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Unidad de clase en la lucha por la Educación Pública

La educación pública en Asturias vive un momento crítico: los recursos son insuficientes para dar una atención adecuada al alumnado y la carga burocrática para las y los docentes continúa en aumento, mientras que se acumula una pérdida de poder adquisitivo año tras año. Desde la Consejería de Educación nada se ha hecho por revertir los recortes y, a pesar de los acuerdos para futuras mejoras, se atreve a dar un nuevo ataque a la educación asturiana.

Bajo el paraguas de una medida positiva como es ampliar el servicio de comedor escolar a junio y septiembre, se aprovecha para eliminar la posibilidad de la jornada lectiva reducida para Primaria e Infantil en estos mismos meses. Esta jornada reducida no sólo atendía a criterios pedagógicos, como adaptación al inicio y al final del curso escolar, sino que también permitía a las y los docentes disponer de un tiempo para las gestiones burocráticas; con su eliminación se muestra la concepción que desde la Consejería se tiene del sistema educativo: un espacio en el que aparcar a hijos e hijas de la clase trabajadora mientras sus familias pueden seguir produciendo para el Capital, en pro de una falsa conciliación. Además, no sólo no se atiende a las necesidades del alumnado, sino que se modifican unilateralmente las condiciones de las y los docentes de la Educación Primara e Infantil, aumentando su carga laboral y, con ello, su jornada real de trabajo (mucho mayor que la oficial).

Ante esta situación no queda otra alternativa que manifestar el máximo apoyo a las movilizaciones iniciadas por el colectivo docente. Este nuevo ataque a los y las trabajadoras de la enseñanza es solo la gota que colma un vaso lleno de recortes y menosprecios por parte de la Consejería. Es un momento de necesaria unión en torno a los sindicatos de clase, no cabiendo buscar rédito particular que divida a los y las trabajadoras, ni tampoco, ni mucho menos, posturas que hagan de apagafuegos para la Consejería.

Desde el PCE en Asturias respaldamos la convocatoria de huelga realizada por las organizaciones sindicales CCOO, SUATEA y UGT para los días 27 de mayo y 5 de junio en las etapas de Primaria e Infantil. Es preciso un seguimiento masivo de estos paros para doblar el brazo a las políticas educativas del Gobierno del Principado y, del mismo modo, secundamos la voluntad sindical de radicalizar la protesta si la Consejería no cede y se sienta a negociar.

No se trata solo de una lucha de las y los docentes, se trata de defender una escuela pública de calidad para hijos e hijas de toda la clase trabajadora. Se trata de una batalla de presente pero también de futuro, y por ello llamamos a toda la sociedad a fortalecer las movilizaciones y acudir a la concentración convocada el primer día de huelga.

¡Viva la lucha de la enseñanza pública!

¡Por una educación al servicio de la clase obrera!

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Defendamos la universidad: por tu clase, por su futuro

La Universidad Pública está en peligro. A día de hoy, en España hay ya casi tantos campus públicos como privados: 50 de la Universidad pública y 46 de la privada. Además, se están estudiando o tramitando, al menos, otros 10 campus privados mientras que la última vez que se abrió uno público fue en 1998 en Cartagena.

Esta ola privatizadora está llegando a Asturias, con la propuesta de la instalación de un gran centro de la Universidad Europea en Gijón y un centro adscrito de la Universidad de Nebrija en Avilés. Para sorpresa de la ciudadanía, desde algunos sectores se intenta vender esta propuesta como algo positivo para nuestra tierra y para nuestra juventud, pero nosotros sabemos que esto no es así. Porque quienes privatizan la educación la convierten en un negocio. Y la educación no es un negocio, es un derecho.

Universidad pública, de calidad y plural

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que el Estado es el único actor que puede garantizar que el fin de esta sea el beneficio de la mayoría de la población. Apostamos por la gestión pública para garantizar una universidad accesible a todas las personas, adecuadamente financiada, de calidad, con pluralidad ideológica y favorecedora de la justicia social.

Igualmente, rechazamos la implantación del modelo de convivencia público-privado porque sabemos que, aunque se presenta como una alternativa para quienes quieran (y que, en realidad, son quienes puedan) pagarlo, la realidad es muy distinta. La Universidad privada asfixia al modelo público con un trasvase de dinero y calidad del sistema público al privado para el beneficio de una minoría. La universidad se convierte, entonces, en un elemento reproductor de las desigualdades sociales.

Derecho, no negocio

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que quienes quieren privatizar la educación, lo hacen para su beneficio. Lo hacen para convertir este derecho a la educación de nuestra clase en un simple negocio con el que seguir llenando los bolsillos de una minoría oligárquica. Una minoría que no puede dar respuesta ni pretender preocuparse por los problemas de nuestra clase porque es, en último término, quien se beneficia de los problemas de nuestra clase.

Condiciones dignas

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que la privatización de cualquier servicio supone una caída en las condiciones laborales. Para el profesorado que desarrolla su actividad laboral en el mundo universitario, la privatización supone una carga de trabajo mayor, peores salarios e inseguridad laboral. Y todo ello con el único propósito de aumentar el rendimiento económico de una entidad supuestamente dedicada a la educación.

Además, el alumnado también sufre las consecuencias de un modelo de Universidad privada en forma de mayores notas de corte, la posibilidad de comprar títulos para aquellas personas que se lo puedan permitir, la realización de prácticas en centros privados (normalmente asociados a las fortunas detrás de las universidades privadas y que se benefician del trabajo no remunerado de estudiantes en forma de estas prácticas) y un incremento en general de las desigualdades sociales.

 

No permitas que las élites vuelvan a convertir a la universidad en una institución clasista a la que solo pueden acceder aquellos que más pueden pagar. No permitas que se vuelva a implantar un modelo educativo con centros de primera y de segunda y, por tanto, con alumnos y ciudadanos de primera y de segunda. Por eso, únete a nosotros para defender la educación pública.

 

Por tu clase, por su futuro.