Carta de Presentación del Secretario General

Paco de Asís Secretario General del Partido Comunista de Asturias

Paco de Asís
Secretario General del Partido Comunista de Asturias

Te dirijo esta carta a ti, que acabas de entrar en esta página, que no eres comunista pero seguramente tienes algún interés o al menos curiosidad acerca del PCE.

¿Quienes somos? Los comunistas somos hombres y mujeres comprometidos con la sociedad en que vivimos, gente corriente que acude cada día a su trabajo o que no puede hacerlo porque está en el paro como otros varios millones de personas. Como cualquiera, tenemos nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestras ilusiones, con la particularidad de que, en nuestro caso, una parte importante de los mismos no es individual, no se contrae solamente a lo nuestro, sino que tiene que ver con quienes nos rodean. Nos preocupa la gente que aquí, justo a nuestro lado, se queda sin trabajo, la que trabaja y no llega a fin de mes, pese a verse esclavizada con jornadas interminables, la que es desahuciada violentamente de sus casas, la que no puede estudiar por no tener dinero, la que padece las mil violencias de una sociedad desigual y machista, la que reprimen a golpes, detienen y encarcelan por defender los derechos que le niegan, la gente, que cada vez es más, arrojada a la pobreza  y a la exclusión social.

Estas inquietudes no son patrimonio exclusivo de quienes nos llamamos comunistas. Hay más gente, más personas que también se indignan con las injusticias sociales y que las combaten. Lo que nos diferencia se resume en dos cosas:

La primera, que no nos mueve una rebeldía individual ni una empatía compasiva de carácter moralista, sino la convicción de que vivimos en una sociedad dividida en clases, donde unas partes muy pequeñas, que son las dueñas de las fábricas, de las minas, de las tierras, de la energía, de los medios de transporte, de los bancos…, se apropian individualmente del producto del trabajo colectivo de la inmensa mayoría, que no posee otra cosa para subsistir que su propia fuerza de trabajo y que se ve obligada a malvender.

Las comunistas, los comunistas, compartiendo los análisis científicos de Marx sobre la economía, la sociedad, el poder político y las ideas, sostenemos que existen clases sociales con intereses contrapuestos, que esas clases forman parte de un tiempo histórico y que la historia evoluciona como resultado de la lucha de clases. Por eso, trabajamos para desarrollar la conciencia revolucionaria de la clase trabajadora, y para tomar la iniciativa en la lucha contra quienes poseen el capital y contra sus representantes políticos en el Estado, en su Estado, porque el Estado también es de quienes todo lo poseen.

La segunda cosa que nos diferencia es la convicción de que las grandes transformaciones a que aspiramos no dependen sólo del acierto de nuestras ideas, de lo correcto de nuestros análisis y de lo justo de nuestras propuestas. Pensamos que las ideas no viven sin organización y por eso estamos persuadidos de la necesidad de organizarnos en un partido. Esa es la razón de ser del Partido Comunista, que, por lo demás, no puede tener intereses u objetivos diferentes a los de la clase trabajadora en su conjunto.

El Partido Comunista tiene como misión, por tanto, organizar la reflexión colectiva de sus militantes y de quienes nos rodean, sobre el conflicto social, nunca encerrada en un laboratorio, sino precisamente a partir de la participación en el propio conflicto. Sólo así el Partido puede ser útil como levadura y vector de propuestas en el seno de los frentes de lucha, de las mayorías sociales desposeídas y excluidas que, concienciadas, constituyen el auténtico sujeto revolucionario. O sea, que desde nuestro punto de vista, el marxismo no es una colección de recetas dogmáticas, sino una guía para actuar sobre lo concreto, y el partido no es un círculo de iluminados y tribunos para redimir a la clase trabajadora y a las capas populares, que deben ser las protagonistas de su emancipación.

Vivimos hoy unos tiempos difíciles donde la iniciativa de la lucha de clases continúa en manos de quienes poseen los grandes medios de producción y, por tanto, el Poder, el control de las instituciones políticas, de los resortes represivos y de los instrumentos de comunicación, como la prensa, la radio y la tv. Todo ello para mantener embobada y sojuzgada a la mayoría que trabaja en condiciones cada vez más precarias o que nutre las colas del paro; para seguir asignando su rol de dependencia, de sumisión resignada, de sobreexplotación y de violencia asumida a esa mitad de la sociedad que forman las mujeres; para seguir esquilmando los recursos naturales de este único planeta que tenemos.

En España, este sistema que tiene un nombre que últimamente no está bien visto usar, el capitalismo, encuentra su expresión política en el régimen monárquico y bipartidista del 78, que hoy quieren maquillar con cambios que no cambian nada, añadiéndole los partidos que sean necesarios para superar su descrédito y hacer olvidar una corrupción, que a fin de cuentas, es inherente al propio sistema capitalista y a su  injusticia radical e irreformable.

Así las cosas, el Partido Comunista sigue en pie, esforzándose en darle la vuelta a una situación insostenible, con el esfuerzo y la entrega de las personas que lo integran, convencidas de que otro mundo es posible porque es necesario, ajenas a las modas, que también en política vienen y se van, con la misma voluntad unitaria que caracterizó su historia (Frente Popular en el 36, pacto por la libertad en el 75, Izquierda Unida en el 86, Unidad Popular hace unos meses…),manteniendo como seña de identidad también su internacionalismo de clase, su relación fraterna con el Movimiento Comunista Mundial, su solidaridad con los pueblos que luchan por su independencia, sus conquistas o su liberación…: Cuba, Venezuela, Bolivia, Palestina, Sahara…y, desde luego, con sus puertas abiertas para crecer, para avanzar, para enseñar, para aprender, para compartir con las mujeres y los hombres que quieran, ese empeño inagotable por la vida que es el comunismo, ese camino de rebeldía que nadie mejor que el Ché supo expresar: “Sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”

 

Paco de Asís
Secretario General del Partido Comunista de Asturias