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Ante la deriva sectaria y excluyente del equipo de gobierno del ayuntamiento de Gijón

Cuando se cumple un año de la llegada de los representantes del FAC a la alcaldía de la ciudad, la agrupación de Gijón del Partido Comunista de Asturias quiere manifestar su malestar por la deriva sectaria y excluyente de determinadas decisiones del equipo de gobierno local, especialmente las que afectan al ámbito de la vida cultural de nuestra ciudad.

Si esta etapa comenzó con la sustitución en la dirección del Festival Internacional de Cine de Xixón de una persona de reconocido prestigio e incontestable éxito profesional, por unos más que presuntos intereses espurios, recientes acontecimientos han venido a apuntalar la idea de que se está estableciendo una orientación de corte autoritario en la gestión de las cosas publicas de nuestra villa.

La denegación a la popular Charanga Ventolín del uso del Pueblo de Asturias para celebrar allí su fiesta anual, como venía sucediendo en años anteriores, ha disparado la alarma. Con el pretexto de un uso “político” de dichos espacios -que son de todos-, han equiparado torticeramente a los miembros de esta asociación cultural, comprometida con los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, y solidaria con su presencia en todos los conflictos en los que es requerida, con los grupos de ultraderecha para argumentar su negativa.

Pero lo que definitivamente establece una nueva etapa en el gobierno de la ciudad es el destino partidista que FORO quiere darle al edificio del antiguo colegio público Cabrales. Habiéndose llegado a un acuerdo en los tiempos de la anterior alcaldesa para que dicho edificio, una vez vacío, fuera la sede compartida de los dos ateneos históricos de la ciudad, el Ateneo Obrero de Gijón y el Ateneo Jovellanos, viene ahora este gobierno local a excluir al Ateneo Obrero de su disfrute, en lo que supone una agresión directa a la convivencia democrática y al expreso deseo de la propiedad del inmueble, la Fundación Miranda. Hay que recordar que hace ahora un siglo, la Fundación Miranda destinó el uso del edificio para “el Ateneo y la formación de la clase obrera”, y que en aquellos tiempos el Ateneo Obrero de Gijón, con más de 2000 socios, era la institución de referencia en la vida cultural de nuestra ciudad. Sólo después de su saqueo y destrucción por el franquismo, se crea por el régimen el actual Ateneo Jovellanos, que siempre ha vivido al amparo de los dineros públicos.

El PCA quiere alertar a la ciudadanía sobre el trasfondo intolerante que estas decisiones arbitrarias y partidistas ponen de manifiesto, y sobre el sesgo excluyente y revanchista que “las derechas” están imponiendo en la vida cultural gijonesa, y hace un llamamiento a oponerse al avance de la política de recortes de todo tipo, democráticos, sociales y culturales, en nuestra ciudad.