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La Memoria Histórica y el nombre de nuestras calles
Ante la polémica creada por la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre) por parte del Gobierno municipal en Oviedo es preciso que recordemos que es una ley escasa, alicorta y que deja mucho que desear. Aún así, dicha ley, con más de 8 años de vigencia, establece en su artículo 1 que “tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar”
También recoge, en su artículo 15, que “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.”
Con el objeto declarado de cumplir dicha ley, el gobierno local del PP formó en 2007 una comisión y posteriormente aprobó en pleno municipal la retirada de diferentes nombres de calles u otras distinciones. Pero, en otro ejemplo de la funesta gestión como alcalde de Gabino de Lorenzo, el gobierno municipal, con mayoría absoluta de PP, no cumplió cabalmente lo acordado por el propio pleno municipal. Ni la mitad de los pocos cambios aprobados vieron la luz.
En este caso no se perdieron ingentes cantidades de dinero como en los casos de “los palacios”, “Villa Magdalena”, “Cinturón Verde” o muchos otros, sino que se escamoteó esa mínima reparación moral que ya era poca frente que a la que tienen derecho quienes sufrieron el vilipendio de la represión de la dictadura franquista. Esperar un mínimo de sensibilidad democrática o histórica de un gobierno que esquilma y engaña a sus conciudadanos es mucho esperar.
Pues bien, ahora que el gobierno municipal de Oviedo acomete la aplicación de la alicorta ley de memoria histórica en Oviedo y tan solo propone el cambio de nombre de veinte calles, el PP local que no fue capaz de hacerlo y quienes se resisten a un mínimo de funcionamiento democrático atacan con risibles argumentos. No quieren que se retiren de las calles los nombres de golpistas, terroristas o represores que atentaron contra el conjunto de la población. “Es la historia”, “mejor no moverlo”, “hay mejores cosas que hacer”, “es revanchismo, venganza” son los mensajes repetidos.
¿Acaso no hacemos nosotros historia honrando a los que defendieron la legalidad constitucional republicana? ¿No es hacer historia mantener unos honores a personas indignas de ellos y que los consiguieron por la fuerza de las armas? Hitler o Mussolini son historia pero no tienen calles que los honren en Alemania o Italia. ¿Acaso no deberíamos quitar honores como el de hijo predilecto o el nombre de calles o plazas a un exministro, diputado o director de la Guardia Civil que se descubrieran delincuentes? ¿Alguien considera que un violador, terrorista, maltratador, pederasta o político corrupto merece dar su nombre a una calle, por muy historia, triste historia, que sea? Si alguien ofende grave e injustamente a un familiar cercano destrozando su vida, ¿usted lo dejaría pasar? Si el nombre de un terrorista u otro delincuente apareciese en una lista de honor, ¿usted defendería corregirlo o cree que es mejor no moverlo? ¿Acaso un gobierno no debe y puede hacer varias cosas a la vez? ¿Acaso no justifica la historia que tengamos en nuestra ciudad una plaza de la República o una calle con el nombre de la Pasionaria o con el del Comandante Ros asesinado por defender la legalidad constitucional republicana en Oviedo? ¿Es revanchismo hacer un poco de justicia? ¿Un error no corregido justifica que lo prolonguemos?
Asumamos que somos ciudadanos y ciudadanas, que con nuestro trabajo y esfuerzo construimos nuestro entorno, nuestra ciudad, nuestra riqueza, nuestra historia y dignidad. No podemos consentir que nuestro carácter de ciudadano o trabajador se vea reducido al de meros espectadores o consumidores de lo que otros hicieron, hacen, ofrecen o les conviene. Seamos dignos y condenemos la indignidad venga de donde venga.
José Ángel Piquero Fdez, Maestro de E. Infantil.
Secretario Político del PCA en Oviedo
PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL DEL PCA, FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ, EN EL ACTO DE HOMENAJE A LOS MÁRTIRES DEL POZU FORTUNA.
Amigas y amigos, compañeros y compañeras, camaradas:
Un año más nos congrega el empeño de recordar y honrar a los mártires del Pozu Fortuna, republicanos, socialistas, anarquistas, sindicalistas, comunistas, también mujeres y hombres sin partido, unidos para siempre en el camino, para ellos truncado, hacia la libertad y la justicia. los mártires del Pozu Fortuna, cuya memoria luminosa terminó imponiéndose al ocultamiento urdido por unos y al olvido pretendido por otros, de una parte terrible del pasado de nuestro pueblo, pero que es una parte insoslayable, necesaria, imprescriptible de ese pasado y de este pueblo.
Ante esta fosa común innumerable nos congregamos hoy para afirmar que la Historia no termina, que han fracasado los que decretaron su final y su muerte. Que es larga y será larga la lucha por la emancipación humana, por el progreso del mundo, por la vida…
Larga es la lucha y corta la vida humana, especialmente corta lo fue para muchos de los que aquí yacen. En cualquier caso, nuestras vidas tan sólo duran para tomar la antorcha y andar un trecho del camino. Pero el camino sigue y proclamarlo aquí es el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros muertos. Porque lo que interesa es el camino, es la aventura de caminar, de tropezar y de caerse y luego levantarse y seguir caminando.
Y por eso tiene sentido decir hoy aquí, que los enterrados en el Pozu Fortuna y quienes sentimos la necesidad de enfrentar a un régimen podrido y corrompido y de combatir un sistema social explotador, inhumano y cruel, de organizar la rebeldía popular contra los poderos, compartimos un larguísimo caminar que hunde sus huellas muy atrás en los siglos y nos lleva adelante, muy lejos, en el porvenir.
Somos los mismos que hace 2000 años desenvainamos la espada en la indómita hueste de Espartaco, tensamos nuestros arcos contra los poderosos en el bosque de Sherwood; fuimos moriscos en la Alpujarra, comuneros en Villalar; nos vimos obligados a negar el movimiento con Galileo Galilei ante la Inquisición, para decir después “y sin embargo se mueve”; éramos “sans culottes” cuando asaltamos La Bastilla, y Thermidor hizo rodar nuestras cabezas por haber aplaudido a Robespierrre y Saint Just; nos alzamos con Riego en las Cabezas de San Juan y corrimos a esconder las banderas que bordara Mariana Pineda. Después de la Comuna de Paris nos fusilaron por miles ante los paredones del “Père Lachaise”; nos masacraron otra vez en 1905, pero luego fuimos jinetes de la caballería roja en la Revolución de Octubre, resueltos a asaltar los cielos; Los nazis no pudieron con nosotros ni en Leningrado ni en Stalingrado; plantamos mil flores en Pekin; desembarcamos con Fidel desde el Gramma, doblamos el pulso de los imperialistas en Playa Girón; caminamos por las quebradas de Bolívia y batimos al yanqui en Vietnam.
Los que, además de rojos y rebeldes, somos asturianos cargamos con la mochila particular de nuestra historia, trabajamos de guajes en las sórdidas minas de los años 20 y 30, encendimos con nuestros cigarros los cartuchos en el 34, vimos caer a Aida en su puesto de San Pedro de Los Arcos, entramos con Dolores en la cárcel de Oviedo liberando los presos, defendimos las lomas del Mazucu y encajamos la más triste, sangrienta e inmerecida de las derrotas. Nos tiramos al monte y fuimos maquis. Después, la misión fue reconstruir el movimiento obrero. Lo hicimos. Y de todas esas luchas aprendimos el valor de la memoria, el valor del ejemplo de quienes fueron jalonando el camino con su sacrificio, desde hace cientos de años, el sentimiento de gratitud hacia quienes, como los sepultados en el Pozu Fortuna, pagaron con su vida la defensa de unos ideales que, en su médula, continúan vivos porque siguen siendo necesarios.
Por eso hoy les rendimos un emocionado homenaje. ¿Cómo? ¿Con flores? Claro, también con flores. Pero sobre todo con nuestra consciencia del camino. De ese camino secular de luchas de la humanidad. Entendiendo que ahora es éste nuestro trecho por el mismo camino que ellos anduvieron, con el compromiso de continuarlo, con el compromiso de encender las antorchas de nuestros hijos y de nuestros nietos antes de que las nuestras se extingan, para seguir iluminando hacia el futuro la antigua y nueva senda de la emancipación, inseparable de la condición humana: La historia, que no cesa.
Un camino revolucionario de rebeldía frente a lo establecido y de alternativas, para el que debemos contar con el impulso y el ejemplo de los mártires del Pozu fortuna, el de su unidad en la muerte, de modo que nos sirva hoy para nuestra unidad de lucha en la vida, porque los luchadores por otro mundo posible tenemos, junto a la fuerza de nuestros argumentos, esa otra fuerza, que decía el poeta, y que sopla como un viento desde todos nuestros muertos.
Por esa unidad. Por la verdad, la justicia y la reparación, mantengamos viva y activa la memoria de las víctimas del Pozu Fortuna.
Turón, 4 de octubre de 2014
Homenaje a los Mártires de Carbayín
Un años más organizamos el Homenaje a los Mártires de Carbayín. El acto tendrá lugar el domingo, 10 de noviembre, a las 12:00 hs, en la Fosa Común del Cementerio de El Carbayín (Siero).




