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Fallece el histórico comunista Lito “el de la Rebollá”

 

Ha fallecido el emblemático militante comunista asturiano, Manuel Álvarez Ferrera, conocido como Lito “el de la Rebollá”. Mañana, domingo 3 de noviembre, se celebrará un acto de homenaje a las ocho de la tarde en el Tanatorio de Cabueñes, en Gijón.Lito nació en La  Rebollada (Mieres) en 1936 , el año del golpe de estado fascista. Comenzó su andadura política en la JOC (Juventud Obrera Cristiana) con tan sólo 14 años, y a los 18 ya entró a militar en el PCE.

Desde entonces formó parte de la reorganización clandestina del Comité Local del Partido Comunista de Mieres. Además, fue uno de los fundadores de CCOO en Asturias.

Le detuvieron en varias ocasiones, la primera con tan sólo 19 años,  pero, a pesar de las penas de prisión siempre dijo que la cárcel había sido su verdadera universidad. Dentro enseñó a muchos comunistas que se juntaban a estudiar y aprender.

La cárcel le dejó secuelas físicas, pero su compromiso como militante, y su constante lucha por las libertades le han convertido en un histórico revolucionario. Siempre fue un defensor de la cultura y de la necesidad del estudio y el conocimiento. Esto le llevó a emitir alocuciones desde Radio España Independiente (“La Pirenaica”) y a ser redactor del periódico “Acción”.

Mañana a las ocho de la tarde, el Partido Comunista de Asturias realizará un emotivo homenaje de despedida en el Tanatorio de Cabueñes en Gijón.

 

Secretaría de comunicación del PCA

Homenaje a Aida De Lafuente y los revolucionarios del 34

Esta mañana tuvo lugar el tradicional homenaje que el PCA en Oviedo y la JCA rinden a la joven comunista Aida de la Fuente y los revolucionarios de octubre y a los mártires de Villafría. 79 años después de la revolución de octubre del 34, los comunistas y vecinos de la ciudad y de otros lugares de Asturias, recordaron el asesinato de la joven ¨rosa roja¨ en el parque de San Pedro de los Arcos.

Previamente, se realizó un recorrido histórico por los alrededores, donde el profesor titular de la Universidad de Oviedo, Francisco Erice Sebares, hizo de guía para todos los allí presentes, explicando los sucesos que acontecieron aquellos días de Octubre de 1934 y la realidad de Aida y otros revolucionarios de la época. Una vez en el parque, delante del monolito erigido en honor a la joven comunista, comenzaron las intervenciones.

Celso Miranda, miembro del comité local de Oviedo del PCA y exconcejal de IU en el Ayto de Oviedo, fue el encargado de presentar el acto. El primero en intervenir fue Aquilino Vega, testigo de lo acontecido en el 34, habló de lo sucedido con emoción y pidió un minuto de silencio por todos los Comunistas caídos en el 34 y posteriormente en la guerra. Tras él, tomó la palabra Nidia Gómez , secretaria política de la UJCE en Asturias, que quiso hacer hincapié en la necesidad de no olvidar lo sucedido en aquellos años y el agradecimiento del ejemplo de todos los revolucionarios. Posteriormente, intervino Alejandra Matallanas, en nombre de la Juventud Comunista de Asturias, con un discurso sobre la memoria presente de los jóvenes comunistas, la situación actual de la juventud y todo lo aprendido de aquellos y aquellas que siempre vivirán en el recuerdo, como Aida de la Fuente. Por último, Nacho Loy, secretario político del PCA en Oviedo, hizo un análisis de la situación política actual y lo realmente vivas que están las ideas comunistas en este mundo de crisis capitalista y ataque voraz a los derechos de los trabajadores.

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Tras cerrar el acto cantando la emotiva canción de Nuberu sobre Aida de la Fuente y La Internacional, el homenaje continuó en Villafría (Otero). Una vez en allí,se habló sobre los mártires, muchos de ellos vecinos y vecinas sin ninguna afiliación política que allí fueron asesinados en aquella época. Se depositó un ramo con rosas en nombre del PCA y la JCA, al igual que delante de la placa de Aida de la Fuente.

A continuación reproducimos integramente el discurso pronunciado por Alejandra Matallanas, Secretaria de Comunicación y agitación y propaganda de la Juventud Comunista de Asturias.

Querida Aida:

79 años es mucho tiempo. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, y cada vez lo hace más rápido. Pero a veces el cambio es sólo un sueño pasajero…

Hoy, gobiernan los herederos de aquella CEDA que os robó la gloria, defendiendo los mismos intereses. Pero enfrente, camarada, estamos los vuestros: los herederos de los revolucionarios del octubre del 34 que disteis lo mejor de vuestra juventud y vuestra vida entera por alzaros sobre la historia. Y seguimos luchando por la misma meta. Pueden cambiar las formas, pero la lucha sigue siendo la misma. Y si llega el día, camarada, en que las formas también se igualen, no te quepa, no os quepa ninguna duda que sabremos estar a la altura.

Porque si hay algo que no ha cambiado, son los intereses de la clase trabajadora a la que tú, a la que vosotros y vosotras, no sólo defendíais, sino que representabais. Hace dos años, tu hermana Pilar, a la que despedimos este año y a la que también homenajeamos hoy, nos decía: “yo estoy aquí y todavía puedo ir a la revolución”. Pues bien, querida Aida, hoy nosotros estamos aquí e iremos cuando sea preciso, conscientes del momento histórico que nos ha tocado vivir, moldeado por las mismas amenazas que enfrentasteis en vuestro tiempo: el capital y el virus fascista que inocula cuando se ve amenazado.

Contamos con el arma de vuestro ejemplo, con la guía de vuestra vida. Vuestra joven guardia, camarada, sigue en pie, preparada para presentar batalla cuando haga falta, lista para acometer  el sueño de alcanzar los cielos que compartimos.

Y tú sigues y seguirás estando aquí. Tu recuerdo y tu historia permanecerá viva en los corazones de los y las jóvenes comunistas que te escribimos esta carta. Los revolucionarios del 34 no sólo luchasteis por unos ideales que compartimos, sino que lo hicisteis con arrojo, valentía y convicción. Y con ello, pudisteis tomar altura y vislumbrar el horizonte de un mundo nuevo. Creemos que no hay mejor ejemplo que el de la firmeza en las ideas y la determinación en los actos.

Hoy, los tiempos que corren son inciertos, los jóvenes vivimos una situación de brutal injusticia. El capitalismo voraz, el mismo que de la mano del fascismo te arrebató la vida, nos explota a su antojo. Pretenden robarnos los sueños a toda una generación. Es cierto, parte de la culpa es nuestra, crecimos en una sociedad de consumo bajo un paraguas de falso “bienestar” que parecía hacernos creer que lo tendríamos todo. Pero ahora muchos comienzan a verle las orejas al lobo…

Los jóvenes comunistas seguimos tu ejemplo, como el de tantos otros camaradas que en su juventud demostraron ser unos revolucionarios y jamás tuvieron miedo a pensar como pensaban. Por eso, aquí estamos, dando la batalla, luchando por un mañana socialista donde los jóvenes no tengamos que mendigar trabajo digno, ni pagar por estudiar, ni emigrar por motivos económicos, ni suplicar derechos, ni vivienda, ni igualdad. Un futuro como el que dibujasteis en aquel octubre de aquella República que olía a cambio.

Ahora es nuestro momento, igual que el 34 fue el vuestro. Porque la historia nos da la razón, porque sobran los motivos y, sobre todo, porque es la hora, de una vez por todas, de demostrar que el socialismo no es ni puede ser un juego pasajero, el socialismo no es ni puede ser una opción coyuntural, el socialismo es una necesidad histórica insoslayable.

Gracias por tu ejemplo, camarada Aida, y a tu hermana Pilar, que siempre estuvo aquí, recordándote con nosotros, y a los milicianos y las milicianas que cogieron las armas sin que les temblara el pulso, durante la guerra primero y en el monte después. No os olvidamos, camarada. Vuestra sombra gravita sobre todo lo que hacemos. Porque sigue siendo igual de noble librar al hombre de su esclavitud y, para ello, quizá el camino haya que regar con sangre de la juventud…

 

¡VIVA AIDA DE LA FUENTE!,

¡VIVA LOS REVOLUCIONARIOS DEL 34!,

¡VIVA LA JUVENTUD COMUNISTA!

 

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En recuerdo de Pilar de la Fuente

Se nos ha ido Pilar de la Fuente. Con ella se nos va un testimonio vivo de la historia de lucha y sacrificio del pueblo trabajador de Asturias y del Mundo. Y, habiendo conocido a Pilar desde hace muchos y tenido noticia de su muerte, uno recuerda aquel verso con el que Silvio Rodríguez finaliza su canción “El Necio”: “…yo me muero como viví…”. Y es que nuestra longeva camarada Pilar, se fue sin hacer ruido, con la modestia y la sencillez con que vivió su vida. Nacida en el seno de una numerosa familia comunista, de origen castellano-leonés pero afincada en Oviedo, e hija del pintor Gustavo de la Fuente, le tocó atravesar una adolescencia trizada por las experiencias más crueles: la muerte de su hermana mayor Aída, la heroína del Octubre asturiano, defendiendo la posición de San Pedro de los Arcos; la caída en combate de sus hermanos Gustavo y Daniel, soldados del Ejército Popular de la República, el asesinato de su madre Jesusa Penaos, en el Campo San Francisco, a manos de los fascistas sublevados; el exilio que la arrancara abruptamente de su mundo familiar y sus vivencias infantiles…
Luego, acogida en el país de los Soviets, como una “niña de la guerra” más, le tocó vivir los tiempos implacables de la agresión hitleriana y la epopeya de la Gran Guerra Patria de la URSS. Residió en distintas ciudades, desde Toshkent a Sinferopol, cumpliendo con dignidad y esfuerzo su cometido como trabajadora de la producción. Pasarían muchos años hasta que, jubilada, retornó a su Asturias familiar y ya aquí, entre nosotros, siempre que pudo, estuvo dispuesta, pesa a su ancianidad, a participar con su presencia y su palabra en actos conmemorativos de la Revolución asturiana de Octubre, de recuperación de la memoria democrática y popular de este país e incluso en movilizaciones de solidaridad internacionalista, por ejemplo, contra la agresión imperialista en Irak.
Por eso, quienes compartimos con ella, con lo que fue su familia ejemplar y con los consecuentes luchadores de aquel tiempo, el viejo sueño de asaltar los cielos, hoy le rendimos emocionado homenaje y en ella, lo hacemos también, una vez más, a la joven comunista Aída de la Fuente y a todos los revolucionarios que en el 34, en el 36 o en la resistencia contra la interminable noche del franquismo, antepusieron la lucha por la libertad, la igualdad y la emancipación humana a su interés particular y sus propias vidas.
Hoy, ochenta años después del 34, un gobierno ideológicamente emparentado con la CEDA, entonces gobernante, ampara los mismos intereses que ésta defendía: los del gran capital, la Banca y los terratenientes.
Los instrumentos de hoy son diferentes. No son necesarios los golpes militares para conservar privilegios, basta la imposición a golpe de decreto-ley de las medidas para expoliar cada vez más a los trabajadores, recortar sus derechos y echar sobre su espalda el peso de una crisis que no provocaron. Todo ello en medio de la más repugnante corrupción que embadurna a la patronal, a los políticos del régimen – sea cual sea su color- y hasta a la propia Casa Real.
Es este sombrío telón de fondo el que presta sentido actual y de futuro a la memoria de quienes en otro tiempo lucharon y padecieron por los mismos ideales de justicia social que hoy siguen siendo necesarios. Es con esas convicciones, más allá de cualquier partidismo y por todo lo que históricamente representa, como hoy rendimos homenaje a la memoria de esta mujer buena y entrañable que fue Pilar de la Fuente Penaos y a su intachable trayectoria humana.

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Homenaje a Felipe Matarranz “El lobo”

El próximo sábado 15 tendrá lugar el merecido homenaje de la Juventud Comunista de Asturias, el Partido Comunista de Asturias y FAMYR al camarada Felipe Matarranz, histórico militante comunista y combatiente antifranquista en Asturias y Cantabria. Combatió durante la guerra civil en el Bando Republicano con rango de oficial. Al terminar la guerra, se alistó en la VI Brigada guerrillera. Fue capturado y condenado a muerte en dos ocasiones. Muchos compañeros quedaron por el camino y él, que sobrevivió al régimen, ha continuado luchando toda su vida por esa otra sociedad que queremos construir, pues como dice en la entrevista que publicamos esta semana: “Nosotros luchábamos contra Franco, sí, pero también contra el Capitalismo.”

Matarranz es memoria histórica viva, de la poca que nos queda, y un auténtico ejemplo a seguir para todos los que luchamos por acabar con un régimen que no da más de sí y agoniza llevándose por delante la vida y los sueños de millones de personas. Es una de esas personas a las que la sociedad les debe el haber progresado y nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, intentamos contribuir con este acto a mantener esa llama encendida, a recoger la antorcha y llevar bien alta la luz que camaradas como él nos legaron.

Nos vemos el sábado en la Casa de la Cultura de Ribadedeva a las 12:30h.

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77 Aniversario de la victoria del Frente Popular

El 16 de febrero de 1936, en el marco de las terceras elecciones celebradas durante el breve período en el que se mantuvo viva nuestra Segunda República, vencía una amplia coalición electoral formada por republicanos de izquierdas, socialistas y comunistas: El Frente popular. Así mismo y con el apoyo del sindicalismo anarquista, con mucha fuerza en el movimiento obrero de la época, triunfaba no sólo una simple “unidad electoral”, sino que se fraguaba un bloque social antagónico y contrario a la restauración en el poder de las viejas y caducas élites terratenientes, católicas y militaristas, que hasta 1931 habían controlado los designios de España.

El continuo desafío de esas fuerzas reaccionarias al proceso reformador y modernizador del primer gobierno de la República; la permanente provocación y represión ejercida desde las instituciones gobernadas por ellos, en el llamado bienio negro, hacia las fuerzas vivas del movimiento obrero e intelectual; y el estallido de la revolución de Octubre del 34 en Asturias, vinieron a generar el clima propicio para que la parte más consciente de la izquierda social de nuestro país tomara la decisión en 1935 de apostar por una alianza coyuntural, aunque no exenta de objetivos estratégicos comunes, con otros sectores sociales de corte progresista, capacitada para hacer frente al “regresus” histórico que supondría la toma del poder por parte de aquel “nuevo fascismo” a la italiana que se cernía sobre el país.

Hoy recordamos aquella experiencia como la última representativa del estallido de alegría y júbilo que inundó las calles aquel 14 de abril de 1931 cuando las gentes proclamaban la Segunda República. Como la manifestación de una unidad política articulada, que con sus diferencias y sus contradicciones en lo que se refiere a la acción política concreta, fue capaz de confluir en torno a un programa para luchar contra la ignominia. Como la expresión última de libertad y justicia que anhelaba un pueblo, cansado ya, de vivir en la pobreza, la incultura, el analfabetismo y la explotación. Como el último gobierno democrático y legítimo conocido por nuestro pueblo, antes de la derrota de la República en la guerra civil a manos de los golpistas y del régimen bipartidista monárquico que el franquismo legó para cuidar los mismos intereses socioeconómicos que lo encumbraron.

Pero no se trata tan sólo de recordar y homenajear a los protagonistas de aquel triunfo democrático. Se trata de rescatar, de revalorizar aquella experiencia para lo que el presente requiera, de activar la “función social” de la historia como contribución de ésta a una sociedad en continuo movimiento; de construir un memoria histórica donde no sólo se rescate lo olvidado, sino en la cual, se active la “escritura” de una historia social crítica, permitiéndonos identificar los elementos constitutivos del potencial de cambio de las sociedades futuras. Ese debe ser nuestro empeño .

Con una crisis estructural del sistema capitalista como la que estamos viviendo, con una clase que no se cansa de imponer la “austeridad” a través de los recortes sociales como única solución a la crisis y de hacer retroceder los derechos laborales a esquemas contemporáneos al siglo XIX, con un modelo político, nacido en la transición y consagrado en la constitución del 78, extenuado y profundamente injusto, y donde sólo imperan la exclusividad de los intereses de una minoría para la que se gobierna, además de la corrupción y las malas prácticas, el Partido Comunista de Asturias hace un llamamiento a la convergencia de largo aliento con todos aquellos movimientos, plataformas y organizaciones que luchan contra el estado actual de las cosas. El PCA, apuesta, sobre la base de un programa cuyo objetivo sea la transformación del actual modelo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales y en torno a una salida social y anticapitalista de la crisis, por la unidad y la reedición de un bloque social alternativo, que como aquel Frente Popular de hace 77 años, deje de ser quimera para convertirse en realidad.

¡Viva el Frente Popular!

¡No pasarán!

¡Hay que pararlos!

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Concentración aniversario Frente Popular

¿Cuándo?: Sábado, 16 Febrero, 2013 – 12:00
¿Dónde?: Plaza Palacio de Revillagigedo, Gijón

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Recuerdos de una mirada militante: José M. Nebot

¿Cuándo?: Martes, 18 Diciembre, 2012 – 19:00
¿Dónde?: Plaza trascorrales, Oviedo

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Homenaje a los mártires de Carbayín

¿Cuándo?: Sábado, 3 Noviembre, 2012 – De 12:30 hasta 14:00
¿Dónde?: Fosa común del cementerio de Carbayín

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Sábado santo rojo: la legalización del PCE

El 9 de abril de 1977, día de Sábado Santo, el Partido Comunista de España era admitido en el Registro de Asociaciones. Dicho de otra manera, se declaraba su legalidad, presentada por algunos como prueba de fuego de la voluntad democrática manifestada por el gobierno de Adolfo Suárez.

La legalización era, sin duda, un éxito ganado a pulso, desde que, ya en 1939, el PCE tomara la firme decisión de no ser un “partido de emigración”. De hecho, pronto se convirtió en la columna vertebral de la oposición a la dictadura, pagando por ello un durísimo precio en muertos, exiliados, encarcelados o torturados. Fueron miles de historias personales, trágicas y heroicas, con las que -como señala en sus memorias el dirigente comunista José Sandoval- se tejió “la lucha de un pueblo por una vida digna”.

La presencia del PCE en los sectores más dinámicos de la sociedad española era indiscutible; por ello, mantenerlo en la ilegalidad hubiera generado evidentes efectos deslegitimadores para el nuevo régimen postfranquista. Pero la transición no tuvo una hoja de ruta escrita desde el principio, aunque sí dos ideas directrices básicas: evitar que el cambio político trastocara los equilibrios económico-sociales y aceptar que las luchas populares y los cambios sociales del país hacían inviable un franquismo sin Franco.

Dentro de esos anchos límites se movía un proceso en el que la legalización del PCE había de llegar antes o después. Acertar en el tiempo como lo hizo el gobierno Suárez representó, sin duda, una muestra de inteligencia por su parte. Porque no todos pensaban así. De hecho una parte muy importante del ejército creía que no debía admitirse a los comunistas en modo alguno, y el mismísimo Fraga, hoy elevado a los altares, calificó entonces la decisión del Gobierno de “auténtico golpe de Estado”. Hay testimonios de que la mayoría de los dirigentes de la oposición habrían aceptado participar en las nuevas elecciones con un PCE en las tinieblas, posponiendo la legalización a unas futuras Cortes constituyentes. Parece que ésta era también una opción bien vista por la mayoría de las cancillerías occidentales.

Finalmente prevaleció la vía más realista, antes por cálculo que por sentido democrático. En abril de 1977, quedaban ya lejos los momentos de movilización social más intensos, y se recordaba bien el fracaso a medias del pulso huelguístico del pasado 12 de Noviembre o el triunfo aplastante de la Ley de Reforma Política. El fiasco de la “ruptura” y el triunfo de la “reforma” apenas podían maquillarse con eufemismos. Al compás del descenso de la marea movilizadora, se consolidaba el peso creciente de la “oposición moderada” frente al PCE y sus organizaciones afines.

Suárez sabía todo eso, y también manejaba encuestas que mostraban que la posibilidad de una situación “a la italiana” (con un PCE fuerte y un Partido Socialista débil) era poco más que una ilusión. Aun así, se extremaron las cautelas para la legalización: promesas de aceptación de la monarquía y la “unidad de España”, y de un futuro “pacto social”; admisión a sólo dos meses de las elecciones, dando facilidades para situarse mejor a sus rivales socialistas; o una ley electoral que perjudicaba ostensiblemente a los comunistas.

Así, paradójicamente, la legalización del PCE se convertía en un elemento más de la victoria de la reforma sobre la ruptura. Los impulsos renovadores del antifraquismo se neutralizaban y diluían en un nuevo clima político en el que el se imponía el predominio de los sectores procedentes del franquismo o de la disidencia moderada escasamente activa contra la dictadura. España se convertía en pionera de una senda, que luego otros países seguirían, de disolución de la herencia antifascista, en la medida en que ésta combinaba democracia política e igualitarismo social. Por eso también se exorcizaba la memoria republicana, que evocaba en exceso los viejos sueños de transformaciones.

Con la legalidad, una militancia tenaz y abnegada lograba un merecido reposo o al menos un alivio, pero el PCE entraba en el nuevo sistema debidamente embridado. En su “pacto con el diablo”, perdía no sólo parte importante de sus señas de identidad, sino que también veía seriamente alteradas perspectivas políticas centrales en sus análisis, incluidos los más recientes de su Manifiesto-Programa; no sólo debía renunciar a la quimérica “democracia política y social”, sino también a la simple “ruptura democrática”, entrando a jugar en un campo severamente acotado por el adversario. Lo que sucedió después con el PCE -sus crisis y desgarros- es, sin duda, otra historia, pero algunas de sus claves fundamentales radican en lo sucedido en los años cruciales de 1974-1977.

Profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo

publicado en lavozdeasturias.es