pozu fortuna

El partido en el homenaje del Pozu Fortuna

Dijo el poeta comunista, Marcos Ana que “…desgraciadamente lo que permanece todavía es la memoria de los vencedores que está entre los entresijos y la maquinaria del Estado. Yo creo que la memoria histórica es necesaria y no por un afán de revancha, porque para mí la venganza no es unidad política ni un fin revolucionario, sino para que precisamente lo que nos ha tocado sufrir no sea posible nunca más ni para nadie en España. El mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos es que conozcan lo que ha pasado en nuestro país, que lo conozcan para que no vuelva a ocurrir nunca más”.

Esa memoria de la que habla Marcos Ana es la que cada año junta a cientos de personas en el Pozu Fortuna para recordar y no olvidar. El pasado sábado 8 de octubre, el Valle de Turón se volvía a teñir de rabia y tristeza para homenajear con respeto y admiración a todos los que en ese lugar fueron asesinados por el franquismo desde que Asturias quedó aislada del resto de la España republicana en 1937. A finales de 2003 se localizó una chimenea hecha en ladrillo macizo y de unos cinco metros de diámetro. Allí, desde 2006 se erige un monolito, obra del turonés José Luis Varela, además de un conjunto de paneles con información documental e histórica y obras literarias alegóricas a la paz y la barbarie. Victor Luis Álvarez, vicepresidente del Foro Pozu Fortuna, presentó el acto y cedió la palabra a la mujer del juez Garzón, Rosario Molina, que recogió un premio en nombre de su marido y emocionada habló sobre la memoria histórica y la necesidad de recordar y no dejar de investigar la historia. También dedicó unas palabras Ernesto Burgos, vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias, quien no dudó en hacer un emotivo y esclarecedor alegato a la necesidad de un sistema republicano hoy en día. Tras él, intervino el historiador Ruben Vega con un discurso orientado a la necesidad de recuperar la memoria y la importante labor que se ha hecho y queda por hacer en este ámbito. Por último, el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, cerró las intervenciones confirmando y reiterando el compromiso del ayuntamiento mierense con la memoria histórica.

Tras los discursos llegó el turno del momento más emotivo del homenaje. Familiares y vecinos de la región lanzaron ramos de flores, claveles y rosas rojas al lugar donde se halla treinta metros más abajo la última morada de muchos hombres y mujeres que fueron fusilados en nombre de la venganza y el odio. No faltaron las banderas republicanas y del Partido que adornaron el acto ni la banda de música de Mieres, que tocó bajo la emoción de los presentes y el silencio del doloroso recuerdo, el himno de Riego.