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La movilización 17M por las pensiones públicas en imágenes

Aquí os dejamos esta galería fotográfica de la enorme manifestación que el 17 de marzo recorrió las calles de Gijón en defensa del sistema público de pensiones. ¡Por nuestro futuro!

¡Esperemos que os guste! 

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La Huelga del 8M en imágenes

Galería fotográfica de la huelga feminista del 8 de marzo y la histórica movilización en Gijón bajo el lema “Si nosotras paramos, se para el mundo” que inundó las calles de la ciudad por la igualdad real, los derechos de las mujeres y el fin de las violencias machistas.

¡Esperemos que os guste!

 

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“Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo”

Hablamos con Arantxa Carcedo Saavedra, miembro de la sección sindical de Alimerka, perteneciente a la Federación de servicios de CCOO de Asturias. Pescadera de profesión, como delegada sindical trabaja sin descanso desde hace semanas para que todas y todos las y los trabajadoras de los supermercados Alimerka paren el 8 de marzo y hacer visible la precariedad laboral de las mujeres en el sector del comercio.

Teniendo en cuenta la situación social y laboral por la que estamos atravesando, en la que el conjunto de la clase trabajadora está teniendo que pagar los costes de una crisis económica que no ha generado, ¿por qué una huelga feminista de mujeres?

 Porque siendo un hecho que las medidas impuestas por el capitalismo para superar su crisis estructural oprimen a la clase trabajadora en general, lo hacen con mayor dureza sobre las mujeres, agudizando las condiciones de desigualdad. Somos la mitad de la población, pero el paro femenino es en 2,5 millones superior al masculino y esa es la tendencia, a tenor de los datos del último mes, que sostienen que de las casi 64.000 personas desempleadas más, un 75% son mujeres. Además, cuando accedemos al mercado laboral, nuestras condiciones de trabajo son peores, con mayor temporalidad, mayor parcialidad y menos ingresos. La crisis se está cebando más con las mujeres a todas luces y la consigna “somos doblemente explotadas: por ser mujeres y por ser trabajadoras”, adquiere más sentido que nunca. Es pertinente por tanto una huelga feminista, porque razones nos sobran.

Pero… ¿es sólo una huelga de mujeres?

 Esa es una de las cuestiones que más controversia han generado. Que sea una huelga feminista no quiere decir que la implicación deba ser sólo de las mujeres, pero sí que el protagonismo reivindicativo, organizativo y visual sea nuestro. La huelga será mixta, de mujeres y hombres por la igualdad, e irá más allá de lo laboral, extendiéndose a una huelga de consumo, estudiantil y de cuidados. Se trata de poner en valor la carga de trabajo que soportamos las mujeres, que trasciende a lo productivo pues el trabajo para el mantenimiento de la vida —reproductivo y del cuidado— recae fundamentalmente en nosotras. Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo, de ahí que ese sea el lema de esta convocatoria.

Ahora danos tu opinión: brecha salarial ¿mito o realidad?

 La brecha salarial es una realidad objetiva con datos que lo sustentan y que, a día de hoy, demuestran que para equiparar los salarios de las mujeres a los de los hombres, deberían incrementarse en un 30%. ¡Claro que hay brecha salarial! Es además el resultado más visible de la desigualdad y discriminación que sufrimos las mujeres en el ámbito laboral. Existe porque las mujeres ocupamos el 75% de los contratos a tiempo parcial y nuestros complementos salariales suponen un 44% menos de media que los de los hombres. Existe porque nos concentramos en sectores y ocupaciones donde los salarios son más bajos y las oportunidades de formación y promoción son limitadas. En mi sector, sin ir más lejos, que es el de comercio y está absolutamente feminizado, las mujeres somos mayoría aplastante en los trabajos con remuneración más baja, sin embargo, esa mayoría disminuye en las categorías superiores y se convierte en minoría en los puestos de dirección.

En un ámbito tan masculinizado cómo el de los sindicatos, las mujeres que estáis afiliadas y que participáis activamente, ¿os habéis encontrando con algún problema a la hora de organizaros de cara al 8M?

 A nivel sindical puedo decir con satisfacción que no me he topado con traba alguna, sino con todas las facilidades, como no podía ser de otra manera. En CCOO hay hechos que no se cuestionan, como entender que la huelga es una herramienta de presión esencial para la clase obrera y que cuando hacemos uso de ella hay que poner los medios para lograr el mayor éxito posible. La huelga feminista no podía ser una excepción.

¿Hay alguna diferencia con respecto a otras huelgas en las que hayas participado?

 Yo veo fundamentalmente dos, una en positivo y otra en negativo. Empezando por lo malo he percibido como, en general, se cuestiona más la pertinencia de esta huelga feminista que otras huelgas, es decir, se exigen más explicaciones que en huelgas anteriores, tanto generales como sectoriales, en las que se asume con mayor facilidad el apoyo y la necesidad de implicación. En cuanto a la diferencia en positivo que he constatado, al menos en Asturias, es que por primera vez hemos sido capaces de trabajar de manera conjunta entre colectivos sindicales, políticos y sociales de la izquierda que hasta ahora habían sido incapaces de coordinarse. El mérito de este logro, que espero que abra un camino de entendimiento cara al futuro, quizá recae en el hecho de que la huelga está siendo organizada por mujeres. Yo opino que sí.

Siguiendo con este tema y para ser más claros aun, ¿de qué manera crees que se puede abordar la lucha contra el machismo dentro de las organizaciones sindicales de clase? ¿Queda mucho trabajo por hacer?

 El ámbito sindical, tradicionalmente masculino, reproduce en cierta manera los roles de género de la sociedad y los cuadros sindicales de mayor responsabilidad son mayoritariamente hombres. Es necesario feminizar el sindicato, impulsando y desarrollando un pensamiento crítico sobre el sistema de relaciones entre hombres y mujeres, abordando debates de acción y prioridades sindicales en clave de género, adecuando la estructura organizativa y los planes de trabajo… Queda mucho trabajo por hacer, pero ya hay camino andado.

 Por otro lado, en un sector tan precarizado como el del comercio, la idea de una huelga de estas características con un claro componente político que rebasa el propio marco de las reivindicaciones laborales y económicas, ¿cómo ha sido acogida por parte de las/os trabajadores la idea de la huelga feminista?

 Al ser un sector efectivamente tan precarizado y altamente feminizado, el sentido y el objetivo de esta huelga creo que se ha entendido mejor que en otros sectores, precisamente porque ninguna de las reivindicaciones son ajenas a nuestro día a día. La acogida por tanto ha sido satisfactoria, por lo que confío en que se incrementará el número de trabajadoras y trabajadores que secunden la huelga respecto a convocatorias anteriores.

Desde los sindicatos y en particular desde CCOO, ¿cómo se está organizando esta huelga?

 Desde que a principios del mes de febrero se anunciase desde CCOO el apoyo a la huelga feminista y, con mayor intensidad, a partir de que el pasado 19 de febrero se diese el pistoletazo de salida con la presentación ante el registro del Ministerio de Empleo de la comunicación oficial, la convocatoria se ha planteado en los mismos términos que cualquier convocatoria de huelga general. Han sido innumerables las celebraciones de asambleas de trabajadoras/es en empresas y sectores, reuniones organizativas de secciones sindicales y comités de empresa, asambleas de delegadas/os, repartos de información en la calle y en los centros de trabajo, actos de difusión y concienciación, elaboración de una campaña propia de material gráfico y audiovisual para difundir en redes con el lema “Vivas, libres y unidas por la igualdad”… En definitiva, se ha engrasado toda la maquinaria para que la huelga del 8 de marzo sea una movilización histórica.

 

En cada convocatoria de huelga existe un miedo real de las y los trabajadores a secundarla por las represalias que puedan tener a posteriori en su centro de trabajo por parte de la empresa. En esta ocasión imaginamos que estará ocurriendo lo mismo; como delegada sindical, ¿qué trabajo estas haciendo en ese sentido?

 Existe un miedo, efectivamente, en muchos casos infundado y en otros, a mi juicio, utilizado como justificación cobarde para no secundar la huelga. Digo esto porque en base a mi experiencia laboral, durante la cual he participado en todas las huelgas generales —la del 8 de marzo será la quinta— puedo afirmar que jamás he sufrido represalia alguna por ese motivo, ni he tenido constancia de ningún compañero o compañera que la sufriese. Ese miedo tiene sentido cuando la huelga ataca directamente a la empresa en la que trabajas, pero no es real cuando se trata, como en este caso, de una huelga general, en la que las empresas entienden que “la cosa no va con ellas”. Las represalias y los despidos tienen lugar cuando las empresas consideran que no les interesas a nivel productivo, porque su móvil fundamental es la obtención de beneficios. Es en esta circunstancia cuando no tienen escrúpulos porque, además, sobre todo tras la introducción de las dos últimas reformas laborales, gozan del amparo legal para poder justificar despidos y les sale muy barato.

 

¿Qué le dirías a las y los trabajadoras/es?

 Que la lucha es el único camino y que sólo por esa vía podemos construir una sociedad justa e igualitaria; hay veces en las que las medias tintas no valen, y mucho menos de cara a la participación en una huelga, nos jugamos mucho. Por eso hago un llamamiento a secundar esta huelga y a participar en todas las actividades y movilizaciones que garanticen su rotundo éxito para concienciar a toda la sociedad de que ser feminista es un deber de todas y todos.

Y tras el 8 de marzo, ¿cual crees que es el camino que deben seguir los movimientos feministas y los sindicatos de clase?

 El 8 de marzo debe ser un punto de inflexión a partir del cual, las y los trabajadores debemos seguir en las calles, organizados, movilizándonos por un mundo donde, parafraseando a Rosa Luxemburgo, seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Ahora, más que nunca, no podemos olvidar que los derechos no se conceden, sino que se conquistan.

 ¡El 8 de marzo, yo paro!

 

José Enrique Fernández González, Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias para MO digital-redacción Asturias.

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Acerca de la Huelga Feminista del 8 de marzo en Asturias

La abrumadora movilización producida el 8 de marzo en Asturias, con un desborde de masas en las calles, desconocido desde hace ya mucho tiempo, se inscribe en el primer nivel del estallido multitudinario que conmocionó a toda España el Día Internacional de la Mujer Trabajadora del presente año, 2018. Ni las más optimistas previsiones habrían tenido por posible, hace no tanto tiempo, una movilización de tal alcance y naturaleza, cuyo éxito superó todo lo imaginable y situó la proclamada huelga feminista, y toda la jornada de lucha en que se enmarcó, a la vanguardia de la movilización programada internacionalmente. De la temperatura de la jornada daba cuenta el poco sospechoso termómetro de los medios de comunicación en los que el clamor de la calle desplazaba, al menos de momento, el protagonismo de la cuestión catalana y su utilización por la derecha.

En los planos social, político e ideológico son varias las reflexiones que debemos abordar, por lo demás no exentas, a veces, de contradicciones.

En primer lugar, la brutal magnitud de la participación ha sorprendido al irrumpir en una etapa en la que venían prevaleciendo la atonía, el desánimo y la desmovilización. En efecto, la jornada de este 8 de marzo parece desmentir súbitamente tales actitudes, situando, desde la práctica, la posibilidad de reconducir e invertir el estado de ánimo y de romper con la resignación. No es poca cosa, si se acierta a darle continuidad.

En segundo lugar, al menos en Asturias, es innegable la manifestación de un sólido binomio que esquemáticamente podríamos denominar feminismo-anticapitalismo, es decir, la proyección de un planteamiento que vincula la perspectiva feminista y la lucha de clases. Cuestión esta de la máxima trascendencia, igualmente, si logramos darle continuidad.

Estaríamos, por consiguiente, hablando de un proceso de doble hegemonía. Por un lado, hegemonía de un entramado de ideas que podemos situar en el corazón del movimiento feminista y, particularmente, en sus círculos más conscientes y combativos con una formidable potencialidad específica, orientada por de pronto nada menos que a la mitad de la población, pero con vocación y expectativas de extenderse a toda ella. Y, por otro lado, hegemonía de las ideas que proponen la confrontación global contra una formación económico-social injusta, basada en la explotación de la fuerza de trabajo colectiva de unos seres humanos (la inmensa mayoría) por otros (unos pocos) para su propio beneficio individual.

Se trata de unas reflexiones nada gratuitas, si tenemos por cierta la impresión de que la respuesta social constatada el 8 de marzo fue de tal cuantía, que llegó a extenderse más allá de las consignas específicas propias de la movilización y de los cuatro espacios que originalmente correspondían a la huelga, sugiriendo una especie de “incendio” o conmoción general que, partiendo de las consignas iniciales, nos dejase la imagen de una masa abrumadora e innumerable que toma la calle para decir un “basta ya” genérico y rotundo a un estado de cosas inaceptable.

Se equivocarían quienes, con visión muy cortoplacista, pensaran atribuir, y sobre todo cultivar, consecuencias institucionales o electorales de la jornada del 8 de marzo, más allá de que tales efectos de forma natural se produzcan o no. Lo verdaderamente importante, lo trascendental desde un punto de vista revolucionario y, por ende, lo que debe guiar la actuación del Partido es garantizar la continuidad de este 8 de marzo, desde ahora mismo, en lo social y consolidar como algo indisoluble la vinculación entre las ideas de igualdad y emancipación plena de las mujeres en todos los órdenes de la vida, con las ideas de la lucha de clases contra el sistema capitalista, cimentando en lo profundo el sujeto social de la transformación.

Y por ello habrá que mantenerse alerta desde hoy mismo. No podemos ignorar el papel que han jugado las empresas de comunicación, cada vez más activas, a medida que se vislumbraba el éxito de la movilización y, a la vez, dialécticamente, potenciándola, sin duda presionadas también por parte de sus propias profesionales. No podemos desconocer tampoco la actitud de última hora, a veces sorprendente, de determinadas fuerzas políticas, singularmente el PP y Ciudadanos con alguna iniciativa institucional confusionista y la pretensión nada menos que de encabezar el feminismo “transversal” y moderno. ¿No sugiere todo esto el empeño por una reubicación que les sitúe en posición favorable para embridar y domesticar el movimiento feminista, accediendo incluso a algunas de sus reivindicaciones más asumibles por el sistema para lograr su reorientación no antagonista?

Ciertamente no es la primera vez que el sistema capitalista, sus superestructuras y sus intelectuales orgánicos actúan organizadamente para “descafeinar” ideas y movimientos, tratando de castrarlos y amputarles su mordiente. Y en este caso no sería difícil, tanto desde la derecha como desde un pretendido “centro-izquierda”, sobre la base de potenciar determinados planteamientos posmodernos, que habría que deslindar, asumibles por el Poder y que incluso éste puede considerar beneficiosos para intentar revestirse de apertura, novedad, colorido y pluralismo, perpetuar su dominación y desactivar las luchas, tratando de convertirlas en folclore.

Es decir, debemos mantenernos vigilantes para no permitir que el sistema integre las fuerzas emergentes, este 8 de marzo, como se ha dicho, histórico, y desvirtúe sus ideas troncales, purgando aquellas propuestas que presentan una potencial naturaleza revolucionaria frente al sistema capitalista y su actual régimen político en el país.

En ese sentido de continuidad y profundización en lo hasta ahora laboriosamente obtenido, habría que destacar el empeño por mantener vivo, creciente y en continuo desarrollo el fructífero encuentro, sin precedentes, del movimiento feminista con el movimiento sindical, que en Asturias ha funcionando sobre la base de la confianza y la acertada comprensión del momento histórico, como uno de los instrumentos para garantizar la integración de la perspectiva feminista y la lucha de clases. Sin la clara visión de las mujeres, su impulso y su tesón, no se hubiera dado la implicación sindical que se produjo y, evidentemente, sin ella, la huelga tampoco hubiera conocido el muy importante seguimiento que realmente tuvo.

En otro plano de cosas y, concretamente, en lo que atañe a Asturias, resulta pertinente y de justicia destacar el papel que la jornada del 8 de marzo y su preparación ha venido a desempeñar objetivamente, como crisol de convergencia de distintas fuerzas políticas, donde el PCA ha jugado un destacado papel como impulsor de colaboración, cohesión y unidad. Se llevaban de ese modo a la práctica, desde las bases y a lomos de una movilización real, los propósitos de convergencia “por abajo”, de forma natural y en la lucha, entre actores políticos que pueden compartir un cierto número de objetivos y lejos, por tanto, de prisas, cortoplacismos y pretensiones cupulares que desnaturalizan las perspectivas estratégicas de cualquier convergencia posible, relegándolas a la coyuntura de una cita electoral o al limitado espacio de una institución, por importantes que estas puedan resultar. El papel de las fuerzas políticas de la izquierda debe permanecer lejos de cualquier utilización electoralista de los movimientos transformadores y debe centrarse en confluir con ellos para sumar fuerzas, aportar y acompañar de forma respetuosa, natural y acorde con sus propias ideas.

Las presentes reflexiones se inscriben en un primer abordaje de la jornada del 8M en Asturias, tratan de responder a la necesidad de aportar ideas y posición para el debate dentro del PCA y del tejido social de Asturias y dejan de par en par abiertas las puertas para la continuación de ese debate que ha de ser largo, multilateral y profundo.

Por último, la Permanente del Partido Comunista de Asturias, quiere felicitar calurosamente a todos los militantes del Partido y de la UJCE-A que asumieron con esfuerzo el reto de preparar y sacar adelante la huelga y la movilización del 8 de marzo, incluso cuando no estaba claro cual pudiera ser su resultado, y muy especialmente a las mujeres de nuestro Partido y nuestra Mocedá que, algunas a lo largo de meses, se fueron dejando la piel en un proyecto unitario, combativo e inequívocamente transformador; camaradas cuya aportación ha resultado fundamental.

El PCA saluda igualmente a todas las mujeres, independientemente de su procedencia, que con su participación hicieron posible la jornada del 8 de Marzo, a todas las compañeras y compañeros que sumaron su esfuerzo a una lucha que hay que continuar.

Asturias, 9 de marzo de 2018.

Comunicado PCA Huelga feminista 8M

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Comunicado del PCA en Gijón – Por la reducción de las horas lectivas

Por la Reducción de las horas lectivas

El Núcleo local de Gijón del Partido Comunista de Asturias, quiere mostrar un rotundo apoyo a las movilizaciones por las dieciocho horas lectivas en educación secundaria y las veintitrés en la etapa primaria convocadas por la Junta de Personal Docente del Principado de Asturias.

Apoyamos esta demanda con el firme convencimiento de que la reducción de las horas lectivas no es un asunto que únicamente atañe a las condiciones de los/as trabajadores y trabajadoras de la enseñanza sino que, además está directamente relacionado con la calidad de nuestro sistema educativo. Ambas cosas van de la mano en este caso.
Fueron los servicios públicos, especialmente la sanidad y la educación, los primeros en sufrir los rigores de la crisis en los albores de ésta a través de recortes económicos presentados de múltiples formas. Una de ellas, fue el aumento de las horas lectivas.

Para evitar confusiones, interesadamente propagadas en ocasiones, dejamos claro que no estamos hablando de la jornada laboral de los docentes sino exclusivamente de las horas de ésta que se dedican a dar docencia de forma directa. Este incremento de horas lectivas apenas dejó tiempo para otras actividades imprescindibles para dar clase: preparar las sesiones, sacar adelante la cada vez más abundante burocracia, reuniones de coordinación con diferentes agentes y a diferentes niveles, tutorías con padres, evaluación… Todo esto supuso que los docentes, para cumplir con la tarea que se les encomienda, se vieran obligados a trabajar fuera del horario que les corresponde. Esta situación no puede persistir. La educación no puede depender de la voluntariedad de los agentes que la encarnan.

Pero como dijimos anteriormente, el perjuicio del incremento de las horas lectivas no recayó en exclusiva sobre los profesionales de la enseñanza sino que, sobretodo, repercutió sobre toda la sociedad en forma de un ataque a algo que es de todos y todas: la educación. Reivindicar la vuelta a las 18 horas en secundaria, y las 23 en primaria, es solo una entre las demandas del colectivo docente, pero probablemente sea una de las que mayor repercusión tendría en el funcionamiento ordinario de los centros. A nadie se le escapa que un aminoramiento del periodo lectivo tiene como consecuencia un aumento de la plantilla educativa que permitiría abordar medidas de atención a la diversidad como los desdobles, más apoyos, grupos flexibles…; desarrollar proyectos innovadores; una mayor disponibilidad horaria para coordinarse, preparar clases, materiales… en definitiva, mejorar la calidad de la educación en su conjunto.

Por todo esto, en consonancia con nuestro compromiso histórico con los trabajadores y las trabajadoras, por un lado; y con la educación pública, por otro; el Núcleo local de Gijón del Partido Comunista de Asturias se suma a las exigencias planteadas por la Junta de Personal y los sindicatos a la Consejería de
Educación y Cultura del Principado de Asturias:

 ¡18 horas lectivas en secundaria y 23 en primaria ya!

Comunicado PCA Gijón Horas lectivas

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Horacio Fernández Inguanzo “El paisano” -in memoriam-

Siendo muy joven comienza a trabajar como cantinero en la estación del Ferrocarril Vasco-Asturiano en Oviedo, al mismo tiempo que, como alumno libre, comenzaba sus estudios de magisterio. Siendo afiliado de la UGT, el estallido de la Guerra Civil le sorprende en la Pola de Gordón. Sin dudarlo ni un momento, se alista como voluntario en el frente de guerra, ingresando al poco tiempo en el Partido Comunista de España; desde entonces su compromiso con la defensa de la República y las ideas emancipadoras del comunismo fueron una constante hasta sus últimos días.

Con la caída de Asturias en manos de los golpistas sublevados en 1937, es encarcelado y condenado a muerte. Tras casi un año en la cárcel del Coto en Gijón, y habiendo sido duramente reprimida toda su familia por el fascismo, se le conmuta la pena y es puesto en libertad en 1943.

A pesar de la durísimas condiciones habidas para la militancia en los primeros años de la posguerra, es en ese momento cuando asume no pocas tareas de dirección política del Partido en el interior, llegando a ser el Secretario del PCE en Asturias.

En 1945 vuelve a ser detenido y es nuevamente enviado a prisión hasta 1954, año en el que alterna diferentes trabajos como profesor de clases particulares o agente comercial, y que le permiten desplegar una constante labor clandestina y militante en Asturias.

Tras la huelga minera de 1958 se exilia en Francia. Al cabo de un tiempo, conocido ya como “el Paisano”, vuelve a poner su vida en peligro entrando y saliendo clandestinamente de España para organizar la actividad política del Partido, convirtiéndose, por tanto, en una de las personas más buscadas por la policía política franquista.

En 1969 es detenido en Mieres y permanece en la cárcel hasta 1977, momento en el que se decreta una ley de amnistía por parte del gobierno de Adolfo Suárez en la Transición.

Militantes anónimos con el tesón, la entrega y la bondad de Horacio han existido muchos en la historia de nuestro Partido, pero hombres con la dilatada trayectoria como la de “el Paisano”, son prácticamente irrepetibles en la abultada historia que rellena las mochilas de la izquierda revolucionaria en nuestro país. Cuando nos hizo falta siempre estuvo ahí, en la vanguardia de la que no desertan los hombres de su estampa. Horacio, continúa siendo “nuestro paisano” , y hoy sigue aquí, contemplando esta cruda realidad con su mirada de hombre bueno y alimentado nuestros sueños para poder cambiarla. Veintidós años después de su partida física, continuemos su ejemplo.