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Alcoa Avilés: el rugir de la clase. Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible..

(Benedetti. Táctica y estrategia)

El conflicto de Alcoa no es un conflicto aislado que el sistema pueda compartimentar.

No es un segmento de la economía productiva española que la socialdemocracia pudiera sellar, como si fuera una sección de submarino inundada. El conflicto de Alcoa tiene una conexión directa e insoslayable con el gran problema de la energía en España.

50.000 manifestantes así lo comunicaron el pasado jueves 8 de noviembre, así lo entiende la señora Ministra de Industria en Londres, cuando abandonó su agenda para escuchar las recomendaciones de Adytia Mittal, presidente de Arcelor-Mittal, que manifestó la preocupación que hay en la industria por el potencial encarecimiento de la energía.

Alcoa es la punta del Iceberg de la arquitectura productiva, industrial y energética de nuestro país, Mittal lo sabe y mueve ficha , el gobierno se arruga, … ¿y nosotros?

Estamos en un momento clave, el momento de vertebrar hegemonía, el momento de plantear nuestro modelo de país. Se da la coyuntura para socializar nuestros objetivos y nuestras prioridades en el corazón del conflicto. Un conflicto, que es el teatro de operaciones en el que se disputa a hierro (o a aluminio, en este caso) lo posible y lo necesario. Debemos pues desbordar el estrecho margen de lo electoral y lo institucional.

En una primera radiografía se identifican tres actores :

1º) El capital, descarao, prosaico y pasional. ¡Beneficio máximo ya!
(Que me perdone el ripio la bruja Avería).

-Ya sabemos que las plantas de Alcoa de la Coruña y Avilés son objetivamente rentables, otra cosa es que la dirección de la empresa quiera aumentar la tasa de beneficios por acción. Por ello, las multinacionales reestructuran, para conseguir un poco más de ganancia sin importarles la ruina de sus trabajadores y de comarcas enteras.

La propia empresa ha dicho que lo único que está dispuesta a negociar son los despidos[1], independientemente de los 10.000 millones de beneficio en los últimos 10 años, generados mediante ayudas públicas.

-Arcelor Mittal, exprime al máximo la coyuntura de pánico laboral en Asturias y avisa al Gobierno sobre la necesidad de “garantizar un flujo constante y a buen precio…”

Adytia Mittal si sabe de táctica y estrategia, sabe que sus acciones tienen un 2% menos de rentabilidad que las de sus primos alumineros, y aprieta el acelerador, es un maestro en el arte de explotar las ventanas de oportunidad.

2º) El Estado: parado y arrugado (No, no hablamos de papas Canarias.)

Una vez más, desde el Stablishment se nos sorprende con su capacidad propositiva y su creatividad a la hora de solucionar estos problemas: hacer más de lo mismo.

-La Ministra de Industria profundiza en la línea de agachar la cabeza y favorecer a las grandes multinacionales, en resumen “No os vayáis por favor, que os lo ponemos fácil con dinero público. El Estado podría pagar parte de la factura eléctrica mediante la trampa de la interrumpibilidad”.

-Su compañera, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, en un acto de “audacia” nos dice: “No estamos en una economía estatalizada, cómo intervenir la empresa, no estamos en un régimen comunista”[2], en alusión directa a la reivindicación de los trabajadores de Alcoa A Coruña, altamente conscientes y politizados.

-Los liliputienses, Feijoo y el señor Javier Fernández, piden que se pague con dinero público parte de la factura eléctrica a la gran industria[3] y, además, que las subvenciones no se negocien anualmente, sino quinquenalmente.

Las líneas maestras del régimen están en un callejón sin salida. Son tan malos amantes que no saben seducir ni al capital; y la empatía, las buenas palabras y el abrazo al trabajador de camiseta amarilla tampoco seducen…

El PP y el PSOE mienten, no hay ninguna empresa salvadora y Alcoa no se quiere que-dar, otra cosa es ayudar a Mittal.

Socialdemócratas coherentes, como Édouard Martín, sindicalista franco-español de la CFDT y europarlamentario por el PSF, habla directamente de nacionalización legítima “Pocas cosas hay más justificadas que la participación Publica en la gran industria”[4]

Si el capital privado hace su trabajo, el Estado debe hacer el suyo: salvaguardar a sus ciudadanos tan bien, como lo hace con los Bancos.

Podemos en el 2015 rechazó el programa de nacionalizaciones con el que había concurrido en el 2014 a las elecciones europeas. Pablo Iglesias sentenciaba “Creo que las nacionalizaciones son algo excepcional y como la Constitución recoge, son medidas a to-mar en momentos excepcionales”[5].

Si Mittal sabe explotar la coyuntura al máximo para su beneficio privado…¿Por qué la izquierda a nivel estatal no lanza una gran ofensiva?

Cuando 50.000 personas salen a la calle pidiendo control público de los sectores estratégicos y los trabajadores gallegos jaleaban a favor de la nacionalización de la energía, estaban focalizando el punto de mira en el objetivo principal. El Partido debe ser un instrumento especialista en la gestión de confrontaciones estratégicas como esta. El parti-do debe aportar cerebro, corazón y músculo a las luchas de su clase. Proponer, contras-tar sobre el terreno, organizar, aprender y contraatacar poniendo en valor toda una experiencia de lucha. Esa es la razón de ser de nuestro instrumento.

Es el momento de la definición, de llevar certidumbres al centro de la confrontación, no solo Alcoa, Glencore y Mittal saben de táctica y estrategia, nosotros también; aprovechemos por tanto cada espacio. Hay que compartir nuestras propuestas con los sindica-tos, con los comités de empresa y con los barrios y comarcas afectados. No podemos incurrir en los tres errores de la socialdemocracia , a saber, parlamentarismo, electoralismo y personalismo. Estos instrumentos son insuficientes para frenar el impacto social del cierre de grandes centros productivos: alcoholismo, drogas, descomposición de estructura familiar, social y sindical, emergencia de casas de juego, fascismo…

El Partido debe trabajar directamente en el conflicto planteando la recuperación del Estado Español como interlocutor de los intereses generales. Un Estado fuerte y con funciones, que no negocia desde la subordinación con la gran empresa privada. Vaya, eso que se conoce como ”patria”, y plantear sin complejos, como estamos haciendo, varias cosas:

-Levantamiento del expediente de regulación de empleo actualmente vigente en Alcoa, como conditio sine qua non previo a cualquier tipo de negociación.

-Aplicación Artículo 128.2 y nacionalización de sector estratégico del aluminio.

-Ni un gramo de aluminio del Régimen Saudí en los puertos españoles.

-Control público del precio de la energía.

Los principios necesitan táctica y estrategia…

“mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.”

(Benedetti. Táctica y estrategia)

NOTAS:

1.https://www.lavozdegalicia.es/amp/noticia/economia/2018/11/09/alcoa-acepta-negociar-solo-despidos/00031541766489536367463.htm

2.https://www.europapress.es/galicia/noticia-ministra-trabajo-rechaza-intervencion-factorias-alcoa-no-estamos-regimen-comunista-20181111132641.html

3. https://www.lne.es/economia/2018/11/08/asturias-galicia-urgen-medidas-gobierno/2376643.html

4. La Nueva España, Economía Édouard Martín. Pocas cosas hay más justificadas que la participación Publica en la gran industria”. Pág. 37

5.https://www.cuartopoder.es/espana/2015/11/17/podemos-promete-crear-400-000-empleos-con-las-renovables-y-excluye-nacionalizar-empresas/

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ALCOA y las prioridades de la izquierda

1984 es una  fecha controvertida, que el intelectual posmoderno recordará por Orwell , el liberal “freak” porque Apple Macintosh lanza su primera computadora y un niño como yo, hijo de asalariados, recuerda  porque desde mi casa de Cádiz se escuchaba el fragor de las batallas de los trabajadores del Astillero de la Bahía de Cádiz contra el ilusionante Gobierno Socialista de Felipe González.

Pero 1984 también sería recordado porque empezamos las vacaciones con un ensayo nuclear de Reaganen el Área de pruebas atómicas de Nevada, (el ensayo N º 1015  desde 1945), o porque el criminal coronel Salvadoreño, Domingo Monterrosa, muere a manos de una romántica bomba inserta en la Radio Venceremos haciendo justicia poética a las mujeres y niños asesinados en la matanza de El Mozote y porque otros “buenos” de allí al lado, “Los sandinistas”, que eran niños morenitos como los del barrio, ganaban las elecciones presidenciales en Nicaragua.

Que diferencia entre aquel año, en el que un nutrido ejército de obreros de la Bahía Gaditana se empoderaba y desalojaba a “los marrones”, pero empoderándose de verdad, no subjetiva y “postverdaderamente”. Las fuerzas del trabajo confrontaban con el Estado por el harakiridel I.N.I.(Instituto Nacional de Industria) y contra la reconversión que Carlos Cano inmortalizó en su canción  “¡Guardia no tienes pelotas, que pa pelotas Puerto Real!”

Allí, sobre el Puente de Carranza inutilizado por los trabajadores, me explicaron quienes eran los buenos, la palabra sabotaje, que mi hermanito no venía en cigüeña y que era eso de “hacer la Revolución”, menuda sobredosis de materialismo burdo.

Hoy, en otras coordenadas espacio-temporales, me veo en la Asturias de fines de Octubre del 2018, ahora como padre y asalariado, y veo que la lucha se da entre una multinacional norteamericana que ha chantajeado al estado desde hace 20 años y unos trabajadores carentes de plan definido ante el persianazo yankee. ¿Pero alguien cree que a los inversores les importa el impacto económico y humano de las familias y comarcas?. La directiva de Alcoa solo tiene un objetivo, ellos si lo tiene claro: recuperar los márgenes de beneficio mediante la reestructuración de sus plantas.

En la EGB aprendí una lección de Espartaco… que en una batalla es necesario un plan, que la batalla se puede perder, pero que sin un plan, estamos perdidos. En mitad de este conflicto, muchos ponen el acento en la especificidad del sector energético español, apelando a que la gran solución es que el Estado siga subvencionando las tarifas energéticas de esta industria. Pero, ¿no sería mejor que con ese dinero (casi 1000 millones de euros) se procediese a la nacionalización total o parcial de un sector estratégico para el desarrollo industrial de un País? ¿No sería una prioridad para la izquierda política y sindical analizar la viabilidad de la nacionalización de las plantas de Avilés y  A Coruña? ¿Tenemos instrumentos jurídicos y económicos para ello? ¿No se podría pasar a la ofensiva propositiva y diseñar desde la izquierda un modelo de estado proactivo y con iniciativa frente al interés privado similar al de otros países europeos? ¿Y si para garantizar el futuro de esa inversión a nivel estratégico, el Estado y las autonomías tuviesen como prioridad la conexión con las Universidades Públicas  y generasen un nicho atractivo para la empresa privada? Y  ¿el desarrollo de “Spin –Off” y empresas auxiliares viables que creasen un polo de desarrollo en una comarca?

Y por otro lado, desde el punto de vista económico, ¿Cuanto gastaría el Estado en pagar los subsidios de desempleo, diversos planes de empleabilidad, el salario social u otras ayudas? ¿Cuanto perderían los ayuntamientos de las comarcas en I.A.E.? ¿Podría ser que la nacionalización fuese más barata? Quizás el apoyo al gobierno de Pedro Sánchez podría pasar por hacer propuestas dirigidas a crear un Estado fuerte con capacidad de intervención para salir de la crisis, o al menos, incluir una partida para que la SEPI comprase e invirtiese en este sector a nivel táctico.

El aluminio es  un material estratégico para la industria del S XXI en España y en Europa (Automoción , industria aeroespacial, etc ).Sería buena idea que la izquierda con una vocación verdaderamente transformadora, tuviese como buque insignia de sus propuestas económicas y sociales, la propiedad o participación de la SEPI en sectores estratégicos y en el energéticos, como EDF en Francia, o en la siderurgia, como la región del Sarre con Arcelor Mittal, etc.

Habrá quien diga que la clase obrera ya no existe, que solo existe una muchedumbre subdividida en una multiplicidad de microidentidades y que nacionalizar la industria pesada es una locura; que ahora se lleva más la deslocalización a países en “Vías de desarrollo” y que la economía nacional debe basarse en la economía del conocimiento por su alto valor añadido.

Para los que creemos en modelos económicos sólidos, capaces de vertebrar estructuras sociales firmes y que tengan a los trabajadores como centralidad, es una prioridad  que la izquierda relance un programa económico viable y asumible por la mayoría. No sería para nada descabellado mirar al norte o al occidente ibérico, y ver que pasa en Bélgica o fijarnos en nuestros hermanos portugueses. Debemos mirar con humildad e interés a aquellas fuerzas comunistas que avanzan electoral y socialmente y preguntarnos ¿cómo lo hacen?. Creo que es necesario aprovechar esta coyuntura de conflicto para “engrasar” nuestras estructuras y empezar el proceso de sectorialización sobre el conflicto realphoto_2018-10-27_16-10-32. Cuando hablaba hace un mes en la Fiesta del PCE  con un camarada Portugués, me decía,  “Nosotros tenemos casi 100 años de experiencia de trabajo en las fábricas” o dicho de manera literal: “A Célula de empresa em Portugal é o mais importante organização de base do Partido”. Somos muchos los que creemos que el crisol de la Unidad Popular tiene que darse sobre el  conflicto concreto, y debe cimentarse sobre los lazos entorno a objetivos reales compartidos y sentidos entre trabajadores/as. Esa, en mi opinión, es la “pócima mágica” que puede aglutinar un futuro con la masa crítica necesaria para un nuevo modelo económico capaz de acabar con la crisis. Pero puede ser que la policía del pensamiento-único se encargue de nuestra moderación y  nos conduzca a dar vueltas sobre lo mismo: el estrechísimo marco que nos da lo posibley la neolenguade la postverdad deconstruya  “lo necesario”  y, desgraciadamente nos lleven a donde empezamos, a 1984.

Fran de Asís Fernández Olanda

Miembro del Comité Territorial del Partido Comunista de Asturias

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Lula libre: de Curitiba a la Alvorada

Como militantes y activistas, que luchamos para derrocar este sistema genocida que va en contra de la vida, que luchamos por la justicia social y por la construcción de un mundo libre de “la explotación del hombre por el hombre”, tenemos el deber y la obligación moral de evidenciar las injusticias y denunciar lo evidente. Hoy, toca hablar de Brasil:

Si la Justicia en sí misma es un poder, lo es más cuando ésta se pone al servicio de las oligarquías y poderes fácticos. El patrón a seguir suele ser siempre el mismo: desprestigiar y derrocar a personajes políticos o Gobiernos que defiendan a las clases desfavorecidas y apuesten por crear Poder Popular, para que una vez derrocados éstos, las Fuerzas Reaccionarias, con el neoliberalismo por bandera y con total impunidad, comiencen con el saqueo.

Lula lleva casi 3 meses en prisión. Ha sufrido lo que ahora llaman “LawFare”, que no es otra cosa que usar herramientas jurídicas para la persecución política; usar la ley como arma para destruir al adversario político por la vía judicial.

Y es que Lula, a pesar de estar en prisión, lidera ahora mismo la intención de voto de cara a las elecciones presidenciales de octubre. No podía volver a ganar el PT (Partido de los Trabajadores). Había que desestabilizarlo como fuera y poner a un títere que garantizara más poder al Poder.

Primero, hicieron caer a Dilma Roussef con un “golpe blando” liderado por Michel Temer, el candidato de los mercados. Y como no, Temer se convierte en el Presidente de Brasil, con una agenda política marcada por privatizaciones de servicios, saqueo del patrimonio público (Petrobas, Electrobas) y recortes (para las clases populares, claro). Operación Cóndor en toda regla.

Una vez derrocada Dilma, la estrategia golpista sigue su curso. Siguiente objetivo: noquear al único líder popular con opciones, es decir, sacando a Lula Da Silva del tablero político. Comienza entonces una campaña de desprestigio y terrorismo informativo. (Red Globo se lleva la palma en manipulación mediática). Tras un proceso judicial sin ningún tipo de garantías, el juez Moro condena a 9 años de prisión a Lula Da Silva y finalmente, se ratifica la sentencia por el Tribunal Federal aumentando la pena de 9 a 12 años de prisión.

En abril del 2018, Lula entra en prisión. Ahora, 3 meses después, la Corte Suprema de Brasil falla contra el juez Moro y considera “ inconstitucional la conducción coercitiva con que fueron obligados a rendir testimonio los presuntos implicados del caso.”

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Basta con ver esta foto, para saber por y para quien gobierna Lula. Basta con ver esta foto, para comprender el por qué de esta persecución política. Basta con ver esta foto para comprender los intereses que defiende este hombre, que no son otros, que los intereses de “Los desposeídos”.

La libertad de Lula se espera en horas. Ojalá y que no tarde.

¡Basta ya de injerencias imperialistas!

#LulaLibre

#Brasil

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Olga Carrasco Heras

Militante del Partido Comunista de Asturias

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Haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad

Hagamos un poco de historia. Las recetas neoliberales como salida a la crisis iniciada a finales de la primera década de este siglo, cargaban sobre nuestras espaldas los costes de una crisis económica de la que no habíamos sido responsables. Las reformas laborales, los recortes en materia de sanidad, educación, pensiones y servicios sociales, así como un paro estructural galopante y en aumento, ahogaban cualquier posibilidad de vivir dignamente en nuestro país.

Ante esa situación, el 22 de marzo de 2014 confluían en Madrid un abultado número personas sin afiliación, plataformas, asociaciones, mareas, sindicatos y organizaciones políticas bajo el lema de la dignidad. Una multitud -alrededor de dos millones de personas- decidida a pelear de forma colectiva por un cambio económico, social y político, inundaba las calles de la capital. La desesperación y el hastío del pueblo trabajador se transformaba en rabia organizada y, por tanto, en una importante palanca de transformación social. Decía Mario Benedetti que no es fácil saber cuál es el camino que nos lleva hasta el mar de la utopía sin contar con la lámpara de un guía surgido en algún cruce del destino.

Pues bien, recuerdo aquí al poeta porque la mayor movilización de la historia de este país desde la transición política española, nos servía de guía y venía a confirmar la posibilidad de construir un espacio de contrapoder social y político. Un espacio alejado de los cantos de sirena de la “izquierda” posibilista e institucionalizada y de todos aquellos intelectuales de gabinete que apostaban por el fin de la cuestión de clase y propugnaban el comienzo de una “revolución ciudadanista” contra las élites políticas. “Se equivocó la paloma, se equivocaba”, como así decía nuestro Rafael Alberti; se había hecho una lectura correcta del momento y quedaba claro que la batalla no sólo era esa.

Este movimiento surgido de aquella movilización, y en cuyo corazón latía un profundo malestar de la clase trabajadora, era capaz de integrar todas las contradicciones presentes en el sistema y, por tanto, de conectar con todas las expresiones organizadas de contestación derivadas de aquellas. En conclusión, le daba la espalda a ese discurso que intentaba desmovilizar y situar el conflicto en otros escenarios que no eran prioritarios y, quedaba patente, que la lucha trascendía a una simple pugna por democratizar las instituciones del Estado. Nuestra patria digna era, es y será siempre la patria sin fronteras de la clase obrera.

Un año más tarde, en 2015, un movimiento más maduro y con mayor implantación en el conjunto del territorio español, volvía a llenar las calles de Madrid el 21 de marzo. Por mucho que la derecha gobernante hablase de recuperación y brotes verdes, la situación continuaba siendo prácticamente la misma y, los motivos para la movilización, seguían estando más que justificados.

Hoy, dos años más tarde, y habiendo atravesado no pocas dificultades, las marchas de la dignidad seguimos en las calles. Aquella consigna de “Pan, trabajo, techo y dignidad”, es hoy más actual que nunca: Pan para todas aquellas personas que siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza; trabajo para todos esos millones de personas que cada día envejecen en la cola del paro; techo para toda esa gente que es injustamente desahuciada de sus casas; y dignidad para todo un pueblo que ha dicho basta y apuesta por algo tan simple como la vida.

Además, en esta ocasión, con motivo de la gran manifestación que tuvo lugar el 27 de mayo, le hemos sumado la igualdad. La igualdad como un eje transversal a todo lo demás, ya que no entendemos un cambio social sin una apuesta radical por el feminismo. Ya saben ustedes, la revolución será feminista o no será, y qué demonios, “las marchas”, como así las solemos llamar coloquialmente, están en femenino.

El movimiento 22M y su espíritu de lucha no sólo siguen vigentes por la justicia de sus reivindicaciones, sino porque además nos han enseñado que la unidad popular sólo se construye desde la base. Nadie le pide el carné a nadie, pero todo el mundo respeta la identidad política e ideológica de cada uno sin renuncias ni genuflexiones vergonzantes hacia nadie. Más allá de los diseños cupulares para presentarse a las elecciones, es ahí donde ha estado la clave de la unidad y en dónde radica el éxito de las marchas. Antonio Machado escribía en los “proverbios y cantares” de su magna obra Campos de Castilla: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Pues ahí seguiremos nosotros, haciendo camino junto a las Marchas de la dignidad.

José Enrique Fernández González

Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias

Publicado en el número 3 de la revista de pensamiento crítico de Izquierda Unida de Oviedo “En Red”

¡La Salud del Planeta, es nuestra propia salud!

Villaviciosa no es un Concejo que se le pueda considerar productor de elementos contaminantes que actúen de un modo destacado en el deterioro del medio ambiente. Se podría decir que Villaviciosa aporta más beneficios, que perjuicios, a la Salud del Planeta, aunque esto no debe utilizarse como disculpa para relajarse y obviar lo pendiente o los nuevos retos que haya que afrontar. Siempre es posible mejorar la situación presente, y afrontar nuevas metas, si pone voluntad en ello.Villaviciosa

 

Voy hacer dos propuesta, sobre una de ellas, ya he comentado en otras ocasiones, pero como el problema persiste, insistiré sobre el tema, me refiero a las plantas invasoras –el Plumero de la Pampa, entre ellas- que invaden generosamente al Concejo de Villaviciosa a causa de su excelente ecosistema (playas, dunas, marismas, etc.) que favorece la implantación de este tipo de plantas, que está cambiando negativamente la flora autóctona.

 

La segunda propuesta, consta de dos apartados, uno de ellos, la necesaria  ampliación de puntos de recogida de vidrio y cartón; el segundo, con la recogida selectiva de residuos orgánicos que posteriormente se convierten en compost de calidad, cuyo modelo experimentó COGERSA, en el barrio de Polígono de Gijón, con resultados satisfactorios. No estaría demás que Villaviciosa se interesara por la aplicación del método de selección de masa orgánica, iniciando el Ayuntamiento las gestiones necesarias para su pronta aplicación.

 

Seguro que las propuestas realizadas no abarcan todo lo que se debería hacer por la conservación y mejora de medio ambiente, el camino a recorrer es muy largo, y necesita las ideas y colaboración de todos.

 

¡La Salud del Planeta, es nuestra propia salud!

 

Andrés Huerta, Secretario del PCA en Villaviciosa.

 

 

Retomar las calles, transformar el país

“La recuperación está a la vuelta de la esquina” decía, en 2013, el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Un año más tarde, las Marchas de la Dignidad concentraban en Madrid a cientos de miles de personas procedentes de todo el Estado, exigiendo el fin de los recortes en materia de financiación pública sanitaria, educativa y de pensiones, el fin de los desahucios y demandando salarios dignos. En definitiva, políticas para la mayoría social trabajadora, es decir, pan, techo, trabajo y dignidad.

Para 2015, la situación seguía siendo la misma y las Marchas volvían a Madrid. Un Gobierno absorto en sus “cuentas de la lechera” seguía intentando hacernos creer en una recuperación económica ficticia, que nunca llegaba y que, de hecho, gravaba cada vez más a las y los trabajadores que más estaban sufriendo la crisis y que, ironías del destino, veían mermados paulatinamente sus derechos a través de las reformas laborales o la denominada como “ley mordaza”.

Queramos o no, la derecha gobernante, auspiciada bajo el paraguas de la austeridad propugnada desde Berlín, vía Bruselas, marchaba triunfante – y sigue marchando, más cómoda que nunca – frente a la desmovilización de los sectores que había logrado generar un importante contrapoder desde las calles, que daba impulso a quiénes luchaban, también, desde las instituciones, por los derechos de la mayoría trabajadora. La izquierda ha tenido también su culpa en esta batalla. Un discurso cada vez más desdibujado, desideologizado, y carente de objetivos claros – que se ha incrementado en el último bienio – caía presa en su propia trampa al solitario, al albur del bombardeo mediatico de los mass media, del gatopardismo ideológico y del “todo vale” en una suerte de política-espectáculo que no hacía más que beneficiar al Partido Popular y, de otra parte, lograr mudar, parte del posible voto descontento, hacia su nueva flamante filial naranja.

De esta manera, muchos colectivos, activistas sociales, militantes partidarios, sindicatos, etc., que tanto habían trabajado para lograr constituirse en un frente común de presión y lucha diaria en las calles, los barrios, los pueblos, las redes,etc., como las Marchas de la Dignidad, parecían haber sucumbido.

¿Es esto así? ¿Hemos fracasado desde la izquierda alternativa en nuestro intento de transformar el mundo? Nada más lejos de la realidad. Decía Miguel Hernández que “Jamas renunciaremos ni al mas viejo de nuestros sueños”. Y así será.

Mientras se sigan mermando las libertades individuales y colectivas, mientras siga habiendo desahucios, mientras el empleo generado se haga a costa de la merma de los derechos laborales y salariales de las y los trabajadores, mientras no se asegure el mantenimiento, calidad y gratuidad de los servicios públicos básicos como son la sanidad, la educación y las prestaciones sociales y mientras no sea posible el acceso general a pensiones dignadas, ahí estarán las Marchas de la Dignidad.

Este 27 de Mayo, alcemos nuevamente la voz contra los abusos de este sistema enfermo. Presentemos una alternativa frente al modelo socioeconómico y político neoliberal actual que nos avoca a la miseria. Retomemos, con más fuerza que nunca esas calles de las que nunca se tuvo que salir. Hagamos nuestra la máxima de que “los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

¡Volvemos a Madrid! ¡Pan, techo, trabajo e igualdad!

David Santirso Ruiz

Secretario Político del PCA en Gijón

Publicado en el diario El Comercio (25/05/2017)

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15 de mayo de 1948. A 69 años del desastre.

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Hoy, 15 de mayo, se cumplen 69 años de uno de los mayores crímenes cometidos a lo largo de la Historia. Los palestinos lo conocen como la Nakba, el día del desastre.

Ya en el siglo XIX Palestina era un territorio histórico milenario, con un relato histórico, cultural, económico y religioso propio. A pesar de una abrumadora mayoría musulmana, árabes de todas las confesiones convivían en paz. Así, hacia 1820, la población judía no llegaba al 10% del total.

A lo largo de los años, las potencias occidentales que habían ocupado y expoliado aquellas tierras, previendo una progresiva “descolonización” de la zona, promovieron artificialmente la migración en masa de judíos a lo que ya entonces era Palestina.

Tanto el acuerdo Sykes-Picot firmado en 1916 entre Reino Unido (potencia ocupante) y Francia (la otra gran protagonista en la zona), denunciado y sacado a la luz por los bolcheviques; así como la Declaración de Balfour de 1917 por la que Gran Bretaña se comprometía a construir un “hogar judío” en la Palestina histórica, daban buena idea de lo que estaba por llegar.

A pesar de los ingentes esfuerzos (económicos y políticos) del sionismo internacional para suplantar a la población palestina autóctona durante décadas, en 1946 (dos años antes de la Nakba), de un total de 2.000.000 de palestinos, apenas 500.000 eran judíos. Ese “fracaso” migratorio no consiguió detener la colonización judeo-sionista.

El 14 de mayo de 1948, los israelíes, con Ben Gurion a la cabeza, declaran unilateralmente la creación del Estado de Israel.

Al día siguiente, comienza para los palestinos el inicio de la catástrofe, la pérdida de su identidad como pueblo, la destrucción de su derecho a vivir en la tierra que habitaban sus ancestros.

En torno a 400 pueblos árabes fueron destruidos sistemáticamente: casas, cementerios, escuelas. No dejaron piedra sobre piedra porque así justificaban que Palestina nunca había existido.

En ese proceso, en torno a 780.000 palestinos fueron literalmente expulsados de su tierra hacia campos de refugiados improvisados. Y eso, obviamente, sin contar a los que fueron asesinados.

En 2017, 69 años después, la población palestina que vive bajo la perpetua ocupación israelí alcanza ya los 5.000.000. Palestina ha ido siendo reducida progresivamente hasta ocupar tan sólo las zonas de Cisjordania y Gaza, siendo la Franja una zona totalmente bloqueada por Israel desde hace años.

El régimen de ocupación y apartheid israelí que expulsa palestinos de sus casas, construye carreteras exclusivas para no-árabes, realiza detenciones administrativas ilegales, expolia los recursos naturales de Palestina y masacra a su población sigue impune. La ONU se limita a emitir resoluciones que le susurran al mundo, con voz tenue, que Israel lleva décadas violando los Derechos Humanos y el Derecho Internacional más elemental.

La situación es cada vez más insostenible, pero los palestinos son un pueblo de dignos luchadores, de mujeres y hombres valientes que llevan décadas resistiendo ante los crímenes más inhumanos de nuestro tiempo.

Y seguirán guardando como preciadas reliquias las llaves de las casas de sus antepasados, porque algún día volverán a ellas, a su tierra.

Los palestinos, en definitiva, seguirán resistiendo porque, como cuentan por allí, resistir es existir.

“Aldeanos sin malicia”, Mahmud Darwish:

(…)

“El lugar no tenía otras ataduras que los acedaraques

cuando los camiones vinieron del mar.

Preparábamos la comida de nuestras vacas

en su aprisco, ordenábamos nuestros días en

armarios hechos con nuestras manos,

nos ganábamos el afecto del caballo

y hacíamos señas

a la estrella errante.

Nosotros también subimos a los camiones.

El brillo de esmeralda en la noche de nuestros olivos

y los ladridos de los perros a la luna

pasando sobre la torre de la iglesia

fueron nuestros compañeros de vela.

Pero no teníamos miedo: nuestra infancia

no nos acompañaba. Nos contentamos con una canción:

Volveremos dentro de poco a nuestra casa…

cuando los camiones vacíen

el excedente de su carga.”

Foto: Javier Bueno (villaviciosa-abastos)
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¿Llegará el cambio a Villavicosa?

Artículo publicado en la página web “Villaviciosa Hermosa”

Es difícil aceptar el paso inexorable de los años –aunque sé, con certeza, que mi tiempo presencial es finito- cuando, en el horizonte de Villaviciosa, se atisban posibles cambios en los campos de la política. A pesar de los denodados esfuerzos desplegados por los medios de “desinformación” y formadores de estados de opinión favorables a aquellos que les pagan (medios privados y la inmensa mayoría de los públicos) algo está emergiendo. Y lo que surge está obligando a un cambio en el discurso: Unos, los trileros de la política, se obligan a adecuar su formato a los nuevos tiempos elaborando un discurso GATOPARDISTA. Los otros, aquellos que creen en un impostergable cambio debido a la situación de precariedad generaliza a que nos somete el SISTEMA neoliberal y nos obliga a soportar con los mayores sacrificios, deberían diseñar un discurso clarificador de los objetivos que pretenden, sin complejo alguno, como hace la derecha sociológica.

Vivo, espero alargar la edad lo más posible, con la esperanza de ser partícipe de un cambio radical en las relaciones humanas; de asistir a la desaparición de este SISTEMA, depredador de vidas y recursos materiales, explotador de seres humanos, injusto con los débiles y valedor de los poderosos.

Espero ser testigo del CAMBIO (con mayúscula), de disfrutar, junto con los amigos y no amigos, de un SISTEMA cuyo objetivo sea alcanzar la felicidad del hombre.

Yo, seguiré aportando mi granito de arena.

Andrés Huerta Suárez
Responsable del Partido Comunista de Asturias (PCA) en Villaviciosa.