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El PCE se opone a la grave reforma laboral de Rajoy que sólo traerá más paro y menos derechos

Secretaría del Mundo del Trabajo del PCE / 10 de febrero de 2012

El Partido Comunista de España rechaza la reforma laboral aprobada en el consejo de ministros de hoy por el gobierno de Mariano Rajoy, considerando que sólo servirá para que los y las trabajadoras de este país pierdan más derechos y se destruya más empleo, y anuncia que plantará cara en la calle a estas medidas.

Tras un año de sucesivas reformas laborales por parte del gobierno del PSOE, que han demostrado su total fracaso no sólo para crear empleo sino para frenar el paro, el PP, en una nueva concesión a la patronal española, aprueba una nueva reforma laboral que facilita el despido, al crear un único contrato indefinido con 33 días de indemnización por año trabajado y eliminando el fijo de 45, y al regular el despido objetivo con 20 días de indemnización y con el límite de un año.

Así mismo l@s comunistas queremos denunciar que los cambios poco claros en los contratos a tiempo parcial y las bonificaciones a los empresarios para la contratación de jóvenes y parados de larga duración sólo conseguirán, en el mejor de los casos, perpetuar la precariedad más absoluta y abrir la puerta a más accidentes laborales, además de suponer una nueva subvención a fondo perdido para la patronal. El nuevo contrato “indefinido” para la pequeña empresa va en esa línea. A su vez consideramos que compatibilizar paro con salario sólo conllevará ahorro de salarios a los empresarios y la pérdida del derecho a desempleo.

Al PCE le parece muy preocupante que se elimine la prórroga automática de convenios a partir de dos años, ya que fomenta que la patronal se niegue a negociar y abre la puerta a una escalada de conflictividad social, y denuncia que aprobar que los empresarios tendrán la posibilidad de no respetar los acuerdos alcanzados durante la negociación colectiva en sueldos u otros derechos y que los empresarios no necesiten la autorización previa de la Administración para llevar a cabo un ERE provocará la pérdida de salarios y derechos de la mayoría de l@s trabajador@s.

Además a l@s comunistas nos parece de una gravedad manifiesta que las ETT puedan trabajar como agencias de colocación y que los parados tengan que hacer “trabajos a la comunidad” a parte de formarse y buscar empleo. Todo ello responde a la lógica de que el trabajador es culpable de no tener empleo, tal y como demuestra la obsesión por los “abstencionistas” y el fraude en el paro. Y además apuesta por relegar al sector público en una privatización más de los servicios públicos.

Desde el PCE queremos hacer un llamamiento al movimiento sindical para que se oponga con todas sus fuerzas a esta reforma, asegurándoles como ya hizo nuestro secretario general el miércoles en el Congreso que nos tendrán en la calle codo con codo para echar atrás estas medidas, que junto al resto aprobadas estos meses por el gobierno del PP que nos mete en la recesión con más paro, precariedad y castigando a l@s trabajador@s sin ser los causantes de la crisis.

L@s comunistas no compartimos que en esta situación, y cuando ya se anunciaba esta reforma, se acordase con la patronal una fuerte desregulación de la negociación colectiva y una congelación salarial en la práctica sin contraprestación de los empresarios. El acuerdo por el empleo y la negociación colectiva firmado entre sindicatos y patronal tiene una falta de credibilidad entre otra cosas por el cinismo de Rajoy, que encarta a los agentes sociales a llegar a un acuerdo y después lo destroza legislando con otros intereses que nada tienen que ver con el empleo y la temporalidad.

El PCE anima a los sindicatos a no tirar la toalla y a redoblar los esfuerzos en la movilización social para cambiar este estado de pasar a la ofensiva que frene la marea neoliberal europea que pretende arrasar con tod@s nosotr@s, apoyando las movilizaciones que se convoquen de forma inmediata.

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Valoración del Acuerdo entre Patronal y Sindicatos mayoritarios

En su primera valoración sobre el Acuerdo, publicada el pasado día 2 de febrero por la Secretaría Federal del Mundo del Trabajo del PCE, se dejaba bien claro que la postura de los sindicatos mayoritarios en este último proceso negociador había sido “totalmente defensiva” y que “para este viaje no hacían falta alforjas”.

Si el proceso negociador al que nos referimos, tal como se llevó a cabo, puede ser valorado negativamente por sus repercusiones para la clase trabajadora en el conjunto del Estado, en Asturias  donde las consecuencias de la crisis y sus salidas en provecho del capital se viven de forma particularmente angustiosa, al golpear sobre un tejido productivo especialmente perjudicado (desplome de la minería, hundimiento del sector naval, problemas recurrentes en Arcelor, despidos, cierres y deslocalizaciones, frenazo a los fondos mineros, 100.000 parados, etc.) ,  la valoración del acuerdo patronal-sindicatos adquiere unos rasgos seguramente más dramáticos.

Desde luego, de la lectura del texto pactado se deduce que estamos ante un pacto indiscutiblemente regresivo para los trabajadores. Se trata fundamentalmente de un pacto de rentas, de un pacto de reducción de rentas para los trabajadores, a quienes se endosa el mayor esfuerzo para pagar los costes de la crisis, a la vez que contiene otras cláusulas igualmente negativas o regresivas acerca de la Negociación Colectiva, el empleo o la formación.

El Acuerdo establece un tope a las subidas salariales negociadas en Convenio Colectivo para los próximos 3 años: el 0’5% para el 2.012, el 0’6% para el 2.013 y el 0,6% para el 2.014.

Rompe con la práctica habitual hasta el momento de establecer cláusulas de revisión automática vinculadas al IPC, que ha sido en los últimos años una de las prioridades sindicales en la negociación.

Para disimular la renuncia en la práctica a la cláusula de revisión se introduce un texto tan farragoso que para explicarlo haría falta la genialidad comunicativa de Groucho Marx1

En realidad, del análisis de los indicadores disponibles, lo que se deduce es que no habrá revisión salarial en 2012 y 2013. En lo que atañe a 2014, la revisión posible estaría vinculada a incrementos de productividad, cumplimiento de objetivos, ventas, beneficios, etc., integrados en la parte variable del salario, de tal forma que cualquier posible subida salarial estaría vinculada al aumento de la explotación del trabajador.

En cuanto a la Negociación Colectiva se da un giro de 180º en la posición sindical de los últimos 20 años. Hasta ahora se entendía el ámbito sectorial estatal como idóneo por su capacidad de homogeneizar el mercado laboral en todo el Estado. Ahora se opta por el Convenio de Empresa, preservando el ámbito sectorial provincial, dado que la mayoría de las  PYMES por sí solas no alcanzan masa crítica suficiente para establecer convenio colectivo propio.

Sobre este giro en la estructura actual de la Negociación Colectiva se lanza un acuerdo de flexibilidad que afecta al corazón de los convenios: Jornada y Tiempo de trabajo, Funciones y Salarios.

El Acuerdo no es solidario, provocará un retroceso de los salarios, pero no fija topes a las retribuciones de los directivos. Tampoco plantea un cierre gradual de los abanicos salariares, tan ampliamente abiertos en la época de bonanza económica anterior, para que este esfuerzo recaiga más sobre quién más posibilidades tiene de resistirlo.      

En cuanto a jornada y tiempo de trabajo, se apuesta por un complejo modelo de “flexibilidad” que consagra la arbitrariedad del empresario a la hora de aducir razones económicas, técnicas u organizativas que “justifiquen” la flexibilidad en tiempos y jornadas. En la práctica, también esa libertad de disposición por parte del patrón  vendría a incidir en el cambio de funciones de cualquier categoría dentro del mismo grupo profesional, en tanto que la flexibilidad salarial vendría dada, como ya hemos dicho, por su vinculación a productividad, objetivos, etc., en detrimento de la parte fija del salario. Por lo demás, se establece una nueva modalidad de descuelgue de los convenios en beneficio de la empresa, sin que ello anule o sustituya las modalidades de descuelgue ya existentes en el Estatuto de los Trabajadores.

Por lo demás y en lo que concierne al tema de la Formación, también recogido en el Acuerdo, cabría destacar lo inconsistente e hipócrita de su contenido por lo que tiene de continuidad carente de garantías.

Se trata, como es patente, de un acuerdo desigual. Mientras que las organizaciones sindicales  mayoritarias adquieren compromisos ciertos, no lo hace así la representación patronal. La Patronal no compromete parte alguna de sus beneficios a reposición o ampliación de capital fijo. No concreta ni cuantifica mantenimiento ni creación de empleo. El Acuerdo no es solidario, provocará un retroceso de los salarios, pero no fija topes a las retribuciones de los directivos. Tampoco plantea un cierre gradual de los abanicos salariares, tan ampliamente abiertos en la época de bonanza económica anterior para que este esfuerzo recayera más sobre quién más posibilidades tiene de resistirlo.

Es un Acuerdo de naturaleza OBLIGACIONAL, obliga a las partes a implementar sus contenidos en el desarrollo del proceso de Negociación Colectiva que se abre, para forzar –“dentro de la autonomía de las partes”-  a sus organizaciones a cumplir estos objetivos. Ese carácter obligacional, ya presente en anteriores acuerdos, se ve reforzado en éste con la inclusión de contenidos más concretos en beneficio de la Patronal.

¿Favorece el mantenimiento o creación de Empleo? Razonablemente no.

Favorece un fuerte retroceso de los costes salariales. El Empresario ante varias opciones de reducción de costes va a aprovechar cada una de ellas al máximo, y el acuerdo le permite hacer mangas y capirotes en su beneficio con  salarios, horarios, jornadas y funciones.

¿Favorece la recuperación económica? Razonablemente no.

Favorece el círculo vicioso de menos rentas, menor consumo, menos empleo.

¿Bloquea el riesgo de Decretazo laboral? Razonablemente no.

Nada impide al nuevo gobierno antisocial de la derechona legislar sobre  todo lo concerniente al mercado laboral.

¿Mejora la correlación de fuerzas? Razonablemente no.

Las organizaciones sindicales se legitiman en los procesos de Elecciones Sindicales, pero se fortalecen por la afiliación. Y ésta está íntimamente ligada a la efectividad de los sindicatos, al mantenimiento de sus conquistas y a la defensa exitosa de sus reivindicaciones. Acudir al altar de la fiera para sacrificar derechos conquistados tras largos períodos de lucha no fortalece ni prestigia ante los trabajadores a los autores de semejantes sacrificios.

Como en anteriores coyunturas de la Historia los derechos sólo se defienden luchando. A los trabajadores nunca nos regalaron nada. La movilización necesaria, sin duda será dura, difícil y sostenida en el tiempo. Solo será posible elevando  la conciencia de clase de los trabajadores. En ese sentido, y dados el miedo, la atonía, la desmovilización, el individualismo y la resignación que, como ideas del sistema, han conseguido ser hegemónicos a día de hoy, más allá, del protagonismo organizativo y movilizador que los sindicatos de clase, lógicamente, deben seguir desempeñando, cobra toda su importancia la lucha ideológica para darle la vuelta a la influencia desmovilizara del pensamiento único. Ahí esta el papel ideológico y político al que no puede renunciar el Partido Comunista.

En Asturias, víctima de un desplome generalizado y persistente de su esquema productivo, y con una cifra de desempleo que ronda los 100.000 parados, se hace urgente e imperiosa la necesidad de estimular las movilizaciones y su convergencia hacia una masiva respuesta social. Para ello será necesario superar reservas e indefiniciones y apostar decididamente por la combatividad y la unidad de todo el sindicalismo de clase.

A disposición de esa tarea y de los sindicatos de clase que deben encabezarla podrá encontrarse siempre al Partido Comunista de Asturias.

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Notas:

1. Habrá revisión salarial en los años 2.012 y 2.013 por la diferencia entre el IPC interanual de diciembre y el Objetivo de inflación del Banco Central Europeo. Conocemos el Objetivo para 2.012, el 2%. La diferencia entre el 0,5 y el 2 no es revisable, el exceso. Pero, ¿qué IPC se compara? El más bajo entre el IPC español  y el IPC de la zona euro. ¿ y si ambos superan el Objetivo? Entonces se analizará el precio del Barril Brent y si este creció más del 10% en el periodo diciembre a diciembre, se utilizará el IPC Subyacente, el que no tiene en cuenta la variación de los precios de la energía. Menudo galimatías.

 

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La matanza de Atocha y el mito de la Transición pacífica

La leyenda armonista de la Transición, de la salida consensuada a la dictadura y la plena reconciliación (¡por fin!) de las “dos Españas” ha sido parcialmente sacudida, en los últimos años, sobre todo por la acción de los llamados “movimientos de recuperación de la memoria histórica”, que han demostrado que la transformación política postfranquista estuvo plagada de silencios y omisiones y que fue, sobre todo, un cambio tutelado de sistema político con el fin de preservar las viejas estructuras sociales y de poder real. Uno de los mitos que rodea a ese proceso mutante de “cambiar todo para que todo siguiera igual” es el de su carácter pacífico, que añadiría una supuesta nota más de sensatez y “madurez democrática” a las fuerzas de la oposición y a los “reformistas” salidos del aparato franquista, que supieron ponerse de acuerdo evitando lo que hubiera podido ser una nueva “guerra civil” (¡otra más!) entre los españoles.

Este análisis simplista parte, sin duda, de supuestos no demostrados e incluso inverosímiles. En evidente que, a la altura de 1975 ó 1977, la guerra civil ni era posible ni era deseada por casi nadie (la “ruptura democrática” los excluía o quedaba muy lejos de estos escenarios), por lo cual esa hipótesis estaba, obviamente, descartada. Pero eso no significa que la Transición se hiciera sin violencia. El periodista Mariano Sánchez Soler publicó, en 2010, un libro con el significativo título de La transición sangrienta, que viene precisamente a cuestionar, en este aspecto, la imagen inmaculada del proyecto y la dinámica del período. En efecto, además de los centenares de víctimas provocadas por la sanguinaria escalada de ETA y de oscuros grupúsculos seguramente trufados por infiltraciones policiales como eran los GRAPO, solamente la acción de los aparatos represivos del Estado y los grupos de extrema derecha más o menos amparados por los mismos provocaron, según su recuento, entre noviembre de 1975 y diciembre de 1983, al menos 127 muertos y más de 1.000 heridos. Atentados de extrema derecha y violencias policiales varias (en las calles o en las comisarías y cuartelillos) se cebaron en obreros y estudiantes, militantes de la vanguardia organizada antifranquista y otros que fueron incorporándose en unos años sin duda más convulsos de lo que se suele reconocer.

El recuerdo de los abogados de Atocha asesinados el 24 de enero de 1977, hace ahora 25 años, vuelve a evocarnos esta verdad siempre incomoda para la versión oficial, por mucho que se maquillen el contexto y las responsabilidades. En aquella España, la calle, desde luego, era –y seguiría siendo- sobre todo de Fraga, Martín Villa o sus sucesores; pero en ella se manifestaban jugándose la vida los luchadores antifranquistas, y por ella campaban por sus respetos los Guerrilleros de Cristo Rey, los grupos de Fuerza Nueva y otros núcleos de extrema derecha más o menos incrustados en el aparato sindical verticalista, los cuerpos policiales y otras instituciones del Estado.

La matanza de Atocha debe entenderse en este contexto, en el que el gobierno de Suárez ejercía una “coerción controlada” contra la movilización política y social intensa que caracteriza el período que va desde la muerte del Dictador (noviembre de 1975) a las elecciones de junio de 1977. En enero de 1977, tras el referéndum que aprobó la Ley de Reforma Política y por tanto vino a reforzar a los “reformistas” del régimen anterior, los sectores ultras desencadenaron una fuerte ofensiva con el intento de retomar la iniciativa. Ofensiva que condujo al asesinato de dos estudiantes (Arturo Ruiz y María Luz Nájera) en manifestaciones por la amnistía, y al secuestro por el GRAPO, que ya tenía en su poder desde diciembre al Presidente del Consejo de Estado Antonio María Oriol, de un alto cargo militar (Villaescusa). La culminación de esta escalada de la tensión fue la matanza perpetrada por un grupo de pistoleros de la trama falangista-verticalista-mafiosa en el despacho de abogados laboralistas del número 55 de la madrileña calle de Atocha.

Elegir como blanco a los abogados tenía, sin duda, un alto valor práctico y simbólico. Significaba, entre otras cosas, golpear al Partido Comunista, principal (aunque no único) impulsor de las actividades de un sector profesional que había ido adquiriendo un importante protagonismo en la lucha contra la dictadura y por los derechos de los trabajadores. Los abogados antifranquistas, comunistas en su gran mayoría, no sólo representaban legalmente a los procesados políticos, sino que amparaban y apoyaban a las Comisiones obreras clandestinas, defendían a los trabajadores despedidos, asesoraban a asociaciones de vecinos, prestaban locales para reuniones y a la vez desarrollaban una intensa actividad en los Colegios profesionales y otros foros en defensa de los derechos y las libertades políticas y sociales y contra las leyes represivas de la Dictadura. Todo ello, a menudo, con unos niveles de compromiso y de desinterés personal realmente encomiables. En algunos despachos, todos los trabajadores, desde los abogados hasta quienes se encargaban de la limpieza, recibían el mismo sueldo, y no se cobraba a los trabajadores más que cuando se ganaba un juicio y la empresa tenían que asumir los costes.

En la acción criminal de Atocha pedieron la vida tres abogados en ejercicio y un estudiante de Derecho (Francisco Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdevira y Serafín Holgado) y un administrativo (Ángel Rodríguez Leal), y fueron heridos de cierta gravedad otros cuatro abogados: Alejandro Ruiz Huerta, Miguel Saravia, Luis Ramos Prado y María Dolores González Ruiz. Se da la circunstancia especialmente trágica de que esta última, compañera de uno de los asesinados, lo había sido antes de otra víctima de la vesania del Franquismo, Enrique Ruano, un estudiante arrojado, pocos años antes, por la ventana de un séptimo piso cuando se encontraba bajo detención policial.

Es bien conocido que el entierro de los abogados se convirtió en una manifestación popular masiva. Madrid se llenó de una verdadera multitud doliente, con los féretros flanqueados a su paso por decenas de miles de personas con los puños en alto y las lágrimas apenas contenidas por la rabia y la indignación. Quienes vivimos aquellos años sabemos que las protestas se extendieron, aunque en menor medida, a otros lugares del país, y recordamos bien aquellos momentos de angustia y de dolor, de ese sentimiento de impotencia que, sin embargo, no nos inmovilizaba, sino que nos alentaba a seguir adelante.

Se ha dicho que, con esta actitud serena y “madura”, el partido Comunista se “ganó” su legalización, como si el haber puesto sobre el tablero la mayoría de las decenas de miles de muertos, presos y torturados durante cuarenta años de lucha ininterrumpida no acreditaran suficientemente este “derecho”. Lo cierto es que la legalización era, realmente, la única opción posible, para “homologar” el sistema español con los de nuestro inmediato entorno europeo, y además constituía la única solución inteligente para neutralizar los efectos desestabilizadores que un PC en la ilegalidad (con la pujanza que entonces tenía) hubiera supuesto. Las encuestas y datos que Suárez manejaba por entonces convencieron además, a quienes llevaban las riendas del proceso, de que los resultados electorales del PCE no se iban a parecer demasiado a los del Partido Comunista Italiano. Que los sectores ultras –condenados por la historia- y otros conspicuos “reformadores” del Franquismo como Manuel Fraga –al que su pasado represor condicionaba demasiado- no lo vieran así revela su miopía política, pero no indica que las cosas, a corto o medio plazo, hubieran podido ser sensiblemente diferentes.

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“Venimos de lejos pero vamos más lejos todavía”

:: Acto público 90 aniversario del PCE (1921-2011) 18 diciembre 2011, 11:00 h | Madrid Venimos de lejos pero vamos más lejos todavía Por la República, por el Socialismo en el siglo XXI Lugar: Casa del Reloj de Arganzuela Paseo de la Chopera, 6-10 Metro Legazpi, 3 y 6 Buses: 6, 8, 18, 19, 45, 47, 59, 60, 62, 78, 85, 86, 146 y 247 ——–

Camaradas: Hace 90 años, el día 14 noviembre de 1921, el Partido Comunista Español y el Partido Comunista Obrero Español se unificaban en el actual Partido Comunista. Han sido 90 años de existencia, de lucha por la libertad y el socialismo, con sus aciertos y sus errores pero siempre con un mismo hilo conductor: la lucha contra la injusticia, en defensa de los intereses de la clase obrera y de los más débiles, la lucha por la unidad para construir la alternativa al capitalismo y avanzar hacia la construcción del socialismo como objetivos centrales de la lucha social y política.

Desde muy pronto también aprendimos el valor de la unidad de las fuerzas populares, unidad para avanzar en la construcción del bloque social antagónico, para consolidar las conquistas sociales, para avanzar en la construcción del socialismo. Esta ha sido nuestra bandera con la política del Frente Popular, en nuestro trabajo sindical primero en UGT y después con la creación y desarrollo de las CCOO, en nuestra guerra nacional revolucionaria, en la lucha contra la dictadura, en el período de recuperación de las libertades y en el proceso de creación de Izquierda Unida. Por ello cuando desde la derecha más extrema se intenta reescribir la historia, equiparar a las víctimas con los verdugos, a los defensores de la libertad y la legalidad con quienes asesinaron y destruyeron para imponer una cruel dictadura, desde el PCE reivindicamos orgullosos nuestro pasado.

Frente a quienes nos acusan y criminalizan nuestra historia e ideología, tenemos que gritar que no sólo no nos arrepentimos sino que nos sentimos orgullosos de él. Desde estos planteamientos, desde la Secretaría de Memoria Histórica creemos un deber y una obligación conmemorar esta fecha con un gran Acto Publico. Dicho acto se celebrará el próximo domingo 18 de diciembre en Madrid (Casa del Reloj de Arganzuela), por lo que hacemos un llamamiento a las distintas federaciones para que dicho acto sea un éxito. Ese éxito depende de cada uno de nosotros y nosotras.

Gloria Aguilar Reina, Responsable de Memoria Histórica del PCE

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Solidaridad con los tres jóvenes encausados en Barcelona

El próximo jueves día 1 de diciembre serán juzgados en Barcelona tres jóvenes antifascistas, Xavier Auré, Albert Camarasa y Juanjo Serrano acusados de atentado y agresión a la autoridad y desórdenes públicos. Para ellos solicita la fiscalía tres años y diez meses de cárcel. La acusación, planteada sobre la base de un montaje policial, no cuenta, según las noticias de que se dispone, con más prueba que la declaración de dos agentes de los Mossos d Esquadra. En realidad, los hechos a los que este procedimiento se refiere tienen que ver con la respuesta popular que se produjo en el conjunto del Estado español, incluida la capital catalana, mediante movilizaciones y manifestaciones convocadas por distintos grupos sociales, fuerzas políticas y plataformas antifascistas en protesta por el asesinato el 11 de noviembre de 2007 del joven Carlos Palomino a manos del neonazi Josué Estébanez, cuando aquél se dirigía a la movilización democrática contra una manifestación xenófoba y fascista convocada por las juventudes del partido neonazi “Democracia Nacional” irresponsablemente autorizada por Delegación, de Gobierno en el barrio de Usera de Madrid.

Asistimos, por tanto, a una situación aberrante en la que quienes salen a levantar su voz contra el racismo, la xenofobia y el retorno del fascio son reprimidos, golpeados, detenidos y juzgados, o incluso pagan con su vida su apuesta por los derechos de todos y los valores democráticos, mientras que los grupos fascistas ven amparadas sus manifestaciones de forma irresponsable por unas autoridades incluso condescendientes con la especial provocación que supone una movilización xenófoba en un barrio repleto de inmigrantes.

Asistimos una vez más al oscuro papel de unas empresas de comunicación del sistema que tratan de equiparar a nazis y jóvenes antifascistas, atribuyendo sesgadamente a ambos la condición de “bandas rivales”, distribuyendo por igual a unos y a otros el papel de alborotadores y causantes de desórdenes públicos para generar deliberadamente la confusión y, en definitiva, restar legitimación democrática a los movimientos antifascistas, contra la represión y de solidaridad con esa parte de la clase trabajadora integrada por cientos de miles de inmigrantes. Mientras, en Asturias, concretamente en la prisión de Villabona, adonde ha sido trasladado hace varios meses, el criminal autor de la muerte de Carlos Palomino goza de un trato diferenciado en la unidad terapeútica del establecimiento.

Ante este panorama intolerable e injusto que conjuga la condescendencia ante actuaciones racistas, xenófobas y fascistas, con el desprecio, la mentira, la intransigencia y la represión contra los que claman su indignación frente a la discriminación por motivos raciales o de nacionalidad y frente a los intentos del fascismo por salir de la cloaca en que ha sido colocado por la lucha de los pueblos, el Partido Comunista de Asturias exige el final de cualquier complacencia o tolerancia con los brotes y actuaciones fascistas, por parte de las Instituciones del Estado, expresa su solidaridad con los jóvenes que van a ser juzgados y demanda para ellos su libertad y su libre absolución.

Oviedo 29 de noviembre de 2011

Secretaría de Comunicación del PCA

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Comunicado del PCE

El PCE recoge los frutos de su apuesta por Izquierda Unida

Secretaría de Comunicación del PCE / 26 nov 11

El éxito de Izquierda Unida es el éxito de los comunistas (Madrid, 26 de noviembre)

 


(Madrid, 26 de noviembre) El Comité Ejecutivo del PCE, reunido esta mañana de 26 de noviembre de 2011, se congratula por el éxito obtenido por IU en las elecciones del pasado 20 N. José Luis Centella, Secretario General del PCE, resumió que ésta es una cosecha de un trabajo iniciado en el XVII Congreso del Partido Comunista de España y se fue consolidando progresivamente en las primarias de 2007, en la Conferencia Política de 2008, en el trabajo de la Comisión Unitaria que preparó la IX Asamblea y en el XVIII Congreso. Es por lo tanto un éxito de los comunistas “porque estamos plenamente implicados en el proceso de reconstrucción del Partido y sabemos que la unidad, la cohesión ideológica, política y organizativa es el instrumento que nos permite alcanzar las metas que nos proponemos”. 
Centella recordó que el PCE apostó por dar un giro a IU, hacia una organización con un perfil propio, con un programa anticapitalista, republicano y federal, organizado como movimiento político y social y con una dirección colegiada, colectiva e integradora.

IU subió 701.864 votos, más que el PP, que sólo aumentó 541.358. Este es el mejor resultado obtenido desde 1996 y, como se ha visto, desmonta el discurso de que el PCE estorba en IU. “Quienes llevaban dos años trabajando para sacar al Partido de IU o para frenar la plena integración de toda la militancia del PCE en IU, deben entender que este debate está cerrado y de que es hora de cumplir los acuerdos sobre la plena integración de todos los militantes del PCE en IU”.

Centella incidió en que se consolida la centralidad del conflicto capital-trabajo y en que hay que seguir desarrollando la Convocatoria Social. Ahora el reto es que el grupo parlamentario de IU “se corresponda a la política aprobada en la IX Asamblea (….) Sería absurdo que ahora cambiáramos la apuesta de una IU con perfil propio por una IU que se implique tanto el proceso de reconstrucción del PSOE que se va a dar en los próximos meses/años, como en procesos de reconstrucción de “izquierdas” afines y complementarias al sistema”. 

El informe del Secretario General, que obtuvo el respaldo de todos sus miembros, salvo una abstención, se pronunció por la necesidad de transformar los votos en organización y aprobó la convocatoria de una Conferencia Política del PCE antes del próximo verano para analizar el momento político.

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Declaración del PCA

Ante las recientes detenciones practicadas en Cataluña por los Mossos d’Esquadra para poner a disposición de la Audiencia Nacional a varios activistas del movimiento 15-M en relación con su participación el pasado día quince de junio en las movilizaciones que tuvieron lugar ante el Parlament catalán, el PCA entiende que estamos en presencia de un nuevo paso represivo de los que se han venido produciendo contra el movimiento de los indignados y que supone por tanto un nuevo ataque de las instituciones del Estado contra todo el movimiento 15-M en su conjunto. Con actuaciones como éstas se trata de disuadir a la ciudadanía de su participación en un movimiento de contestación que goza de un amplísimo respaldo social y que hoy representa un vector fundamental de la crítica frente al actual régimen y sus mecanismos políticos así como contra el sistema económico-social imperante y sus medidas antipopulares para salir de la crisis favoreciendo a la banca y al gran capital a costa de los trabajadores y trabajadoras y generando más pobreza y exclusión social. El PCA condena enérgicamente las actuaciones represivas contra el 15-M, en tanto que movimiento de masas, pacífico, democrático y popular, tanto en ésta como en otras ocasiones, y expresa su solidaridad con el conjunto de un movimiento con el que comparte no pocas ilusiones y objetivos. Oviedo, 4 de octubre de 2011