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Ante los despidos en STR

STR España ha confirmado el despido de 64 de los 138 trabajadores de su plantilla de Llanera. La multinacional estadounidense, que se dedica a la fabricación de un componente de paneles fotovoltaicos (cuya patente es photocap), ya despidió a otros 58 trabajadores en noviembre del pasado año, tras finalizar un expediente de regulación de empleo de tres meses, y anteriormente otro de seis. 043D6GIJ-ECO-xxx-P1_1

Aunque las noticias llegan con cuentagotas, todo parece indicar que se trata de un proceso escalonado de cese de actividad de la factoría asturiana.

Sin haber dejado en ningún momento de obtener beneficios, la pérdida de importantes clientes en Europa y el auge del mercado chino serían los principales motivos de una posible deslocalización. Cabe señalar que, durante sus años de actividad en la región, STRE ha recibido millonarias cuantías económicas en concepto de subvenciones públicas a cambio de unos compromisos que a duras penas ha cumplido.

¿Cómo es posible que las administraciones públicas implicadas toleren que una multinacional con ingentes beneficios despida a 122 trabajadores sin emprender acciones contundentes  para mantener el empleo de los mismos?
¿Por qué dichas administraciones no han exigido a la empresa la devolución de las generosas subvenciones recibidas?

Por otro lado, UGT, el único sindicato con representación en el comité de empresa, ha firmado los dos EREs y aceptado vergonzosamente más de cien despidos sin haber llevado a cabo ni una sola movilización. ¿A qué se debe todo esto?

Esta lamentable y generalizada situación se enmarca en el proceso de desmantelamiento del “Estado de Bienestar”. La expansiva producción capitalista, que tiende a la búsqueda de nuevos mercados y territorios, ha generado el escenario en que tiene lugar la deslocalización de las empresas, que pretenden reducir los costes de mano de obra en marcos jurídicos más flexibles, incrementado así sus beneficios. Asistimos, además,  al desplazamiento del epicentro de la economía política de EEUU a China.

Todos estos factores permiten entender los planes de STR, que para compensar el cese de su relación comercial con la empresa alemana First Solar, pretende “aumentar su participación en el floreciente mercado chino”, como puede leerse en su web (www.strholdings.com). En esta dialéctica de globalización económica, la pérdida de poder por parte de los representantes de los trabajadores (europeos) para reivindicar los derechos laborales históricamente conquistados ha sido trágicamente notable.

Pero aquí no sirven las excusas ni se pueden eximir responsabilidades. En estos momentos es preciso recordarlo, no se puede deducir del carácter conservador y acomodado de las cúpulas sindicales la conclusión de que es preciso abandonar los sindicatos. Esto supondría dejar al resto de trabajadores a merced de las decisiones empresariales, que en ningún caso velarán por el mantenimiento y superación de los derechos laborales, obtenidos tras siglos de lucha obrera.

En todo caso, la inoperatividad de los sindicatos, su anquilosamiento,  es proporcional a la falta de involucración de los trabajadores en sus actividades. De este modo, dejan de ser instrumentos sociopolíticos combativos y movilizadores para convertirse en agentes de concertación y servicios.

Ante todo, desde el Partido Comunista de Asturias queremos mostrar nuestra solidaridad con los trabajadores despedidos por STR. Asimismo, animamos a todos los afectados a que participen en cuantos colectivos sindicales, juveniles o mareas (a favor de la educación pública, contra la privatización de la sanidad, etc.) planteen transformar las condiciones sociales del capitalismo que nos condena a ser esclavos de nuestra propia producción, en el que el valor, el dinero y el capital organizan y se transforman en el verdadero lazo social entre los ciudadanos.