Mujer y lucha obrera
Para que apuntéis en las agendas 👉 el martes 30 de octubre tendremos un coloquio muy interesante sobre “Mujer y lucha obrera” a las 19:00h en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.
Os esperamos. ¡Acude y difunde!
Para que apuntéis en las agendas 👉 el martes 30 de octubre tendremos un coloquio muy interesante sobre “Mujer y lucha obrera” a las 19:00h en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.
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Mundo Obrero: Con el advenimiento de la Segunda República, se instaló en gran parte de la sociedad española la esperanza de un cambio de rumbo en un sentido progresista. ¿Crees que esa idea de esperanza fue también compartida por las mujeres de la época?
Aida Terrón: Para una amplia mayoría de mujeres la llegada de la República no solo supuso una clara esperanza sino un momento en el que se afianzaron unas ideas de avance y de acción con las que ellas se comprometieron claramente. La República constituyó un impulso fundamental para que las mujeres se incorporaran a ciertos espacios de la vida pública, siendo el ámbito educativo en el que más se les dejó implicarse y en donde cumplieron un papel más destacado.
M.O.: ¿Supuso realmente la Segunda República una oportunidad para que las mujeres conquistasen ciertos espacios de la esfera pública que les habían sido negados históricamente?
A.T.: Yo creo que sí, sin duda. Ahora mismo no podría facilitarte datos concretos de afiliación a organizaciones políticas o sindicales, pero está claro que su aparición e implicación en ámbitos vetados anteriormente para ellas fue un hecho incontestable, aunque el porcentaje de participación todavía siguiese siendo muy escaso. Por otro lado, las mujeres se comprometieron no sólo en los escenarios políticos, sino allá donde la República creyó que eran más importantes, que fue en las escuelas y sobre todo en las escuelas rurales, es decir en el ámbito de la educación y sobre todo en el nivel de primaria. De hecho, fueron las maestras y los maestros, pero sobretodo las maestras, quienes jugaron el papel más relevante para luchar contra la influencia de la iglesia católica en la escuela. Los espacios y derechos que la mujer conquista, formalmente al menos, son tremendos si nos atenemos al articulado de la Constitución republicana de 1931.
M.O.: ¿Cómo afrontó la República la situación educativa de aquel momento?
A.T.: El modelo educativo ideado en la Revolución francesa, basado en la organización de un gran sistema educativo nacional que llegase al conjunto de la nación en igualdad de condiciones, y en el que sólo el mérito y la capacidad determinarían el horizonte de escolarización y la posición en la sociedad, es decir basada en una igualdad formal de oportunidades para todos y todas, no había tenía mucho recorrido en España. Enlazando con esto, siempre les explico a mis alumnos que inmediatamente después, el Marxismo teorizó que las clases sociales condicionan y modifican esa supuesta igualdad formal, trastocando esa idea mitificada de la igualdad de oportunidades. Siempre les digo además: “sí, la hija de Botín y yo tenemos los mismos derechos, pero ella y yo no pertenecemos a la misma clase, no tenemos las mismas oportunidades”, y claro, es el Marxismo el que explica que dependiendo de la posición que ocupes en la sociedad en base a la posesión o no de los medios de producción, estás en un lugar u otro de la pirámide social, con unas posibilidades u otras. Por tanto, ¿qué panorama educativo se encontró en la República? En primer lugar un sistema educativo sesgado por la clase social. Los socialistas en 1918 hicieron un informe según el cual el 95% de los alumnos de bachillerato pertenecían a las clases altas ¿vamos a creernos que fue por mérito y por capacidad?, pues yo creo que no. Por tanto, tenemos un sistema educativo que está sesgado por la clase social, por el género y por el ámbito geográfico en el que se vivía. Esos tres elementos condicionaban completamente las posibilidades de cada ciudadano español de acceder a la educación, y esto lo diagnostica muy bien la República. Llopis dijo que la verdadera revolución se hacía en la escuela y los dirigentes del ministerio de instrucción pública republicanos tenían el diagnóstico clarísimo sobre las necesidades educativas que tenía nuestro país. Sabían además otra cosa muy importante, que debían cambiar el concepto de una escuela pública a la que solo accediesen los pobres. En eso nos estamos volviendo a parecer, es algo muy actual, pues hoy cada vez más, las escuelas públicas son escuelas de pobres y para pobres porque le hemos abierto la puerta a la enseñanza concertada. Y esa fue la gran apuesta de la República: tratar de restituir a su sentido prístino la idea de un sistema educativo nacional y meritocrático. En este marco, las mujeres ven que por primera vez pueden acceder a las escuelas, pueden estudiar bachillerato, y con la reforma de los estudios de magisterio las mujeres acceden a los mandos intermedios de los grandes proyectos educativos de la República.
M.O.: ¿Qué cambios se introdujeron para incluir a las mujeres en el sistema educativo?
A.T.: Mirad, hasta 1910, las mujeres en España no podían estudiar, lo único que se aceptaba era que fueran a la escuela, pero ir a la escuela no suponía necesariamente que se asegurase su formación. Las mujeres en España no podían estudiar porque, lo máximo que podían hacer era ir a una escuela que llamamos técnicamente terminal que no conducía a una formación secundaria ni superior, sino que las abocaba hacia la exclusión del sistema y a seguir estancadas en su propia condición de género y clase. En 1910 se regula la posibilidad de que las mujeres estudien bachillerato y vayan a la universidad, lo que hasta entonces sólo era posible con un permiso especial o con un tutor particular; en la universidad hasta se les acompañaba físicamente. Entre el año 1910 y la proclamación de la República se avanza sobre todo en lo que es la enseñanza primaria, hay más escuelas de niñas, pero no así en secundaria y en la enseñanza universitaria en donde hay muy pocos avances. La República, sin embargo, se emplea a fondo en ese aspecto creando institutos femeninos y llegando las mujeres a alcanzar un 32% del alumnado de bachillerato. Desde el primer bienio reformista los cambios fueron brutales. Por primera vez, las mujeres estudiaban en España. Pero además no sólo eso, sino que encontraremos a mujeres en las direcciones escolares y a cargo de los grandes programas de reforma educativa. Justa Freire, por ejemplo, fue una de las maestras encargadas de dirigir todo el proceso de evacuación de los niños de las ciudades bombardeadas y huérfanos de guerra. Las colonias escolares, así como todos los programas de guerra se le van a encargar a mujeres, pero también la dirección de algunos de los grandes grupos escolares que van a servir de modelo para experimentar en España, por parte del gobierno republicano, lo que se entendía como un proyecto pedagógico que nosotros llamamos “escolanovista”, es decir europeo. Ellas son más que ellos, ellas son esas maestras de la República de las que nos habla Mar del Pozo. Son esas mujeres que pasan de ser una ‘maestrita’ a ser directoras de proyectos, asumiendo ese reto como una responsabilidad moral y de compromiso con el Estado. Si hablamos del gremio de maestras, tenemos que decir que la República les da la oportunidad, que confía en ellas.
M.O.: ¿Qué papel jugaron entonces las maestras en la II República, podrías profundizar?
A.T.: Como dijo Manuel Azaña, no se trataba solo de traer la República, sino sobre todo de que se mantuviese en el tiempo. Y para mantenerla en el tiempo, no se podía tener una población analfabeta y aislada, se necesitaba una población alfabetizada y culta; y van a ser las maestras, ya que los maestros preferían no ir a los pueblos, las que se van a encargar de esa labor por todos los rincones de España. Por tanto, la República se va a emplear a fondo en preparar con especial atención y cuidado a esas maestras y maestros, ya que su función ideológica y formativa en unos nuevos valores cívicos era esencial para garantizarle al nuevo régimen democrático una cierta proyección de futuro. Hay un documental muy bonito que seguro que conocéis que se llama “las maestras de la república”, lo han hecho unas compañeras mías del área de Historia de la educación, y en él queda reflejado con bastante nitidez todo esto que vengo diciendo. Es conveniente recordar aquí también, el papel que jugó la ILE (Institución libre de enseñanza) en los movimientos de renovación pedagógica que más tarde afloraron en la II República. Ellos habían visto que la Primera República había durado un soplo, que no había dejado prácticamente ninguna huella y que no había conseguido propiciar ningún cambio real. Con todo ello, Giner de los Ríos, fundador de la ILE, descree de la capacidad de la política para acometer ciertas transformaciones y dice que los cambios no se hacen en la “Gaceta Oficial del Estado”, ya que sólo una lenta transformación de las conciencias, a través de una formación académica de alta calidad puede garantizarlas. Eso conllevará que haya un gran empeño por emprender esa lenta formación, encaminándose todas las actuaciones de los institucionistas a lo largo de la Restauración y de los primeros 30 años del siglo XX, en la línea de crear instituciones de formación superiores e instituciones capaces de trasformar a los maestros y maestras, concebidos antes como meros reproductores del esquema ideológico dominante de la época. Ello les permitiría, con el tiempo, contar con auténticos educadores formados exquisitamente en un espíritu de base Krausista. Asimismo otras instituciones promovidas por la ILE fueron, por ejemplo, la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club femenino, en donde se impartió esa formación académica que influenciará, sin lugar a dudas, a las maestras de la República.
M.O.: Por aquel tiempo el peso de la Iglesia católica y la función de adoctrinamiento ideológico que cumplía para legitimar el viejo régimen de la Restauración y posteriormente del franquismo fueron determinantes ¿Cómo reaccionó la República frente a la Iglesia?
A.T.: ¿Qué hace la República con la Iglesia?, ¿Cómo regula su papel en la sociedad?, ¿En qué situación la coloca? Todo esto es algo muy importante. Desde el punto de vista constitucional la función o el papel de la iglesia queda relegado estrictamente al de una asociación, al mencionarse en una parte de su articulado que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una “Ley especial”. Por otro lado, dejaba bien claro que el Estado español no tenía una religión oficial, convirtiéndose así en un Estado aconfesional y laico; que ni el Estado, las regiones, ni las provincias o los municipios, favorecerían y auxiliarían económicamente a las Iglesias. Por otro lado una ley regularía la total extinción, en un plazo de dos años, del presupuesto del clero y se disolverían todas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente obedeciesen a una autoridad distinta a la del Estado, ya que sus funciones podrían constituir un peligro para la seguridad del mismo. Igualmente no podía emprender ninguna actividad industrial, de comercio, o educativa, y estaría sometida a las normas tributarias del país.
M.O.: En lo que se refiere a la participación política ¿qué nivel de intervención tuvieron las mujeres o aquellas maestras qué ya estaban implicadas en el proyecto estatal de sacar a España del analfabetismo y la incultura?
A.T.: Es muy significativo que de las ocho diputadas que había en el parlamento de la República, cinco fuesen maestras. Como dije antes, las mujeres organizadas en sindicatos como la CNT o en partidos políticos de izquierdas todavía eran pocas, aunque con el paso del tiempo hasta el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 van a ir implicándose cada vez más. En el caso del magisterio, sí que había una alta participación de las maestras que estaban organizadas en asociaciones profesionales sindicales así como en la FETE, la sección educativa de la UGT. Igualmente hay una gran asociación profesional, llamada la Asociación Nacional del Magisterio Primario con una altísima afiliación de más de la mitad de los maestros y maestras del país y que tiene muchísimas mujeres en cargos representativos, y aunque en la FETE no llegarían a ostentar altos puestos de responsabilidad, sí que hubo muchas afiliadas a la organización. Hay que tener en cuenta que es un momento histórico con una conciencia política muy importante. Por otro lado, me gustaría comentar que no se puede hablar de la Segunda República y de las fuerzas sociales, los ideales y las tradiciones que componen los grupos políticos de aquel momento, sin tener en cuenta la referencia internacional que suponía la existencia de la Unión Soviética. Asimismo la URSS tuvo una influencia determinante para el feminismo proletario o socialista desarrollado en España. La organización de mujeres creada por Alejandra Kollontai dentro del Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución soviética es una referencia absoluta para ese feminismo de carácter más proletario que comienza a tener sus ecos en nuestro país.
M.O.: ¿Fue la izquierda la que impulsó el cambio educativo y la inclusión de la mujer en estos espacios en la Segunda República, o también se abordó desde otras fuerzas políticas?
A.T.: Hay un republicanismo muy radical, federalista y de izquierdas y de él bebe Giner de los Ríos. Hay un primer republicanismo en los años 60 y 70 del siglo XIX que comienza a crear instituciones para la educación de la mujer. Por ejemplo, la Asociación de la Enseñanza para la Mujer, que es la primera que se crea en España, la crean estos republicanos de la I República, como Salmerón, Azcárate, etc. Son los primeros que hicieron clases dominicales para la educación de la mujer, los que promovieron la coeducación y su formación profesional para que tuvieran un futuro como archiveras, bibliotecarias, mecanógrafas, etc. A la vez va surgiendo en el interior del socialismo y del anarquismo un pensamiento más activo que conecta con el feminismo proletario y que choca frente a un feminismo más burgués. La gran discusión sobre la cultura burguesa y la cultura proletaria fue medular. Otra vez más, la referencia fue la URSS, que tras la revolución bolchevique llevó a la escisión del Partido Comunista del PSOE. No se puede hablar de feminismo en esa época sin hablar de la URSS; la liberación de la mujer, el derecho al trabajo, la ruptura con el espacio doméstico, al amor libre, el derecho al divorcio, el derecho al voto, no podría entenderse en la España republicana de los años 30 sin la existencia y la influencia indiscutible de la Unión Soviética.
M.O.: Desde el punto de vista educativo, ¿Qué se mantiene de aquel proyecto republicano y qué futuro le ves al sistema tal y como está estructurado hoy en día?
A.T.: Puede resultar paradójico teniendo en cuenta a lo que me dedico, pero confío muy poco en el sistema educativo. Antes comentaba que la República hizo muy buen diagnóstico y que el sistema educativo está atravesado por la pertenencia a una determinada clase social, lo cual sigue siendo así. Pero en aquella época había una situación escolar muy diferente a la nuestra, España era analfabeta y hacía falta escolarizar intensivamente a la población. Hoy no es así, hoy tenemos una hipereducación formal, que realmente no es educación, es decir, se ha remitido toda idea de formación y educación a los espacios escolares formales, y eso está siendo un desastre. El espacio formal del aula, en la que la escolarización abarca desde prácticamente los 0 años hasta los 25 no soluciona los grandes problemas que tenemos. Hemos cerrado absolutamente la idea de la formación en el reducto y el formato de la cultura escolar. Se pensó que el sueño de la ilustración conseguiría hacer mejor a la humanidad, pero las mayores barbaridades y matanzas se hicieron en la culta Europa; las dos guerras mundiales se hicieron en la culta Europa con una población escolarizada, cultísima y que tocaba el piano. Los espacios ciudadanos tienen que ser también espacios educativos de la ciudadanía, ámbitos ciudadanos de reunión y de colaboración en tareas formativas pero no en un formato escolar. Insisto, tenemos una hiperescolarización vacía de sentido formativo ciudadano y político, en el mejor sentido de la palabra; hay que salir a los espacios públicos a debatir y debatir. La cultura escolar marca jerarquías, modos, tiempos y hay contextos que en sí mismos son espacios educativos, como por ejemplo una asociación de vecinos, un sindicato o una organización política. Es aquí dónde se comprende muy bien que la República dijera que hay que sembrar el país de escuelas porque cayesen donde cayesen germinarían. Llopis se dio cuenta de la importancia de las misiones culturales, de las misiones pedagógicas y eso lo había visto en la Unión Soviética y en la Revolución mejicana. En su viaje a la Unión Soviética ya le dijeron que era muy difícil mantener la revolución si no se educaba en unos determinados valores, pero basados en lo que podemos llamar educación ciudadana, culta y entretenida como decía Cossío en su discurso para la misión pedagógica, cuando llegaba a un pueblo y decía ante los vecinos “somos una escuela diferente” con obras de teatro, títeres, guiñol, cine, etc. Hoy diríamos que todo eso está al alcance de la mano pero cuando está todo, no está nada porque está mercantilizado, manipulado e interesado. El sistema educativo tal y como está montado hoy, no sirve para los fines de una educación integral. Sirve, si acaso, para clasificarnos, pero es una industria que produce beneficios económicos y por tanto hay que alimentarla estando todo entremezclado. Como decía Fernández Enguita, la educación es la tierra prometida del capital. Hay que reflexionar sobre eso y pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones.
M.O.: ¿Qué rescatarías tú de la lucha de las mujeres de aquella época para incorporarlo al movimiento feminista que hace apenas tres meses sacó a millones de personas a la calle en nuestro país?
A.T.: Que el movimiento feminista vuelva a integrar realmente en su discurso la cuestión de clase, que no la disuelva y la difumine en otro tipo de reivindicaciones que son asumibles por el propio sistema capitalista neoliberal. También les diría que eliminen todos esos prejuicios que la mujeres de la II República no tuvieron hacia las organizaciones políticas o de masas, recordándoles, que un gran número de ellas eran militantes y luchaban también por transformar el conjunto de la sociedad. Está claro que se han dado pasos en esa dirección, ya que el feminismo está complejizándose y aprendiendo de sus propios errores, lo cual es muy positivo, pero deben quitarse de encima esos miedos y consolidar esa relación paralela con la lucha social, con los problemas concretos de las trabajadoras. Más allá de los grandes debates teóricos del movimiento, que muchas veces nos hacen desconectar de la realidad, el movimiento feminista como todo movimiento político tiene que profundizar su relación con los problemas cotidianos. Sinceramente, lo veo con optimismo, espero que no pierdan ese pie a tierra y sigan trabajando en esa dirección.
M.O.: Para terminar, ¿qué le dirías a una joven militante del movimiento feminista tras la huelga del 8M?
A.T.: Pues yo le diría que miro con esperanza al movimiento feminista, pero que la participación activa y concreta debe ir más allá y consolidarse en organizaciones, ya que me parecen espacios de crecimiento personal, y porque sé que sin organizaciones sociales y políticas, aunque a veces ocupen el tiempo en debates internos, no nos queda nada.
Entrevista publicada en Mundo Obrero junio 2018
También publicada en Mundo Obrero digital
La segunda jornada de la Semana Republicana de Oviedo tuvo como protagonista a las mujeres. En el Aula Magna del Edificio histórico de la Universidad de Oviedo tuvo lugar una interesante charla con la profesora de Historia de la Educación, Aida Terrón, y la graduada en Historia y Master de género, Marta Fernández, moderada por Alejandra Matallanas, Secretaria de Mujer y Acción Feminista del PCA.
En la primera parte de la charla Marta Fernández habló de los inicios de la movilización de las mujeres, que se producía de manera paralela en la época con su incorporación al mundo laboral. Las mujeres eran en muchas ocasiones más combativas que los hombres, aunque estaban menos organizadas inicialmente. Las primeras luchas de mujeres se centraron más en el ámbito educativo que en el laboral, aunque también se incorporaron a ese espacio posteriormente. Ellas sabían que solo bajo la educación conseguirían salir del ostracismo al que estaban sometidas por el hombre. Recordemos que casi hasta inicios del siglo XX la mujer estaba destinada solo a la esfera privada del hogar.
En nuestro país los primeros movimientos de mujeres se desarrollaron a partir de 1919, aunque estaban más presentes en el mundo de la cultura. No fue hasta la entrada de la II República cuando estos se hicieron más fuertes. En España no se desarrolló un movimiento preeminentemente sufragista sino antifascista, pues fueron movimientos cercanos a los partidos políticos de izquierda y estos entendían la importancia del voto femenino, pero quisieron retrasarlo por miedo a que fuera un voto conservador.
Pero sin duda alguna, la organización de las mujeres antifascistas, en distintas asociaciones, generó un caldo de cultivo de reivindicación de derechos y de igualdad, y podemos decir que llegó a ser esencial para promover los cambios que se produjeron durante la Segunda República.
Por otro lado, la profesora Aida Terrón, habló del papel esencial que la II República dio a la educación. En 1910 la mujer solo podía cursar Educación Primaria y hasta 1920 el mundo rural estaba abandonado para la educación. Este es el contexto en el que llega la República, un contexto en el que la educación ni era obligatoria ni gratuita, y quien tenía realmente la capacidad para educar era la Iglesia Católica. Como explica la profesora Terrón, “la mayor fuente de dependencia es la ignorancia y esto la Iglesia lo sabía bien”.
Los dos primeros años de la República fueron revolucionarios para la educación ya que llegaron a entender que “un régimen republicano no perdurará sin una ciudadanía educada”. Y quizá por esto la República se empeñó en formar una élite pedagógica, de la que el mejor ejemplo fueron las maestras republicanas. Ellas estaban seguras del potencial cambio social que se podía desarrollar a través de la educación, y el Estado las empoderó para que pudieran llevar a cabo esa misión.
La II República apostó porque la educación y la cultura fueran desarrolladas en exclusiva por el Estado y porque se implementara a través de una escuela única y unificada, de tal forma que solo existiera una educación pública y se le negara la capacidad de enseñanza a la Iglesia.
Una frase de Giner de los Ríos que recordó la profesora fue que “solo la lenta transformación del individuo a través de la educación podrá cambiar el mundo”, matizando después que la educación no solo ha de ser en la escuela sino también en la calle y hasta en una manifestación, y puso como ejemplo el trabajo del movimiento feminista que hoy ha demostrando su capacidad para tejer redes, compartir experiencias y sumar luchas bajo objetivos comunes que busquen transformar esta sociedad en una sociedad mejor, más justa e igualitaria.
Si quieres ver la conferencia completa, aquí te dejamos el enlace de Facebook
Semana Republicana 2018
Martes 10 abril, 19h. Aula Magna- Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo
Charla: “La mujer en la II República”
Aida Terrón, profesora de Historia de la Educación- Universidad de Oviedo
Marta Fernández, Graduada en Historia y Máster en Género y diversidad
Aquí os dejamos un pequeño reportaje fotográfico de las dos grandes movilizaciones que han tenido lugar esta semana. El PCA y la Mocedá Comunista, como siempre, ahí estuvieron, marchando junto a las mujeres rebeldes y combativas contra las violencias machistas y por la igualdad, y caminando junto a maestr@s, profesor@s, estudiantes, madres y padres en defensa de una educación pública, gratuita, laica y de calidad.
¡Nos vemos en las calles!
Breve crónica de la conferencia inaugural de la Semana Republicana 2016
Hoy, lunes 11 de abril, ha tenido lugar el acto inaugural de la Semana Republicana que, desde hace mas de 20 años vienen organizando las organizaciones locales ovetenses del PCA, IU y la fundación Isidoro Acevedo.
En esta edición, el encargado de abrir los actos ha sido el historiador Ramón Piñeiro, quien impartió su conferencia “Las mujeres en la resistencia antifranquista”.
Esta clase magistral en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo abarcó desde los durísimos momentos inmediatamente posteriores al fin de la guerra en Asturias, hasta los últimos compases del régimen franquista; y el historiador lo hizo desde una perspectiva tradicionalmente olvidada: la de las mujeres antifranquistas que jugaron un papel fundamental a lo largo de más de cuarenta años.
A lo largo de la exposición, Piñeiro abordó desde la figura de las ‘guerrilleras’ hasta el Movimiento Democrático de Mujeres, pasando por las históricas huelgas mineras de los años 60 -con referencia explícita a la figura de luchadoras incansables como Ana Sirgo-, los diferentes métodos represivos empleados por el régimen franquista y diferentes episodios negros ocurridos en Asturias.
(CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS I JORNADAS SOBRE MUJER, INMIGRACIÓN Y MOVIMIENTOS SOCIALES DEL PCA DE MIERES)
1- El “fenómeno 15 M” comenzó cuando tan solo 40 personas acamparon en la Puerta del Sol, en Madrid, protestando pacíficamente contra el bipartidismo, que algunos llaman democracia, pero que en realidad encubre un sistema plutocrático, donde los ricos dictan las políticas y el pueblo obedece. Progresivamente, el 15 M se fue transformando en un ejercicio de radicalización democrática que irradió al resto de partes del Estado, recordándonos que la democracia no consiste únicamente en votar cada cuatro años, introduciendo una papeleta en una urna, sino en la participación activa de la ciudadanía, en la deliberación reflexiva sobre los asuntos políticos que nos conciernen, pues a nadie debe importarle más contar con buenos gobernantes como a los que somos gobernados.
Pero discutir en la plaza pública sobre los problemas que nos afectan no tiene como objetivo “hablar por hablar”, sino transformar el tejido mismo de la realidad. Como hemos leído estos días, “el tiempo de los paseos litúrgicos y la movilización como desahogo” se ha terminado. Si discutimos y nos indignamos es porque queremos que nuestra voz llegue “clara y diáfana” a los medios de comunicación (algo que se antoja imposible en un sistema político en que las grandes empresas compran acciones de los periódicos y televisiones más influyentes, con objeto de generar la apariencia falsa de que la economía está mejorando), porque pretendemos que los medios de producción no estén en manos de unos pocos, y porque sabemos que para que esto no ocurra es necesario acometer acciones políticas tales como la nacionalización de empresas del sector energético- para garantizar el suministro básico a todos los ciudadanos-, elaborar una vigorosa política industrial que pueda ser el motor de la recuperación económica (tengamos en cuenta que solo en los últimos 4 años la producción industrial ha caído en Asturias un 23% y han desaparecido 504 empresas industriales), o la creación de una banca pública, atendiendo siempre al bien común.
2- Nos dicen que “el hombre es un lobo para el hombre”, que es rapaz y mezquino, porque quieren que creamos que la propiedad es un deseo natural e inherente de los hombres y las mujeres, y que por eso necesitamos un gran Poder al que cedamos nuestra cuota de poder. Pero la propiedad privada supone una formación económica, la capitalista, que apenas tiene 4 o 5 siglos. Por eso, el deseo de propiedad no es natural e innato. No está inscrito en nuestro ADN. ¡Existen otras formas de relacionarse, de convivencia, de reciprocidad! Prueba de ello dan el 15M, las marchas de los mineros, las protestas en Gamonal o, más recientemente, las multitudinarias manifestaciones contra la privatización del agua en Alcázar de San Juan.
Rousseau dejó escrito que nuestros problemas económicos y políticos no surgieron cuando un individuo cercó una porción de tierra y dijo “esto es mío”, sino cuando, al acotar éste su “propiedad privada”, hubo personas tan obtusas que lo aceptaron. Por eso, aquí y ahora, queremos expresar nuestro más enérgico rechazo a las privatizaciones que están recortando los derechos conquistados durante siglos de lucha por la clase obrera. Una clase obrera que no se resigna a perseverar en su condición de explotada, sino que busca liberarse de sus cadenas revolucionando el marco político que origina su opresión. Cuando, sin contar con nuestra participación, nos digan “esto es nuestro”, nosotros responderemos: “esto es público, eso es de todos, esto es común”. Y actuaremos en consecuencia.
3- Las Marchas de la dignidad son, sin duda, una movilización contra la deudocracia. ¡Aboguemos por la realización de una auditoría de la deuda que determine quiénes son sus acreedores y si ésta es legítima o no! Hemos visto cómo los partidos mayoritarios entregaban la soberanía popular a la Troika, modificando el artículo 135 de la Constitución, ese “papel” que dicen que es sagrado y, por tanto, intocable. Las Marchas también son una movilización contra el austericidio. Cuando la prioridad de los gobiernos europeos y de las grandes empresas es rescatar un sistema financiero quebrado, para beneficio del 1% de los españoles, el nivel de riqueza de la mayoría de ciudadanos ha disminuido a niveles de finales de los años 90 y se han reducido los salarios un 15- 20%, nos exigen que ahorremos.
¡Ahorrar! Las palabras no se pueden prostituir. Derivado de un arabismo de la Edad Media, el verbo ahorrar significó durante muchos años “liberar a un esclavo”. Es curioso: hoy día la ideología del ahorro se ha convertido en la esclavización de los que somos aparentemente libres.
4- Los acontecimientos que han tenido lugar en Gamonal nos inundan de esperanza, la esperanza que los marchantes de la dignidad llevarán en sus mochilas hasta llegar a Madrid. Durante años nos dijeron que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, estábamos despolitizados, que éramos indolentes, y que la sociedad estaba tetanizada. Pero las personas que protestaron en Gamonal no estaban locas, ni eran una masa ignorante (¿quién tiene miedo a la democracia?) sino que sabían lo que querían: luchar contra los pelotazos urbanísticos, contra la corrupción de personajes inefables como- ¡digamos sus nombres y apellidos!- Miguel Méndez Pozo, contra la deuda de 160 millones contraída por el gobierno municipal, contra la reducción de los aparcamientos gratuitos (de tan solo 507 plazas), etc. En resumidas cuentas, contra la privatización salvaje de los servicios públicos. Finalmente, se ganó la batalla: el 18 de Enero el gobierno municipal no tuvo más remedio que paralizar las obras.
Cuando se hace política sin tener en cuenta las protestas vecinales- las manifestaciones, las concentraciones, la desobediencia civil, en suma- se cae irremediablemente en el despotismo: todo para el pueblo, dicen, pero sin el pueblo. O como afirmaba Federico II de Prusia: “mis vasallos y yo hemos llegado a un acuerdo: ellos dicen lo que quieren y yo hago lo que me da la gana”. ¡Pero nosotros no queremos ser vasallos, no dejaremos que nos avasallen!
5- El ejemplo de las Mareas nos empuja a continuar la lucha: marea blanca, negra, verde; mareas de todos los colores, porque nosotros queremos reconstruir el “todo” y dejar de ser los “sin- parte”, transformar la realidad ahí donde no se nos reconoce.
Hemos visto cómo la marea blanca, en defensa de la sanidad pública, ha conseguido frenar la externalización de servicios públicos en 6 hospitales de la Comunidad Autónoma de Madrid. Lo llaman “externalización”, porque piensan que somos bobos, pero lo que en realidad se cuece es la paulatina mercantilización de la sanidad. Dicen que la gestión privada es más eficiente que la pública, pero ¿quién asegura la cobertura sanitaria universal en un sistema privado, cuyo objetivo es la maximización de beneficios? Apelemos a los datos, ya que les incomodan nuestros lemas. Informémosles de que el mercado gestionado de los servicios sociales implica un sobrecoste estructural del 25 % en términos de costes administrativos, mercadotecnia y beneficio de los accionistas. Recordémosles que España gasta en sanidad pública 400 euros menos por habitante/año del gasto total que la media de los países de la OCDE. ¿Falsa conciencia o mala fe neoliberal?
6- Por otro lado, pero en estrecho vínculo, como se ha venido denunciando desde la marea verde, la devaluación permanente de los servicios públicos del Estado del bienestar, su licuación tras el final de la guerra fría, ha conducido a un proceso intensivo de privatización de la educación, ¡hasta el punto de que en el preámbulo de la LOMCE desaparece el concepto de educación como servicio público! El sujeto consumidor (al que se le anima a gozar de un catálogo casi infinito de estimulantes, adelgazantes, coches o lavadoras, al tiempo que se le exige obediencia política- la ideología del consumo como control biopolítico-) resulta ser el engranaje del actual modelo productivo y las empresas multinacionales son concebidas como los agentes dinamizadores del proceso educativo. No nos engañemos: se busca la reconversión del modelo educativo en sector productivo directo, mediante el señuelo de la transformación del “conocimiento” en I +D+I y la nebulosa ideológica del emprendedor.
Como es sabido por todos, la educación no es, ni puede ser, neutral. Una muestra de ello nos encontramos cuando contemplamos cómo la nueva asignatura ‘Valores Éticos’, que entrará a formar parte del currículo escolar, promueve, en efecto, el acatamiento de las leyes y las sentencias de los tribunales de justicia, así como el pago de los impuestos establecidos- en tanto que deberes de la ciudadanía-, pero omite o evita por completo destacar otros derechos, tales como, por ejemplo, los recogidos en el artículo 35 de nuestra “sagrada” Constitución ( “1.Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo […] a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo) o en el artículo 47 ( “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos […] establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación…”). ¿Hace falta señalar por qué?
7- Para concluir, no podemos dejar de referirnos a la tragedia ocurrida el pasado 6 de febrero: 15 subsaharianos que han perdido la vida intentando entrar en España desde Ceuta, siendo corresponsable de este hecho la Guardia Civil, que disparó bolas de goma y utilizó botes de humo contra los inmigrantes, pero sobre todo, aquellos de los que recibieron órdenes. Hace unos días, el periódico el País, metamorfoseado en La Razón- medios cada vez más indiscernibles- nos regalaba este titular: “30. 000 subsaharianos preparan el salto a Europa por Ceuta y Melilla”. ¡Como si fueran ganado!
Nosotros reclamamos la libertad y la justicia como derechos de ciudadanía, pero algo más fundamental y grave está en juego en la situación de los inmigrantes: su propia vida. En el mejor de los casos, no es el derecho de su libertad lo que está en peligro, sino el mero derecho a la acción pública y al reconocimiento social. Lo dramático es que- como afirmaba lúcidamente Hanna Arendt- sólo tomamos conciencia de un “derecho” a tener derechos ante el drama de los miles de millones de personas que han perdido los suyos. Y esta es la situación que viven los inmigrantes subsaharianos.
En el control de fronteras no todo vale. Una política de inmigración justa debe cumplir, al menos, dos requisitos: en primer lugar, la protección de los demandantes de asilo, de los arribantes (no recibirlos con cuchillas, pues sabemos que solo les causará la muerte); en segundo lugar, la persecución de los traficantes de personas (no negociar para obtener réditos económicos con aquellos países que toleran e incluso controlan esas mafias).
Ayer leíamos en las redes sociales este mensaje, cargado de la ironía que aún no nos han podido arrebatar: “400.000 españoles emigraron de España desde 2008. Gracias a los países que no les dispararon”. Cruda realidad, la de la dialéctica entre los flujos migratorios y las concentraciones de capital.
8- Concluyo. El sufrimiento de los hombres nunca debe ser un mero residuo de la política, sino, por el contrario, un derecho absoluto a levantarnos y dirigirnos contra aquellos que detentan el poder. ¡Levantémonos y movilicémonos! Los trabajadores de Tenneco, los de Coca- Cola, las mujeres discriminadas social y laboralmente, las mujeres del carbón, los afectados por ejecuciones hipotecarias y desahucios, los precarios, los jóvenes sin futuro, aquellas personas que son estigmatizadas en virtud de sus preferencias sexuales y ven cercenados sus deseos, los inmigrantes que el Estado recibe con sus brazos de alambre, o los que, preparados para empadronarse en el registro municipal, sufren una redada cruel. ¡Movilicémonos con dignidad! Como decía Marx: “No digáis que el movimiento social excluye al movimiento político. No existe un movimiento político que no sea social”.
Juan Ponte
Secretario de Formación del PCA Mieres
(CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS I JORNADAS SOBRE MUJER, INMIGRACIÓN Y MOVIMIENTOS SOCIALES DEL PCA DE MIERES)
1- El “fenómeno 15 M” comenzó cuando tan solo 40 personas acamparon en la Puerta del Sol, en Madrid, protestando pacíficamente contra el bipartidismo, que algunos llaman democracia, pero que en realidad encubre un sistema plutocrático, donde los ricos dictan las políticas y el pueblo obedece. Progresivamente, el 15 M se fue transformando en un ejercicio de radicalización democrática que irradió al resto de partes del Estado, recordándonos que la democracia no consiste únicamente en votar cada cuatro años, introduciendo una papeleta en una urna, sino en la participación activa de la ciudadanía, en la deliberación reflexiva sobre los asuntos políticos que nos conciernen, pues a nadie debe importarle más contar con buenos gobernantes como a los que somos gobernados.
Pero discutir en la plaza pública sobre los problemas que nos afectan no tiene como objetivo “hablar por hablar”, sino transformar el tejido mismo de la realidad. Como hemos leído estos días, “el tiempo de los paseos litúrgicos y la movilización como desahogo” se ha terminado. Si discutimos y nos indignamos es porque queremos que nuestra voz llegue “clara y diáfana” a los medios de comunicación (algo que se antoja imposible en un sistema político en que las grandes empresas compran acciones de los periódicos y televisiones más influyentes, con objeto de generar la apariencia falsa de que la economía está mejorando), porque pretendemos que los medios de producción no estén en manos de unos pocos, y porque sabemos que para que esto no ocurra es necesario acometer acciones políticas tales como la nacionalización de empresas del sector energético- para garantizar el suministro básico a todos los ciudadanos-, elaborar una vigorosa política industrial que pueda ser el motor de la recuperación económica (tengamos en cuenta que solo en los últimos 4 años la producción industrial ha caído en Asturias un 23% y han desaparecido 504 empresas industriales), o la creación de una banca pública, atendiendo siempre al bien común.
2- Nos dicen que “el hombre es un lobo para el hombre”, que es rapaz y mezquino, porque quieren que creamos que la propiedad es un deseo natural e inherente de los hombres y las mujeres, y que por eso necesitamos un gran Poder al que cedamos nuestra cuota de poder. Pero la propiedad privada supone una formación económica, la capitalista, que apenas tiene 4 o 5 siglos. Por eso, el deseo de propiedad no es natural e innato. No está inscrito en nuestro ADN. ¡Existen otras formas de relacionarse, de convivencia, de reciprocidad! Prueba de ello dan el 15M, las marchas de los mineros, las protestas en Gamonal o, más recientemente, las multitudinarias manifestaciones contra la privatización del agua en Alcázar de San Juan.
Rousseau dejó escrito que nuestros problemas económicos y políticos no surgieron cuando un individuo cercó una porción de tierra y dijo “esto es mío”, sino cuando, al acotar éste su “propiedad privada”, hubo personas tan obtusas que lo aceptaron. Por eso, aquí y ahora, queremos expresar nuestro más enérgico rechazo a las privatizaciones que están recortando los derechos conquistados durante siglos de lucha por la clase obrera. Una clase obrera que no se resigna a perseverar en su condición de explotada, sino que busca liberarse de sus cadenas revolucionando el marco político que origina su opresión. Cuando, sin contar con nuestra participación, nos digan “esto es nuestro”, nosotros responderemos: “esto es público, eso es de todos, esto es común”. Y actuaremos en consecuencia.
3- Las Marchas de la dignidad son, sin duda, una movilización contra la deudocracia. ¡Aboguemos por la realización de una auditoría de la deuda que determine quiénes son sus acreedores y si ésta es legítima o no! Hemos visto cómo los partidos mayoritarios entregaban la soberanía popular a la Troika, modificando el artículo 135 de la Constitución, ese “papel” que dicen que es sagrado y, por tanto, intocable. Las Marchas también son una movilización contra el austericidio. Cuando la prioridad de los gobiernos europeos y de las grandes empresas es rescatar un sistema financiero quebrado, para beneficio del 1% de los españoles, el nivel de riqueza de la mayoría de ciudadanos ha disminuido a niveles de finales de los años 90 y se han reducido los salarios un 15- 20%, nos exigen que ahorremos.
¡Ahorrar! Las palabras no se pueden prostituir. Derivado de un arabismo de la Edad Media, el verbo ahorrar significó durante muchos años “liberar a un esclavo”. Es curioso: hoy día la ideología del ahorro se ha convertido en la esclavización de los que somos aparentemente libres.
4- Los acontecimientos que han tenido lugar en Gamonal nos inundan de esperanza, la esperanza que los marchantes de la dignidad llevarán en sus mochilas hasta llegar a Madrid. Durante años nos dijeron que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, estábamos despolitizados, que éramos indolentes, y que la sociedad estaba tetanizada. Pero las personas que protestaron en Gamonal no estaban locas, ni eran una masa ignorante (¿quién tiene miedo a la democracia?) sino que sabían lo que querían: luchar contra los pelotazos urbanísticos, contra la corrupción de personajes inefables como- ¡digamos sus nombres y apellidos!- Miguel Méndez Pozo, contra la deuda de 160 millones contraída por el gobierno municipal, contra la reducción de los aparcamientos gratuitos (de tan solo 507 plazas), etc. En resumidas cuentas, contra la privatización salvaje de los servicios públicos. Finalmente, se ganó la batalla: el 18 de Enero el gobierno municipal no tuvo más remedio que paralizar las obras.
Cuando se hace política sin tener en cuenta las protestas vecinales- las manifestaciones, las concentraciones, la desobediencia civil, en suma- se cae irremediablemente en el despotismo: todo para el pueblo, dicen, pero sin el pueblo. O como afirmaba Federico II de Prusia: “mis vasallos y yo hemos llegado a un acuerdo: ellos dicen lo que quieren y yo hago lo que me da la gana”. ¡Pero nosotros no queremos ser vasallos, no dejaremos que nos avasallen!
5- El ejemplo de las Mareas nos empuja a continuar la lucha: marea blanca, negra, verde; mareas de todos los colores, porque nosotros queremos reconstruir el “todo” y dejar de ser los “sin- parte”, transformar la realidad ahí donde no se nos reconoce.
Hemos visto cómo la marea blanca, en defensa de la sanidad pública, ha conseguido frenar la externalización de servicios públicos en 6 hospitales de la Comunidad Autónoma de Madrid. Lo llaman “externalización”, porque piensan que somos bobos, pero lo que en realidad se cuece es la paulatina mercantilización de la sanidad. Dicen que la gestión privada es más eficiente que la pública, pero ¿quién asegura la cobertura sanitaria universal en un sistema privado, cuyo objetivo es la maximización de beneficios? Apelemos a los datos, ya que les incomodan nuestros lemas. Informémosles de que el mercado gestionado de los servicios sociales implica un sobrecoste estructural del 25 % en términos de costes administrativos, mercadotecnia y beneficio de los accionistas. Recordémosles que España gasta en sanidad pública 400 euros menos por habitante/año del gasto total que la media de los países de la OCDE. ¿Falsa conciencia o mala fe neoliberal?
6- Por otro lado, pero en estrecho vínculo, como se ha venido denunciando desde la marea verde, la devaluación permanente de los servicios públicos del Estado del bienestar, su licuación tras el final de la guerra fría, ha conducido a un proceso intensivo de privatización de la educación, ¡hasta el punto de que en el preámbulo de la LOMCE desaparece el concepto de educación como servicio público! El sujeto consumidor (al que se le anima a gozar de un catálogo casi infinito de estimulantes, adelgazantes, coches o lavadoras, al tiempo que se le exige obediencia política- la ideología del consumo como control biopolítico-) resulta ser el engranaje del actual modelo productivo y las empresas multinacionales son concebidas como los agentes dinamizadores del proceso educativo. No nos engañemos: se busca la reconversión del modelo educativo en sector productivo directo, mediante el señuelo de la transformación del “conocimiento” en I +D+I y la nebulosa ideológica del emprendedor.
Como es sabido por todos, la educación no es, ni puede ser, neutral. Una muestra de ello nos encontramos cuando contemplamos cómo la nueva asignatura ‘Valores Éticos’, que entrará a formar parte del currículo escolar, promueve, en efecto, el acatamiento de las leyes y las sentencias de los tribunales de justicia, así como el pago de los impuestos establecidos- en tanto que deberes de la ciudadanía-, pero omite o evita por completo destacar otros derechos, tales como, por ejemplo, los recogidos en el artículo 35 de nuestra “sagrada” Constitución ( “1.Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo […] a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo) o en el artículo 47 ( “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos […] establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación…”). ¿Hace falta señalar por qué?
7- Para concluir, no podemos dejar de referirnos a la tragedia ocurrida el pasado 6 de febrero: 15 subsaharianos que han perdido la vida intentando entrar en España desde Ceuta, siendo corresponsable de este hecho la Guardia Civil, que disparó bolas de goma y utilizó botes de humo contra los inmigrantes, pero sobre todo, aquellos de los que recibieron órdenes. Hace unos días, el periódico el País, metamorfoseado en La Razón- medios cada vez más indiscernibles- nos regalaba este titular: “30. 000 subsaharianos preparan el salto a Europa por Ceuta y Melilla”. ¡Como si fueran ganado!
Nosotros reclamamos la libertad y la justicia como derechos de ciudadanía, pero algo más fundamental y grave está en juego en la situación de los inmigrantes: su propia vida. En el mejor de los casos, no es el derecho de su libertad lo que está en peligro, sino el mero derecho a la acción pública y al reconocimiento social. Lo dramático es que- como afirmaba lúcidamente Hanna Arendt- sólo tomamos conciencia de un “derecho” a tener derechos ante el drama de los miles de millones de personas que han perdido los suyos. Y esta es la situación que viven los inmigrantes subsaharianos.
En el control de fronteras no todo vale. Una política de inmigración justa debe cumplir, al menos, dos requisitos: en primer lugar, la protección de los demandantes de asilo, de los arribantes (no recibirlos con cuchillas, pues sabemos que solo les causará la muerte); en segundo lugar, la persecución de los traficantes de personas (no negociar para obtener réditos económicos con aquellos países que toleran e incluso controlan esas mafias).
Ayer leíamos en las redes sociales este mensaje, cargado de la ironía que aún no nos han podido arrebatar: “400.000 españoles emigraron de España desde 2008. Gracias a los países que no les dispararon”. Cruda realidad, la de la dialéctica entre los flujos migratorios y las concentraciones de capital.
8- Concluyo. El sufrimiento de los hombres nunca debe ser un mero residuo de la política, sino, por el contrario, un derecho absoluto a levantarnos y dirigirnos contra aquellos que detentan el poder. ¡Levantémonos y movilicémonos! Los trabajadores de Tenneco, los de Coca- Cola, las mujeres discriminadas social y laboralmente, las mujeres del carbón, los afectados por ejecuciones hipotecarias y desahucios, los precarios, los jóvenes sin futuro, aquellas personas que son estigmatizadas en virtud de sus preferencias sexuales y ven cercenados sus deseos, los inmigrantes que el Estado recibe con sus brazos de alambre, o los que, preparados para empadronarse en el registro municipal, sufren una redada cruel. ¡Movilicémonos con dignidad! Como decía Marx: “No digáis que el movimiento social excluye al movimiento político. No existe un movimiento político que no sea social”.
Juan Ponte
Secretario de Formación del PCA Mieres
El Gobierno amenaza con la aprobación de una contrarreforma de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que atenta directamente contra los derechos de las mujeres. La maquinaria más reaccionaria se ha puesto en marcha para, una vez más, tratar de tutelar y controlar el cuerpo y las vidas de las mujeres.
En pleno siglo XXI es incuestionable que el aborto es un derecho que supone la libertad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo y su propia vida, pues nadie podrá negar que la vida de las mujeres se ve afectada con la obligación de llevar a término un embarazo no deseado, más a más si este embarazo pudiese acarrear daños a la salud física o psíquica.
La voluntad de controlar y tutelar los cuerpos de las mujeres, su sexualidad y, en general sus vidas, específicamente el derecho a decidir y el derecho universal a la salud, debe ser analizado desde el marco general de crisis económica y financiera, pero también de crisis política y democrática y que responde, claramente, a una ofensiva de corte neoliberal pero sin duda de corte patriarcal.
Abrir un resquicio a una contrarreforma que pueda hacer retroceder la ley de interrupción voluntaria del embarazo es abrir la puerta a consecuencias dramáticas para las mujeres, porque lo que está claro que los abortos se seguirán practicando y lo que está en juego es si existirá un marco que proteja la vida de las mujeres o si, por el contrario, aquellas que pueden viajarán a Londres y aquellas que no, se expondrán a situaciones de clandestinidad que suponen un riesgo real de muerte para las mujeres. Esta reforma es por tanto, también, una reforma clasista.
La existencia de un marco regulador que permita el ejercicio libre del derecho al aborto no significa la imposición del mismo, lo que significa es la creación de garantías de protección para que mujeres que tengan que hacer uso de él no pongan en riesgo su vida. Asimismo, señalar que los países que tienen menores tasas de aborto, se rigen por leyes de aborto no restrictivas, dentro deun marco responsable que incluye educación sexual universal en las escuelas y servicios de planificación familiar de fácil acceso y el acceso a anticonceptivos de emergencia.
En su resolución 11/5 de 2009, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas afirmó que “El ejercicio de los derechos humanos no puede subordinarse a la aplicación de las políticas de ajuste estructural y las reformas económicas emprendidas a causa de la deuda”. Es un hecho que esta contrareforma, en el caso de llevarse a término, será una causa directa de la violación de los derechos humanos de las mujeres, enmarcada dentro de un escenario de recortes y empeoramiento de servicios públicos esenciales como el derecho a la salud.
Por todo ello, debe ser tarea de todas las comunistas y todos los comunistas, organizar una respuesta social clara y unitaria que frene este ataque a los derechos de las mujeres, así como la exigencia de:
– El rechazo total a la modificación de manera restrictiva la actual Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo
– La despenalización total del aborto voluntario, debe ser un derecho. – Asegurar la plena capacidad de las mujeres, incluyendo las jóvenes,
para tomas decisiones sobre sus vidas. – La práctica del IVE debe tener plena cobertura en la sanidad pública – La elaboración de un protocolo común para todo el sistema nacional de
salud, que asegura la prestación efectiva de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en la red sanitaria pública.
Madrid a 26 de mayo de 2013
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