Andrés Huerta

¿Es esta la “globalización” que nos prometieron?

No es cierto que se esté trabajando por una verdadera globalización, donde todos los países y naciones estén contemplados en igualdad de condiciones, donde las relaciones entre ellas/os sea de respeto a su soberanía. Donde la diplomacia se coloque en primer lugar y no la guerra como método de solución de conflictos.

Desde el inicio de la llamada “globalización”, el Imperio y sus secuaces demuestran, con sus actos, que el vocablo “globalización” no deja de ser una entelequia usada para enmascarar sus verdaderos objetivos, que no son otros, que el dominio absoluto del Planeta Tierra. Las guerras, las invasiones, las injerencias,…, la forma de relacionarse con otros países nos ejemplifica sus modales, que en nada concuerdan con unas relaciones que respeten la Leyes Internacionales. Desde la prepotencia que les dota la capacidad bélica, imponen sus ilegítimos intereses a los países designados como preferentes para ser intervenidos, de una u otra manera: La invasión, efectuada por sus poderosos ejércitos, es habitual en su manera de proceder como modo de lograr la dominación del territorio y la usurpación de sus riquezas. La intimidación es otra de las variantes utilizadas para revertir situaciones políticas soberanas e independientes del dictado del Imperio, que no son de su agrado.

Tanto Estados Unidos, como Europa, suman cientos de invasiones, ocupaciones e injerencias, en todos y cada uno de los cinco continentes. Quizás a las élites sociales y económicas, todo lo anterior, les haya aportado inmensas riquezas. Seguro que a las demás clases sociales les tocó poner la sangre de muchos de sus hijos y recibir alguna que otra medalla; los pobladores de los países agredidos son premiados con la “civilización” del despojo de su modo de vida, de su lengua, de su cultura, de sus propiedades y de su soberanía.

No hemos aprendido nada de la Historia, seguimos cometiendo los mismos errores de siempre, seguimos apoyando a los Señores de la Guerra, que siempre nos están prometiendo un futuro mejor, que nunca llega. Somos tan ilusos que seguimos creyendo en sus promesas, y, mientras, contemplamos cómo seres humanos, obligados a desplazarse de sus lugares de nacimiento, van perdiendo a sus hijos en tierras y mares lejanos.

Los líderes de los países que conforman el Imperio, “sabedores” de las consecuencias derivadas de sus acciones bélicas, en ocasiones no aciertan en el diagnóstico, y el resultado se les vuelve en contra.  Europa, en su papel de meretriz del Capo Imperial, resuelve el trance de la peor manera posible.

Andrés Huerta Suárez 

Secretario Político del PCA en Villaviciosa