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Sobre el despido de Raquel Agüeros

Que una representante sindical sea despedida por defender los intereses de las obreras es, cuando menos, criticable. En el caso de la representante sindical en el Hotel Reconquista de Oviedo es inadmisible el acoso al que fue sometida constantemente y a su posterior expulsión de puesto de trabajo. No obstante, lo más llamativo del caso es la actitud del Gobierno del Principado, consintiendo que sean obviados los derechos de una sindicalista en sus funciones de defensa de las trabajadoras y omitir, con su calculado silencio, una declaración institucional sobre el tema. Si los derechos de las trabajadoras no son defendidos por las Instituciones que se dicen “democráticas”, habrá que poner en cuarentena el término “democracia” y la actitud del Gobierno del Principado en la práctica de sus funciones.

 

 

Andrés Huerta Suárez

Villaviciosa, a 12 de Diciembre de 2016