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El referéndum en IU de Asturias: los vértigos de la democracia

No ha sido escaso el ruido desatado en torno al referéndum de Izquierda Unida de Asturias (IUA). Como suele suceder en estos lances, todo el mundo intenta aprovecharse de sus resultados. Algunos cantan victoria por el apabullante resultado del y entienden por ello legitimada su pretensión de exigir cambios drásticos e inmediatos. Otros niegan cualquier validez al resultado por haber sido la participación inferior al 50% y, emulando a Calcas, el homérico adivino de males, pronostican graves quebrantos en IUA, inminentes rupturas con el ámbito federal y temibles recomposiciones de la caspa para torpedear los idílicos frescores confluyentes que soplan desde otros territorios. No tienen razón. Los unos, porque la legítima apuesta por ampliar la pluralidad en la Dirección de IUA no proviene del referéndum, sino de la última Asamblea, y habrá que retomar ese camino con mesura, sin intransigencias y con el objetivo de respetar y asumir la representatividad real, no de desnaturalizarla. Los otros, porque confunden la razón jurídica del artículo 55 de los Estatutos de IUA con la razón política de un resultado inequívoco y abrumador (94,6% del SÍ).

Es verdad que, estatutariamente, el resultado no es vinculante, pero habría que estar ciego para no reconocer su innegable significación. Es tendencioso, por tanto, hablar de invalidez y bastante estúpido pretender que haya triunfado la abstención, no como indolencia espontánea, sino como opción deliberada. Flaco favor hacen a las convicciones de las que ellos mismos alardean, aquéllos que tratan de deslegitimar el resultado por la tasa de participación (45,14%), en una sola jornada (presencial y por correspondencia). Otras consultas y votaciones fueron las que fueron y son conocidas (sobre coalición con Podemos, durante tres días y voto además por internet, menos del 33%, la segunda vez. En las Primarias a la Coordinación de IU Federal 40,2%. En los Documentos para la XI Asamblea 15% aprox. de participación). Por tanto, tal parece que algunos fueran a darle la razón ahora a Tasio Oliver, de Izquierda Abierta, cuando entendía la escasa participación en aquellas votaciones como un toque de atención a la dirección… que no genera ni con su línea política ni con los procesos que emprende la atención de las bases (¡Maldita hemeroteca!). No caigamos, por tanto, en la torpeza de desacreditar otras consultas que forman parte ya de nuestra historia.

Habrá que entender que en los últimos años ha sobrevenido una auténtica catarata de novedades funcionales que, para bien o para mal, desbordan la capacidad de las organizaciones y todavía están lejos de asumirse por una militancia no habituada (primarias, voto telemático, etc).

Por otra parte, y volviendo al referéndum que nos ocupa, hay que señalar que la pregunta objeto de consulta, una vez aprobada por la Dirección de IUA, ya no es patrimonio exclusivo de sus proponentes, sino que pertenece a toda la organización. Por eso es recomendable un esfuerzo de mesura y sensatez antes de hablar de victorias, derrotas, peligros y catástrofes. Bien hizo nuestro Coordinador General, Ramón Argüelles, al respaldar el con su firma y su voto, demostrando con ello su sensibilidad y su cercanía a la mayoría de la organización.

Hay que señalar también que la pregunta decía lo que decía y no lo que a cada cual se le ocurra interpretar. El voto afirmativo no echa abajo una política de alianzas, pero tampoco supone una apuesta confusa en la que todo cabe. Se trataba de una pregunta flexible que deja expeditas las vías convergentes a la vez que las enmarca en unos umbrales definidos: presencia e identidad.

Por eso, desde el PCA defendimos abiertamente el . Por eso, quienes llamaron al NO, que también los hubo, no se impusieron ni en su territorio. Por eso, pasada la consulta, como Secretario General del PCA, respaldo sin reservas el comunicado emitido por IUA y en concreto las expresiones de su Secretario de Elaboración, Programas y Participación. Por eso creo que en IUA se ha hecho un esfuerzo democrático y participativo de forma presencial y en tiempo muy medido con un resultado positivo para IU en su conjunto, al reafirmar nuestra personalidad política de Izquierda y de lucha. Por eso, desde el PCA seguiremos trabajando en IU, sin ninguna servidumbre y defendiendo en cada ocasión lo que estimemos justo, convencidos de que también esa lucha, para decirlo con palabras propagadas por Silvio Rodríguez, para nosotros es un vértigo y no una carrera.

Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo

Secretario General del PCA

Publicado el 8/07/2017 en La Nueva España 

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Resolución sobre el referéndum de IU Asturias del 30 de junio de 2017

La Permanente del Partido Comunista de Asturias, reunida el 26 de junio de 2017, ACUERDA la posición afirmativa del Partido en relación con el referéndum convocado por Izquierda Unida de Asturias para el próximo día 30 de los corrientes y, concretamente, con la pregunta formulada en la consulta.

Por tanto, el PCA llama a sus militantes con derecho a voto y, en general, a toda la afiliación de Izquierda Unida de Asturias, a participar democráticamente, acudiendo a votar en este referéndum y votando SÍ a la pregunta formulada.

Oviedo, 26 de junio de 2017

ESTA RESOLUCIÓN HA SIDO APROBADA POR UNANIMIDAD

Resolución PCA referéndum IU Asturias

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Haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad

Hagamos un poco de historia. Las recetas neoliberales como salida a la crisis iniciada a finales de la primera década de este siglo, cargaban sobre nuestras espaldas los costes de una crisis económica de la que no habíamos sido responsables. Las reformas laborales, los recortes en materia de sanidad, educación, pensiones y servicios sociales, así como un paro estructural galopante y en aumento, ahogaban cualquier posibilidad de vivir dignamente en nuestro país.

Ante esa situación, el 22 de marzo de 2014 confluían en Madrid un abultado número personas sin afiliación, plataformas, asociaciones, mareas, sindicatos y organizaciones políticas bajo el lema de la dignidad. Una multitud -alrededor de dos millones de personas- decidida a pelear de forma colectiva por un cambio económico, social y político, inundaba las calles de la capital. La desesperación y el hastío del pueblo trabajador se transformaba en rabia organizada y, por tanto, en una importante palanca de transformación social. Decía Mario Benedetti que no es fácil saber cuál es el camino que nos lleva hasta el mar de la utopía sin contar con la lámpara de un guía surgido en algún cruce del destino.

Pues bien, recuerdo aquí al poeta porque la mayor movilización de la historia de este país desde la transición política española, nos servía de guía y venía a confirmar la posibilidad de construir un espacio de contrapoder social y político. Un espacio alejado de los cantos de sirena de la “izquierda” posibilista e institucionalizada y de todos aquellos intelectuales de gabinete que apostaban por el fin de la cuestión de clase y propugnaban el comienzo de una “revolución ciudadanista” contra las élites políticas. “Se equivocó la paloma, se equivocaba”, como así decía nuestro Rafael Alberti; se había hecho una lectura correcta del momento y quedaba claro que la batalla no sólo era esa.

Este movimiento surgido de aquella movilización, y en cuyo corazón latía un profundo malestar de la clase trabajadora, era capaz de integrar todas las contradicciones presentes en el sistema y, por tanto, de conectar con todas las expresiones organizadas de contestación derivadas de aquellas. En conclusión, le daba la espalda a ese discurso que intentaba desmovilizar y situar el conflicto en otros escenarios que no eran prioritarios y, quedaba patente, que la lucha trascendía a una simple pugna por democratizar las instituciones del Estado. Nuestra patria digna era, es y será siempre la patria sin fronteras de la clase obrera.

Un año más tarde, en 2015, un movimiento más maduro y con mayor implantación en el conjunto del territorio español, volvía a llenar las calles de Madrid el 21 de marzo. Por mucho que la derecha gobernante hablase de recuperación y brotes verdes, la situación continuaba siendo prácticamente la misma y, los motivos para la movilización, seguían estando más que justificados.

Hoy, dos años más tarde, y habiendo atravesado no pocas dificultades, las marchas de la dignidad seguimos en las calles. Aquella consigna de “Pan, trabajo, techo y dignidad”, es hoy más actual que nunca: Pan para todas aquellas personas que siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza; trabajo para todos esos millones de personas que cada día envejecen en la cola del paro; techo para toda esa gente que es injustamente desahuciada de sus casas; y dignidad para todo un pueblo que ha dicho basta y apuesta por algo tan simple como la vida.

Además, en esta ocasión, con motivo de la gran manifestación que tuvo lugar el 27 de mayo, le hemos sumado la igualdad. La igualdad como un eje transversal a todo lo demás, ya que no entendemos un cambio social sin una apuesta radical por el feminismo. Ya saben ustedes, la revolución será feminista o no será, y qué demonios, “las marchas”, como así las solemos llamar coloquialmente, están en femenino.

El movimiento 22M y su espíritu de lucha no sólo siguen vigentes por la justicia de sus reivindicaciones, sino porque además nos han enseñado que la unidad popular sólo se construye desde la base. Nadie le pide el carné a nadie, pero todo el mundo respeta la identidad política e ideológica de cada uno sin renuncias ni genuflexiones vergonzantes hacia nadie. Más allá de los diseños cupulares para presentarse a las elecciones, es ahí donde ha estado la clave de la unidad y en dónde radica el éxito de las marchas. Antonio Machado escribía en los “proverbios y cantares” de su magna obra Campos de Castilla: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Pues ahí seguiremos nosotros, haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad.

José Enrique Fernández González

Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias

Publicado en el número 3 de la revista de pensamiento crítico de Izquierda Unida de Oviedo “En Red”

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¿Dónde consigo mi billete para ir a Madrid el 27M?

Puntos de venta de los billetes para ir a Madrid el 27M a exigir Pan, trabajo, techo e igualdad

¡Acude y difunde!

 

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Difunde y acude a la manifestación del ¡27M volvemos a Madrid!

Descárgate aquí todos los materiales de la campaña de la Marchas de la Dignidad para volver a Madrid el 27M. Portadas y perfiles de TW y FB, cartel general de difusión, cartel de repartos por si quieres colaborar y octavilla: octavilla27M

 

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El PCA se reúne con Alberto Garzón

Con ocasión de la visita a Asturias del nuevo Coordinador General de Izquierda Unida, Alberto Garzón, tuvo lugar en Riosa un encuentro entre éste y una delegación del PCA, encabezada por su Secretario General, Francisco de Asís Fernández y de la que formaban parte José Ángel Piquero, Adjunto a la Secretaria General, Roberto Ruiz, Secretario de Organización, Tali Gayol, S. de Finanzas, Agustina Guglielmetti, S. de Movimientos Sociales y Susana Moral, S. de Movimiento Republicano.
En la reunión política con la Dirección del PCA, celebrada a continuación de un acto político y festivo de Izquierda Unida, se abordaron temas como la situación institucional del país, el desarrollo de IU en sus Federaciones dentro, del marco de su nueva etapa, el papel del Partido Comunista, tanto en el seno de IU, como directamente en el movimiento obrero y entre los movimientos sociales, y aspectos de la política internacional de IU, junto con las campañas que el PCA tiene en marcha, particularmente en el ámbito de solidaridad internacionalista.
El PCA valora muy positivamente la reunión celebrada, como un paso más en la presencia e implicación de los/as comunistas asturianos/as en IU y en la participación del Partido como vector de propuesta política dentro de ella.

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El PCA ante la configuración final de la candidatura de “Unidos Podemos” en Asturias

El Partido Comunista de Asturias, en línea con el conjunto del PCE, viene auspiciando e impulsando dentro de Izquierda Unida y de Unidad Popular el esfuerzo por extender la amplitud de la convergencia política y también su específica expresión electoral en relación con las Elecciones Generales del próximo 26 de junio, en forma de coalición.

En ese sentido, ante las informaciones que vienen generando incertidumbre acerca de la configuración final de la candidatura al Congreso de los Diputados por la coalición ‘Unidos Podemos’, el PCA quiere manifestar su completo respaldo a los términos pactados en el acuerdo de coalición, considerando inadmisible cualquier pretensión de enfrentar artificialmente el postulado de confeccionar candidaturas paritarias y “cremallera” con el respeto a la soberanía de cada una de las fuerzas coaligadas para designar libremente a las personas que las representen en los puestos que en el acuerdo de coalición les corresponden.

Tal pretensión, incluida la aparecida hoy con envoltorio de oferta turnante, no es sino la plasmación práctica de un veto que nada tiene que ver con la defensa del principio de paridad (postergado, por cierto, en otros territorios del estado) que todos y todas compartimos y que, como es bien sabido, puede ser aplicado en Asturias con otras soluciones que no afecten al tercer puesto de la candidatura.

IU-UP realizó en su día las correspondientes primarias con unos resultados que, a día de hoy, ratificados tanto en IU como en UP, convendría respetar y democráticamente asumir, evitando que una obstinación inapropiada de un socio de coalición sobre propuestas personales que corresponden a otro socio entorpezca la materialización y el avance de la coalición en Asturias para construir una alternativa a las políticas de derechas, y empañe el ánimo que el acuerdo de coalición debiera generar en la clase trabajadora y en las capas populares.

Oviedo, 23 de mayo de 2016

NdP PCA Candidaturas Asturias

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Resolución de la Permanente: política unitaria del PCA

Antecedentes documentados de la política unitaria del PCA

A lo largo de hace ya más de un año, el Partido Comunista de Asturias, en línea con la estrategia legítimamente acordada por los órganos competentes del PCE y anticipándose a veces a ella en los períodos de reflexión y aportación previos a sus tomas de decisiones, mantuvo de forma continuada e inequívoca, en su ámbito territorial de actuación, una propuesta firme por la unidad popular, entendida como un empeño de naturaleza política y social básico, sustentado en la movilización sostenida, en la vinculación de los conflictos y reivindicaciones sociales con un horizonte transformador y, al propio tiempo, con una plasmación electoral e institucional eficaz con base programática, abierta, amplia y sin exclusiones (ver anexo). Todo ello de manera acorde con el contexto socioeconómico y político de crisis y de brutal agresión del capitalismo al interés de la clase trabajadora y de las capas populares.

Coherentemente con esta posición, el PCA, en primer lugar, dirigió sus esfuerzos a reconducir su desencuentro y separación de IUA y conseguir su reintegración natural en ésta, desde la dignidad, el respeto mutuo y la lealtad recíproca. El éxito de esta tarea, materializado en la declaración conjunta de 9 de abril de 2015 y que a día de hoy continúa en marcha con nuevos resultados, no implicó ningún cambio en las firmes posiciones del PCA acerca de favorecer la condición de IU como movimiento político y social, modificar su impropia naturaleza real de partido político, cambiar su errónea deriva institucionalista y superar su extensión, abriéndose a experiencias convergentes de mayor amplitud social.

Por consiguiente, con ocasión de los diversos procesos electorales sucedidos en el año 2015, el PCA puso tanto interés y dedicación en promover programas y candidaturas unitarias, como venía poniendo en construir unidad popular para las luchas y movilizaciones sociales. Así fue, primero, en la búsqueda de un encuentro programático en relación con los esfuerzos del Frente Cívico en ese sentido y, posteriormente, en la conformación junto con otras fuerzas de lo que acabó siendo la candidatura asturiana de Izquierda Unida/Unidad Popular para las elecciones generales de diciembre.

Los análisis del PCA contenidos en sus documentos siempre fueron muy claros cuando abordaron desde Asturias el escenario político y electoral circundante, el papel de las fuerzas emergentes y, en concreto, el del partido político Podemos, para lo que jamás se recurrió a la indefinición ni al eufemismo. En efecto, a ese respecto se puede constatar un tratamiento rigurosamente objetivo que ni ahorra señalar hechos verificables o edulcora caracterizaciones críticas por mor de una aproximación oportunista, ni se atrinchera en el sectarismo de conjeturas tendenciosas o juicios de intenciones. A lo largo de todo 2015 el PCA, tanto directamente como a través de su actuación en instancias unitarias, siempre hizo lo posible explícita y públicamente por mantener abiertas las puertas de las convergencias electorales con la mayor amplitud y sin exclusiones a priori, señalando sencillamente como condición necesaria la existencia de un programa, bien de izquierda transformadora o bien, al menos, de higiene democrática, para cerrar acuerdos, así como una fórmula electoral distinta a la de agrupación de electores, lo que supone, en la práctica, la plasmación jurídica del reconocimiento político de cada fuerza como entidad diferenciada y, desde luego, el acuerdo de las bases implicadas.

Los hechos a lo largo de 2015: su inmediato resultado

Como es sabido, en los procesos electorales del pasado año, fue Podemos el partido que, sobredimensionando erróneamente sus propias expectativas, jaleado por los medios de comunicación e instalado en la prepotencia de sus líderes, descartó tanto en Asturias como en la mayor parte del Estado, no así en Galicia, Cataluña o País Valenciano, cualquier acuerdo electoral inclusivo con los ámbitos unitarios impulsados por el Partido (una asimetría a la carta que sólo obedecía al interés y posibilidades de Podemos en cada lugar). En lugar de ello, optaba por una política de “fichajes”, tendente a desgajar individualmente a lo que alguien llamaba “personas valiosas” del PCE o de IU, apuntando así, de un lado, a beneficiarse de su aportación personal como cuadros o de su atracción de votos y, de otro, a terminar de aniquilar una fuerza política a la sazón maltrecha, pero competidora en parte de su espacio electoral.

La realidad, empero, no corroboró sus designios. Su cosecha de votos, siendo muy notable, no fue la esperada. El bipartidismo, visiblemente erosionado, no sucumbió. La escandalosa poda de posicionamientos de izquierda, efectuada para disputar el espacio electoral al PSOE no produjo el anhelado fruto del “sorpaso” y aquél mantuvo su estatura de segunda fuerza. Finalmente, el competidor en el campo de la ruptura y de la rebeldía, Izquierda Unida/Unidad Popular no desapareció del mapa parlamentario. La voluntad popular había venido a desbaratar así el mixtificador planteamiento de la transversalidad, y la receta de poner, como se ha dicho, huevos en diferentes cestas no resultó verificada por la práctica.

Posteriormente, unas negociaciones con los socialistas, dirigidas a formar gobierno, anteponiendo exigencias que dificultaban en extremo cualquier acuerdo y daban alas a los sectores más reaccionarios del PSOE para cerrar apresuradamente el pacto con la nueva derecha de Ciudadanos, hizo desvanecerse la posibilidad de un acuerdo que no pudo recomponerse ni siquiera con la audaz iniciativa de negociación a cuatro formulada por Alberto Garzón.

El nuevo escenario político y electoral

De este modo se desemboca en una situación cuyo análisis no puede contraerse a la mera aritmética. Existe una patente labilidad en el seno de las fuerzas políticas en lo tocante a su auténtica representación de los intereses sociales. Así el pacto entre el PSOE y C’S, que vendría a encarnar una posición reformista en el seno del sistema, frustra a una parte de la militancia y del electorado de aquél, en tanto que es incapaz de acordar nada con el sector continuista del sistema y del régimen, representado por el PP, cuyo peso parlamentario resultaba imprescindible para formar gobierno. Mientras, Podemos se debate en la contradicción entre su alma más reformista y transversal, fracasada en el empeño por un acercamiento al PSOE y su alma más transgresora, prisionera de sus compromisos con el soberanismo periférico y de un ego de tal calibre en su liderazgo que, como se ha dicho, venía con frecuencia a expropiar su racionalidad y su mesura.

Dicho de otro modo, no hubo manera de garantizar por el momento ni la continuidad del régimen ni su reforma, dentro de las exigencias del sistema capitalista, lo que evidencia puntualmente una crisis del régimen mismo, manifestada como crisis de gobernabilidad. Así se configura el escenario que da lugar a las próximas elecciones generales del 26 de junio. Un escenario en el que, a no dudar, los poderes reales harán cuanto esté en sus manos para cerrar la crisis, preservando como sea sus intereses de clase.

Será en ese marco, más o menos continuista o reformista del régimen político, pero netamente conservador del sistema socioeconómico, como se pretenderá resolver finalmente las contradicciones políticas constatadas. Es decir, superándolas como un percance pasajero, que no puede perturbar los intereses del gran capital. Y es también en ese marco donde Podemos no ha terminado de encontrar una ubicación que le haga imprescindible.

Tras el 26 de junio se forzará una reconsideración del acuerdo de gobierno PP-PSOE- C’S con el acento más escorado al continuismo o a la reforma, según los resultados, pero con el carácter, en todo caso, de un pacto de Estado para garantizar la hegemonía de la clase dominante y lo que se ha denominado una “segunda transición”.

Ajena a esa ecuación permanece la opción de la ruptura con el régimen y, consiguientemente, es a ella adónde vuelve su mirada Podemos, pendiente de que no se configure como un espacio exclusivo de IU/UP, en busca de una ubicación que le permita en él cierto protagonismo, pero sin renunciar al espacio reformista. Los factores externos, por lo demás, no se dan solos. A la constatada curva descendente de las encuestas para esta formación, hay que sumarle sus crisis internas, el choque, imposible de ocultar, entre sus líderes, las purgas de cuadros desafectos, la proliferación de gestoras…

Es toda esa compleja realidad la que viene a explicar el cambio en las posiciones de Podemos en relación con IU/UP, la fuerza que a las duras y a las maduras permaneció en el ámbito propositivo de la ruptura, mantuvo su propuesta de clase anticapitalista, no cedió a las modas posmodernas del nuevo populismo ni condicionó sus posturas republicanas, internacionalistas o consecuentemente feministas y antipatriarcales a los cálculos electorales.

La realidad tozuda venía a demostrar a quienes habían tratado de enterrarnos, que seguíamos vivos, que nuestra raíz se afincaba en el suelo de un millón de votos, que no habíamos desaparecido del parlamento y que las encuestas nos reiteraban pronósticos de ascenso sostenido. Lejos quedó, por tanto, el menosprecio y las invectivas con las que se nos caracterizaba como pitufos gruñones, envueltos en nostálgicos y trasnochados trapos con estrellas rojas. Izquierda Unida/Unidad Popular había resistido y, una vez constatado el carácter inexorable de las nuevas elecciones, es Podemos quien se ve en necesidad de cambiar sus propósitos con respecto a IU. Ya nada será igual que antes del 20-D, cuando se pretendía una entrega pacífica de IU y su consiguiente desaparición. Ahora han venido reconociendo a IU como interlocutor, en pie de igualdad entre organizaciones distintas, con trayectorias, programas, ideologías y liderazgos diferentes; y admitiendo como base de negociación lo que antes había sido para Podemos una línea roja infranqueable: la fórmula electoral de coalición.

Todo ello a partir de una estructura partidaria piramidal y muy jerarquizada que, en lo que atañe a Asturias, y pese a algunos movimientos de tanteo, no va a dejar resquicios para ninguna arquitectura de posibles acuerdos por parte de Podemos, distinta de la que pueda convenirse a nivel estatal.

Estrategia y táctica del Partido Comunista: su faceta electoral. Coherencia con los acuerdos anteriores.

El Partido se mantiene coherente con lo que viene siendo su estrategia reiterada. En el ciclo largo: la configuración de un bloque social antagonista para lo que se hace necesaria la acumulación de fuerzas, la movilización social sostenida y el fortalecimiento de su ámbito directo de intervención, IU/UP, así como de su propia estructura partidaria. En lo inmediato, una coalición electoral con programa de mínimos que apueste por la higiene democrática y choque, por tanto, con el continuismo y con el reformismo-maquillaje, cerrando el paso a la paz social y al pacto de Estado, y conservando, en la calle pero incluso dentro de la campaña electoral y del ámbito institucional, su propia personalidad política y su propia propuesta programática de máximos diferenciada.

No se trata, por tanto, de configurar ninguna nueva entidad político-social con Podemos, sino de mantener nuestros instrumentos de intervención y, desde ellos, cerrar un pacto de coalición electoral, en pie de igualdad, que conduzca o bien a un gobierno para el cambio de las medidas más reaccionarias y antipopulares, si la coalición generase un potente efecto multiplicador en el voto y el PSOE, sobrepasado, se aviniese al acuerdo, o bien –lo que ciertamente parece más probable- que permaneciese como una fuerte oposición para resistir, apoyada en la calle, frente a un gobierno o a un acuerdo de legislatura que vinculase al PSOE con el Partido Popular.

De una u otra forma, para los comunistas, la estrategia apunta a la ruptura con el régimen político, pero la táctica, considerando con objetividad la realidad existente, no encuentra en el momento actual posibilidades para el asalto, sino más bien para un asedio instalado en el conflicto social, la movilización y la acumulación de fuerzas para todo lo cual resulta imprescindible el concurso del movimiento obrero.

En esa perspectiva, al Partido le corresponde un papel insoslayable, para cuya práctica le es necesario evitar el aislamiento y, por ende, participar como actor en los empeños unitarios, tanto en el movimiento social como en la confluencia electoral. De otro lado, una coalición electoral que tendrá como base programática sólo los puntos mínimos de coincidencia entre sus partes, necesitará como contrapunto permanente una organización como el Partido para garantizar una lucha ideológica que no está llamada a detenerse (incluida la relacionada con los postulados teóricos de Podemos) y para sostener la perspectiva estratégica de ruptura de régimen y de confrontación de clase con el capitalismo. En ese sentido, el Partido debe permanecer vigilante frente a posibles intentos de hegemonismo que pudieran dibujarse en el seno de la coalición o de cualquier pretensión de situar a ésta, si se diese el sorpasso con respecto al PSOE, como mera fuerza institucional prevaleciente para un pacto de Estado que desde nuestro campo es y seguirá siendo absolutamente rechazable.

El PCA quiere trasladar a la Dirección del PCE y a IU su respaldo a una negociación leal y sincera y, a la vez, con la necesaria firmeza que avalan las últimas encuestas y un escenario político sustancialmente distinto al que se daba en el mes de diciembre, de tal modo que se garanticen los puestos de salida razonablemente correspondientes a IU en las candidaturas de la coalición, el tratamiento de sus siglas en el mismo plano que las de Podemos, fórmulas de participación o intervención de IU en la representación y/o la administración de la coalición, tratando de que no se repitan sorpresas como la actitud por parte de Podemos de cara a la obtención de grupo parlamentario por IU-UP en la pasada legislatura. Por último, el PCA permanecerá atento y actuará en consecuencia también en el inconveniente supuesto de que la coalición no llegara a materializarse.

Es desde esta perspectiva, y no desde ninguna otra, como el PCA afronta el proceso electoral en marcha y la negociación para un acuerdo entre Izquierda Unida y Podemos, tratando de sumar respaldo social para evitar la recomposición política del bloque dominante. Y es en esa perspectiva como el PCA continúa, a día de hoy, al igual que hace ya más de un año, apostando por la confluencia electoral de base programática con otras fuerzas, sin exclusiones, sumando, por tanto, junto a IU y a sus actuales socios en UP, a más actores políticos, incluido Podemos, en unas condiciones que no se dieron antes del 20-D y ahora sí.  A saber:

  • El reconocimiento de IU como interlocutor.
  • La negociación entre fuerzas en pie de igualdad, respetando la identidad de cada cual.
  • El acuerdo sobre la base de un programa con contenidos de izquierda, aunque sea demínimos.
  • Su alcance para el conjunto del Estado.
  • La forma de coalición electoral.
  • La visibilidad pública de cada fuerza coaligada, tanto en la campaña electoral como enel posterior espacio político e institucional que origine.
  • El respeto al propio programa y propio liderazgo de cada fuerza coaligada más allá delo estrictamente acordado como coalición (lo que implicaría que cada fuerza puede llevar a cabo su propia campaña con sus propios contenidos y, posteriormente, actuar en el Parlamento de forma diferenciada).
  • La consulta a las bases como fuente de legitimidad del acuerdo.

Cuestiones, todas ellas, que configuran explícitamente el “marco” de la pregunta que se formula a las bases de Izquierda Unida y al que la propia pregunta se remite.

No hay duda de que lo más conveniente es efectuar una consulta a las bases de IU con todos los contenidos del acuerdo cerrado, lo que desde el PCA entendemos que debe materializarse a poco que los tiempos técnicamente lo permitan. Ello no obstante, no desvirtúa la pertinencia de la actual consulta para respaldar la negociación misma, anteponiéndose a posibles reservas que cuestionasen su legitimidad.

Es por ello por lo que la Permanente del PCA, en línea con la resolución ya aprobada por el Comité Ejecutivo del PCE, manifiesta su acuerdo con los términos incluidos en la consulta y, desarrollando como considera más convincente y eficaz la argumentación al respecto para su propia militancia y para los trabajadores y las capas populares de Asturias, llama al voto favorable en la consulta formulada desde la Presidencia de IU, dentro de las condiciones señaladas, así como a la implicación de todo el Partido tanto en la campaña electoral venidera como en el día después para que avancen sin desnaturalizarse en Asturias y en el conjunto del Estado los objetivos revolucionarios en que consecuentemente fundamenta su posición.

Oviedo, 3 de mayo de 2016.

Si quieres descargarte la resolución en PDF haz click aquí Resolución_Política unitaria del PCA

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Una Europa donde converjan todas las luchas

Crónica de la mesa redonda “Europa como espacio de lucha social y política: estrategia” en el marco de la Semana Republicana 2016

Una Europa donde converjan todas las luchas

La unión hace la fuerza, y para ello se requiere organización a nivel europeo. Este fue el mensaje central de la mesa redonda que tuvo lugar ayer en el Club de Prensa de La Nueva España. El cuarto acto de la Semana Republicana de Oviedo sitúo a Europa en el centro del debate en un evento interesante y lleno de propuestas, donde la guinda del pastel fue el saludo del exministro griego Yanis Varoufakis, que recordó la necesidad de “recuperar el espíritu de las Brigadas Internacionales y de los luchadores antifascistas en la II República española”.

La presentación del acto corrió a cargo del secretario general del PCA, Francisco de Asís Fernández, que hizo hincapié en los valores republicanos, de solidaridad, libertad e igualdad, y la necesidad de avanzar hacia un proceso constituyente a través de una creciente movilización social, también a nivel europeo. “El PCE acaba de aprobar en la primera fase de su XX Congreso, que nuestra estrategia pasa por romper con la Unión Europea” pero durante el camino la apuesta es acrecentar la lucha en la calle con las reivindicaciones sociales y políticas que afectan a todos los pueblos de Europa y al conjunto de la clase trabajadora.

Tras el mensaje de Varoufakis, comenzaron las intervenciones de los ponentes. En primer lugar, Marc Botenga, responsable de temas europeos del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), realizó una introducción analizando dónde estaban las causas que justificaban el modelo de Unión Europea que existe hoy, y puso el foco negativo en las Instituciones y los distintos tratados que han situado a la UE al servicio de los mercados, los bancos y las grandes multinacionales. Botenga dejó claro que la unión de las luchas a nivel europeo es la estrategia a seguir para lograr un cambio real en el continente, y puso como ejemplo las movilizaciones contra el TTIP o el movimiento de los trabajadores portuarios que fue coordinado en distintos países y que lograron paralizar la privatización de los puertos. “Debemos hacer frente común contra las grandes multinacionales, como en el caso de Arcelor Mittal, que el cierre de sus fábricas en toda Europa ya está suponiendo la pérdida de muchos puestos de trabajo y la situación va a empeorar”, aseguró.

El discurso contra la austeridad fue la espina dorsal de la intervención de Laurent Perea, miembro del Consejo Nacional del Partido Comunista Francés (PCF), que describió la situación actual de la UE con una triple crisis: financiera, política y ética. “El Banco Central Europeo está al servicio de los mercados financieros, existe una crisis de confianza política total y se ha perdido todo principio ético con acuerdos como el recién firmado con Turquía respecto a los refugiados”, ha explicado. Como alternativa Perea planteó la necesidad de generar un Fondo Europeo de Desarrollo Social y Ambiental, que reoriente la función del Banco Central Europeo. También consideró de vital importancia, la recuperación de la soberanía de los pueblos de Europa frente a la existencia de un marco único impuesto por las grandes potencias europeas. “La unión debe basarse en la cooperación y la solidaridad entre los pueblos, y no en la competencia entre los distintos países. Para lograrlo creemos un movimiento fuerte social y político organizándonos, a nivel trasnacional, como se organiza el poder capitalista”, concluyó.

El secretario de Relaciones Internacionales de Die Linke (Alemania), Heinz Bierbaum, fue el encargado de concluir las ponencias. Habló de la situación crítica de Europa por el empeoramiento constante de las condiciones de vida de las clases populares, los altos niveles de paro y la precariedad laboral. “Tenemos que fortalecer la Izquierda, frente al auge de la extrema derecha en muchos países de Europa, como en Alemania, donde han instrumentalizado el asunto de los refugiados, cuando en mi país jamás ha sido un problema económico o social la acogida de personas”, argumentó. Bierbaum defendió el Plan B como un espacio para construir una alternativa que busque la democratización de Europa, y también explicó la necesidad de realizar campañas con objetivos concretos como puede ser la lucha contra el fraude y los paraísos fiscales, así como fortalecer la política industrial con inversiones públicas mediante una acción sindical realmente coordinada y más fuerte.

Tras las intervenciones se realizó un pequeño coloquio donde se dejó encima de la mesa, para la reflexión colectiva, cómo lograr fortalecer la dimensión europea mediante la unidad de la izquierda transformadora, no sólo dentro de las Instituciones, sino, y sobre todo, en la movilización social para la defensa de los derechos y libertades.

 

 

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Pactos y alianzas

Tras los resultados del 20D, por primera vez desde la instauración del régimen político del 78, la formación de un gobierno requiere de la participación de más de dos actores. Las dificultades para alcanzar acuerdos entre las distintas fuerzas parlamentarias, está haciendo que cada vez se vea como una posibilidad más cercana una nueva convocatoria de elecciones. Sin embargo, no existe garantía alguna de que éstas alumbren unos resultados sustancialmente diferentes.11181803_10156069772305384_4305964877507071120_n (1)

Las pasadas elecciones, sin embargo, han evidenciado la existencia de una mayoría electoral deseosa de poner fin a una época de deterioro de las condiciones de vida de la mayoría social por parte del gobierno del Partido Popular. De esta forma, parece que la única opción para desatascar la actual situación institucional, sin alejarse demasiado de la voluntad del pueblo, es llegar a un acuerdo de mínimos entre todas aquellas fuerzas autodefinidas como progresistas o de izquierdas, dispuestas a cerrarle el paso a un nuevo gobierno de Rajoy y a derogar las leyes más retrogradas promulgadas en los últimos años, así como a elaborar y desarrollar una agenda social que mejore las precarias condiciones de vida de los españoles. De alcanzarse este acuerdo, basado en un programa claro y no en personalismos, habría razones suficientes para votar favorablemente la investidura de dicho gobierno.

Así todo, IU-UP, cuyo proyecto a largo plazo -la ruptura democrática a través de un proceso constituyente- difiere del de cualquiera de sus posibles interlocutores, no debería formar parte de ese nuevo gobierno para evitar bendecir un cambio superestructural que no viene acompañado de modificación alguna en la estructura económica y laboral del país.

Sin embargo, los pactos postelectorales no agotan el debate que debe darse en nuestra organización acerca de la política de alianzas. En los últimos años se ha abierto en el seno de nuestro partido un debate de mucho más calado: el de las alianzas a medio y largo plazo con otras fuerzas y movimientos políticos y sociales. A nadie se le escapa que la convocatoria de un congreso extraordinario, para el próximo 9 de abril, tiene mucho que ver con esto y que, por lo tanto, los acuerdos que se alcancen en el XX Congreso serán especialmente trascendentales para el futuro de nuestra organización. Lo que de forma implícita se va a debatir en este cónclave es la utilidad del PCE; es decir, la necesidad de la pervivencia de la única fuerza política de carácter estatal que ha mantenido viva la antorcha de la lucha de clases en los últimos 40 años. Ante esta situación, los militantes de base no podemos afrontar el XX Congreso como un trámite orgánico más. Es demasiado lo que nos jugamos. Ante esto, solo cabe alzar la voz para convencer a los ingenuos y denunciar a los oportunistas.

Como a Silvio Rodríguez, nos vienen a convidar a que no perdamos, nos vienen a convidar a indefinirnos… Es tentador convencerse de que las ideas que llevamos décadas defendiendo han sido de golpe asumidas por millones de personas y que por fin, disolución en una organización mayor mediante, podemos asaltar los cielos. Es tentador, pero ingenuo. Los comunistas debemos trabajar por la confluencia con todos aquellos que puedan ser, para determinados menesteres, nuestros compañeros de viaje. Pero siempre desde el compromiso y lealtad con nuestra trayectoria y desde la apuesta inequívoca por el Partido Comunista de España como instrumento necesario para la transformación social. De un partido que prioriza la movilización social al éxito electoral, que reconoce la lucha de clases como el motor de la historia, cuyas ideas no cambian para abarcar más nichos electorales y cuyo fin último es poner fin a la explotación del hombre por el hombre. No vaya a ser que por buscar compañeros de viaje, vayamos a renunciar a llegar a nuestro destino.

Alejandro Farpón 

Maestro de enseñanza primaria y Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias en Gijón