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Comunicado del PCA respecto al accidente laboral en la mina de Vega de Rengos

El Partido Comunista de Asturias expresa su más profundo pesar por el accidente que ha costado la vida de dos trabajadores en la mina de Vega de Rengos, y traslada todo su cariño, solidaridad y apoyo a sus familias y compañeros. Nada puede reparar la pérdida de dos vidas, pero sí podemos y debemos señalar con claridad las causas y responsables de que, una vez más, sea la clase trabajadora la que pague con su vida el precio del empleo.

La siniestralidad laboral en Asturias nos está dejando datos alarmantes en los últimos tiempos, aumentando los accidentes graves y mortales. En este caso, se ceba con un sector, el minero, que ya vivió hace menos de un año la tragedia de los cinco fallecidos en la mina de Cerredo. Precisamente poco después del accidente de Cerredo, se conocía la clausura, por parte del Principado, de la mina de Vega de Rengos, y su posterior reapertura, impulsada en buena medida por la necesidad urgente de empleo en la comarca y las protestas de sus trabajadores y familias. Esto pone de manifiesto una realidad que conocemos bien: nuestros trabajadores y sus familias luchan por conservar sus puestos de trabajo, pero ese mismo empleo termina convirtiéndose en un riesgo mortal. Reafirmamos con contundencia que el trabajo no nos puede costar la vida, y que la producción debe estar al servicio de la clase trabajadora, no de los intereses económicos ni de la especulación.

Por otro lado, este accidente vuelve a demostrar la importancia esencial de la Brigada Central de Salvamento Minero, cuyas intervenciones son imprescindibles en cada tragedia. Sin embargo, solo horas antes del suceso, sus miembros denunciaban miles de horas impagadas, falta de relevo y abandono institucional. Es intolerable que quienes arriesgan su vida para salvar la de otros carezcan de condiciones laborales dignas y de los medios necesarios para realizar su labor. Una vez más, se evidencia que el actual sistema prioriza intereses ajenos a la clase trabajadora, dejando sin protección a quienes sostienen la riqueza colectiva.

El Partido Comunista de Asturias exige una investigación exhaustiva del accidente en Vega de Rengos, responsabilidades claras y medidas urgentes para garantizar la seguridad en todas las explotaciones mineras y todos los centros de trabajo. Reclamamos un control público firme, inspecciones rigurosas, condiciones laborales dignas y una participación activa de los trabajadores en todas las decisiones que afecten a su seguridad. Una fuerte organización obrera, a través de los sindicatos, en los centros de trabajo es una garantía de defensa, no sólo de derechos laborales en general, sino también de condiciones de seguridad.

Que esta tragedia no quede en una noticia más. La vida de la clase obrera no puede seguir siendo tratada como un coste asumible. Nuestro compromiso es claro y rotundo: ni una vida más al servicio del beneficio privado; la vida y la dignidad de la clase trabajadora por encima de todo.

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Costco Go Home

El Partido Comunista de Asturias se suma a la posición de Izquierda Unida, así como a las críticas de Comisiones Obreras, y manifiesta su oposición frontal a la implantación de Costco en el polígono de Bobes. No estamos ante un proyecto estratégico: la iniciativa choca con las Directrices Sectoriales de Equipamiento Comercial y pretende eludir la normativa vigente por la vía excepcional del PIER, sin estudios de impacto comercial, movilidad y empleo neto que avalen el supuesto interés general. Asturias no necesita atajos: necesita planificación productiva, certezas y respeto a las reglas comunes.

Desde una perspectiva de clase, el modelo Costco no es una oportunidad, es un riesgo para el tejido económico y laboral de Asturias: erosiona el comercio de proximidad, desplaza actividad local y presiona la negociación colectiva. Lo acreditan conflictos y denuncias sindicales en otros países. “En Asturias no vamos a cambiar derechos por promesas. Un hipermercado, por grande que sea, no es estrategia productiva. Nuestro compromiso es con la industria, la innovación y el empleo estable. Si la vía del PIER se usa para saltarse la ley, nos tendrá enfrente”, afirma Francisco de Asís Fernández, secretario general del PCA.

Tampoco se sostiene el relato de la “innovación”: un club de compras no es industria avanzada ni aporta valor añadido a las cadenas productivas regionales; es gran distribución con otra etiqueta. “Nos preocupa el historial antisindical que arrastran estas corporaciones y su impacto real en el empleo neto. Sin garantías, sin datos verificables y sin respeto a la organización de los trabajadores, Costco no tiene sitio en Siero”, subraya Manuel Medina, secretario de Movimiento Obrero del PCA.

El interés general no puede fundamentarse en promesas ni en notas de prensa, sino en datos verificables, informes y transparencia. Asturias conoce de sobra las consecuencias de operaciones presentadas como panacea que no cumplieron sus compromisos. Nuestro compromiso es con la industria de alto valor añadido, con la innovación aplicada a procesos productivos, con el empleo estable y de calidad protegido por convenios, sin profundizar la tercerización de nuestra economía.

Por todo ello, el PCA exige al Gobierno de Asturias no declarar a Costco como Proyecto de Interés Estratégico Regional y reclama la publicación de informes independientes sobre impacto comercial (incluida la destrucción de empleo en el entorno), movilidad y compatibilidad urbanística, con participación real de agentes sociales y del comercio local.

Asturias se construye con derechos, planificación pública y trabajo digno, no con excepciones a medida.

Costco, go home.

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Comunicado del PCA ante la entrada en prisión de Las 6 de La Suiza

Hace apenas unas horas se ha decretado el ingreso en prisión de seis sindicalistas por ejercer su derecho a la acción sindical. Seis personas, algunas de ellas con hijos, van a ser privadas de libertad por hacer lo que toda sociedad democrática debería proteger: defender los derechos de la clase trabajadora.

Esto es un escándalo. Un ataque directo al sindicalismo combativo, un intento de crear un precedente que intimide, que castigue la organización y la lucha, que abra la puerta a un modelo autoritario donde levantar la voz cueste años de cárcel. Pretenden que retrocedamos más de un siglo en conquistas sociales, desarmar a la clase trabajadora y golpear a quienes la representan.

Desde el Partido Comunista denunciamos este atropello a las libertades y a los derechos sociales. Llamamos a la unidad de todas las trabajadoras y trabajadores. No podemos permitir que el miedo y la represión ocupen el lugar que le corresponde a la dignidad y la justicia.

Hoy vienen a por ellas. Mañana pueden ir a por ti.
Organízate, lucha, defiende tus derechos.
Trabajadores, uníos. Hasta la victoria siempre.

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Unidad de clase en la lucha por la Educación Pública

La educación pública en Asturias vive un momento crítico: los recursos son insuficientes para dar una atención adecuada al alumnado y la carga burocrática para las y los docentes continúa en aumento, mientras que se acumula una pérdida de poder adquisitivo año tras año. Desde la Consejería de Educación nada se ha hecho por revertir los recortes y, a pesar de los acuerdos para futuras mejoras, se atreve a dar un nuevo ataque a la educación asturiana.

Bajo el paraguas de una medida positiva como es ampliar el servicio de comedor escolar a junio y septiembre, se aprovecha para eliminar la posibilidad de la jornada lectiva reducida para Primaria e Infantil en estos mismos meses. Esta jornada reducida no sólo atendía a criterios pedagógicos, como adaptación al inicio y al final del curso escolar, sino que también permitía a las y los docentes disponer de un tiempo para las gestiones burocráticas; con su eliminación se muestra la concepción que desde la Consejería se tiene del sistema educativo: un espacio en el que aparcar a hijos e hijas de la clase trabajadora mientras sus familias pueden seguir produciendo para el Capital, en pro de una falsa conciliación. Además, no sólo no se atiende a las necesidades del alumnado, sino que se modifican unilateralmente las condiciones de las y los docentes de la Educación Primara e Infantil, aumentando su carga laboral y, con ello, su jornada real de trabajo (mucho mayor que la oficial).

Ante esta situación no queda otra alternativa que manifestar el máximo apoyo a las movilizaciones iniciadas por el colectivo docente. Este nuevo ataque a los y las trabajadoras de la enseñanza es solo la gota que colma un vaso lleno de recortes y menosprecios por parte de la Consejería. Es un momento de necesaria unión en torno a los sindicatos de clase, no cabiendo buscar rédito particular que divida a los y las trabajadoras, ni tampoco, ni mucho menos, posturas que hagan de apagafuegos para la Consejería.

Desde el PCE en Asturias respaldamos la convocatoria de huelga realizada por las organizaciones sindicales CCOO, SUATEA y UGT para los días 27 de mayo y 5 de junio en las etapas de Primaria e Infantil. Es preciso un seguimiento masivo de estos paros para doblar el brazo a las políticas educativas del Gobierno del Principado y, del mismo modo, secundamos la voluntad sindical de radicalizar la protesta si la Consejería no cede y se sienta a negociar.

No se trata solo de una lucha de las y los docentes, se trata de defender una escuela pública de calidad para hijos e hijas de toda la clase trabajadora. Se trata de una batalla de presente pero también de futuro, y por ello llamamos a toda la sociedad a fortalecer las movilizaciones y acudir a la concentración convocada el primer día de huelga.

¡Viva la lucha de la enseñanza pública!

¡Por una educación al servicio de la clase obrera!

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Un asesinato que destapa la precariedad en los servicios sociales

Un asesinato que nos interpela: La tragedia que grita por un cambio en los servicios sociales

Esta semana, el corazón del sector de los servicios sociales se ha roto. Una educadora social, una compañera, fue asesinada en su puesto de trabajo por tres usuarios del centro en el que dedicaba su vida a ayudar. No es solo una noticia trágica, es un grito desgarrador que nos obliga a mirar de frente lo que hemos normalizado: un sistema de servicios sociales quebrado, que abandona a sus trabajadores y, por ende, a quienes debería proteger.

Este crimen no es un hecho aislado. No es solo la acción de tres personas. Es el resultado de un sistema que lleva años fallando, que prioriza el ahorro de costes sobre la dignidad de las personas, que explota a quienes trabajan en él y que deja desprotegidos a los más vulnerables. No podemos caer en el error de buscar respuestas fáciles, de criminalizar a los usuarios o de pedir más control punitivo. La raíz del problema no está en ellos, sino en un sistema que ha convertido la precariedad en norma y el desgaste emocional en pan de cada día.

Un sistema que nos duele

Los servicios sociales son, en teoría, un faro de esperanza para quienes más lo necesitan: personas mayores, menores en riesgo, personas con discapacidad, con adicciones, en situación de exclusión. Pero detrás de esa misión noble hay una realidad desgarradora. Las entidades del tercer sector, muchas de ellas sin ánimo de lucro, han sido utilizadas como herramienta para privatizar y externalizar la responsabilidad del Estado. Estas organizaciones compiten por subvenciones y contratos públicos, pero en lugar de invertir en mejorar las condiciones de los usuarios y los trabajadores, recortan gastos. Y quienes pagan el precio son siempre los mismos: los profesionales que están en primera línea, con salarios que no dan para vivir y condiciones laborales que rayan en la explotación.

El sector social es un sector feminizado. El 79,3% de los trabajadores son mujeres, porque el cuidado ha sido históricamente una carga que recae sobre ellas. Y como siempre, lo que se feminiza, se precariza. Los salarios son una burla: entre 16.000 y 24.000 euros brutos al año para quienes cargan con la responsabilidad de cambiar vidas. La nocturnidad, que destroza la salud, se paga con un 10% adicional. La antigüedad, después de años de dedicación, se recompensa con 16,4 euros al mes. ¿Cómo puede ser que quienes cuidan de los demás sean tan poco cuidados?

El desgaste invisible

Pero no es solo el dinero. Es el desgaste emocional, la sensación de estar solos, de que nadie te escucha. Los trabajadores del sector social son presionados para asumir cargas inhumanas bajo el chantaje moral de que, si no lo hacen, los perjudicados serán los usuarios. ¿Cómo decir que no cuando sabes que de ti depende que alguien tenga un plato de comida, un techo, una oportunidad? El resultado es un agotamiento que va más allá de lo físico. Es un cansancio del alma, un desgaste que te deja vacío.

Y luego está la violencia. Las agresiones, las amenazas, el miedo. Son situaciones que forman parte del día a día, pero que rara vez se abordan. Las incidencias se archivan, las soluciones llegan tarde o no llegan nunca. Y cuando alguien se atreve a pedir un complemento de peligrosidad, se le acusa de estigmatizar a los usuarios. Pero no se trata de criminalizar a quienes atendemos, sino de reconocer que nuestro trabajo entraña riesgos. Riesgos que no deberíamos asumir en soledad.

No al punitivismo, sí al cambio estructural

En momentos como este, es fácil caer en la tentación del punitivismo. Es fácil pedir más control, más seguridad, más castigo. Pero eso no soluciona nada. No aborda las causas profundas del problema. Este crimen no es culpa de los usuarios, es culpa de un sistema que ha fallado. Un sistema que ha dejado solos a los trabajadores, que ha priorizado el ahorro sobre la dignidad, que ha convertido el cuidado en una mercancía.

No podemos permitir que esta tragedia caiga en el olvido. No podemos dejar que el foco se desvíe y que todo siga igual. Este crimen debe ser un punto de inflexión, un llamado a la acción. Necesitamos un cambio estructural, no parches cosméticos. Necesitamos:

  • Inversión pública real en servicios sociales, con auditorías que aseguren que el dinero llega a donde debe llegar.
  • Contratos Dignos y estables que den seguridad a los trabajadores y les permitan hacer su labor sin miedo a perder el empleo y con posibilidad de vivir una vida digna.
  • Protocolos de apoyo psicológico para quienes están en primera línea, porque cuidar de otros también implica cuidarse a uno mismo.
  • Fin de la privatización y recuperación de la gestión pública, para que los servicios sociales vuelvan a ser lo que nunca debieron dejar de ser: un derecho, no un negocio.

Por ella, por todos, por un futuro mejor

El asesinato de nuestra compañera no puede quedar en el olvido. No podemos permitir que su muerte sea solo un titular más, un episodio trágico que se diluya en la vorágine de las noticias. Ella era una de nosotras, una persona que dedicó su vida a ayudar a los demás, y su muerte nos interpela a todos.

Este es el momento de alzar la voz, de unirnos, de exigir un cambio real. Por nuestra compañera. Por quienes vendrán. Por un sistema de servicios sociales que ponga a las personas en el centro, que cuide a quienes cuidan, que no deje a nadie atrás. Es hora de transformar el dolor en acción, la indignación en organización. Es hora de que nadie más se sienta solo en este sector. Es hora de cambiar las cosas.

Texto de Aitor Santos González.
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Defendamos la universidad: por tu clase, por su futuro

La Universidad Pública está en peligro. A día de hoy, en España hay ya casi tantos campus públicos como privados: 50 de la Universidad pública y 46 de la privada. Además, se están estudiando o tramitando, al menos, otros 10 campus privados mientras que la última vez que se abrió uno público fue en 1998 en Cartagena.

Esta ola privatizadora está llegando a Asturias, con la propuesta de la instalación de un gran centro de la Universidad Europea en Gijón y un centro adscrito de la Universidad de Nebrija en Avilés. Para sorpresa de la ciudadanía, desde algunos sectores se intenta vender esta propuesta como algo positivo para nuestra tierra y para nuestra juventud, pero nosotros sabemos que esto no es así. Porque quienes privatizan la educación la convierten en un negocio. Y la educación no es un negocio, es un derecho.

Universidad pública, de calidad y plural

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que el Estado es el único actor que puede garantizar que el fin de esta sea el beneficio de la mayoría de la población. Apostamos por la gestión pública para garantizar una universidad accesible a todas las personas, adecuadamente financiada, de calidad, con pluralidad ideológica y favorecedora de la justicia social.

Igualmente, rechazamos la implantación del modelo de convivencia público-privado porque sabemos que, aunque se presenta como una alternativa para quienes quieran (y que, en realidad, son quienes puedan) pagarlo, la realidad es muy distinta. La Universidad privada asfixia al modelo público con un trasvase de dinero y calidad del sistema público al privado para el beneficio de una minoría. La universidad se convierte, entonces, en un elemento reproductor de las desigualdades sociales.

Derecho, no negocio

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que quienes quieren privatizar la educación, lo hacen para su beneficio. Lo hacen para convertir este derecho a la educación de nuestra clase en un simple negocio con el que seguir llenando los bolsillos de una minoría oligárquica. Una minoría que no puede dar respuesta ni pretender preocuparse por los problemas de nuestra clase porque es, en último término, quien se beneficia de los problemas de nuestra clase.

Condiciones dignas

Defendemos la Universidad pública porque sabemos que la privatización de cualquier servicio supone una caída en las condiciones laborales. Para el profesorado que desarrolla su actividad laboral en el mundo universitario, la privatización supone una carga de trabajo mayor, peores salarios e inseguridad laboral. Y todo ello con el único propósito de aumentar el rendimiento económico de una entidad supuestamente dedicada a la educación.

Además, el alumnado también sufre las consecuencias de un modelo de Universidad privada en forma de mayores notas de corte, la posibilidad de comprar títulos para aquellas personas que se lo puedan permitir, la realización de prácticas en centros privados (normalmente asociados a las fortunas detrás de las universidades privadas y que se benefician del trabajo no remunerado de estudiantes en forma de estas prácticas) y un incremento en general de las desigualdades sociales.

 

No permitas que las élites vuelvan a convertir a la universidad en una institución clasista a la que solo pueden acceder aquellos que más pueden pagar. No permitas que se vuelva a implantar un modelo educativo con centros de primera y de segunda y, por tanto, con alumnos y ciudadanos de primera y de segunda. Por eso, únete a nosotros para defender la educación pública.

 

Por tu clase, por su futuro.