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El PCA con Cuba y su revolución

Hace 53 años concluía en cuba una revolución por la soberanía y la independencia. Una larga lucha comenzada por el partido revolucionario cubano en 1895 frente al moribundo imperio español, y continuada después, contra los caciques locales, que estaban al servicio de los intereses geoestratégicos de los Estados unidos (Machado, Batista), ya convertidos en potencia imperialista.

Comenzaba en 1959 un nuevo amanecer para los cubanos, para el resto de América Latina y para el mundo entero. Se ponía por delante la construcción de un futuro de libertad, igualdad, dignidad y, sobre todo, un horizonte distinto, en el que aquellos que siempre habían estado explotados y marginados, es decir, la gran mayoría de la población, tuvieran capacidad de dirigir y gobernar para si misma y no ser injustamente controlada por una minoría enriquecida que desde siglos anteriores venía usurpando indebidamente las riquezas del país. Tenía lugar el comienzo de una transformación profunda y democrática de la sociedad cubana, encabezada por un grupo de jóvenes revolucionarios que por suerte hoy todavía siguen a nuestro lado.

Fidel, Raúl, Ramiro, “Gallego” Fernández, etc.  Y otros  que ya no están entre nosotros como el Che y Camilo, son los que han conseguido, conjuntamente con el esfuerzo de la sociedad y el pueblo revolucionario, la construcción de un modelo distinto para Cuba que a pesar de sus errores es enormemente más justo que el actual sistema socio económico capitalista. En el que la mayoría de los mas de 6000 millones de habitantes que habitan el planeta están sumidos en una condiciones de extrema pobreza o son forzados a una dura explotación y a una merma cada vez mayor de los derechos laborales y sociales que a lo largo del siglo XX se habían venido conquistando a través de largos períodos de lucha y movilización social.

  • La construcción de una sociedad más justa en la que los trabajadores son los dueños de su trabajo y en la que la producción se proyecta en pos del beneficio colectivo y social.
  • Un país en el que la educación y la sanidad son gratuitas y un derecho universal para todos, y no como ocurre en Estados Unidos y otros tantos países enmarcados en el denominado “primer mundo”, donde solo los ricos se lo pueden permitir.
  • Una sociedad en la que los niños no están desnutridos ni están sometidos a interminables jornadas de trabajo o a una brutal explotación sexual como ocurre en otros países del mundo.
  • Una Cuba que a pesar de sus dificultades económicas, a causa del bloqueo imperialista impuesto por los estados unidos de América, se solidariza con el resto del mundo exportando ayuda humanitaria, educativa, médica o asistencial a aquellos países que más lo necesitan (En África, Asia o dentro del propio continente americano).
  • La realidad de un sistema social para los trabajadores y la mayoría social, y no para una élite económica y militar opresora que tan sólo quiere perpetuarse en el poder como hemos observado recientemente en el golpe de estado “blando” perpetrado contra el noble pueblo Paraguayo y su presidente legítimo Fernando Lugo. Maniobra organizada no sólo con el apoyo indirecto de los norteamericanos y la CIA sino también con el silencio sobre los hechos, de los medios de comunicación europeos, claramente al servicio de sus burguesías.
  • Una democracia en la que no sólo se deposita una papeleta cada cuatro años para elegir a unos representantes, sino en la que el pueblo elige a sus candidatos y éstos pueden ser revocados en cualquier momento si no cumplen con las funciones emanadas de la soberanía popular. Una democracia real, frente a las democracias formales a las que se nos tiene acostumbrados, en las que unos pocos partidos se reparten el poder y elaboran políticas, en la mayoría de los casos, en contra del sentimiento mayoritario de la población, como recientemente estamos observando con las políticas de recortes puestas en marcha en el conjunto de Europa y con especial agresividad en nuestro país.
  • Una revolución que a pesar de llevar mas de medio siglo resistiendo en un entorno hostil, tan sólo a unas pocas millas de la potencia más voraz y sanguinaria que jamás habíamos conocido hasta entonces, es capaz de seguir manteniendo viva la realidad de que otro sistema social no sólo es posible, sino necesario. El Socialista.

Nos sobran los motivos para defender a cuba y a su Revolución. Es por ello que desde el Partido Comunista de Asturias hacemos un llamamiento al conjunto de la sociedad asturiana a que se movilice y solidarice con este pueblo que tan alto ejemplo de dignidad, fraternidad e igualdad sigue alumbrando al conjunto de la humanidad. 

Secretaría de Comunicación del PCA