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RESOLUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS EN OVIEDO ACERCA DE LOS PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS

Asistimos a una nueva edición de los Premios Príncipe –hoy Princesa – de Asturias y con ellos a la conmoción de la vida normal de nuestra ciudad. Por eso, también un año más, el Partido Comunista de Asturias, que desde hace más de veinte años se ocupa de esclarecer ante la ciudadanía la verdadera naturaleza de los Premios, vuelve a hacerlo con nuevos argumentos.

En primer lugar, resulta indiscutible que todo el costoso tinglado de los Premios constituye una manifestación genuina de lo que es la política-espectáculo, es decir la política de la que la ciudadanía de a pie, la gente de la calle, está cada vez más harta. Una política de “los de siempre” para su propio relumbrón y beneficio.

Si echamos una ojeada al listado de Protectores y al Patronato de la Fundación que impulsa los Premios a lo largo de su historia no veremos allí ni a trabajadores, ni a parados, ni a dirigentes sindicales, feministas o vecinales ni a intelectuales progresistas, sino apellidos como Masaveu, Koplowitz, Cosmen, Figaredo, Presidentes o altos ejecutivos de todos los bancos, de grandes empresas (Telefónica, ARCELOR, Duro-Felguera, AZSA, Coca-Cola, etc.), condes, vizcondes y marqueses y un cierto número de cargos o excargos públicos institucionales.

 

Es, por tanto, innegable quiénes son los protagonistas del tinglado y en consecuencia su carácter clasista y ajeno a una población, a la que sólo se le requiere como comparsa, para utilizarla aplaudiendo y llenando las calles. Todo ello, además, sufragado ampliamente con dinero público, desde las comilonas y la decoración, hasta el abrumador despliegue durante varios días de las fuerzas policiales.

Se dice que los Premios son buenos para Oviedo, que crean riqueza y empleo. ¿Pero quién puede creer esos despropósitos? ¿En qué estudio se basa esa afirmación? ¿Qué empleo? ¿El de “becarios” en el Reconquista? ¿La hostelería pagará horas extras a sus trabajadores? ¿Qué riqueza y para quién? Se trata de frases huecas para tratar de engañar a ingenuos. Lo mismo que la pomposa frase de que los Premios ponen “a Oviedo en el mapa”. Semejante proposición sólo puede surgir entre indocumentados que ignoran o silencian cómo Oviedo lleva muchos siglos en el mapa universal de la cultura con los Monumentos Prerrománicos, con el Padre Feijoo, con La Regenta de Clarín, con la prosa de Pérez de Ayala o de Dolores Medio,  con la pintura de Augusto Junquera,  con la poesía de Ángel González, con el prestigio de su Universidad o con la Escuela de Filosofía Materialista de Oviedo, al igual que Oviedo, constituye un referente universal, como capital de Asturias, de la lucha del movimiento obrero por su emancipación.

Lo cierto es que los Premios son la expresión del Oviedo pequeño, de sus “notables” que imaginan cobrar notoriedad al entrar en el Campoamor, t

ener su minuto de gloria pisando alfombras y superar su patética mediocridad provinciana. Nada tienen que ver con la vida en los barrios, no responden a ninguna demanda social de la gente, no vienen a resolver ningún problema de paro, de precariedad, de vivienda… No, el Oviedo real no tiene nada que celebrar.

 

Lo cierto es que los Premios no son sino un descomunal montaje, cuidadosa e inteligentemente organizado por los poderes económicos y sus representantes políticos (PP,PSOE,Foro,Cs) para fortalecer y apuntalar la Monarquía, que supone la clave de bóveda del régimen político con el que tr

atan de perpetuar su dominio y sus privilegios. Los Premios no han sido inventados para distinguir a personajes que ya son distinguidos en las ciencias, las artes, la cultura o el deporte, sino para iluminar con el prestigio de ellos la trasnochada imagen de una Corona impuesta por el franquismo. O sea, justo lo contrario de lo que pretenden ser. Y hay que llamar las cosas por su nombre. Sin tapujos. Tampoco sirven, por tanto, para poner los Premios en cuestión, los argumentos vergonzantes de algunos acerca de su oportunidad, de si dejan o no de estar de moda o de la opacidad de sus cuentas. Por muy cla

ras que tuvieran sus cuentas y la dedicación de sus subvenciones, los Premios no son nuestros premios, no son ninguna iniciativa democrática y popular, sino un instrumento propagandístico para sostener una institución anacrónica, hereditaria, no electiva y antidemocrática.

 

Es menester añadir a lo dicho que los Premios suponen igualmente una distorsión injustificable de la vida ciudadana, generada por el corte de calles, el caos del tráfico, los impedimentos a la libre circulación de las personas a pie, la constante identificación intimidatoria de personas “sospechosas” o molestas, sean pobres, jóvenes de aspecto alternativo o grupos de ciudadanos. Una situación de asfixiante despliegue policial que viene a dar una imagen de Oviedo como ciudad ocupada y decorado cinematográfico de cartón piedra.

 

Por todo ello y más que nunca ahora, cuando “las fuerzas vivas” de la burguesía local se han visto obligadas a montar su propia plataforma en defensa de los Premios, coaccionando a pequeños propietarios para estampar sus firmas, tratando de contrarrestar el auge y la extensión social

de la protesta en los últimos años, el Partido Comunista de Asturias reafirma y refuerza su crítica a los Premios desde sus posiciones democráticas, republicanas y de clase que defienden la apertura de un proceso constituyente y participativo, permitiendo el derecho a decidir de toda la ciudadanía.

 

Por eso, el PCA llama a concentrarse el 23 de octubre a las cinco de la tarde, en la Plaza de la Escandalera para participar en la movilización popular contra los Premios, así como a no tomar parte en ninguno de sus actos o eventos.

 

Oviedo, 22 de octubre de 2015