Documentos PCA: Comisión Permanente

Comunicado del Partido Comunista de Asturias

La opinión pública asturiana, la clase trabajadora, las capas populares de nuestra sociedad, las/os votantes de izquierda y la propia militancia del PCA están siendo objeto de un persistente y creciente bombardeo mediático, acerca de los desencuentros evidenciados entre la Dirección de IU de Asturias e IU Federal.Tanto los titulares de las noticias como los contenidos de los artículos de opinión que hoy aparecen en los medios escritos de Asturias destacan términos como DIVISIÓN, RUPTURA, ESCISIÓN, AMENAZAS, INTERVENCIÓN, etc., junto a informaciones, sesgadas, no contrastadas o simplemente falsas.

Por tanto, desde el Partido Comunista de Asturias hemos entendido como necesario hacer públicas nuestras reflexiones, nuestra actitud y, en definitiva, también la posición de fondo, en lo concreto e inmediato, que asumimos en tanto que organización del Partido Comunista de España en el territorio de nuestra Comunidad Autónoma.

Así, queremos, en primer lugar, señalar hasta qué punto la tormenta mediática interesadamente desatada, aprovechando actuaciones chapuceras, caóticas o irresponsables de algunos, está erosionando y dañando gravemente a Izquierda Unida de Asturias, a Izquierda Unida Federal y en general a la opción política misma de la izquierda transformadora y del cambio, tanto en conjunto como por separado. Ha llegado el momento de decir ¡basta! a seguir alimentando a los medios con elementos de desánimo y desmovilización que sólo benefician a nuestros enemigos de clase: la oligarquía en el poder y sus representantes políticos.

En ese sentido, es necesario salir al paso de las apariciones públicas fuera de Asturias y en el marco de una opción política diferenciada, competidora potencial de IU en próximos comicios, de quien, en su condición de Diputado y Portavoz de IU de Asturias en la Junta General, debiera contraer su actividad a la representación institucional que ostenta y al debate orgánico dentro de IU.Lo contrario supone cimentar la incertidumbre, el recelo y la preocupación dentro de IU de Asturias de cara a su futuro próximo y a su horizonte electoral.

Sentado lo anterior, conviene subrayar que el PCA, desde su retorno a IU de Asturias, hace apenas tres años, después de una dilatada e involuntaria exclusión, tuvo especial empeño en extremar su prudencia para aparecer como un vector de propuesta política en positivo y de disposición al trabajo concreto de cualquier índole, más allá de su inclusión en ninguna tendencia o “familia” política y lejos, por tanto, de escenificar ningún propósito de alterar correlaciones internas ni de desestabilizar nada.

Consiguientemente hasta ahora mismo hemos mantenido y mantenemos nuestra voluntad de actuar como factor de cohesión y de unidad dentro de IU de Asturias y también entre IU de Asturias e IU Federal, al igual que, dentro de nuestra modestia, como impulsor ideológico de convergencias políticas y de unidad popular. Por ello y por más de que, al punto a que se ha llegado, parezca muy difícil, seguimos apostando por que prevalezca la sensatez y el diálogo entre compañeras/os, evitando una ruptura catastrófica para todas/os nosotras/os, por encima de dónde ponga cada cual el acento de su sensibilidad política, ya sea en el perfil político propio y en la propia independencia política, ya sea en la confluencia y la unidad popular como exigencias prioritarias. Desde el PCA seguimos creyendo que aún es posible con buena voluntad, superar los recelos, no distanciar la práctica de IU de Asturias de la del conjunto de todas/os nuestras/os compañeras/os de IU federal, acordar las garantías políticas que sean necesarias, para que toda la militancia pueda sentirse cómoda y restablecer la confianza. En un mundo donde los mayores enemigos se sientan a dialogar, sería deleznable, que planos de la misma fuerza política, compañeras y compañeros, a quien une muchísimo más de lo que pueda separarles, no seamos capaces de detenernos un instante para la conversación y el acuerdo.

Desde el PCA hacemos un llamamiento a parar las hostilidades, a renunciar a la utilización de datos inciertos, tergiversaciones, afirmaciones infundadas y juicios de intenciones desde nuestras propias filas, así como a evitar insultos y descalificaciones en las redes sociales y en la prensa. En ese sentido, el PCA insta a sus militantes a no incurrir en tan inconvenientes conductas que sólo sirven para nutrir de “carnaza” a los medios.

La Izquierda Unida de Asturias que, independientemente de la condición jurídica que ahora mismo tenga, siempre ha sido una parte fundamental del conjunto de IU, y como tal, fue mil veces reconocida, que ha sabido mantener el tipo y crecer en momentos difíciles, la IU de Asturias, grande por su asentada estructura en ciudades y pueblos y por su incontestable fuerza municipalista, tiene, precisamente por todo ello, un plus de garantía y, a la vez, de responsabilidad para no dejarse arrastrar por la pendiente del recelo y la confrontación, convirtiéndose, en cambio, en pieza imprescindible y apreciada de la cooperación con el conjunto de IU.

Y entendemos que ello debe ser así, máxime cuando se constata que en el acuerdo que IU Federal somete a referéndum “no impone la confluencia a ninguna federación ni a ningún municipio “desde arriba”. El acuerdo recoge la necesidad de asumir las particularidades propias de un país especialmente complejo como el nuestro. Garantiza autonomía y flexibilidad tanto a las federaciones como a los municipios para establecer sus propias condiciones que permitan el mejor de los acuerdos de confluencia posible o, en caso de que éstas no se den y la militancia lo decida democráticamente, ir en solitario. Por lo tanto, el acuerdo sometido a referéndum no impone a ninguna federación ni a ningún municipio la confluencia”, tal como literalmente se recoge en la carta de la Comisión Colegiada de IU Federal a la militancia de IU de Asturias, de acuerdo, por lo demás, tanto con lo establecido en los Estatutos de Izquierda Unida Federal, como con el acuerdo suscrito en su día por Ramón Argüelles y Alberto Garzón.

Finalmente, el PCA quiere dejar claro que su sostenida actitud de comedimiento y prudencia en el seno de IUA desde su retorno, no debe tomarse en ningún caso como desentendimiento o indolencia. No han sido muchas las ocasiones en que el PCA ha tomado posición nítida y concluyente en debates internos de IUA, pocas veces lo ha hecho, pero entendemos que ésta debe ser una de ellas. Así, con ánimo de que la militancia de IU-Asturias no se vea marginada de un proceso de decisión que abarca al conjunto del Estado, con el propósito, igualmente, de no apartarse en lo político-organizativo de la organicidad del conjunto de IU y sus legítimas atribuciones y siendo así que el referéndum federal no excluye la celebración de otra consulta de ámbito asturiano, el día 22 de junio, que propiamente sería lo único acordado por la Dirección de IUA, siempre sobre temas en el marco de sus competencias, el PCA se pronuncia por que IUA cumpla con la celebración del referéndum federal y, particularmente, de la jornada presencial el próximo día 17 de junio en todas las sedes de IUA, de forma que no se coarte ningún derecho a participar y decidir. En todo caso, por si se considerase de interés, el PCA ofrece también sus propias sedes para que puedan funcionar como colegios electorales, con la intención de favorecer la participación y facilitar más espacios de votación para comodidad de cuantas/os compañeras/os deseen votar de forma presencial.

Por último, el PCA hace suyo el llamamiento del PCE del pasado 12 de junio para todo el país y, consiguientemente, también para Asturias, llamando a la participación y posición positiva en la consulta convocada por IU acerca del preacuerdo político con otras fuerzas.

Oviedo, 13 de junio de 2018

 

ComunicadoPCA

Comunicado del PCA ante la efervescencia mediática creada en torno a IU

Ante la efervescencia mediática y la inquietud sobrevenida entre militantes y seguidores de IU con ocasión de las informaciones vertidas el día de ayer en las páginas de un diario de tirada estatal, sobre supuestas maniobras para lograr la disolución de IU en otra fuerza política, el Partido Comunista de Asturias quiere manifestar su posición en el siguiente sentido:

  1. Las empresas de comunicación comprometidas con el actual régimen político y con el sistema socioeconómico imperante no tienen ninguna credibilidad a la hora de introducir datos, conjeturas y opiniones acerca de las fuerzas políticas que confrontan con el sistema y con el régimen que ellas defienden y al que pertenecen.
  1. Carece por tanto de sentido para las organizaciones de la izquierda antagonista construir sus discursos sobre la base de informaciones sesgadas, que tal parecen obedecer a oscuras maniobras de filtración alarmista y a una provocación para desatar tensiones dentro de IU y desbaratar cualesquiera expectativas unitarias capaces de enfrentar con éxito al régimen de la oligarquía y la corrupción tanto en la calle como más adelante en las urnas.
  1. La lectura atenta de la documentación procedente de IU, tanto la más reciente como la histórica, coinciden casi desde sus inicios en apostar por una Izquierda Unida cuya naturaleza sea la de un movimiento político y social y no la de un partido político. Y, en ese sentido, parece evidente que IU, hoy por hoy, está muy lejos de ser un movimiento y, en cambio, encaja en el modelo convencional de los partidos políticos. En ningún lugar aparecen propuestas de disolución de IU ni de integración en otro partido. Por su parte, el Partido Comunista de Asturias ha respaldado desde siempre, y hoy continúa haciéndolo, estas posiciones.
  1. El PCA rechaza valoraciones retorcidas, basadas en conjeturas y juicios de intenciones, manifiesta su confianza y su voluntad en que cuanto se vaya decidiendo responda a planteamientos políticos, democráticos y participativos, continuará atento a la situación y aportando sus puntos de vista en los órganos de Dirección del PCE, y, por de pronto, sostiene que nadie debe confundir la construcción de la unidad popular y la búsqueda de una confluencia electoral con la disolución de IU en otra fuerza política.

Por último, respecto a las declaraciones recogidas por Televisión Española (TVE) en el programa “Panorama regional” emitido hoy, 27 de abril, desde el PCA negamos rotundamente la afirmación aparecida en el rótulo de la pieza correspondiente en la que se hace referencia a que “el PCA apoya que IU deje de ser una opción electoral”.  En ningún momento, el Secretario General del PCA, Francisco de Asís Fernández, realizó tales declaraciones.

Oviedo, 27 de abril de 2018

Comunicado del PCA sobre IU 

Acerca de la Huelga Feminista del 8 de marzo en Asturias

La abrumadora movilización producida el 8 de marzo en Asturias, con un desborde de masas en las calles, desconocido desde hace ya mucho tiempo, se inscribe en el primer nivel del estallido multitudinario que conmocionó a toda España el Día Internacional de la Mujer Trabajadora del presente año, 2018. Ni las más optimistas previsiones habrían tenido por posible, hace no tanto tiempo, una movilización de tal alcance y naturaleza, cuyo éxito superó todo lo imaginable y situó la proclamada huelga feminista, y toda la jornada de lucha en que se enmarcó, a la vanguardia de la movilización programada internacionalmente. De la temperatura de la jornada daba cuenta el poco sospechoso termómetro de los medios de comunicación en los que el clamor de la calle desplazaba, al menos de momento, el protagonismo de la cuestión catalana y su utilización por la derecha.

En los planos social, político e ideológico son varias las reflexiones que debemos abordar, por lo demás no exentas, a veces, de contradicciones.

En primer lugar, la brutal magnitud de la participación ha sorprendido al irrumpir en una etapa en la que venían prevaleciendo la atonía, el desánimo y la desmovilización. En efecto, la jornada de este 8 de marzo parece desmentir súbitamente tales actitudes, situando, desde la práctica, la posibilidad de reconducir e invertir el estado de ánimo y de romper con la resignación. No es poca cosa, si se acierta a darle continuidad.

En segundo lugar, al menos en Asturias, es innegable la manifestación de un sólido binomio que esquemáticamente podríamos denominar feminismo-anticapitalismo, es decir, la proyección de un planteamiento que vincula la perspectiva feminista y la lucha de clases. Cuestión esta de la máxima trascendencia, igualmente, si logramos darle continuidad.

Estaríamos, por consiguiente, hablando de un proceso de doble hegemonía. Por un lado, hegemonía de un entramado de ideas que podemos situar en el corazón del movimiento feminista y, particularmente, en sus círculos más conscientes y combativos con una formidable potencialidad específica, orientada por de pronto nada menos que a la mitad de la población, pero con vocación y expectativas de extenderse a toda ella. Y, por otro lado, hegemonía de las ideas que proponen la confrontación global contra una formación económico-social injusta, basada en la explotación de la fuerza de trabajo colectiva de unos seres humanos (la inmensa mayoría) por otros (unos pocos) para su propio beneficio individual.

Se trata de unas reflexiones nada gratuitas, si tenemos por cierta la impresión de que la respuesta social constatada el 8 de marzo fue de tal cuantía, que llegó a extenderse más allá de las consignas específicas propias de la movilización y de los cuatro espacios que originalmente correspondían a la huelga, sugiriendo una especie de “incendio” o conmoción general que, partiendo de las consignas iniciales, nos dejase la imagen de una masa abrumadora e innumerable que toma la calle para decir un “basta ya” genérico y rotundo a un estado de cosas inaceptable.

Se equivocarían quienes, con visión muy cortoplacista, pensaran atribuir, y sobre todo cultivar, consecuencias institucionales o electorales de la jornada del 8 de marzo, más allá de que tales efectos de forma natural se produzcan o no. Lo verdaderamente importante, lo trascendental desde un punto de vista revolucionario y, por ende, lo que debe guiar la actuación del Partido es garantizar la continuidad de este 8 de marzo, desde ahora mismo, en lo social y consolidar como algo indisoluble la vinculación entre las ideas de igualdad y emancipación plena de las mujeres en todos los órdenes de la vida, con las ideas de la lucha de clases contra el sistema capitalista, cimentando en lo profundo el sujeto social de la transformación.

Y por ello habrá que mantenerse alerta desde hoy mismo. No podemos ignorar el papel que han jugado las empresas de comunicación, cada vez más activas, a medida que se vislumbraba el éxito de la movilización y, a la vez, dialécticamente, potenciándola, sin duda presionadas también por parte de sus propias profesionales. No podemos desconocer tampoco la actitud de última hora, a veces sorprendente, de determinadas fuerzas políticas, singularmente el PP y Ciudadanos con alguna iniciativa institucional confusionista y la pretensión nada menos que de encabezar el feminismo “transversal” y moderno. ¿No sugiere todo esto el empeño por una reubicación que les sitúe en posición favorable para embridar y domesticar el movimiento feminista, accediendo incluso a algunas de sus reivindicaciones más asumibles por el sistema para lograr su reorientación no antagonista?

Ciertamente no es la primera vez que el sistema capitalista, sus superestructuras y sus intelectuales orgánicos actúan organizadamente para “descafeinar” ideas y movimientos, tratando de castrarlos y amputarles su mordiente. Y en este caso no sería difícil, tanto desde la derecha como desde un pretendido “centro-izquierda”, sobre la base de potenciar determinados planteamientos posmodernos, que habría que deslindar, asumibles por el Poder y que incluso éste puede considerar beneficiosos para intentar revestirse de apertura, novedad, colorido y pluralismo, perpetuar su dominación y desactivar las luchas, tratando de convertirlas en folclore.

Es decir, debemos mantenernos vigilantes para no permitir que el sistema integre las fuerzas emergentes, este 8 de marzo, como se ha dicho, histórico, y desvirtúe sus ideas troncales, purgando aquellas propuestas que presentan una potencial naturaleza revolucionaria frente al sistema capitalista y su actual régimen político en el país.

En ese sentido de continuidad y profundización en lo hasta ahora laboriosamente obtenido, habría que destacar el empeño por mantener vivo, creciente y en continuo desarrollo el fructífero encuentro, sin precedentes, del movimiento feminista con el movimiento sindical, que en Asturias ha funcionando sobre la base de la confianza y la acertada comprensión del momento histórico, como uno de los instrumentos para garantizar la integración de la perspectiva feminista y la lucha de clases. Sin la clara visión de las mujeres, su impulso y su tesón, no se hubiera dado la implicación sindical que se produjo y, evidentemente, sin ella, la huelga tampoco hubiera conocido el muy importante seguimiento que realmente tuvo.

En otro plano de cosas y, concretamente, en lo que atañe a Asturias, resulta pertinente y de justicia destacar el papel que la jornada del 8 de marzo y su preparación ha venido a desempeñar objetivamente, como crisol de convergencia de distintas fuerzas políticas, donde el PCA ha jugado un destacado papel como impulsor de colaboración, cohesión y unidad. Se llevaban de ese modo a la práctica, desde las bases y a lomos de una movilización real, los propósitos de convergencia “por abajo”, de forma natural y en la lucha, entre actores políticos que pueden compartir un cierto número de objetivos y lejos, por tanto, de prisas, cortoplacismos y pretensiones cupulares que desnaturalizan las perspectivas estratégicas de cualquier convergencia posible, relegándolas a la coyuntura de una cita electoral o al limitado espacio de una institución, por importantes que estas puedan resultar. El papel de las fuerzas políticas de la izquierda debe permanecer lejos de cualquier utilización electoralista de los movimientos transformadores y debe centrarse en confluir con ellos para sumar fuerzas, aportar y acompañar de forma respetuosa, natural y acorde con sus propias ideas.

Las presentes reflexiones se inscriben en un primer abordaje de la jornada del 8M en Asturias, tratan de responder a la necesidad de aportar ideas y posición para el debate dentro del PCA y del tejido social de Asturias y dejan de par en par abiertas las puertas para la continuación de ese debate que ha de ser largo, multilateral y profundo.

Por último, la Permanente del Partido Comunista de Asturias, quiere felicitar calurosamente a todos los militantes del Partido y de la UJCE-A que asumieron con esfuerzo el reto de preparar y sacar adelante la huelga y la movilización del 8 de marzo, incluso cuando no estaba claro cual pudiera ser su resultado, y muy especialmente a las mujeres de nuestro Partido y nuestra Mocedá que, algunas a lo largo de meses, se fueron dejando la piel en un proyecto unitario, combativo e inequívocamente transformador; camaradas cuya aportación ha resultado fundamental.

El PCA saluda igualmente a todas las mujeres, independientemente de su procedencia, que con su participación hicieron posible la jornada del 8 de Marzo, a todas las compañeras y compañeros que sumaron su esfuerzo a una lucha que hay que continuar.

Asturias, 9 de marzo de 2018.

Comunicado PCA Huelga feminista 8M

Resolución sobre el referéndum de IU Asturias del 30 de junio de 2017

La Permanente del Partido Comunista de Asturias, reunida el 26 de junio de 2017, ACUERDA la posición afirmativa del Partido en relación con el referéndum convocado por Izquierda Unida de Asturias para el próximo día 30 de los corrientes y, concretamente, con la pregunta formulada en la consulta.

Por tanto, el PCA llama a sus militantes con derecho a voto y, en general, a toda la afiliación de Izquierda Unida de Asturias, a participar democráticamente, acudiendo a votar en este referéndum y votando SÍ a la pregunta formulada.

Oviedo, 26 de junio de 2017

ESTA RESOLUCIÓN HA SIDO APROBADA POR UNANIMIDAD

Resolución PCA referéndum IU Asturias

Resolución de la Permanente del PCA de cara a la próxima Asamblea de IX

RESOLUCIÓN Permanente PCA 10 oct. 2016-2

Directrices Coordinación Gral. IUA

Resolución de la Permanente: política unitaria del PCA

Antecedentes documentados de la política unitaria del PCA

A lo largo de hace ya más de un año, el Partido Comunista de Asturias, en línea con la estrategia legítimamente acordada por los órganos competentes del PCE y anticipándose a veces a ella en los períodos de reflexión y aportación previos a sus tomas de decisiones, mantuvo de forma continuada e inequívoca, en su ámbito territorial de actuación, una propuesta firme por la unidad popular, entendida como un empeño de naturaleza política y social básico, sustentado en la movilización sostenida, en la vinculación de los conflictos y reivindicaciones sociales con un horizonte transformador y, al propio tiempo, con una plasmación electoral e institucional eficaz con base programática, abierta, amplia y sin exclusiones (ver anexo). Todo ello de manera acorde con el contexto socioeconómico y político de crisis y de brutal agresión del capitalismo al interés de la clase trabajadora y de las capas populares.

Coherentemente con esta posición, el PCA, en primer lugar, dirigió sus esfuerzos a reconducir su desencuentro y separación de IUA y conseguir su reintegración natural en ésta, desde la dignidad, el respeto mutuo y la lealtad recíproca. El éxito de esta tarea, materializado en la declaración conjunta de 9 de abril de 2015 y que a día de hoy continúa en marcha con nuevos resultados, no implicó ningún cambio en las firmes posiciones del PCA acerca de favorecer la condición de IU como movimiento político y social, modificar su impropia naturaleza real de partido político, cambiar su errónea deriva institucionalista y superar su extensión, abriéndose a experiencias convergentes de mayor amplitud social.

Por consiguiente, con ocasión de los diversos procesos electorales sucedidos en el año 2015, el PCA puso tanto interés y dedicación en promover programas y candidaturas unitarias, como venía poniendo en construir unidad popular para las luchas y movilizaciones sociales. Así fue, primero, en la búsqueda de un encuentro programático en relación con los esfuerzos del Frente Cívico en ese sentido y, posteriormente, en la conformación junto con otras fuerzas de lo que acabó siendo la candidatura asturiana de Izquierda Unida/Unidad Popular para las elecciones generales de diciembre.

Los análisis del PCA contenidos en sus documentos siempre fueron muy claros cuando abordaron desde Asturias el escenario político y electoral circundante, el papel de las fuerzas emergentes y, en concreto, el del partido político Podemos, para lo que jamás se recurrió a la indefinición ni al eufemismo. En efecto, a ese respecto se puede constatar un tratamiento rigurosamente objetivo que ni ahorra señalar hechos verificables o edulcora caracterizaciones críticas por mor de una aproximación oportunista, ni se atrinchera en el sectarismo de conjeturas tendenciosas o juicios de intenciones. A lo largo de todo 2015 el PCA, tanto directamente como a través de su actuación en instancias unitarias, siempre hizo lo posible explícita y públicamente por mantener abiertas las puertas de las convergencias electorales con la mayor amplitud y sin exclusiones a priori, señalando sencillamente como condición necesaria la existencia de un programa, bien de izquierda transformadora o bien, al menos, de higiene democrática, para cerrar acuerdos, así como una fórmula electoral distinta a la de agrupación de electores, lo que supone, en la práctica, la plasmación jurídica del reconocimiento político de cada fuerza como entidad diferenciada y, desde luego, el acuerdo de las bases implicadas.

Los hechos a lo largo de 2015: su inmediato resultado

Como es sabido, en los procesos electorales del pasado año, fue Podemos el partido que, sobredimensionando erróneamente sus propias expectativas, jaleado por los medios de comunicación e instalado en la prepotencia de sus líderes, descartó tanto en Asturias como en la mayor parte del Estado, no así en Galicia, Cataluña o País Valenciano, cualquier acuerdo electoral inclusivo con los ámbitos unitarios impulsados por el Partido (una asimetría a la carta que sólo obedecía al interés y posibilidades de Podemos en cada lugar). En lugar de ello, optaba por una política de “fichajes”, tendente a desgajar individualmente a lo que alguien llamaba “personas valiosas” del PCE o de IU, apuntando así, de un lado, a beneficiarse de su aportación personal como cuadros o de su atracción de votos y, de otro, a terminar de aniquilar una fuerza política a la sazón maltrecha, pero competidora en parte de su espacio electoral.

La realidad, empero, no corroboró sus designios. Su cosecha de votos, siendo muy notable, no fue la esperada. El bipartidismo, visiblemente erosionado, no sucumbió. La escandalosa poda de posicionamientos de izquierda, efectuada para disputar el espacio electoral al PSOE no produjo el anhelado fruto del “sorpaso” y aquél mantuvo su estatura de segunda fuerza. Finalmente, el competidor en el campo de la ruptura y de la rebeldía, Izquierda Unida/Unidad Popular no desapareció del mapa parlamentario. La voluntad popular había venido a desbaratar así el mixtificador planteamiento de la transversalidad, y la receta de poner, como se ha dicho, huevos en diferentes cestas no resultó verificada por la práctica.

Posteriormente, unas negociaciones con los socialistas, dirigidas a formar gobierno, anteponiendo exigencias que dificultaban en extremo cualquier acuerdo y daban alas a los sectores más reaccionarios del PSOE para cerrar apresuradamente el pacto con la nueva derecha de Ciudadanos, hizo desvanecerse la posibilidad de un acuerdo que no pudo recomponerse ni siquiera con la audaz iniciativa de negociación a cuatro formulada por Alberto Garzón.

El nuevo escenario político y electoral

De este modo se desemboca en una situación cuyo análisis no puede contraerse a la mera aritmética. Existe una patente labilidad en el seno de las fuerzas políticas en lo tocante a su auténtica representación de los intereses sociales. Así el pacto entre el PSOE y C’S, que vendría a encarnar una posición reformista en el seno del sistema, frustra a una parte de la militancia y del electorado de aquél, en tanto que es incapaz de acordar nada con el sector continuista del sistema y del régimen, representado por el PP, cuyo peso parlamentario resultaba imprescindible para formar gobierno. Mientras, Podemos se debate en la contradicción entre su alma más reformista y transversal, fracasada en el empeño por un acercamiento al PSOE y su alma más transgresora, prisionera de sus compromisos con el soberanismo periférico y de un ego de tal calibre en su liderazgo que, como se ha dicho, venía con frecuencia a expropiar su racionalidad y su mesura.

Dicho de otro modo, no hubo manera de garantizar por el momento ni la continuidad del régimen ni su reforma, dentro de las exigencias del sistema capitalista, lo que evidencia puntualmente una crisis del régimen mismo, manifestada como crisis de gobernabilidad. Así se configura el escenario que da lugar a las próximas elecciones generales del 26 de junio. Un escenario en el que, a no dudar, los poderes reales harán cuanto esté en sus manos para cerrar la crisis, preservando como sea sus intereses de clase.

Será en ese marco, más o menos continuista o reformista del régimen político, pero netamente conservador del sistema socioeconómico, como se pretenderá resolver finalmente las contradicciones políticas constatadas. Es decir, superándolas como un percance pasajero, que no puede perturbar los intereses del gran capital. Y es también en ese marco donde Podemos no ha terminado de encontrar una ubicación que le haga imprescindible.

Tras el 26 de junio se forzará una reconsideración del acuerdo de gobierno PP-PSOE- C’S con el acento más escorado al continuismo o a la reforma, según los resultados, pero con el carácter, en todo caso, de un pacto de Estado para garantizar la hegemonía de la clase dominante y lo que se ha denominado una “segunda transición”.

Ajena a esa ecuación permanece la opción de la ruptura con el régimen y, consiguientemente, es a ella adónde vuelve su mirada Podemos, pendiente de que no se configure como un espacio exclusivo de IU/UP, en busca de una ubicación que le permita en él cierto protagonismo, pero sin renunciar al espacio reformista. Los factores externos, por lo demás, no se dan solos. A la constatada curva descendente de las encuestas para esta formación, hay que sumarle sus crisis internas, el choque, imposible de ocultar, entre sus líderes, las purgas de cuadros desafectos, la proliferación de gestoras…

Es toda esa compleja realidad la que viene a explicar el cambio en las posiciones de Podemos en relación con IU/UP, la fuerza que a las duras y a las maduras permaneció en el ámbito propositivo de la ruptura, mantuvo su propuesta de clase anticapitalista, no cedió a las modas posmodernas del nuevo populismo ni condicionó sus posturas republicanas, internacionalistas o consecuentemente feministas y antipatriarcales a los cálculos electorales.

La realidad tozuda venía a demostrar a quienes habían tratado de enterrarnos, que seguíamos vivos, que nuestra raíz se afincaba en el suelo de un millón de votos, que no habíamos desaparecido del parlamento y que las encuestas nos reiteraban pronósticos de ascenso sostenido. Lejos quedó, por tanto, el menosprecio y las invectivas con las que se nos caracterizaba como pitufos gruñones, envueltos en nostálgicos y trasnochados trapos con estrellas rojas. Izquierda Unida/Unidad Popular había resistido y, una vez constatado el carácter inexorable de las nuevas elecciones, es Podemos quien se ve en necesidad de cambiar sus propósitos con respecto a IU. Ya nada será igual que antes del 20-D, cuando se pretendía una entrega pacífica de IU y su consiguiente desaparición. Ahora han venido reconociendo a IU como interlocutor, en pie de igualdad entre organizaciones distintas, con trayectorias, programas, ideologías y liderazgos diferentes; y admitiendo como base de negociación lo que antes había sido para Podemos una línea roja infranqueable: la fórmula electoral de coalición.

Todo ello a partir de una estructura partidaria piramidal y muy jerarquizada que, en lo que atañe a Asturias, y pese a algunos movimientos de tanteo, no va a dejar resquicios para ninguna arquitectura de posibles acuerdos por parte de Podemos, distinta de la que pueda convenirse a nivel estatal.

Estrategia y táctica del Partido Comunista: su faceta electoral. Coherencia con los acuerdos anteriores.

El Partido se mantiene coherente con lo que viene siendo su estrategia reiterada. En el ciclo largo: la configuración de un bloque social antagonista para lo que se hace necesaria la acumulación de fuerzas, la movilización social sostenida y el fortalecimiento de su ámbito directo de intervención, IU/UP, así como de su propia estructura partidaria. En lo inmediato, una coalición electoral con programa de mínimos que apueste por la higiene democrática y choque, por tanto, con el continuismo y con el reformismo-maquillaje, cerrando el paso a la paz social y al pacto de Estado, y conservando, en la calle pero incluso dentro de la campaña electoral y del ámbito institucional, su propia personalidad política y su propia propuesta programática de máximos diferenciada.

No se trata, por tanto, de configurar ninguna nueva entidad político-social con Podemos, sino de mantener nuestros instrumentos de intervención y, desde ellos, cerrar un pacto de coalición electoral, en pie de igualdad, que conduzca o bien a un gobierno para el cambio de las medidas más reaccionarias y antipopulares, si la coalición generase un potente efecto multiplicador en el voto y el PSOE, sobrepasado, se aviniese al acuerdo, o bien –lo que ciertamente parece más probable- que permaneciese como una fuerte oposición para resistir, apoyada en la calle, frente a un gobierno o a un acuerdo de legislatura que vinculase al PSOE con el Partido Popular.

De una u otra forma, para los comunistas, la estrategia apunta a la ruptura con el régimen político, pero la táctica, considerando con objetividad la realidad existente, no encuentra en el momento actual posibilidades para el asalto, sino más bien para un asedio instalado en el conflicto social, la movilización y la acumulación de fuerzas para todo lo cual resulta imprescindible el concurso del movimiento obrero.

En esa perspectiva, al Partido le corresponde un papel insoslayable, para cuya práctica le es necesario evitar el aislamiento y, por ende, participar como actor en los empeños unitarios, tanto en el movimiento social como en la confluencia electoral. De otro lado, una coalición electoral que tendrá como base programática sólo los puntos mínimos de coincidencia entre sus partes, necesitará como contrapunto permanente una organización como el Partido para garantizar una lucha ideológica que no está llamada a detenerse (incluida la relacionada con los postulados teóricos de Podemos) y para sostener la perspectiva estratégica de ruptura de régimen y de confrontación de clase con el capitalismo. En ese sentido, el Partido debe permanecer vigilante frente a posibles intentos de hegemonismo que pudieran dibujarse en el seno de la coalición o de cualquier pretensión de situar a ésta, si se diese el sorpasso con respecto al PSOE, como mera fuerza institucional prevaleciente para un pacto de Estado que desde nuestro campo es y seguirá siendo absolutamente rechazable.

El PCA quiere trasladar a la Dirección del PCE y a IU su respaldo a una negociación leal y sincera y, a la vez, con la necesaria firmeza que avalan las últimas encuestas y un escenario político sustancialmente distinto al que se daba en el mes de diciembre, de tal modo que se garanticen los puestos de salida razonablemente correspondientes a IU en las candidaturas de la coalición, el tratamiento de sus siglas en el mismo plano que las de Podemos, fórmulas de participación o intervención de IU en la representación y/o la administración de la coalición, tratando de que no se repitan sorpresas como la actitud por parte de Podemos de cara a la obtención de grupo parlamentario por IU-UP en la pasada legislatura. Por último, el PCA permanecerá atento y actuará en consecuencia también en el inconveniente supuesto de que la coalición no llegara a materializarse.

Es desde esta perspectiva, y no desde ninguna otra, como el PCA afronta el proceso electoral en marcha y la negociación para un acuerdo entre Izquierda Unida y Podemos, tratando de sumar respaldo social para evitar la recomposición política del bloque dominante. Y es en esa perspectiva como el PCA continúa, a día de hoy, al igual que hace ya más de un año, apostando por la confluencia electoral de base programática con otras fuerzas, sin exclusiones, sumando, por tanto, junto a IU y a sus actuales socios en UP, a más actores políticos, incluido Podemos, en unas condiciones que no se dieron antes del 20-D y ahora sí.  A saber:

  • El reconocimiento de IU como interlocutor.
  • La negociación entre fuerzas en pie de igualdad, respetando la identidad de cada cual.
  • El acuerdo sobre la base de un programa con contenidos de izquierda, aunque sea demínimos.
  • Su alcance para el conjunto del Estado.
  • La forma de coalición electoral.
  • La visibilidad pública de cada fuerza coaligada, tanto en la campaña electoral como enel posterior espacio político e institucional que origine.
  • El respeto al propio programa y propio liderazgo de cada fuerza coaligada más allá delo estrictamente acordado como coalición (lo que implicaría que cada fuerza puede llevar a cabo su propia campaña con sus propios contenidos y, posteriormente, actuar en el Parlamento de forma diferenciada).
  • La consulta a las bases como fuente de legitimidad del acuerdo.

Cuestiones, todas ellas, que configuran explícitamente el “marco” de la pregunta que se formula a las bases de Izquierda Unida y al que la propia pregunta se remite.

No hay duda de que lo más conveniente es efectuar una consulta a las bases de IU con todos los contenidos del acuerdo cerrado, lo que desde el PCA entendemos que debe materializarse a poco que los tiempos técnicamente lo permitan. Ello no obstante, no desvirtúa la pertinencia de la actual consulta para respaldar la negociación misma, anteponiéndose a posibles reservas que cuestionasen su legitimidad.

Es por ello por lo que la Permanente del PCA, en línea con la resolución ya aprobada por el Comité Ejecutivo del PCE, manifiesta su acuerdo con los términos incluidos en la consulta y, desarrollando como considera más convincente y eficaz la argumentación al respecto para su propia militancia y para los trabajadores y las capas populares de Asturias, llama al voto favorable en la consulta formulada desde la Presidencia de IU, dentro de las condiciones señaladas, así como a la implicación de todo el Partido tanto en la campaña electoral venidera como en el día después para que avancen sin desnaturalizarse en Asturias y en el conjunto del Estado los objetivos revolucionarios en que consecuentemente fundamenta su posición.

Oviedo, 3 de mayo de 2016.

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En apoyo a la presidenta del Comité de empresa del Hotel Reconquista, Raquel Agüeros

Resolución de la Permanente del PCA sobre el expediente incoado por la empresa a la presidenta del Comité de Empresa del Hotel de la Reconquista

El Partido Comunista de Asturias sigue con preocupación e indignación máxima la gestión de HOTUSA en el Hotel de la Reconquista de Oviedo, concesionaria de su gestión por cincuenta años.

Gestión que consiste en la liquidación suicida de los activos del hotel, fundamentalmente su marca e imagen internacionales y la acorde expectativa de un servicio de alta calidad. La realidad actual es que la empresa, HOTUSA, ofrece un servicio de inferior calidad a la que indica el precio, defraudando las expectativas del cliente y así se embolsa la diferencia del alto precio cobrado con los reducidos costes.

Con esta estrategia, los beneficios de la empresa son mucho mayores, pero la imagen y proyección internacional del hotel van disminuyendo hasta su previsible cierre final por falta de clientes ya defraudados. Sin embargo, esta agonía y, por lo tanto, este negocio, puede prolongarse durante bastante tiempo por la indirecta pero continua campaña de imagen que desde las instituciones se hace a través de los diversos actos celebrados en Oviedo, como puede ser el alojamiento del Jefe del Estado durante los premios Princesa de Asturias.

Esta estrategia liquidadora tiene como condición esencial la reducción de los costes laborales. De aquí el continuo intento de desprenderse de la reconocida plantilla de profesionales del hotel. Así, vemos como personal con una alta cualificación es acosado hasta lograr su despido y sustitución por personal de inferior cualificación profesional, contratado en condiciones precarias y en continua rotación y, en consecuencia, con una motivación y moral de trabajo mucho más baja y más vulnerables a las continuas amenazas de la empresa.

 

Sin embargo, toda esta maniobra siempre se ha topado con el Comité de Empresa del Hotel y especialmente de su presidenta Raquel Agüeros, que, con el apoyo de fuerzas sindicales y de izquierda en Asturias y en Oviedo, ha sido el auténtico baluarte contra el que se han estrellado las intenciones de HOTUSA. Raquel no sólo se nos aparece como una figura que defiende los derechos y la dignidad de los trabajadores como sindicalista, sino que hace una función política de auténtico servicio a esta ciudad de Oviedo al oponerse con todas sus fuerzas a la continuidad de estas estrategias, que sólo conducen al cierre del Hotel mediante su explotación abusiva.

Viendo todo lo anterior, se entiende perfectamente el último ataque de la empresa, consistente en la incoación de un expediente disciplinario. En el expediente, además de acusaciones ridículas como la de coacciones desde el Comité de empresa a la plantilla, se acusa a Raquel de causar un perjuicio a la empresa por reivindicar legítimamente ante las instituciones la protección contra el acoso a que esta misma empresa somete a la plantilla, como piedra angular de su estrategia liquidacionista, también denunciada. Reivindicación mantenida con valentía y públicamente ante el Gobierno de Asturias, propietario del hotel, y ante otras instituciones como la Junta General.

Por estas razones, la Comisión Permanente del Partido Comunista de Asturias rechaza cualquier interpretación interesada de la actividad sindical y política de Raquel y apoya la gestión íntegra que, como presidenta del Comité de Empresa del Hotel de la Reconquista de Oviedo, ha realizado en defensa y representación de los intereses de los trabajadores del hotel y de los intereses de la ciudadanía en general.

 

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