la escuela no suponía necesariamente que se asegurase su formación. Las mujeres en España no podían estudiar porque, lo máximo que podían hacer era ir a una escuela que llamamos técnicamente terminal que no conducía a una formación secundaria ni superior, sino que las abocaba hacia la exclusión del sistema y a seguir estancadas en su propia condición de género y clase. En 1910 se regula la posibilidad de que las mujeres estudien bachillerato y vayan a la universidad, lo que hasta entonces sólo era posible con un permiso especial o con un tutor particular; en la universidad hasta se les acompañaba físicamente. Entre el año 1910 y la proclamación de la República se avanza sobre todo en lo que es la enseñanza primaria, hay más escuelas de niñas, pero no así en secundaria y en la enseñanza universitaria en donde hay muy pocos avances. La República, sin embargo, se emplea a fondo en ese aspecto creando institutos femeninos y llegando las mujeres a alcanzar un 32% del alumnado de bachillerato. Desde el primer bienio reformista los cambios fueron brutales. Por primera vez, las mujeres estudiaban en España. Pero además no sólo eso, sino que encontraremos a mujeres en las direcciones escolares y a cargo de los grandes programas de reforma educativa. Justa Freire, por ejemplo, fue una de las maestras encargadas de dirigir todo el proceso de evacuación de los niños de las ciudades bombardeadas y huérfanos de guerra. Las colonias escolares, así como todos los programas de guerra se le van a encargar a mujeres, pero también la dirección de algunos de los grandes grupos escolares que van a servir de modelo para experimentar en España, por parte del gobierno republicano, lo que se entendía como un proyecto pedagógico que nosotros llamamos “escolanovista”, es decir europeo. Ellas son más que ellos, ellas son esas maestras de la República de las que nos habla Mar del Pozo. Son esas mujeres que pasan de ser una ‘maestrita’ a ser directoras de proyectos, asumiendo ese reto como una responsabilidad moral y de compromiso con el Estado. Si hablamos del gremio de maestras, tenemos que decir que la República les da la oportunidad, que confía en ellas.

 

M.O.:  ¿Qué papel jugaron entonces las maestras en la II República, podrías profundizar?

A.T.: Como dijo Manuel Azaña, no se trataba solo de traer la República, sino sobre todo de que se mantuviese en el tiempo. Y para mantenerla en el tiempo, no se podía tener una población analfabeta y aislada, se necesitaba una población alfabetizada y culta; y van a ser las maestras, ya que los maestros preferían no ir a los pueblos, las que se van a encargar de esa labor por todos los rincones de España. Por tanto, la República se va a emplear a fondo en preparar con especial atención y cuidado a esas maestras y maestros, ya que su función ideológica y formativa en unos nuevos valores cívicos era esencial para garantizarle al nuevo régimen democrático una cierta proyección de futuro. Hay un documental muy bonito que seguro que conocéis que se llama “las maestras de la república”, lo han hecho unas compañeras mías del área de Historia  de la educación, y en él queda reflejado con bastante nitidez todo esto que vengo diciendo. Es conveniente recordar aquí también, el papel que jugó la ILE (Institución libre de enseñanza) en los movimientos de renovación pedagógica que más tarde afloraron en la II República. Ellos habían visto que la Primera República había durado un soplo, que no había dejado prácticamente ninguna huella y que no había conseguido propiciar ningún cambio real. Con todo ello, Giner de los Ríos, fundador de la ILE, descree de la capacidad de la política para acometer ciertas transformaciones y dice que los cambios no se hacen en la “Gaceta Oficial del Estado”, ya que sólo una lenta transformación de las conciencias, a través de una formación académica de alta calidad puede garantizarlas. Eso conllevará que haya un gran empeño por emprender esa lenta formación, encaminándose todas las actuaciones de los institucionistas a lo largo de la Restauración y de los primeros 30 años del siglo XX, en la línea de crear instituciones de formación superiores e instituciones capaces de trasformar a los maestros y maestras, concebidos antes como meros reproductores del esquema ideológico dominante de la época. Ello les permitiría, con el tiempo, contar con auténticos educadores formados exquisitamente en un espíritu de base Krausista. Asimismo otras instituciones promovidas por la ILE fueron, por ejemplo, la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club femenino, en donde se impartió esa formación académica que influenciará, sin lugar a dudas, a las maestras de la República.

M.O.: Por aquel tiempo el peso de la Iglesia católica y la función de adoctrinamiento ideológico que cumplía para legitimar el viejo régimen de la Restauración y posteriormente del franquismo fueron determinantes ¿Cómo reaccionó la República frente a la Iglesia?

A.T.: ¿Qué hace la República con la Iglesia?, ¿Cómo regula su papel en la sociedad?, ¿En qué situación la coloca? Todo esto es algo muy importante. Desde el punto de vista constitucional la función o el papel de la iglesia queda relegado estrictamente al de una asociación, al mencionarse en una parte de su articulado que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una “Ley especial”. Por otro lado, dejaba bien claro que el Estado español no tenía una religión oficial, convirtiéndose así en un Estado aconfesional y laico; que ni el Estado, las regiones, ni las provincias o  los municipios, favorecerían y auxiliarían económicamente a las Iglesias. Por otro lado una ley regularía la total extinción, en un plazo de dos años, del presupuesto del clero y se disolverían todas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente obedeciesen a una autoridad distinta a la del Estado, ya que sus funciones podrían constituir un peligro para la seguridad del mismo. Igualmente no podía emprender ninguna actividad industrial, de comercio, o educativa, y estaría sometida a las normas tributarias del país.

M.O.: En lo que se refiere a la participación política ¿qué nivel de intervención tuvieron las mujeres o aquellas maestras qué ya estaban implicadas en el proyecto estatal de sacar a España del analfabetismo y la incultura?

A.T.: Es muy significativo que de las ocho diputadas que había en el parlamento de la República, cinco fuesen maestras. Como dije antes, las mujeres organizadas en sindicatos como la CNT o en partidos políticos de izquierdas todavía eran pocas, aunque con el paso del tiempo hasta el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 van a ir implicándose cada vez más. En el caso del magisterio, sí que había una alta participación de las maestras que estaban organizadas en asociaciones profesionales sindicales así como en la FETE, la sección educativa de la UGT.  Igualmente hay una gran asociación profesional, llamada la Asociación Nacional del Magisterio Primario con una altísima afiliación de más de la mitad de los maestros y maestras del país y que tiene muchísimas mujeres en cargos representativos,  y aunque en la FETE no llegarían a ostentar altos puestos de responsabilidad, sí que hubo muchas afiliadas a la organización. Hay que tener en cuenta que es un momento histórico con una conciencia política muy importante. Por otro lado, me gustaría comentar que no se puede hablar de la Segunda República y de las fuerzas sociales, los ideales y las tradiciones que componen los grupos políticos de aquel momento, sin tener en cuenta la referencia internacional que suponía la existencia de la Unión Soviética. Asimismo la URSS tuvo una influencia determinante para el feminismo proletario o socialista desarrollado en España. La organización de mujeres creada por Alejandra Kollontai dentro del Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución soviética es una referencia absoluta para ese feminismo de carácter más proletario que comienza a tener sus ecos en nuestro país.

M.O.: ¿Fue la izquierda la que impulsó el cambio educativo y la inclusión de la mujer en estos espacios en la Segunda República, o también se abordó desde otras fuerzas políticas?

A.T.: Hay un republicanismo muy radical, federalista y de izquierdas y de él bebe Giner de los Ríos. Hay un primer republicanismo en los años 60 y 70 del siglo XIX que comienza a crear instituciones para la educación de la mujer. Por ejemplo, la Asociación de la Enseñanza para la Mujer, que es la  primera que se crea en España, la crean estos republicanos de la I República, como Salmerón, Azcárate, etc. Son los primeros que hicieron clases dominicales para la educación de la mujer, los que promovieron la coeducación y su formación profesional para que tuvieran un futuro como archiveras, bibliotecarias, mecanógrafas, etc. A la vez va surgiendo en el interior del socialismo y del anarquismo un pensamiento más activo que conecta con el feminismo proletario y que choca frente a un feminismo más burgués. La gran discusión sobre la cultura burguesa y la cultura proletaria fue medular. Otra vez más, la referencia fue la URSS, que tras la revolución bolchevique llevó a la escisión del Partido Comunista del PSOE. No se puede hablar de feminismo en esa época sin hablar de la URSS; la liberación de la mujer, el derecho al trabajo, la ruptura con el espacio doméstico, al amor libre, el derecho al divorcio, el derecho al voto, no podría entenderse en la España republicana de los años 30 sin la existencia y la influencia indiscutible de la Unión Soviética.

M.O.: Desde el punto de vista educativo, ¿Qué se mantiene de aquel proyecto republicano y qué futuro le ves al sistema tal y como está estructurado hoy en día?

A.T.: Puede resultar paradójico teniendo en cuenta a lo que me dedico, pero confío muy poco en el sistema educativo. Antes comentaba que la República hizo muy buen diagnóstico y que el sistema educativo está atravesado por la pertenencia a una determinada clase social, lo cual sigue siendo así. Pero en aquella época había una situación escolar muy diferente a la nuestra, España era analfabeta y hacía falta escolarizar intensivamente a la población. Hoy no es así, hoy tenemos una hipereducación formal, que realmente no es educación, es decir, se ha remitido toda idea de formación y educación a los espacios escolares formales, y eso está siendo un desastre. El espacio formal del aula, en la que la escolarización abarca desde prácticamente los 0 años hasta los 25 no soluciona los grandes problemas que tenemos. Hemos cerrado absolutamente la idea de la formación en el reducto y el formato de la cultura escolar. Se pensó que el sueño de la ilustración conseguiría hacer mejor a la humanidad, pero las mayores barbaridades y matanzas se hicieron en la culta Europa; las dos guerras mundiales se hicieron en la culta Europa con una población escolarizada, cultísima y que tocaba el piano. Los espacios ciudadanos tienen que ser también espacios educativos de la ciudadanía, ámbitos ciudadanos de reunión y de colaboración en tareas formativas pero no en un formato escolar. Insisto, tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político, en el mejor sentido de la palabra; hay que salir a los espacios públicos a debatir y debatir. La cultura escolar marca jerarquías, modos, tiempos y hay contextos que en sí mismos son espacios educativos, como por ejemplo una asociación de vecinos, un sindicato o una organización política. Es aquí dónde se comprende muy bien que la República dijera que hay que sembrar el país de escuelas porque cayesen donde cayesen germinarían. Llopis se dio cuenta de la importancia de las misiones culturales, de las misiones pedagógicas y eso lo había visto en la Unión Soviética y en la Revolución mejicana. En su viaje a la Unión Soviética ya le dijeron que era muy difícil mantener la revolución si no se educaba en unos determinados valores, pero basados en lo que podemos llamar educación ciudadana, culta y entretenida como decía Cossío en su discurso para la misión pedagógica, cuando llegaba a un pueblo y decía ante los vecinos “somos una escuela diferente” con obras de teatro, títeres, guiñol, cine, etc. Hoy diríamos que todo eso está al alcance de la mano pero cuando está todo, no está nada porque está mercantilizado, manipulado e interesado. El sistema educativo tal y como está montado hoy, no sirve para los fines de una educación integral. Sirve, si acaso, para clasificarnos, pero es una industria que produce beneficios económicos y por tanto hay que alimentarla estando todo entremezclado. Como decía Fernández Enguita, la educación es la tierra prometida del capital. Hay que reflexionar sobre eso y pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones.

M.O.: ¿Qué rescatarías tú de la lucha de las mujeres de aquella época para incorporarlo al movimiento feminista que hace apenas tres meses sacó a millones de personas a la calle en nuestro país?

A.T.: Que el movimiento feminista vuelva a integrar realmente en su discurso la cuestión de clase, que no la disuelva y la difumine en otro tipo de reivindicaciones que son asumibles por el propio sistema capitalista neoliberal. También les diría que eliminen todos esos prejuicios que la mujeres de la II República no tuvieron hacia las organizaciones políticas o de masas, recordándoles, que un gran número de ellas eran militantes y luchaban también por transformar el conjunto de la sociedad. Está claro que se han dado pasos en esa dirección, ya que el feminismo está complejizándose y aprendiendo de sus propios errores, lo cual es muy positivo, pero deben quitarse de encima esos miedos y consolidar esa relación paralela con la lucha social, con los problemas concretos de las trabajadoras. Más allá de los grandes debates teóricos del movimiento, que muchas veces nos hacen desconectar de la realidad, el movimiento feminista como todo movimiento político tiene que profundizar su relación con los problemas cotidianos. Sinceramente, lo veo con optimismo, espero que no pierdan ese pie a tierra y sigan trabajando en esa dirección.

M.O.: Para terminar, ¿qué le dirías a una joven militante del movimiento feminista tras la huelga del 8M?

A.T.: Pues yo le diría que miro con esperanza al movimiento feminista, pero que la participación activa y concreta debe ir más allá y consolidarse en organizaciones, ya que me parecen espacios de crecimiento personal, y porque sé que sin organizaciones sociales y políticas, aunque a veces ocupen el tiempo en debates internos, no nos queda nada.

Entrevista publicada en Mundo Obrero junio 2018

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También publicada en Mundo Obrero digital

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Comunicado del PCA en Gijón – Por la reducción de las horas lectivas

Por la Reducción de las horas lectivas

El Núcleo local de Gijón del Partido Comunista de Asturias, quiere mostrar un rotundo apoyo a las movilizaciones por las dieciocho horas lectivas en educación secundaria y las veintitrés en la etapa primaria convocadas por la Junta de Personal Docente del Principado de Asturias.

Apoyamos esta demanda con el firme convencimiento de que la reducción de las horas lectivas no es un asunto que únicamente atañe a las condiciones de los/as trabajadores y trabajadoras de la enseñanza sino que, además está directamente relacionado con la calidad de nuestro sistema educativo. Ambas cosas van de la mano en este caso.
Fueron los servicios públicos, especialmente la sanidad y la educación, los primeros en sufrir los rigores de la crisis en los albores de ésta a través de recortes económicos presentados de múltiples formas. Una de ellas, fue el aumento de las horas lectivas.

Para evitar confusiones, interesadamente propagadas en ocasiones, dejamos claro que no estamos hablando de la jornada laboral de los docentes sino exclusivamente de las horas de ésta que se dedican a dar docencia de forma directa. Este incremento de horas lectivas apenas dejó tiempo para otras actividades imprescindibles para dar clase: preparar las sesiones, sacar adelante la cada vez más abundante burocracia, reuniones de coordinación con diferentes agentes y a diferentes niveles, tutorías con padres, evaluación… Todo esto supuso que los docentes, para cumplir con la tarea que se les encomienda, se vieran obligados a trabajar fuera del horario que les corresponde. Esta situación no puede persistir. La educación no puede depender de la voluntariedad de los agentes que la encarnan.

Pero como dijimos anteriormente, el perjuicio del incremento de las horas lectivas no recayó en exclusiva sobre los profesionales de la enseñanza sino que, sobretodo, repercutió sobre toda la sociedad en forma de un ataque a algo que es de todos y todas: la educación. Reivindicar la vuelta a las 18 horas en secundaria, y las 23 en primaria, es solo una entre las demandas del colectivo docente, pero probablemente sea una de las que mayor repercusión tendría en el funcionamiento ordinario de los centros. A nadie se le escapa que un aminoramiento del periodo lectivo tiene como consecuencia un aumento de la plantilla educativa que permitiría abordar medidas de atención a la diversidad como los desdobles, más apoyos, grupos flexibles…; desarrollar proyectos innovadores; una mayor disponibilidad horaria para coordinarse, preparar clases, materiales… en definitiva, mejorar la calidad de la educación en su conjunto.

Por todo esto, en consonancia con nuestro compromiso histórico con los trabajadores y las trabajadoras, por un lado; y con la educación pública, por otro; el Núcleo local de Gijón del Partido Comunista de Asturias se suma a las exigencias planteadas por la Junta de Personal y los sindicatos a la Consejería de
Educación y Cultura del Principado de Asturias:

 ¡18 horas lectivas en secundaria y 23 en primaria ya!

Comunicado PCA Gijón Horas lectivas

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El PCA por la matriculación en la escuela pública

Con la apertura del periodo de matriculación para el próximo año recién iniciado y en un contexto de continuo descenso demográfico, los centros escolares de la región se afanan en conseguir nuevo alumnado para alejar la temida posibilidad de la supresión de aulas o, en los casos más dramáticos, la liquidación del centro escolar.

La escuela concertada no es ajena a esta situación y, después de que la Consejería de Educación del Principado haya anunciado el cierre de 32 aulas en sus centros para el próximo curso, ha pasado a la ofensiva la cual parece estar surtiendo efecto dadas las últimas declaraciones de la Consejería, en las que se habla de un posible recorte de 44 unidades en la pública, tanto en Educación Infantil como en Primaria, aludiendo no tanto motivos demográficos sino económicos.

La estrategia de la concertada es clara: consiste, en términos más o menos gruesos, en resaltar su función atacando a la escuela pública. Camino, por cierto, comprensible cuando es evidente que la infraestructura pública educativa de la región está en condiciones de atender casi en su totalidad la demanda existente. El descenso de población se ha encargado de neutralizar el manido argumento utilizado por la concertada de la simbiosis escuela pública-escuela concertada como garante del derecho a la educación. Solo queda atacar.

En grandes líneas, el ataque lanzado desde distintos sectores de la escuela concertada gira en torno a tres ejes: evitar el supuesto adoctrinamiento del modelo público, disminuir los costes y mejorar los resultados. Todos ellos difícilmente sostenibles.

Respecto al primero, poco se puede decir. Dejar la educación en manos de la iglesia y de grandes corporaciones económicas como recetas para evitar la manipulación de los niños por parte del Estado suena más a chiste que a otra cosa. Es este un argumento hecho a medida de (y solo asumible por) los sectores más ultras de la sociedad como, por ejemplo, aquellos que se manifestaron contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía por contemplar el matrimonio homosexual o los que recientemente se paseaban en un autobús naranja por las calles de algunas de las ciudades de nuestro país.

El segundo, por el contrario, si está calando entre la gente. Se repite hasta la saciedad que un alumno de la escuela concertada le sale más barato a la Administración que uno que estudie en un colegio público. Si profundizamos en este dato, encontramos que tal afirmación es un argumento falaz ya que la plaza tiene un coste similar e incluso, mayor en la concertada si sumamos los gastos relativos a uniformes, cuotas, etc. Yendo más allá de los números hay que aclarar que en el modelo educativo público, la escuela se concibe como un servicio para todas y todos sin excepción, mientras que para la escuela concertada es, como no podría ser de otra forma, un negocio. Por esta razón, estos centros responden ante todo a criterios de rentabilidad económica. Resulta más que evidente que brindar una educación, por ejemplo, a los niños y niñas que viven en las zonas rurales de nuestra región, no va a reportar grandes beneficios. Es la escuela pública la que está presente en esas zonas en las que la educación no constituye un nicho económico interesante, en las que es necesario una gran inversión para atender a un alumnado escaso. Ese supuesto mayor coste de la escuela pública respecto a la concertada es el precio a pagar para hacer efectivo el derecho a una educación de calidad del que disfrutamos todas y todos.

El último argumento esgrimido por los partidarios de un modelo educativo donde la educación concertada tenga cada vez más peso, hace referencia a los mejores resultados obtenidos en diversas evaluaciones externas: los centros concertados ofrecen una educación de mayor calidad que los sostenidos exclusivamente con fondos públicos ¿Realmente esto es así?

Si concediéramos a los pro-concertada que la calidad educativa pudiera medirse a través de una serie de exámenes absolutamente descontextualizados (que negamos válida) y que los resultados de estos pudieran ser claramente favorables a los colegios concertados ¿Por qué podría ocurrir esto? No olvidemos tampoco que las leyes educativas que establecen los currículos en todas las etapas del sistema, tanto a nivel estatal como regional, son las mismas para todos los centros: tanto para los públicos, como los concertados y los privados.

Parece poco probable que la respuesta pueda estar en la formación de los docentes habida cuenta de que las condiciones laborales de los centros públicos son sustancialmente mejores que en los de carácter concertado y que la contratación en tales centros se realiza a modo de empresa privada y no de un proceso público y abierto de concurso-oposición. No parece razonable defender que los docentes mejor preparados, en un acto de infinito altruismo, hayan renunciado a unas mejores condiciones de vida para entregarse a la causa de los centros privados y concertados.

 ¿A qué podría deberse entonces la disparidad de resultados? Cualquier persona que haya trabajado alguna vez en la docencia podría responder inmediatamente a esta pregunta: al alumnado. Los mismos métodos, ejercidos por los mismos profesionales para enseñar los mismos contenidos, producirán resultados muy distintos según quiénes sean los destinatarios. Mejor dicho, según cuales sean las condiciones socioeconómicas de éstos. Y es que, desgraciadamente, los sectores de la población más desfavorecidos siguen siendo, bien entrado el Siglo XXI, los que obtienen (con cada vez más honrosas excepciones) peores resultados en el ámbito escolar. La escuela no está cumpliendo su papel inclusivo y compensador de las desigualdades socioeconómicas con la eficacia que debería y la concertada dificulta que esto ocurra.

Y es aquí donde se descubre la cara más siniestra de la escuela concertada. Los “mejores” resultados de estos centros no son sino la consecuencia directa de una filosofía educativa que mira a los más beneficiados y da la espalda a los humildes. La educación concertada refleja, a fin de cuentas, un modelo educativo segregacionista donde los que puedan permitirse pagar obtendrán una educación de calidad y aquellos que no tengan dinero tendrán que conformarse con los centros públicos cada vez más “guetificados”. Los centros concertados y su inherente proselitismo dirigido a los más ricos imposibilitan que la educación cumpla una función compensatoria y aumentan, más si cabe, la brecha social.

Por eso, desde el PCA mantenemos nuestra clara apuesta por el modelo público educativo y hacemos un llamamiento a padres y madres a que apuesten por la escuela pública. Instamos también a que el Estado y las Administraciones Educativas estatales y regionales profundicen en la toma de decisiones políticas encaminadas a fortalecer el sistema educativo público favoreciendo un modelo educativo con mayor estabilidad docente y que permita la mejora de las condiciones objetivas de docencia que recibe el alumnado, poniendo fin al absurdo y anacrónico modelo concertado, facilitando que todas las familias puedan matricular a sus hijos e hijas en la escuela pública sin hacerlo como una apuesta sino con el firme convencimiento de que les están asegurando la mejor educación posible.

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8M y 9M: en la calle con la mujer trabajadora y por la educación pública

Aquí os dejamos un pequeño reportaje fotográfico de las dos grandes movilizaciones que han tenido lugar esta semana. El PCA y la Mocedá Comunista, como siempre, ahí estuvieron, marchando junto a las mujeres rebeldes y combativas contra las violencias machistas y por la igualdad, y caminando junto a maestr@s, profesor@s, estudiantes, madres y padres en defensa de una educación pública, gratuita, laica y de calidad.

¡Nos vemos en las calles!

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9M HUELGA GENERAL EDUCATIVA

El Partido Comunista de Asturias , quiere mostrar su apoyo a la huelga general en el sector educativo convocada para hoy, 9 de marzo, por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública y a la que están llamados todos los colectivos integrantes de la comunidad educativa en todas sus etapas, desde Educación Infantil hasta la universidad.

Consideramos que la Escuela Pública es un bien común que garantiza el derecho a la educación de todas y todos quiénes viven en España y que, sinembargo, viene siendo atacada desde hace tiempo bajo distintos pretextos. Todos ellos son utilizados para ocultar la verdadera causa del acoso al sistema público que no es otra que la de constituir un nicho económico en el que las oligarquías aún no han conseguido hincar el diente con la profundidad que les gustaría.

Ante este escenario, en el que vemos como un bien público intenta ser abocado a la privatización de tal manera que su objeto no sea ya ofrecer un servicio sino lucrar a sus propietarios, debemos movilizarnos y combatirlo. No podemos consentir semejante expolio en el que muchos seremos perjudicados para el beneficio de muy pocos.

Por todo ello, exigimos que el gobierno desista en su empeño de situarse por encima del poder legislativo y cumpla el acuerdo del Congreso por el que se impulsa la paralización de la LOMCE. Igualmente, una escuela pública de calidad exige un incremento del presupuesto dedicado a educación, un sistema de becas que garantice la efectiva igualdad de oportunidades, disminución de las ratios en las aulas, reversión de los recortes… Solo cumpliendo con estas demandas, un pacto educativo puede servir para fortalecer la educación pública.

Así, hoy, 9 de marzo, los y las comunistas asturianos estaremos en las calles apoyando esas reivindicaciones y defendiendo la Escuela Pública de todos aquellos que ansían convertirla en un negocio.

#HuelgaGeneralEducativa #9M

En Asturias tendrán lugar diferentes movilizaciones que el PCA apoya y a las que os llamamos a participar.

Movilizaciones:

– Oviedo, 12:00 h, Plaza de España
– Gijón, 12:00 h, Plaza del Parchís 

MANIFESTACIÓN HUELGA GENERAL EDUCATIVA: 18:00 h, RENFE (Oviedo)

¡¡¡Acude y difunde!!!

Si quieres descargarte nuestros materiales de campaña, accede a nuestra galería.

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El PCA muestra su apoyo a la Huelga General del #9M en la enseñanza

El Partido Comunista de Asturias, quiere mostrar su apoyo a la huelga general en el sector educativo convocada para el próximo 9 de marzo por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública y a la que están llamados todos los colectivos integrantes de la comunidad educativa en todas sus etapas, desde Educación Infantil hasta la universidad.

Consideramos que la Escuela Pública es un bien común que garantiza el derecho a la educación de todos los españoles y que, sin embargo, viene siendo atacada desde hace tiempo bajo distintos pretextos. Todos ellos son utilizados para ocultar la verdadera causa del acoso al sistema público que no es otra que la de constituir un nicho económico en el que las oligarquías aún no han conseguido hincar el diente con la profundidad que les gustaría.

Ante este escenario, en el que vemos como un bien público intenta ser abocado a la privatización de tal manera que su objeto no sea ya ofrecer un servicio sino lucrar a sus propietarios, debemos movilizarnos y combatirlo. No podemos consentir semejante expolio en el que muchos seremos perjudicados para el beneficio de muy pocos.

Por todo ello, exigimos que el gobierno desista en su empeño de situarse por encima del poder legislativo y cumpla el acuerdo del Congreso por el que se impulsa la paralización de la LOMCE. Igualmente, una escuela pública de calidad exige un incremento del presupuesto dedicado a educación, un sistema de becas que garantice la efectiva igualdad de oportunidades, disminución de las ratios en las aulas, reversión de los recortes… Solo cumpliendo con estas demandas, un pacto educativo puede servir para fortalecer la educación pública.

 Así, el próximo 9 de marzo, los y las comunistas asturianos estaremos en las calles apoyando esas reivindicaciones y defendiendo la Escuela Pública de todos aquellos que ansían convertirla en un negocio.

Comunicado PCA Huelga de Educación 9M

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Ante los recortes del Principado de Asturias en la etapa educativa de 0-3 años

Desde el Partido Comunista de Asturias, mostramos nuestro total desacuerdo con los planes inmediatos y la manera del proceder del Gobierno del Principado de Asturias en relación a los recortes planteados en la etapa 0-3 años. Un día más, nos despertamos con la noticia de que la Consejería de Educación del Principado continua enviado cartas de despido a las y los trabajadores a pesar del compromiso adquirido por parte del Gobierno regional de frenar y revertir tal situación, gracias, tanto a la presión ejercida desde IU Asturias, como desde los distintos colectivos y asociaciones como AEIPA, que pelean por mantener y mejorar la calidad educativa en esta importante etapa para el desarrollo de niños y niñas.

La actuación del Gobierno del Principado supone, no solo contravenir los acuerdos alcanzados en materia de investidura con IU Asturias, sino también ese compromiso adquirido con los distintos colectivos de trabajadores y trabajadoras para el mantenimiento de sus puestos de trabajo, así como las condiciones mínimas para el desempeño de su función docente, máxime cuando los datos que ofrecen éstos, reconocen un aumento en el número de matrículas para esta etapa, que acaban no pudiendo cubrirse con la oferta pública, algo claramente visible dada la existencia de listas de espera.

Desde el PCA, urgimos al Gobierno del Principado de Asturias a que cumpla con el compromiso adquirido con Izquierda Unida de mantener tanto unidades como personal en esta importante etapa educativa, así como tenga en cuenta la opinión y consejos que ofrecen los distintos colectivos en defensa de la universalización de la etapa educativa de 0-3 años, así como las más de 3000 firmas recogidas hasta el momento por tales colectivos. Así mismo, Instamos a la administración regional a que a la mayor brevedad, ya que no lo ha hecho aún, elabore y exponga un plan que, desde el respeto a los puestos de trabajo de las educadoras/es, a los derechos a la educación de nuestros niños y niñas, y a la necesaria información y negociación con los/as trabajadores y el conjunto de la Comunidad Educativa, nos lleve de la situación actual de dispersión discriminatoria e ineficiente entre administraciones locales y regional a una integración en la administración autonómica.

De igual manera, mostramos nuestro total apoyo a los colectivos implicados, así como a todas y todos los trabajadores y exigimos subsanación de esta situación por parte de los organismos y autoridades competentes, así como más transparencia en el proceso, tratando de favorecer la calidad y estabilidad de los y las educadoras cuyo fin último no es otro que el de lograr un sistema educativo más integrado, equitativo y universal.