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Sobre la violencia contra las mujeres

Llevamos, en lo que va de año, 40 mujeres asesinadas por su pareja o expareja, y 8 niños, estos asesinados para hacer daño a sus madres…

Estamos asistiendo a una macabra plaga, es imprescindible que las Administraciones pongan en activo todo lo necesario y es nuestra obligación colaborar hasta exterminar las causas que favorecen dicha plaga y a los actores que hacen posible su existencia.

Seguidamente añado la Carta de una mujer amiga:

!!!NO!!!. No necesito que me cuides, ni que te pases el día pendiente de mi. No necesito que me digas a cada momento lo linda que soy o lo bien que hago las cosas. No necesito que me protejas y mucho menos que me defiendas. No necesito que me enseñes a vestirme o comportarme. No necesito que limites mi entorno ni que me digas con quien puedo relacionarme. No necesito que me digas para que soy apta o a qué debo dedicarme. No necesito que controles mi maternidad y mucho menos que decidas cuando y cuantos hijos debo tener.
!!!NO!!! . No quiero que me piropees en la calle si no me conoces. No quiero que me silbes. No quiero que te roces a mí y para nada quiero que me sobes. Y por nada quiero que me violes, ni tan siquiera previo pago.
!!!NO!!!. No quiero que me menosprecies, ni que me vejes, no quiero que me insultes, ni que me pegues, y !!! NO !!! No quiero que me mates!!!
Porque soy libre como mujer y tan solo quiero hombres libres a mi lado!!!

 

Andrés Huerta Suárez.

Responsable del Partido Comunista de Asturias (PCA) en Villaviciosa

Villaviciosa, a 24 de Noviembre de 2017

 

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El referéndum en IU de Asturias: los vértigos de la democracia

No ha sido escaso el ruido desatado en torno al referéndum de Izquierda Unida de Asturias (IUA). Como suele suceder en estos lances, todo el mundo intenta aprovecharse de sus resultados. Algunos cantan victoria por el apabullante resultado del y entienden por ello legitimada su pretensión de exigir cambios drásticos e inmediatos. Otros niegan cualquier validez al resultado por haber sido la participación inferior al 50% y, emulando a Calcas, el homérico adivino de males, pronostican graves quebrantos en IUA, inminentes rupturas con el ámbito federal y temibles recomposiciones de la caspa para torpedear los idílicos frescores confluyentes que soplan desde otros territorios. No tienen razón. Los unos, porque la legítima apuesta por ampliar la pluralidad en la Dirección de IUA no proviene del referéndum, sino de la última Asamblea, y habrá que retomar ese camino con mesura, sin intransigencias y con el objetivo de respetar y asumir la representatividad real, no de desnaturalizarla. Los otros, porque confunden la razón jurídica del artículo 55 de los Estatutos de IUA con la razón política de un resultado inequívoco y abrumador (94,6% del SÍ).

Es verdad que, estatutariamente, el resultado no es vinculante, pero habría que estar ciego para no reconocer su innegable significación. Es tendencioso, por tanto, hablar de invalidez y bastante estúpido pretender que haya triunfado la abstención, no como indolencia espontánea, sino como opción deliberada. Flaco favor hacen a las convicciones de las que ellos mismos alardean, aquéllos que tratan de deslegitimar el resultado por la tasa de participación (45,14%), en una sola jornada (presencial y por correspondencia). Otras consultas y votaciones fueron las que fueron y son conocidas (sobre coalición con Podemos, durante tres días y voto además por internet, menos del 33%, la segunda vez. En las Primarias a la Coordinación de IU Federal 40,2%. En los Documentos para la XI Asamblea 15% aprox. de participación). Por tanto, tal parece que algunos fueran a darle la razón ahora a Tasio Oliver, de Izquierda Abierta, cuando entendía la escasa participación en aquellas votaciones como un toque de atención a la dirección… que no genera ni con su línea política ni con los procesos que emprende la atención de las bases (¡Maldita hemeroteca!). No caigamos, por tanto, en la torpeza de desacreditar otras consultas que forman parte ya de nuestra historia.

Habrá que entender que en los últimos años ha sobrevenido una auténtica catarata de novedades funcionales que, para bien o para mal, desbordan la capacidad de las organizaciones y todavía están lejos de asumirse por una militancia no habituada (primarias, voto telemático, etc).

Por otra parte, y volviendo al referéndum que nos ocupa, hay que señalar que la pregunta objeto de consulta, una vez aprobada por la Dirección de IUA, ya no es patrimonio exclusivo de sus proponentes, sino que pertenece a toda la organización. Por eso es recomendable un esfuerzo de mesura y sensatez antes de hablar de victorias, derrotas, peligros y catástrofes. Bien hizo nuestro Coordinador General, Ramón Argüelles, al respaldar el con su firma y su voto, demostrando con ello su sensibilidad y su cercanía a la mayoría de la organización.

Hay que señalar también que la pregunta decía lo que decía y no lo que a cada cual se le ocurra interpretar. El voto afirmativo no echa abajo una política de alianzas, pero tampoco supone una apuesta confusa en la que todo cabe. Se trataba de una pregunta flexible que deja expeditas las vías convergentes a la vez que las enmarca en unos umbrales definidos: presencia e identidad.

Por eso, desde el PCA defendimos abiertamente el . Por eso, quienes llamaron al NO, que también los hubo, no se impusieron ni en su territorio. Por eso, pasada la consulta, como Secretario General del PCA, respaldo sin reservas el comunicado emitido por IUA y en concreto las expresiones de su Secretario de Elaboración, Programas y Participación. Por eso creo que en IUA se ha hecho un esfuerzo democrático y participativo de forma presencial y en tiempo muy medido con un resultado positivo para IU en su conjunto, al reafirmar nuestra personalidad política de Izquierda y de lucha. Por eso, desde el PCA seguiremos trabajando en IU, sin ninguna servidumbre y defendiendo en cada ocasión lo que estimemos justo, convencidos de que también esa lucha, para decirlo con palabras propagadas por Silvio Rodríguez, para nosotros es un vértigo y no una carrera.

Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo

Secretario General del PCA

Publicado el 8/07/2017 en La Nueva España 

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Pablo Huerga Melcón, un patriota de Partido

[Artículo que forma parte del especial dedicado al profesor y filósofo, Pablo Huerga Melcón, en el 20 aniversario de la publicación de “La ciencia en la encrucijada” y publicado en la revista Neville.es]

 

“Sólo la revolución puede superar el antagonismo de clases y por tanto la falsa conciencia. Y sólo en esta nueva situación de igualdad el hombre vivirá verdaderamente como hombre. Este cambio revolucionario permitirá por fin un conocimiento verdadero de las cosas y la justicia social. La revolución, por lo tanto, viene a sustituir aquí al famoso método de conocimiento que debía seguirse individualmente. Porque si las condiciones sociales determinan la conciencia, la conciencia dejará de ser falsa cuando esas condiciones sociales no respondan a intereses particulares. Cosa solamente posible cuando se realice la revolución”

La revolución como reforma del entendimiento

Pablo Huerga Melcón

Es probable que la elección de este titular para una nota en torno a la vertiente política de Pablo Huerga Melcón pueda resultar a muchos escandalosa y tendenciosa. Es normal en tiempos de nueva política, de postverdad y de triunfo de la postmodernidad.

Dicho escándalo no puede más que derivarse de una lectura peyorativa de lo que históricamente se ha denominado como espíritu de Partido. Desde estas perspectivas los partidos políticos representarían organizaciones minoritarias de tipo sectario e intrínsecamente perversas, por usar la fórmula acuñada por el Papa Pio XII para definir al comunismo. Así, el espíritu de Partido sería la negación de la razón humana y quienes lo padecen, enajenados por su partidismo, carentes de cualquier tipo de convicción.

Lenin fue el primer marxista en articular filosóficamente el concepto de partidismo (partijnost en sus Cuadernos Filosóficos) partiendo del hecho de que la sociedad actual está dividida en clases antagónicas, la filosofía que en ella se genera, lo mismo que toda la ideología, no puede no tener espíritu de partido: refleja los intereses de la clase dominante y está al servicio de la misma.

 Para Pablo Huerga la filosofía marxista es “la elaboración más consciente de una filosofía materialista, es último ideal universal, con todos los problemas que nos ha enseñado y obligado a plantear, que pide a gritos su superación, -pero en el sentido hegeliano-, superación e incorporación; porque sus ideales son evidentemente, y lo seguirán siendo, los ideales de cualquier persona consciente, moral”[1]. Es en este sentido gramsciano en el que Huerga hace gala de un patriotismo de Partido (comunista), por la función de intelectual colectivo que el Partido puede desempeñar en la transformación de la sociedad desde la lucha por la hegemonía política, moral y cultural. Huerga analiza despiadadamente los problemas de nuestro presente con el objetivo de romper con la camisa de fuerza que parecen habernos impuesto sistemáticamente los conglomerados informativos y “los arribistas que han medrado a la sombra de la raída democracia actual y que conforman los partidos políticos hegemónicos, y la casta aristocrática que los algodona”.

Reivindicar el análisis político y la filosofía marxista y militante de Pablo Huerga es reivindicar un racionalismo constituido a lomos de los fenómenos del presente. Una racionalidad construida sobre las ciencias del presente frente al irracionalismo. Un materialismo que en su ejercicio filosófico y político niega la idea de que la coexistencia pacífica pueda trasladarse de la esfera de la política al terreno ideológico. Sus tesis refutan desde el marxismo con sólidos argumentos la ideología política dominante, pero también la de una izquierda divagante entregada a aventuras indentitarias y armonistas. La filosofía política de Huerga es ante todo una filosofía crítica y dialéctica, en el que la verdad del materialismo reside en su capacidad para dar cuenta del resto de alternativas teóricas, imponiéndose como única alternativa posible en tanto que las demás aparecen negadas, y asumiendo la lucha por la justicia social, la igualdad y el socialismo, el control democrático del Estado sobre principios cívicos inalienables.

No nos cabe duda que Pablo Huerga forma parte de un reducido número de intelectuales comunistas históricamente ligados al PCE junto a Faustino Cordón, Mariano Hormigón, Elena Ausejo, Carlos París, Wenceslao Roces, José María Laso o Francisco Erice, cuyo trabajo y magisterio ha sido y es fundamental en la lucha por la hegemonía política y la construcción de “un horizonte socialista, el único posible para albergar a la humanidad del futuro”

[1] La revolución como reforma del entendimiento 

 

Carlos González Penalva

Miembro de la Comisión Permanente del PCA y Secretario de Comunicación de IU Xixón

 

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Haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad

Hagamos un poco de historia. Las recetas neoliberales como salida a la crisis iniciada a finales de la primera década de este siglo, cargaban sobre nuestras espaldas los costes de una crisis económica de la que no habíamos sido responsables. Las reformas laborales, los recortes en materia de sanidad, educación, pensiones y servicios sociales, así como un paro estructural galopante y en aumento, ahogaban cualquier posibilidad de vivir dignamente en nuestro país.

Ante esa situación, el 22 de marzo de 2014 confluían en Madrid un abultado número personas sin afiliación, plataformas, asociaciones, mareas, sindicatos y organizaciones políticas bajo el lema de la dignidad. Una multitud -alrededor de dos millones de personas- decidida a pelear de forma colectiva por un cambio económico, social y político, inundaba las calles de la capital. La desesperación y el hastío del pueblo trabajador se transformaba en rabia organizada y, por tanto, en una importante palanca de transformación social. Decía Mario Benedetti que no es fácil saber cuál es el camino que nos lleva hasta el mar de la utopía sin contar con la lámpara de un guía surgido en algún cruce del destino.

Pues bien, recuerdo aquí al poeta porque la mayor movilización de la historia de este país desde la transición política española, nos servía de guía y venía a confirmar la posibilidad de construir un espacio de contrapoder social y político. Un espacio alejado de los cantos de sirena de la “izquierda” posibilista e institucionalizada y de todos aquellos intelectuales de gabinete que apostaban por el fin de la cuestión de clase y propugnaban el comienzo de una “revolución ciudadanista” contra las élites políticas. “Se equivocó la paloma, se equivocaba”, como así decía nuestro Rafael Alberti; se había hecho una lectura correcta del momento y quedaba claro que la batalla no sólo era esa.

Este movimiento surgido de aquella movilización, y en cuyo corazón latía un profundo malestar de la clase trabajadora, era capaz de integrar todas las contradicciones presentes en el sistema y, por tanto, de conectar con todas las expresiones organizadas de contestación derivadas de aquellas. En conclusión, le daba la espalda a ese discurso que intentaba desmovilizar y situar el conflicto en otros escenarios que no eran prioritarios y, quedaba patente, que la lucha trascendía a una simple pugna por democratizar las instituciones del Estado. Nuestra patria digna era, es y será siempre la patria sin fronteras de la clase obrera.

Un año más tarde, en 2015, un movimiento más maduro y con mayor implantación en el conjunto del territorio español, volvía a llenar las calles de Madrid el 21 de marzo. Por mucho que la derecha gobernante hablase de recuperación y brotes verdes, la situación continuaba siendo prácticamente la misma y, los motivos para la movilización, seguían estando más que justificados.

Hoy, dos años más tarde, y habiendo atravesado no pocas dificultades, las marchas de la dignidad seguimos en las calles. Aquella consigna de “Pan, trabajo, techo y dignidad”, es hoy más actual que nunca: Pan para todas aquellas personas que siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza; trabajo para todos esos millones de personas que cada día envejecen en la cola del paro; techo para toda esa gente que es injustamente desahuciada de sus casas; y dignidad para todo un pueblo que ha dicho basta y apuesta por algo tan simple como la vida.

Además, en esta ocasión, con motivo de la gran manifestación que tuvo lugar el 27 de mayo, le hemos sumado la igualdad. La igualdad como un eje transversal a todo lo demás, ya que no entendemos un cambio social sin una apuesta radical por el feminismo. Ya saben ustedes, la revolución será feminista o no será, y qué demonios, “las marchas”, como así las solemos llamar coloquialmente, están en femenino.

El movimiento 22M y su espíritu de lucha no sólo siguen vigentes por la justicia de sus reivindicaciones, sino porque además nos han enseñado que la unidad popular sólo se construye desde la base. Nadie le pide el carné a nadie, pero todo el mundo respeta la identidad política e ideológica de cada uno sin renuncias ni genuflexiones vergonzantes hacia nadie. Más allá de los diseños cupulares para presentarse a las elecciones, es ahí donde ha estado la clave de la unidad y en dónde radica el éxito de las marchas. Antonio Machado escribía en los “proverbios y cantares” de su magna obra Campos de Castilla: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Pues ahí seguiremos nosotros, haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad.

José Enrique Fernández González

Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias

Publicado en el número 3 de la revista de pensamiento crítico de Izquierda Unida de Oviedo “En Red”

¡La Salud del Planeta, es nuestra propia salud!

Villaviciosa no es un Concejo que se le pueda considerar productor de elementos contaminantes que actúen de un modo destacado en el deterioro del medio ambiente. Se podría decir que Villaviciosa aporta más beneficios, que perjuicios, a la Salud del Planeta, aunque esto no debe utilizarse como disculpa para relajarse y obviar lo pendiente o los nuevos retos que haya que afrontar. Siempre es posible mejorar la situación presente, y afrontar nuevas metas, si pone voluntad en ello.Villaviciosa

 

Voy hacer dos propuesta, sobre una de ellas, ya he comentado en otras ocasiones, pero como el problema persiste, insistiré sobre el tema, me refiero a las plantas invasoras –el Plumero de la Pampa, entre ellas- que invaden generosamente al Concejo de Villaviciosa a causa de su excelente ecosistema (playas, dunas, marismas, etc.) que favorece la implantación de este tipo de plantas, que está cambiando negativamente la flora autóctona.

 

La segunda propuesta, consta de dos apartados, uno de ellos, la necesaria  ampliación de puntos de recogida de vidrio y cartón; el segundo, con la recogida selectiva de residuos orgánicos que posteriormente se convierten en compost de calidad, cuyo modelo experimentó COGERSA, en el barrio de Polígono de Gijón, con resultados satisfactorios. No estaría demás que Villaviciosa se interesara por la aplicación del método de selección de masa orgánica, iniciando el Ayuntamiento las gestiones necesarias para su pronta aplicación.

 

Seguro que las propuestas realizadas no abarcan todo lo que se debería hacer por la conservación y mejora de medio ambiente, el camino a recorrer es muy largo, y necesita las ideas y colaboración de todos.

 

¡La Salud del Planeta, es nuestra propia salud!

 

Andrés Huerta, Secretario del PCA en Villaviciosa.

 

 

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Pascual Serrano: “¿Quién decide el código ético de Telecinco? pues está claro, Berlusconi.”

Pascual Serrano, valenciano de nacimiento, es un periodista del mundo, gracias a sus viajes por América Latina, Iraq, Gaza o Líbano, entre muchos otros lugares. Es un Analista indispensable de la relación entre el poder y los medios de comunicación como así lo demuestra en sus libros, convirtiendo a estos, en manuales de ética periodística que nos quitan a todos/as las vendas de los ojos. De espíritu crítico y con las ideas claras, en 1996 fundó, junto con otros periodistas, la publicación digital Rebelión.org , y trabajó entre 2006 y 2007 en Telesur, un contrapoder mediático en América Latina. Es un escritor incansable, colabora con publicaciones como El Diario o Le Monde Diplomatique, coordina una colección de libros en la editorial Akal, y es miembro del Consejo de Redacción de la revista “El Jueves”. Pascual Serrano es un firme defensor del periodismo libre y la democratización de los medios, uno de los imprescindibles para cambiar el poder de bando en el mundo de comunicación.

Empecemos hablando de tu profesión ¿Cuál es la situación del periodismo actualmente en España?

Como terminaba uno de mis libros, el de “La Prensa ha muerto, ¡viva la prensa!”, vivimos en un momento en el que se puede llegar a un periodismo desastroso y hundido o a una situación de esperanza y un momento histórico en el que se puede relanzar el periodismo.

Creo que estamos en un cambio de época en la que la crisis, mira por donde, ha mostrado el modelo antiguo de comunicación que dependía de grandes accionistas e inversores y prácticamente gratuito, no funciona. Además no era un periodismo decente y honesto, sino que se fundamentaba en los intereses económicos de esos accionistas. Y en este contexto, surge la oportunidad de un periodismo diferente, cooperativo y colaborativo, que verdaderamente escuche a la ciudadanía.

¿En qué se diferencian estos nuevos medios a los que denominas en tus libros prensa libre ?

Este nuevo periodismo busca poner fin al “periodismo de rebaño” donde todos los periodistas buscan las mismas noticias. Además, las diferencias salariales entre los jefes y los becarios dentro de las plantillas no son inmensas como en los medios tradicionales. Todo esto supone una esperanza aunque aun hay muchas incertidumbres porque los periodistas siguen cobrando sueldos muy bajos y también hay que cambiar los hábitos ciudadanos, ya que la ciudadanía tiene que entender que el periodismo no es gratuito y los trabajadores de los medios también tienen que comer, y estos nuevos medios deben financiarse de otra manera que no sea con El Corte Inglés o los préstamos bancarios.

Hablando del cambio en los hábitos en esta nueva etapa, ¿qué han supuesto las redes sociales en el mundo de la información?

Han supuesto luces y sombras. Han permitido que todas las personas pueden ser un poco periodistas y difundir información y noticias; dicho esto, a su vez, buscando las sombras, yo diría que las redes sociales lo que han logrado no es democratizar la información sino democratizar la desinformación. También este nuevo modelo frivoliza la información y se queda en la superficialidad, ya que no tenemos textos largos y reflexivos. Esto es un juego que sólo beneficia al establishment porque el pensamiento crítico requiere mecanismos más elaborados.

Por otro lado, como elemento positivo, es cierto que las redes sociales han supuesto una ruptura con el oligopolio; ya todos podemos recibir noticias por Internet, gracias al abaratamiento de la tecnología de la comunicación, como por ejemplo imágenes y vídeos de los indígenas reprimidos por Endesa en Chile. Esto antes era muy caro.

Estableces en tus libros tres maneras de financiar un medio de comunicación: a través de empresas y grandes inversores; a través del Estado; a través de la ciudadanía. ¿Lograr que los ciudadanos/as colaboren en potenciar una prensa libre es el gran reto actual?

La gente, como decía antes, tiene que entender que cuando estamos hablando del acceso libre a la información no estamos hablando de que la información sea gratuita. Es decir, cuando decimos que la sanidad y la educación son universales es porque hemos resuelto quién va a pagar a los médicos y los profesores, y quién va a hacer escuelas y hospitales. El encargado de esto es el Estado social. Pues en el periodismo ocurre algo similar, tenemos que entender que el Mercado no presta un servicio que garantice el derecho a la información, necesitamos una financiación para pagarle un sueldo a los profesionales si queremos que cubran ese servicio; que hay que pagarles un billete de avión a Siria, por ejemplo, para que nos cuente lo que pasa allí. Es decir, el ciudadano debe entender eso, que tenemos que pensar quién va a resolver esos gastos que genera el derecho a la información. A cambio, ese periodismo debe ser más colaborativo, más participativo, debe escuchar a los ciudadanos y tener una contabilidad transparente.

¿Es la objetividad un mito en el periodismo?

Evidentemente la objetividad y la neutralidad, no existen. El estudiante de periodismo ya lo percibe en la facultad, pero quizá al ciudadano haya que explicárselo. El ejemplo más elocuente es por ejemplo cuando un periódico decide si en la portada de mañana va a poner los Oscar de Hollywood o va a poner el Informe de Amnistía Internacional, ahí ya se está aplicando un sesgo. Es decir, la mera selección de las noticias ya supone aplicar un sesgo editorial que rompe con la imparcialidad. Los grandes medios utilizan el mito de la objetividad como un mecanismo para la manipulación, vendiendo sus noticias como “información neutral e imparcial” e intentando disimular su ideología. Esta es la trampa del periodismo moderno y es para lo que los ciudadanos deben estar vacunados e inmunizados.

¿Y la autocensura del periodista? ¿Existe realmente?

Yo creo que sí que existe pero hay que explicar el porqué. Para empezar, el discurso que apela a los códigos deontológicos y éticos de los periodistas en el capitalismo es una farsa y es una mentira. El único código deontológico que hay en esta estructura de mercado es que lo que tú hagas le guste a tu jefe para mañana poder volver a trabajar. Ese es el único código deontológico al que el periodista está sometido en un medio tradicional, y eso es lo triste. Es decir, ¿quién decide el código ético de Telecinco? pues está claro, Berlusconi.

 Vayámonos ahora a América Latina. En tu último libro, “Medios democráticos: Una revolución pendiente en la comunicación”, hablas de los procesos de democratización de los medios que se están dando allí desde hace unos años en distintos países, ¿qué proceso diferente se ha dado para llegar a esto?

Yo creo que la diferencia fundamental está en que allí el debate está en la calle. Hay una ciudadanía que tiene la percepción de que los poderes públicos le tienen que garantizar el derecho a conocer lo que pasa, el derecho a la veracidad y a la pluralidad. Se han dado cuenta que la excusa de la libertad de expresión no es una justificación para que un oligopolio tenga el control de todo lo que se difunde y todo lo que se informa. Aquí en cambio, no. Aquí seguimos creyéndonos ese mito de la libertad de expresión que está siendo utilizado y pervertido por un grupo de empresas para mantener su control, y nadie se está planteando que no se pueda mentir y se miente en los medios todos los días con absoluta impunidad, ese debate no se está teniendo aquí.

¿Puedes ponerme algún ejemplo de lo que está suponiendo esa democratización de los medios latinoamericanos?

Fundamentalmente hay una norma, que es la más estandarizada, que es el reparto de tres tercios de las licencias de radiotelevisión. Países como Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador o Venezuela, han establecido que en el reparto de las licencias haya un tercio para el Estado, es decir para los medios públicos; un tercio para las empresas privadas, y un tercio para la sociedad organizada, radios y televisiones comunitarias, que aquí podemos llamar radios o televisiones libres. Es una medida muy lógica que deja en evidencia la falta de democratización de los medios en España, ya que aquí la ley audiovisual establece que las radios y teles sin ánimo de lucro no pueden facturar más de 100.000 euros/anuales (tv) o 50.000 (radios). Esto supone que por ley hacen a estos medios más pobres y precarios, porque con esas facturaciones no se pueden pagar sueldos a todos los trabajadores necesarios.

 

¿Alguna otra medida concreta en alguno de los países que están realizando este proceso en los medios de comunicación?

En Ecuador se ha establecido en su Constitución, y en Venezuela a través de una ley, que los grandes grupos financieros y bancarios no pueden ser accionistas de grandes medios de comunicación, al igual que tampoco los políticos o la Iglesia. Por tanto, plantean que los grandes lobbies de poder no pueden ser dueños de los medios porque esto alteraría la pluralidad y la veracidad del derecho a la información. Esto también supone un contraste clamoroso con España, porque la presencia bancaria es fundamental en la financiación de los medios como accionistas o como acreedores.

Hay muchos ejemplos que describo en el libro, como las medidas contra la información racista y xenófoba, que se han puesto en marcha en Bolivia; medidas de responsabilidad social que se han establecido en Venezuela que obliga a los medios a poner la fecha en las imágenes de archivo para evitar la manipulación; que no se pueda mentir ni engañar como se ha establecido en Ecuador… Es decir, muchas medidas que protegen la veracidad informativa.

 

Fuera de esos países, ¿existe o no existe guerra mediática a nivel internacional contra gobiernos como el Venezolano?

Sin duda existe una guerra mediática, porque vivimos en un tiempo en el que no se puede dar un golpe de estado tradicional mediante el ejército pero en cambio se puede hacer todo, siempre y cuando te ganes a la opinión pública. Es decir, se trata de conseguir ese estado de opinión fuera del país, y presentarlos ante toda la comunidad internacional como dictaduras o gobiernos agresores a los derechos humanos. El desequilibrio es tremendo y además insultante, cuando vemos que en nuestro país todos los días se habla de Venezuela o Bolivia y nunca se habla de Marruecos, Arabia Saudí o Perú. Hay lo que yo llamo, una campaña de “silencio – portada” , silencio con las dictaduras reales violadoras de derechos humanos por ser de la simpatía del poder político y económico, mientras que por otro lado, las portadas y la agresión mediática es para aquellos que no son de la simpatía de ese establishment.

En definitiva, está claro que uno siempre puede encontrar un detenido o golpeado en una comisaría de cualquier país, ahora tú decides si ese detenido lo buscas en una comisaría de Euskadi o lo buscas en una comisaría de Caracas.

Existen otros asuntos que entran y salen de la agenda mediática con un criterio que se aleja de la demanda social, es el caso de los refugiados y las posiciones de la Unión Europea, ¿qué opinas de cómo se ha enfocado todo esto a nivel mediático?

Los mecanismos de manipulación son múltiples: la mentira, el silencio, la falta de contexto, el sesgo en las fuentes… y además se pueden combinar todas. En este caso, no se puede mentir, porque no se puede negar que hay refugiados, pero en cambio sí que puedes omitir determinadas informaciones o imágenes que puedan resultar inapropiadas desde el punto de vista político. Y sobre todo se evita indagar en alternativas para los refugiados, en las razones que les han llevado hasta esta situación, y esto logra que la opinión pública no tenga una salida para posicionarse en contra de las medidas actuales.

Otro asunto que ha sido bastante silenciado por los medios es la negociación del TTIP o Tratado de Libre comercio entre la UE y EEUU, incluso a pesar de las filtraciones de Greenpeace…

Con este tema ha vuelto a suceder algo que ya hemos visto antes, los medios de comunicación se convierten, más que en facilitadores de información, en filtradores de información. Son los interceptadores. Lo que ha sucedido con la últimas grandes filtraciones, como los cables de Wikileaks, los papeles Panamá o la información sobre el TTIP de Greenpeace, es que se han enviado a los grandes medios y, sobre todo en este último caso, no han puesto todas las herramientas necesarias para traducir y crear información elaborada a partir de la filtración. Se han quedado con cuatro cosas. Esto demuestra que los grandes medios no están cumpliendo la función social de informadores: no investigan, no buscan, no contextualizan, y cuando tienen toda la información no la preparan para presentarla adecuadamente. Evidentemente, esto es debido a que en última instancia, detrás de esos medios hay intereses económicos y empresariales a los que no les interesa la verdad.

En los últimos tiempos la corrupción ha ocupado muchas portadas, ¿crees que la sociedad se ha acostumbrado y está inmunizada a la corrupción?

La corrupción está todos los días en la prensa por varias razones. Primero porque no se puede ocultar cuando ya ha salido en algunos medios. En segundo lugar, porque se centra sobre todo en los partidos políticos y a otros les puede interesar sacarlo a la luz, pero no afecta a la estructura del sistema. Esto es importante, nadie habla de la relación entre la privatización de servicios y la corrupción, en cambio si te paras a pensar, prácticamente el 90% de la corrupción se acabaría con empresas públicas. La corrupción está en la privatización del servicio de basuras, del agua, de organización de eventos, construcción de carreteras… En definitiva, incluso cuando parece que el periodismo hace crítica y está sacando a la luz cosas oscuras, en el fondo está dentro de unos márgenes muy limitados que no afectan a la propia estructura del sistema.

Respecto a la Ley Mordaza, ¿cómo afecta al periodismo libre, al acceso a la información y a la libertad de expresión?

Afecta de múltiples formas. Desde los mecanismos de vigilancia cuando navegas por internet hasta no poder grabar a unos policías con tu móvil en una movilización donde está habiendo agresiones policiales. Esa recogida del testimonio y su difusión por redes es fundamental para que luego el periodismo no las pueda callar. Y luego, están los mecanismos con los que se interviene en el ciudadano que hace un tuit y ya lo catalogan como terrorista, o a los que les ponen una multa por una canción, una obra de teatro o por llevar un bolso.

No querría pasar sin preguntarte qué opinión te merece la convergencia entre Podemos e Izquierda Unida para estas elecciones generales del 26 de junio. Y por otro lado, ¿crees que realmente se ha espectacularizado la política en los últimos tiempos?

Empezando por lo último, yo creo que sí se ha espectacularizado la política y es un problema. Me parece triste esa romería de candidatos haciendo payasadas en las televisiones. Yo echo de menos esa escena en un programa de televisión en la que está Julio Anguita y la presentadora le va a sacar a bailar y Anguita le dice humildemente que él no va a bailar porque él ha ido allí a hacer una entrevista. Entonces había unos elementos de dignificación de la política que se están acabando, ahora tienes a los políticos bailando con los presentadores, dejándose entrevistar por un muñeco, disfrazándose… yo creo que ese circo es una aberración de la sociedad-espectáculo, como diría Guy Debord. Lo grave no es que los políticos entren en este juego, lo grave es que a lo mejor no tenían más remedio que entrar.

En cuanto a la confluencia, creo que hay una razón técnica de la que no nos podemos avergonzar, se trata de un motivo importante, y es que una miserable ley electoral muy injusta convierte en razonable confluir diferentes opciones en una misma lista, no para lograr sumar sino para multiplicar. Esta es una razón táctica, que además incluye que en este acuerdo no se renuncia a la independencia de los diferentes partidos, por tanto todo esto ya lo justifica. Por otro lado, hay una razón yo creo ideológica que quizá no es tangible y solamente es un futurible o un desiderátum, que es lograr que la izquierda esté más unida. Pero bueno, yo me conformo con una confluencia táctica para poder neutralizar la injusticia de un sistema electoral.

 

Para terminar, ¿qué proyectos futuros tienes entre manos y dónde centras tu trabajo actualmente?

Bueno, en este momento lo que más me ocupa es estar en el consejo editorial de El Jueves, mi función es conseguir la información y los contenidos de actualidad para que unos magníficos dibujantes las hagan divertidas. Eso también es una confluencia, yo creo que es una sinergia interesante. Y por otro lado también sigo con mi colección A fondo en Akal, con varios libros que saldrán próximamente.

Mundo Obrero redacción Asturias 

 

¿Es esta la “globalización” que nos prometieron?

No es cierto que se esté trabajando por una verdadera globalización, donde todos los países y naciones estén contemplados en igualdad de condiciones, donde las relaciones entre ellas/os sea de respeto a su soberanía. Donde la diplomacia se coloque en primer lugar y no la guerra como método de solución de conflictos.

Desde el inicio de la llamada “globalización”, el Imperio y sus secuaces demuestran, con sus actos, que el vocablo “globalización” no deja de ser una entelequia usada para enmascarar sus verdaderos objetivos, que no son otros, que el dominio absoluto del Planeta Tierra. Las guerras, las invasiones, las injerencias,…, la forma de relacionarse con otros países nos ejemplifica sus modales, que en nada concuerdan con unas relaciones que respeten la Leyes Internacionales. Desde la prepotencia que les dota la capacidad bélica, imponen sus ilegítimos intereses a los países designados como preferentes para ser intervenidos, de una u otra manera: La invasión, efectuada por sus poderosos ejércitos, es habitual en su manera de proceder como modo de lograr la dominación del territorio y la usurpación de sus riquezas. La intimidación es otra de las variantes utilizadas para revertir situaciones políticas soberanas e independientes del dictado del Imperio, que no son de su agrado.

Tanto Estados Unidos, como Europa, suman cientos de invasiones, ocupaciones e injerencias, en todos y cada uno de los cinco continentes. Quizás a las élites sociales y económicas, todo lo anterior, les haya aportado inmensas riquezas. Seguro que a las demás clases sociales les tocó poner la sangre de muchos de sus hijos y recibir alguna que otra medalla; los pobladores de los países agredidos son premiados con la “civilización” del despojo de su modo de vida, de su lengua, de su cultura, de sus propiedades y de su soberanía.

No hemos aprendido nada de la Historia, seguimos cometiendo los mismos errores de siempre, seguimos apoyando a los Señores de la Guerra, que siempre nos están prometiendo un futuro mejor, que nunca llega. Somos tan ilusos que seguimos creyendo en sus promesas, y, mientras, contemplamos cómo seres humanos, obligados a desplazarse de sus lugares de nacimiento, van perdiendo a sus hijos en tierras y mares lejanos.

Los líderes de los países que conforman el Imperio, “sabedores” de las consecuencias derivadas de sus acciones bélicas, en ocasiones no aciertan en el diagnóstico, y el resultado se les vuelve en contra.  Europa, en su papel de meretriz del Capo Imperial, resuelve el trance de la peor manera posible.

Andrés Huerta Suárez 

Secretario Político del PCA en Villaviciosa

                      

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Pactos y alianzas

Tras los resultados del 20D, por primera vez desde la instauración del régimen político del 78, la formación de un gobierno requiere de la participación de más de dos actores. Las dificultades para alcanzar acuerdos entre las distintas fuerzas parlamentarias, está haciendo que cada vez se vea como una posibilidad más cercana una nueva convocatoria de elecciones. Sin embargo, no existe garantía alguna de que éstas alumbren unos resultados sustancialmente diferentes.11181803_10156069772305384_4305964877507071120_n (1)

Las pasadas elecciones, sin embargo, han evidenciado la existencia de una mayoría electoral deseosa de poner fin a una época de deterioro de las condiciones de vida de la mayoría social por parte del gobierno del Partido Popular. De esta forma, parece que la única opción para desatascar la actual situación institucional, sin alejarse demasiado de la voluntad del pueblo, es llegar a un acuerdo de mínimos entre todas aquellas fuerzas autodefinidas como progresistas o de izquierdas, dispuestas a cerrarle el paso a un nuevo gobierno de Rajoy y a derogar las leyes más retrogradas promulgadas en los últimos años, así como a elaborar y desarrollar una agenda social que mejore las precarias condiciones de vida de los españoles. De alcanzarse este acuerdo, basado en un programa claro y no en personalismos, habría razones suficientes para votar favorablemente la investidura de dicho gobierno.

Así todo, IU-UP, cuyo proyecto a largo plazo -la ruptura democrática a través de un proceso constituyente- difiere del de cualquiera de sus posibles interlocutores, no debería formar parte de ese nuevo gobierno para evitar bendecir un cambio superestructural que no viene acompañado de modificación alguna en la estructura económica y laboral del país.

Sin embargo, los pactos postelectorales no agotan el debate que debe darse en nuestra organización acerca de la política de alianzas. En los últimos años se ha abierto en el seno de nuestro partido un debate de mucho más calado: el de las alianzas a medio y largo plazo con otras fuerzas y movimientos políticos y sociales. A nadie se le escapa que la convocatoria de un congreso extraordinario, para el próximo 9 de abril, tiene mucho que ver con esto y que, por lo tanto, los acuerdos que se alcancen en el XX Congreso serán especialmente trascendentales para el futuro de nuestra organización. Lo que de forma implícita se va a debatir en este cónclave es la utilidad del PCE; es decir, la necesidad de la pervivencia de la única fuerza política de carácter estatal que ha mantenido viva la antorcha de la lucha de clases en los últimos 40 años. Ante esta situación, los militantes de base no podemos afrontar el XX Congreso como un trámite orgánico más. Es demasiado lo que nos jugamos. Ante esto, solo cabe alzar la voz para convencer a los ingenuos y denunciar a los oportunistas.

Como a Silvio Rodríguez, nos vienen a convidar a que no perdamos, nos vienen a convidar a indefinirnos… Es tentador convencerse de que las ideas que llevamos décadas defendiendo han sido de golpe asumidas por millones de personas y que por fin, disolución en una organización mayor mediante, podemos asaltar los cielos. Es tentador, pero ingenuo. Los comunistas debemos trabajar por la confluencia con todos aquellos que puedan ser, para determinados menesteres, nuestros compañeros de viaje. Pero siempre desde el compromiso y lealtad con nuestra trayectoria y desde la apuesta inequívoca por el Partido Comunista de España como instrumento necesario para la transformación social. De un partido que prioriza la movilización social al éxito electoral, que reconoce la lucha de clases como el motor de la historia, cuyas ideas no cambian para abarcar más nichos electorales y cuyo fin último es poner fin a la explotación del hombre por el hombre. No vaya a ser que por buscar compañeros de viaje, vayamos a renunciar a llegar a nuestro destino.

Alejandro Farpón 

Maestro de enseñanza primaria y Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias en Gijón 

Foto: Andrés Nieto Porras
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Comentario de un exprofesor de Villaviciosa: Andrés Huerta Suárez

Hace unos meses me encontré con un antiguo alumno, del cual hacía tiempo que no tenía noticias suyas, ni de cómo le iba en la vida. Después del saludo de rigor, comenzamos a hablar de su situación laboral en la actualidad -tengo que decir, que el muchacho en cuestión, es licenciado en Geología- y de los años transcurridos desde su licenciatura. Comenzó poniendo al corriente de su breve historia laboral: Al poco de terminar la carrera estuve trabajando en una empresa del ramo, es decir, vinculada al estudio de las características del suelo para posibles construcciones en superficie, aguanté como dos años.

Las condiciones laborales dejaban mucho que desear, casi podríamos calificarlas como infrahumanas, realizaba jornadas extenuantes, era utilizado como chofer del Jefe sin compensación alguna y el salario rondaba los 600 euros mensuales. Esas condiciones llegaron a influir en mi estado de ánimo y de salud, acumulé tal grado de ansiedad y desesperación, que comenzó a caerme el pelo dejándome prácticamente calvo. No me quedó más alternativa que abandonar el trabajo y ponerme en manos de los médicos. Por suerte, volví a recuperar el pelo y el aspecto normal.

Esa fue mi primera y única experiencia laboral relacionada con los estudios realizados, a partir de ese trabajo no he logrado otro relacionado con mi profesión de geólogo. Me he dedicado a trabajos varios, con contratos leoninos y sin ninguna esperanza de continuidad.

Foto: Carlos Delgado
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Una pregunta desde Villaviciosa de Asturias: ¿Dónde está el origen de tanta barbarie?

CARTA OPINION DEL LECTOR: Andrés Huerta Suárez

 

Por mucho que me esfuerzo en  buscar  la razón que me explique el ¿porqué? de la muerte del niño aparecido en la playa y la de miles de personas, niños y adultos, que dejan su futuro en el tránsito de las  sendas labradas, por el destino de las riquezas robadas a sus pueblos, hacia los países de la Comunidad Imperial, siempre llego a la misma conclusión: el origen de tanta desgracia se encuentra  en las decisiones tomadas por la Comunidad Imperial, por aquellos que no fueron elegidos; ejecutadas por la OTAN y dirigidas desde el Pentágono.

En el agotador camino por las sendas que les conducen al supuesto “Dorado”, huyendo de  las guerras, el hambre y las miserias que les impusieron los “dueños del Mundo”, – EE.UU y la ramera Europa que se vende por un plato de lentejas-  van dejando, los que alcanzan la meta, retazos de su vida: casas, negocios, familia, amigos… y los menos afortunados: la Vida.  

Se me abren las entrañas de indignación y dolor ante la impotencia que me embarga por carecer de la capacidad necesaria para cambiar las cosas. Espero que la indignación se expanda y llene de voluntad de cambio a las personas de bien, que son la mayoría. Y todas juntas seamos capaces de construir un futuro donde quepamos todos y la avaricia, sea un caso raro.

¿Dónde está esa denominada civilización superior? ¿Acaso, se creen que la civilización es la tecnología? La tecnología es neutral. Quien no es neutral, es quien la utiliza.  

No es casualidad que en los nuevos planes de Educación, en España, se minimicen las humanidades. Necesitan gentes que no piensen, que carezcan de capacidad crítica, y si esto es insuficiente: La Ley Mordaza.

 

Andrés Huerta Suárez

Villaviciosa, Septiembre de 2015