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Solidaridad con los mineros de la Vasco Leonesa

Después de dieciséis días de encierro y ante la falta de soluciones del Gobierno a su conflicto, los 4 mineros de la Vasco Leonesa han dado un paso más con el que pretenden llegar “hasta el final y con todas las consecuencias”: han iniciado una huelga de hambre “hasta que aguanten”.

Elías Ortega, Sócrates Fernández, Álvaro Cuesta y Daniel Garguño permanecen encerrados a 200 metros de profundidad en la planta 975 del pozo Aurelio de Santa Lucía de Gordón. Un encierro que iniciaron el pasado lunes 13 de junio a la espera de que el Ministerio de Industria convocase las ayudas que permitan un cierre ordenado de esta explotación, un pozo condenado a cerrar definitivamente el próximo 31 de julio, con la consecuente extinción de los contratos de los 200 trabajadores de interior, si el Ministerio de Industria no da luz verde a las ayudas aprobadas desde la Comisión Europea.

Un encierro con carácter indefinido, ante la negativa del Gobierno a convocar las ayudas, visto como “el último cartucho ante una crisis sin retorno”. Negativa que dejaría a la totalidad de la plantilla en la calle a partir del 1 de agosto, a pesar de que la administración concursal preveía la contratación de un centenar de trabajadores durante 36 meses, prorrogable en 18, para llevar a cabo las labores de “cierre ordenado” que reclama la plantilla.

El comité de empresa recuerda el caso de nuestra mina La Camocha, que llevó al Gobierno a modificar el real decreto a pesar de que no optaba a las ayudas. Un Consejo de Ministros podría dar luz verde a estas ayudas, es una cuestión de voluntad política, que mantendría al menos una parte de los 250 empleos que se van a perder con el cierre definitivo de la mina. Dado que el Gobierno está en funciones, los trabajadores reclaman medidas excepcionales que permitan la llegada de esa partida.

Para el Partido Comunista de Asturias, es inasumible que se cierren minas locales, cuando cada vez se gasta más carbón por parte de las térmicas. Pero el caso es que se consume menos carbón nacional de lo que se consumía, y ello porque se sustituye por un carbón de importación más barato, que lo es a costa de ser extraído en condiciones de semi-esclavitud en países que no respetan los más mínimos derechos laborales, medioambientales, ni la vida misma de los trabajadores, sean hombres, mujeres e incluso niños, a los que no dudan en sacrificar en los altares de sus tasas de beneficio y de la sacrosanta competitividad.
Que unos trabajadores se tengan que encerrar, poniendo en serio riego sus vidas, para cerrar “bien” sus puestos de trabajo es lo más vergonzoso de todo en esta espiral de despropósito capitalista.

Por ello, desde el PCA, queremos transmitir:
• todo nuestro apoyo a los mineros encerrados, a sus familias y al resto de trabajadores del pozo Aurelio;
• la exigencia de una solución urgente que garantice el empleo al menos durante las labores de cierre de las instalaciones y que permita que los 4 compañeros puedan salir cuanto antes del encierro;
• la exigencia al Instituto del Carbón para que acuerde dotar con los fondos necesarios las labores de clausura de las unidades de producción de interior de La Vasco;
• hacemos responsables a las administraciones nacional y autonómica del deterioro de la salud de los compañeros encerrados en una mina cuya peligrosidad ya quedó patente con el fatal accidente que se llevó la vida de seis compañeros y ahora el empleo de más de 500 trabajadores, así como de la ruina económica de toda la comarca.
Del mismo modo, exigimos para el conjunto del sector de la minería, de sus comarcas y de las miles de familias de la clase trabajadora que de ella dependen en nuestro país:
• el cumplimiento del acuerdo marco 2013-2018;
• la auditoría de los fondos mineros y depuración de responsabilidades, lleguen a donde lleguen;
• la prohibición (o una fuerte carga impositiva en tanto la prohibición no sea legalmente posible) de la importación de carbón, especialmente del carbón “manchado de sangre”;
• la nacionalización de las minas privadas, así como del sector energético;
• la puesta en marcha de un plan de inversión pública para la reindustrialización y diversificación de las comarcas mineras a ejecutar a partir de 2017;
• un plan de inversión en I+D+i que permita un consumo limpio del carbón y pueda asegurar el futuro de este sector estratégico más allá de 2018.

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Ante la actitud de la dirección de Hunosa

Ante la actitud de la Dirección de la empresa estatal Hunosa, en el marco de la negociación del plan de empresa 2013-2018, el Partido Comunista de Asturias manifiesta su preocupación por una propuesta empresarial que supondría el cierre definitivo de la empresa y el abandono de los territorios en los que ésta se asienta.

La propuesta, que por de pronto conlleva el despido de dos centenares de trabajadores y una reducción salarial de en torno al 10%, junto a otros recortes y agresiones como el cierre de los economatos y, la consiguiente pérdida adicional de puestos de trabajo, más allá de confusas noticias y declaraciones genéricas de la Presidenta de Hunosa, no contiene ningún plan concreto de diversificación que garantice en serio el empleo después de 2018, con lo que, al final de dicho año, sobre los más de 800 trabajadores, que para entonces integrarían la plantilla, pesa el riesgo cierto de verse arrojados a la calle.

Frente a una tal perspectiva, que implica un último estrangulamiento de la empresa pública, que amenaza el empleo, que acaba de aniquilar la minería como sector estratégico y asesta un nuevo golpe a las ya muy deprimidas cuencas del Nalón y del Caudal, el Partido Comunista de Asturias respalda las movilizaciones y la huelga de la minería acordadas por los sindicatos de clase y anima al conjunto de los trabajadores y al resto de la población que está sufriendo los recortes y pagando los costes de la crisis a solidarizarse con la lucha de los mineros.

Lisardo

El PCA, por último, quiere reiterar, al hilo de esta nueva confrontación, su propuesta de nacionalización de los sectores estratégicos de la economía y particularmente del energético, incluida la minería del carbón, como auténtica solución de raíz en un conflicto siempre latente que afecta de forma básica a los intereses regionales y al futuro de Asturias.

Secretaría de Comunicación PCA

Asturias, 4 de marzo de 2014.

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Las grandes movilizaciones de Madrid, un hito histórico de la respuesta obrera y popular frente a las agresiones del Capital

Una vez más Madrid fue “rompeolas de todas las Españas” como en el viejo verso de Machado, que recobraba toda su actualidad y volvía a hacerse carne -y sangre- de un pueblo en movimiento, la noche del día 10 y la mañana del 11, al calor de la marcha minera.

Mineros de las cuencas de Asturias, de Castilla-León y de Aragón se daban cita en Madrid la noche del martes 10, iluminando el camino de la rebeldía con las luces prendidas de sus cascos mineros. Cumplían con ello el reto de llegar caminando a la capital, tras una larga marcha a pie que despertó con su ejemplo la admiración y la solidaridad de los trabajadores de todo el Estado.

Y el pueblo de Madrid respondió en su acogida. Mientras en Moncloa y a lo largo de la calle Princesa se agolpaba una inmensa multitud, para unirse a la marcha y acompañarla por las calles del centro, la Puerta del Sol se abarrotaba con decenas de miles de personas, a la espera de los mineros. Había trabajadores y trabajadoras de la industria y de todos los sectores, sindicalistas, estudiantes, indignados del 15M, activistas de la enseñanza pública, bomberos, jubilados, militantes del PCE y de todas las formaciones de la izquierda y sobre todo una marea innumerable de jóvenes.

Naturalmente, sindicatos y organizaciones sociales y políticas habían hecho un llamamiento a acudir, pero una respuesta tan multitudinaria sobrepasaba a las claras cualquier expectativa y evidenciaba la existencia de una sensibilidad social a flor de piel, honda, espontánea y muy extendida, más allá de la capacidad de convocatoria de cualquier convocante. Algo profundo y de efectos aún impredecibles se está moviendo en la conciencia del pueblo frente a la sostenida agresión del sistema capitalista y sus gestores políticos. Poco importó que al día siguiente hubiera que acudir al trabajo (los que aún lo conservan) y que el metro hubiera cerrado ya sus puertas. Pasaba de las 2 de la madrugada pero Madrid seguía en Sol, a pie firme, esperando la entrada de los trabajadores del carbón y el inmenso cortejo que les acompañaba.

Y al día siguiente se repitió la respuesta. En la Plaza Colón confluían riadas de madrileños y miles de trabajadores venidos desde Asturias, desde León y Palencia, desde el Bierzo, desde Aragón, Andalucía, Euskadi, Valencia, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Portugal….para llegar al Ministerio de Industria y denunciar la chulería del Ministro Soria, exigir el cumplimiento de los compromisos gubernamentales y evitar el fin anticipado del sector del carbón con sus secuelas de miles de puestos de trabajo perdidos, de la miseria de miles de familias y del desplome de las comarcas mineras.

Entre el gentío, un bosque de banderas rojas, siguiendo a la pancarta del Partido Comunista de Asturias, señalaban la presencia inconfundible de un cortejo entusiasta en el que confluyeron camaradas de Madrid y de todas las regiones. Era ya el cortejo del Partido Comunista de España y de las Juventudes Comunistas, que con cantos, consignas y carreras hacía notar su identidad en el centro de la manifestación. Al igual que la víspera, las notas de la Internacional poblaban el aire de la mañana y el “Santa Bárbara bendita”, a modo de himno de la minería, se repetía un número incontable de veces.

Fue la demostración cívica, democrática, participativa y pacífica de un pueblo harto de la sostenida agresión a sus derechos, resuelto a expresar su rebeldía y su determinación de lucha. Mientras, en el Congreso de los Diputados, el Gobierno de los dueños del capital exponía su plan de nuevas agresiones contra los trabajadores y la inmensa mayoría social. A la larga secuencia de castigos contra las capas populares, que contrastan con las inyecciones de fondos públicos a la banca o con la amnistía fiscal a los multimillonarios defraudadores, venían a sumarse nuevas medidas de pillaje y ensañamiento: reducción en la prestación de desempleo, aumento del IVA, supresión de la extraordinaria de Navidad a funcionarios y trabajadores públicos….

Y, simultáneamente, como única respuesta al clamor de la calle, la represión más brutal e indiscriminada, programada con frialdad para enturbiar la demostración cívica, entorpecer el mitin final y ensombrecer la histórica victoria de la conciencia y la movilización popular. Así, surgieron la provocación y las bárbaras cargas de los antidisturbios que ocasionaron decenas de heridos, incluidos ancianos y niños, no pocos de los cuales hubieron de ser trasladados en ambulancias e ingresados en hospitales. Incontables testimonios, fotografías y vídeos dan noticia irrefutable de la crueldad gratuita de unas fuerzas represivas que fueron las auténticas responsables de los desórdenes públicos: pelotazos en las espaldas de los que no hacían sino huir, incluida una niña de once años, atropellos con los furgones policiales, ancianas derribadas a golpes, caras ensangrentadas a porrazos, ataques sin ninguna explicación a jóvenes que ya se iban significativamente con los brazos en alto, periodistas perseguidos y otros heridos que además fueron detenidos e incomunicados, sin que ni abogados ni familiares pudieran conocer el pronóstico de sus lesiones. La actuación policial rivalizó en barbarie con la de los duros tiempos del franquismo, mientras uno de los personajes más repugnantes del régimen, la neofascista Esperanza Aguirre, se burlaba de los manifestantes desde la impunidad de las pantallas de televisión. Por su parte, la caverna reaccionaria y sus empresas de comunicación preparaban ya los titulares: “La marcha de los mineros acaba a golpes”.

Se equivocaban. La marcha de los mineros no se acababa entonces. Una vez más, el sector más combativo de nuestra clase obrera lo único que acababa era de encender en Madrid, a la vista del mundo entero, la mecha de una respuesta social destinada a extenderse, a resistir y a golpear con una fuerza todavía desconocida a un sistema caduco, inasequible a las reformas, y al régimen monárquico bipartidista que le sirve de cobijo político.

Contribuir a extender y profundizar esa respuesta social de rebeldía y de alternativa es la gran tarea que hoy tiene que asumir sin desmayo, dándolo todo, el Partido Comunista. La clase trabajadora y todo el pueblo llano nos seguirá encontrando en ese camino.

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El Partido Comunista de Asturias con la Marcha de los mineros de Madrid

 

NOTA INFORMATIVA

El Partido Comunista de Asturias que desde el primer momento ha respaldado las movilizaciones de la minería del carbón, ha participado igualmente en diversas iniciativas de apoyo a la marcha de los mineros a Madrid. El pasado sábado, día 7, una delegación del PCA acompañó a la marcha en el trayecto Villacastín-San Rafael, expresando su solidaridad con los caminantes y haciéndoles entrega de algunos productos de avituallamiento. El domingo, día 8, otra delegación del Comité Central del Partido, con la presencia de su Secretario General, recibió a los mineros en el Puerto de Guadarrama.

 La delegación  acompañó la marcha hasta Villalba. La Dirección del PCA estuvo igualmente presente el martes, día 10, en el recibimiento de la Marcha Negra en Madrid, acompañándola desde Moncloa a la Puerta del Sol y el miércoles, día 11, una nutrida representación del PCA, que incluía  militantes de la mayoría de sus organizaciones de base se desplazó a Madrid en los autobuses de CCOO para tomar parte en la gran manifestación que recorrió las calles de la capital desde la Plaza de Colón hasta el Ministerio de Industria.

Oviedo 12 de julio de 2012